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  Nº 86 - 27 de febrero de 2002

 

CONTENIDO       

1. El anaquel: Saturday night fever. Contradicciones

2. ¿No hay más patria que la humanidad?

3. La Monarquía Hispana

4. Breves

EL ANAQUEL 

 SATURDAY NIGHT FEVER

A la última de las habituales proezas del separatismo, la «ciudadanía» responde según costumbre con una imponente manifestación de impotencia. Esta vez la presidencia del duelo, con más de un «padre de la patria» en ella, se escuda en un gran letrero bilingüe en el que las lenguas en conflicto van separadas por una siniestra palomita picassiana. La leyenda dice: «No hay más patria que la humanidad». De ese letrero se desprende que lo del «patriotismo constitucional» no convence ya a sus propios inventores, pues de lo contrario el letrero diría, dentro de la más exquisita corrección política: «No hay más patria que la Constitución». Flatulencia por flatulencia, ésta no tiene como la otra la nostalgia de La Internacional, que no sé si los manifestantes de impotencia, los «sin Dios y sin patria» de toda la vida, cantaron con el ritual del puño en alto.

Decía Goethe que él había conocido a muchos hombres, pero que a la humanidad no se la había echado nunca a la cara. Y es que la humanidad es el montón de granitos de arena en el que hunden la cabeza nuestros avestruces políticos. Luego sale otro con la monserga de la libertad, la tolerancia y los derechos humanos mientras, en su Saturday night fever, los «jóvenes» demuestran con botellonas, barras de hierro, cócteles Molotov y bombas lapa cómo se hace uso de esa libertad, de esa tolerancia y de esos derechos.

CONTRADICCIONES

Ya en los tiempos pletóricos del marxismo-leninismo había que estar muy ciego o ser muy intelectual para no ver que las contradicciones del «socialismo real» dejaban en pañales a las del capitalismo liberal. Esas contradicciones sometieron a tal tensión a los regímenes que las padecían que por fin estallaron y dieron con ellos al traste. Muchas de esas contradicciones infectarían al capitalismo liberal que las explotó, y vendrían a sumarse a las clásicas, a las de siempre, a las congénitas. Y es que tanto el capitalismo como el socialismo negaban y niegan el pecado original y proclamaban y proclaman al menos de boquillas su fe en la bondad natural del salvaje humano. Lo malo es que a fuerza de hablar de algo, ese algo se haga realidad. El federalismo soviético fue un ejemplo. Después de tres cuartos de siglo de hacer una cosa y decir otra, lo que sólo existía sobre el papel se haría realidad, con las catastróficas consecuencias previstas por quienes lo reducían al papel.

Nada hay tan contradictorio como la libertad y la igualdad, y la ficción de su fraternidad pudo mantenerse gracias a la hipocresía democrática. Pero a partir del 68, la hipocresía fue sustituida por el cinismo, que al menos tuvo la virtud de poner de manifiesto la gran contradicción de la igualdad con la libertad. Ahora, al tribalismo autóctono viene a sumarse el tribalismo foráneo y la democracia empieza a desgarrarse entre la «multiculturalidad» y el «igualitarismo».  

¿NO HAY MAS PATRIA QUE LA HUMANIDAD? 

Por Ramiro Solana

Un joven vasco, de 26 años, ha sido, hasta hoy, la última víctima de ETA; en Bilbao, cuando conducía su coche camino de su trabajo o dedicación, poco después de la amanecida. Fue el pasado 19 de febrero.

El joven, deportista ya sin una de sus piernas, era o seguirá siendo jefe de las «Relaciones Institucionales» de las Juventudes del Partido Socialista de «Euzkadi»; se comportó con dignidad y bravura en el atentado proclamando su fe socialista, y según se nos dijo por parte de quienes le conocen y tratan es un joven serio, inteligente y trabajador. Es decir, reúne las condiciones mejores de lo vasco... pero es un producto del caos ideológico que padece Vasconia y en casi igual medida el resto de España.

Digo lo anterior, más allá de la habitual glosa tras un atentado de ETA, porque al describir sus cualidades y pensamiento todos cuantos le conocen nos ilustraron sobre la síntesis de su pensamiento político, que no es otro que el por él proclamado: «no hay más Patria que la Humanidad», lema que serviría para la pancarta que abrió la manifestación que se convocó en Bilbao contra el atentado.

