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CONTENIDO
1.
Mi cruzada antiliberal
2. Breves
3. Un sistema podrido
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MI
CRUZADA ANTILIBERAL
Por
Aquilino Duque
Según un crítico
literario, que me favorece con su inteligencia, entre yo y mi obra
literaria se interpone mi «cruzada antiliberal», consistente en
los «ataques a la democracia liberal que, desde hace veinte años,”
prodigo en mis artículos “-y no sólo en ellos-». Hace muchos años
aprendí en Ortega, creo que en La meditación de los castillos, que una cosa es el liberalismo y
otra la democracia y luego vino Tocqueville a confirmarme que
libertad e igualdad no son conceptos complementarios, sino antagónicos.
Por eso, en mi caso, más que de cruzada antiliberal, procede hablar
de cruzada antidemocrática. Mis escasas simpatías por la
democracia se las tengo que achacar -oh, paradoja- a dos maestros
que se jugaron el pellejo en su lucha por ella: Antonio Machado y
Jorge Orwell. «De cada diez cabezas -dijo el uno- nueve embisten y
una piensa». «Dos patas, malo. -hizo decir el otro a sus pecuarios
personajes- Cuatro patas, bueno». Y además: «Todos los animales
son iguales, pero unos son más iguales que otros». En el dicho de
Machado aflora la formación krausista que recibió. Para los
krausistas, de quien nadie dirá que no eran liberales, la
democracia era muy buena si el sufragio se reducía a que votara uno
de cada diez ciudadanos, de ser preferible si ese uno estaba educado
en la Institución Libre de Enseñanza. Bromas aparte, la única
democracia que aceptaban aquellos ilustres varones era la democracia
orgánica, cuyo invento les pertenece. El siglo a que pertenecieron
ellos se desarrolló bajo el signo del liberalismo, y ese siglo me
parece a mí un siglo lamentable punteado además de guerras civiles
y de dictaduras liberales. Ese siglo me infunde a mí gran
escepticismo en el liberalismo político, hasta el punto de darle la
razón al Lenin que decía o pensaba que la libertad está muy bien,
pero según para qué y para quién. Ya sabemos por otra parte cuál
fue el uso que Lenin hizo de la libertad.
Al derrumbarse el
baluarte que defendía esa idea leninista de la libertad, se
alzó sobre sus escombros, triunfante, la democracia liberal, esa
democracia que a mí siempre me pareció preferible a la de Lenin,
pero que no he dejado de combatir y criticar desde el 68 hasta la
fecha. Y es que la democracia que demolió el Muro de Berlín y
permitió a Fukuyama proclamar «el fin de la Historia» era una
democracia viciada por lo que siempre llamé «el espíritu inmundo
del 68». Los estragos de ese espíritu en la vida política y
social de Occidente fueron los que me indujeron, cuando aún había
Muro de Berlín, a hablar del «suicidio de la Modernidad». Cuando
a Carl Schmitt lo acusaron de ser el «enterrador de la República
de Weimar», él contestó que nunca la habría enterrado si otros
no la hubieran matado antes. Ahora vuelve Fukuyama sobre su diagnóstico
optimista para decir que lo único que puede evitar ese suicidio es
una recuperación de un sentido de la jerarquía social y de un
sentimiento religioso, cifrado para él en la «ética protestante».
Lo de la «ética protestante» vale para las naciones que abrazaron
la Reforma en su día, por lo que me figuro que en las de la
Contrarreforma habría que hablar de «moral católica», pero lo de
la jerarquía vale para todas. Es más, la naturaleza en general se
basa en tres principios -jerarquía, territorialidad y parentesco-
que son los antónimos de libertad, igualdad y fraternidad, y
tampoco concuerdan demasiado con estas tres gracias los principios
en que, según Dumézil, se asientan las sociedades indoeuropeas en
particular, a saber: fuerza, fecundidad y soberanía. La libertad es
un medio, no un fin; los derechos han de equilibrarse con los
deberes; y no cabe mayor insensatez que la «neutralidad ética» de
la sociedad secularizada o permisiva, cuyo lema podría ser el del
personaje aquel de Dostoyevski, que por cierto no era ni protestante
ni católico: «Si no hay Dios, todo está permitido».
BREVES
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Por Erasmo
LA
CESIÓN CONTINUA
Ibarreche
advierte que no irá a la botadura del primer metanero español en
Sestao si se toca el himno nacional. Al final va, y suena el himno
nacional… y el euzkadiano. Y el barco se desliza por las gradas
con la bandera nacional en estribor y la euzkadiana a babor.