El lema es plenamente coherente con la más rancia, tradicional y contrastada ideología del socialismo clásico de aquí y de cualquier latitud, pero muy especialmente del de aquí, que fiel a su marxismo originario -nunca desmentido aunque tantas veces disimulado- siempre demostró su escasa emoción por los valores representables en el verdadero concepto de Patria; su cosmopolitismo deriva de su sí firme emoción por la Internacional que guió sus paso y le llevó históricamente a considerar la Patria como un valor burgués cuanto menos a cuestionar. Nada me sorprende que el joven aludido víctima de ETA, defensor de libertades y derechos, no sea capaz de identificar estos valores con la Patria a la que pertenece; aún más, pues probablemente, al rechazar la falsa patria de la «Euzkadi» de los nacionalistas, ha emparejado en ese rechazo a la Patria verdadera abrazando simultáneamente esa otra falsa patria de la Humanidad.

Es una muestra del caos ideológico asentado entre la población -y especialmente entre la juventud- del País Vasco, del que son primeras víctimas los jóvenes socialistas y un poco menos los socialistas maduros pues, al fin y al cabo, a estos aún les quedan residuos de cuando el valor Patria era asumido por la mayoría de españoles, aunque discrepasen de tanto error con que se les ofrecía España.

La juventud de la parte opuesta no cae en ese tremendo error de la patria-humanidad, pero algo hay de comunión en lo erróneo al ser los más entusiastas defensores del «patriotismo constitucional» -por cierto, aireado en principio por los socialistas-, otro concepto con fortísima dosis de los equívoco.

El joven agredido también colaboraba con «Elkarri», la organización juvenil próxima a ETA (aunque no filial orgánica de la banda), que últimamente se ocupa de organizar una «Conferencia Internacional por la Paz y el Diálogo» -para y en «Euzkadi», claro está-, con el beneplácito y una sustanciosa financiación del Gobierno vasco. Esta pertenencia o colaboración refuerza lo señalado antes: el caos ideológico de esos jóvenes socialistas. ¿Por qué? El diagnóstico es sencillo de emitir: desde su infancia se están viendo sometidos a influencias directas o indirectas tales como: antifranquismo y consecuentemente repudio de la escala de valores -entre ellos el de Patria- que mantuvo aquel Régimen; alta valoración inicial de ETA como luchadores antifranquistas; influencia del concepto de «patria vasca» de estos y, simultáneamente, del cosmopolitismo internacionalista del componente marxista-leninista de la banda; doctrinarismo socialista con fuerte influencia de lo anterior; etapa de plena colaboración PSOE-PNV con más de una docena de años compartiendo el Gobierno Autonómico; etapa de Redondo Terreros en la que se intentó borrar esas equívocas influencias pero sin proclamar para nada un verdadero patriotismo, sino tan sólo el «constitucionalismo» y la vigencia del Estatuto, es decir, algo próximo al «patriotismo constitucional»; corrientes antimilitaristas, antipatrióticas, hedonistas, de indiferencia religiosa, de «moral libérrima»; ridiculización de valores tradicionales; etcétera. Sometidos entre otros a estos lavados de cerebro, nada puede sorprender que el joven agredido proclame su equívoco pensamiento pese a sus cualidades personales.

Acaso sea este el prototipo de joven socialista vasco que ha salido y está saliendo del «horno» de una región sometida durante más de veinte años -casi la edad del chico- al abandono por parte del Estado, bajo influencias aberrantes en lo cultural, religioso, patriótico y de costumbres. ¿Se puede esperar algo diferente en buena lógica?; ¿cabe esperar una regeneración profunda de aquella región en un futuro próximo si sus también futuros gestores han de ser estos jóvenes?  

LA MONARQUÍA HISPANA 

Por Dalmacio Negro

Tomado de ABC (19-2-2002)

Llamada también Católica, tanto Hispánica como Católica aluden a su contenido. Castilla había avanzado mucho hacia formas estatales, y el aragonés Fernando el Católico creó en España el primer gran Estado territorial de Europa (ss. XV-XVI), imitado luego por otras Monarquías. Pero la Monarquía no procedió aquí a centralizar sus reinos y señoríos, de modo que, constituido el inmenso Imperio de Carlos V, la Monarquía Hispánica o Católica (llamada también Monarquía de España, no por cierto española) designa un conjunto de reinos y señoríos diversos en cada uno de los cuales, incluso en la misma Península, el Monarca era el señor natural.

No es que se reunieran en la persona del monarca, como se dice a veces erróneamente, sino que cada uno conservó su personalidad y sus peculiaridades. Ni siquiera hubo centralización en la Península, no pudiéndose hablar de un rey de España: el rey lo era por separado de Castilla, de Aragón, de Navarra, de Portugal durante algún tiempo, conde de Barcelona, señor de Vizcaya y de Gibraltar,... duque de Milán, rey de Nápoles, de Nueva España, etc. El rey, Felipe II o Carlos II, era el soberano en cada uno de ellos independientemente.

El Conde Duque de Olivares, viendo la ventaja que cobraba Francia, donde Richelieu centralizaba el poder de manera que el rey era rey de Francia, y la debilidad política de la Monarquía Hispana a pesar de sus inmensos recursos, propuso al monarca una centralización de las posesiones reales de manera que formasen un solo territorio; pero el monarca le desoyó y, a la postre, Olivares fracasó. Era imposible hacer de todos los territorios uno solo, un orden territorial cerrado, como exige la forma política estatal.

Ni siquiera la España peninsular fue centralizada como un Estado, aunque lo intentaron los Borbones y los ilustrados durante el siglo XVIII. Así, España no fue una nación en sentido político, pues la nación fue una creación de las Monarquías modernas. En Francia, estaba ya tan hecha la nación que la revolución francesa pudo sustituir tranquilamente la Monarquía por la Nación como titular de la soberanía y el Estado Monárquico por el Estado Nación: «la realeza de Francia había sido tan profundamente nacional, escribió Renan, que al día siguiente de su caída la nación pudo mantenerse sin ella». De todo ello se ha ocupado Díez del Corral en El pensamiento político europeo y la monarquía de España: de Maquiavelo a Humboldt y en otros escritos.

Sin tener en cuenta estos antecedentes no es posible entender la historia de España en el siglo XIX, en el que los liberales buscaron desesperadamente instituir un Estado (de ahí la acusación de centralismo) que no existía (como probó la guerra de Independencia).

Al final lo consiguió a medias Cánovas, si bien su Estado fue escasamente nacional. La Nación no tuvo jamás aquí personalidad en sentido político moral para hacer de vínculo político, papel que desempeñó la monarquía, descansando la conciencia nacional en la religión, en sentido parecido a lo que ocurrió en Alemania con la cultura hasta su unificación, hasta el punto que Bismarck creyó necesario rematar su obra unificadora con un Kulturkampf.

Sin ese antecedente, tampoco es posible entender la historia del siglo XX. La guerra civil de 1936 ha sorprendido a muchos. ¿Se hubiera producido de existir un verdadero Estado nacional, aspecto por el que no se preocupó en absoluto la II República?

En esta perspectiva, resulta sorprendente el Estado de las Autonomías: en tanto se había logrado por fin un Estado con una cierta unidad nacional, es decir, un Estado más o menos a la altura de los tiempos, representa un retroceso histórico, tanto mayor cuanto que el troceamiento afecta a toda la Península. Si se pretendió restaurar la Monarquía Hispánica (que además e inseparablemente era Católica), el monarca debiera serlo por separado de cada una de las autonomías, bastantes de ellas sin ningún precedente histórico. Si se pretendió satisfacer a las de cierta particularidad histórica, no se entiende el invento de las otras ¿Se pretendió innovar por innovar conforme a los signos de los tiempos, sin tener en cuenta la historia?  

BREVES 

Por Erasmo

UNA NUEVA IGNOMINIA

La descalificación de Edurne Uriarte como profesora de la UPV es una nueva muestra del ambiente degradado de la sociedad vasca. Se solicita una revisión del resultado de una Oposición que se saldó con un rotundo 4/1. El presidente del Tribunal denuncia las amenazas recibidas directamente del opositor perdedor. Se reclama una mayor justificación del voto de los miembros del Tribunal, precisión que no se necesita en otras oposiciones. El Rector, acobardado, se pliega y establece la Comisión que, como era de esperar, se quita el problema de encima dictaminando a favor de la reclamación. Hará falta nuevo Tribunal y nuevos Ejercicios. ¿Quién se atreverá ahora a formar parte de ese Tribunal y mantener a la demandada frente al amenazador demandante y su entorno?

Pero no pasa nada. Como dice el Rector y el PNV, sólo son «procedimientos académicos habituales».

HA MUERTO UN CATÓLICO AMERICANO, AMIGO DE ESPAÑA

Ha muerto Vernon Walters, Ayudante militar de diversos presidentes americanos durante tres décadas, director de la CIA, embajador oficial y volante, católico, y amigo de España y de españoles. Ramón Pérez Maura le dedica una nota necrológica en ABC que supone un encomio admirable de amigo a un personaje consistente a lo largo de toda su vida. Walters ha sido un ejemplo de pensamiento firme, pero abierto a cualquier confrontación. Un ejemplo de personalidad que se echa de menos en estos momentos de pensamiento débil y difuso.