Ibarreche afirma que ese barco es consecuencia del entusiasmo de los
trabajadores vascos. Se le olvida que es también consecuencia del
diseño de IZAR, la fusión de BAZAN y AESA, de los fondos aportados
por toda España para absorber las pérdidas de esta última compañía,
del propósito español de mantener una capacidad tecnológica de la
que ese buque, como las fragatas noruegas en construcción, es buena
muestra… Actúa con el autobombo usual en el PNV. Y España lo
acepta poniendo en igual lugar dos banderas disímiles. ¿Cuándo se
empezará a colocar a cada uno en su sitio?
LA
NUEVA ARISTOCRACIA
La
designación del hijo de Adolfo Suárez, recién inscrito como
militante del partido, para la Ejecutiva del PP resulta intrigante.
No conocemos sus dotes personales que justifiquen un comienzo político
tan fulgurante. Y parece que se le atribuye una capacidad política
semejante a la de su padre. Aparte del juicio que merezca la
capacidad política de éste, cuyo modo de hacer lo que nadie quería
eludir puede ser muy cuestionado, esa elección parece una
demostración de que la partitocracia que domina el Estado está
convirtiéndose en una aristocracia hereditaria. No es el primero
que justifica tal opinión. ¿No protestarán un poco los militantes
de a pié, que no ven ocasión de mostrar sus dotes personales’
DESTINO
TURÍSTICO CONSOLIDADO
España
ha desbancado a EE.UU. como segundo país receptor del turismo
Mundial. Hemos alcanzado ese puesto en la clasificación, después
de Francia (el país que se beneficia, entre otras cosas, de estar
«siempre en medio»). Eso se ha conseguido, evidentemente, por la
paralización medrosa de los viajes a aquel país como consecuencia
de la salvajada del 11 de septiembre. Pero también es un
reconocimiento de nuestra seguridad suficientemente satisfactoria
(pese a nuestros particulares salvajes y al porcentaje de sicarios
entre los emigrantes que recibimos) y a nuestra inigualada
infraestructura de recepción de turistas. Son activos permanentes
que solemos no valorar en nuestra autoestima. Y que permiten
conseguir un porcentaje importante y sólido, superior al 10%, de
nuestro PIB.
EL
SOFOCAMIENTO PALESTINO
Los
palestinos siguen con su campaña terrorista suicida. Su economía
se desmorona bajo los impactos simultáneos de las represalias
demoledoras israelíes, las restricciones al empleo y la desaparición
del turismo a los Lugares Santos del Cristianismo. Arafat, preso de
Sharon en Ramala, no se entera de qué pasa y pide desesperadamente
que le saquen las castañas del fuego. Pese a ello, según dicen,
mantiene un 70% de apoyo popular. ¡Pobre Palestina, que ha elegido
el suicidio alocado, irracional e irresponsable!
UN
ARTÍCULO DESCARADO
Iñaqui
Ezquerra escribe en La Razón un artículo burlándose de la
recomendación del obispo de Lérida a los jóvenes: Que practiquen
la castidad en vez de emplear preservativos. Hace una burla
prolongada de tal recomendación, de tal virtud, de la Iglesia que
la propugna tan tímidamente... Y vaticina su fracaso, porque él
sabe bien que los jóvenes españoles no saben ya qué es eso de la
castidad. Resulta una demostración demoledora de hasta qué punto
la sociedad cultural española, la que edita y lee periódicos,
propugna tales diatribas contra la enseñanza católica y no
protesta contra ellas, ha abandonado el Cristianismo. La Iglesia Católica
española, la que se ocupa de advertir que sus misioneros cuidan
sanitariamente a los habitantes de tierras de Misión, haría bien
en corregir las Sociedades objeto de tales Misiones. Una de las más
necesitadas es la que tiene alrededor.
AHORA,
EL BABLE
La Junta del Principado va
a duplicar el número de profesores en su sistema educativo. Parece
ser que ello significa colocar un intérprete de español a bable al
lado de cada profesor actual, para facilitar la comprensión de las
lecciones que dan en español profesores reaccionarios y anticuados
a pobres discípulos cuyo conocimiento de esta lengua es escaso. No
cabe duda de que el progreso no se detiene. Con ello se evita la
cruel tensión intelectual impuesta a los actuales alumnos
asturianos, obligados a entender una lengua, el español, que no es
la suya. El partido en el poder sabe bien lo que se hace.