JOSÉ MARÍA VIZCAÍNO

El Presidente del Circulo de Empresarios vascos concede una entrevista publicada en el Dominical de El País el día 17-02-02. Las preguntas son suficientemente incisivas para merecer encomio. Pero las respuestas son de una admirable claridad, precisión y contundencia. No es de extrañar que el PNV y su patrón, Arzalluz, estén indignados con él. Su sinceridad, denunciando la locura nacionalista en una sociedad vasca que no quiere enloquecer, es demoledora. Su exigencia de que el PNV hable claro y exponga con nitidez sus propósitos es ingenua, pero hace daño. Pedir a los nacionalistas que razonen y prevean las consecuencias de sus actos es pedir lo imposible. Tanto más cuanto que, en sus palabras: Se mueven más por odio a lo ajeno que por amor a lo propio

CUALQUIER PRETEXTO ES BUENO PARA SOCAV AR

El caso de la niña marroquí y su velo se ha zanjado, de momento, con la desautorización pública de la Directora del Instituto por el Sr. Gallardón. Mala práctica, la desautorización pública, en vez de la presión u orden, privadas, para que sea la propia directora quien rectifique.

Y digo «de momento», porque el padre, jaleado por alguna FAPA, se ha crecido y empieza a exigir que se la readmita en el Colegio de las MM. Concepcionistas. La FAPA alega algo así como que, por ser un Colegio acogido al concierto económico, no tiene derecho a imponer sus ideas. Dejando aparte lo que eso supone: dejación de creencias básicas propias y del derecho a propugnarlas, ello implica una prohibición de sus derechos a las familias que apoyan el Colegio precisamente porque profesa esas creencias.

No hay gente más peligrosa que los cruzados del nihilismo. Tener cualquier creencia les parece una prueba de intolerancia. Y aprovechar cualquier oportunidad para combatirla es obligado para quienes hacen profesión de nihilistas.

Además, y eso da que pensar, admiten que el padre de la niña marroquí tenga creencias fuertes. Pero no que las tengan sus vecinos cristianos.

VUELVEN LAS JEREMIADAS

Han intentado matar a un joven militante socialista en el valle de Trápaga. El comportamiento de la víctima merecería un reconocimiento por parte del partido, como mártir y confesor del mismo. Y una indignación por el hecho. Y la determinación fría de acabar con los asesinos. Y una disposición a colaborar con el PP en la lucha antiterrorista… Sólo en esto último parece haber producido efecto, pues la reunión del Pacto antiterrorista se zanjó con acuerdos rápidamente.

El resto, los lamentos habituales. Ahora parece que debemos lamentar de forma particular que el pobre joven no podrá volver a jugar al Balón Volea, debido a su amputación. Sus compañeros se lamentaban del acto inútil, dando a entender que con otra víctima no hubieran pensado lo mismo.

Ibarreche lamentaba que la Eta no atendiera al clamor de la sociedad de Euzkadi.

No cabe duda de que los terroristas deben divertirse con estos lamentos y quejas lastimeras que no se traducen en acción

UN SUICIDIO

El principal colaborador de Nicolás Redondo, Juan Caros Gutiérrez, un miembro del Tribunal de Cuentas vasco que dejó para colaborar a sus órdenes en el Partido, se ha suicidado. Nadie conoce las razones últimas de tal acto, ni está autorizado a interpretarlo. Pero la primera explicación que viene a la cabeza debiera plantear problemas de conciencia a más de uno en el PSOE, el PSE, el PNV… Algo imposible en conciencias acartonadas por el partidismo feroz.

«NO HAY MÁS PATRIA QUE LA HUMANIDAD»

Con este lema encabezando la marcha, se han manifestado miles de personas en Bilbao, protestando contra la Eta. Otra de las cosas que repetía una de las portavoces era un verso de Lennon, que según decía gustaba al joven mutilado por el atentado: «Imagínate que no hay Patrias».

Con estos asépticos lemas, es plausible que los representantes del PP se hayan negado a ir en la cabecera. Y se sabe quién va a ganar la partida. Porque los de la Eta no están de acuerdo con ellos. Y tienen algo por qué actuar. Uno no sabe si esos lemas están inspirados por la cobardía o la abulia. Porque, además, dicen que quieren construir un «Eukadi libre y próspero». Es decir no hay patrias pero se adhieren a la de los asesinos. ¿Por qué, o para qué, se mueven?  


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