UN
SISTEMA PODRIDO
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Por Luis de Velasco
Han comenzado las comparecencias en algunos de los once
comités parlamentarios que van a investigar el «caso Enron-Andersen».
Los representantes de la soberanía popular en EE.UU. entran en el
tema. Once comités. Impresionante, ¿verdad?
Más
impresionante aún: según datos del respetado Center for Responsive
Politics, de los 248 senadores y representantes que integran estos
once comités, 212 han recibido donaciones de Enron o de Andersen o
de ambas para sus campañas. Si los congresistas renunciasen por
conflicto de intereses, «no quedaría nadie para llevar a cabo la
investigación», como ha declarado el presidente de otra organización
respetada en estos temas, Common Cause. De los cien integrantes del
Senado, setenta recibieron donaciones, así como más de la mitad de
los integrantes de la Cámara de Representantes. En cuanto al poder
ejecutivo, Enron ha sido la principal fuente de financiación de
Bush desde el momento en que se presentó (y ganó) a gobernador de
Texas, el Estado de Enron. Numerosos cargos en el Ejecutivo han
recibido donaciones o han trabajado en la empresa. Incluso jueces de
Texas en sus campañas electorales.
Más impresionante aún: todas estas donaciones,
especialmente en el Legislativo, centro de enorme poder en este país,
no han sido, por supuesto, a cambio de nada. Se han traducido en
normas, decisiones y omisiones a favor de esa empresa y de las
grandes auditoras-consultoras (las Big Five). Por eso piensan
muchos que va a ser difícil probar que Enron-Andersen actuaron
ilegalmente, porque en la mayor parte de sus acciones lo hicieron
dentro de ese marco o no marco cuidadosamente preparado para ellas.
Obsérvese que la investigación parlamentaria empieza por lo más
claramente ilegal: la destrucción de documentación por ambas
empresas.
Aún
más impresionante. Este caso no es un caso aislado. Tras las
reformas después del Watergate en materia de financiación de
partidos, el sistema ha degenerado y el dominio de las grandes compañías,
de los llamados special interests, en el Congreso es total,
especialmente por la inagotable vía del llamado «dinero blando» (soft
money). Los intentos de ha escasos meses –insuficientes- de
reformar el corrupto esquema, concretamente las iniciativas McCain-Feingold
en el Senado y la Stays-Meehan en la Cámara, se saldaron con el
fracaso. Hoy, medios de comunicación y organizaciones cívicas
piden, y congresistas dándose golpes de pecho prometen, reformas
inmediatas y profundas. Hay que ser escépticos porque este esquema
es elemento clave en el funcionamiento de la llamada «Corporate
America», el país de las grandes corporaciones, que es el que se
impone a las otras Américas y sus valores desde la época de Reagan.
Recuérdese
el slogan central de su política: el Gobierno no es la
solución, es el problema. Su corolario es la desregulación a
ultranza, que ha traído lo que hoy gráficamente se empieza a
llamar la «Enronomia» («Enronomics») y la pregunta de ¿cuántos
Enrones hay en esa economía?
La
respuesta es clara: no es un caso aislado. El esquema desregulador
-la otra cara de la moneda de la financiación política y entre
ambos completan un sistema podrido- se basa en que sea el mercado el
que, a través de las decisiones de los consumidores e inversores,
sancione o premie a las grandes empresas. La claridad, la
transparencia, la honradez de éstas se vera complementada,
estimulada y vigilada por otros privados como los consejeros
independientes, los comités internos de auditoría, los analistas
de inversiones, las agencias de rating, los auditores, etc.,
que actúan limpia e imparcialmente. Autorregulación. Cuanto menos
sector publico, mejor. Pues bien, todo eso es mentira y de vez en
cuando, casos mastodónticos como éste, lo recuerdan. No son los únicos,
ni mucho menos.
Dos reflexiones finales, prestadas. De un senador demócrata:
«Después del ruido y la furia de estas investigaciones
parlamentarias... ¿estaremos dispuestos a reconocer que el genio
del capitalismo puede resultar en un comportamiento implacable sin
nuestra vigilancia y la protección de la ley?». Del anterior
presidente de la Securities Exchange Comisión, que intentó y perdió
la batalla contra las auditoras-consultoras y sus aliados
parlamentarios: «Este debate nacional es sobre algo más que una
gran empresa quebrada. Es acerca de los valores de nuestra nación».
¿Será capaz de regenerarse este podrido sistema? |
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