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  Nº 89 - 20 de marzo de 2002

 CONTENIDO       

1. El anaquel: El estado de excepción. Fetichismo y bien común

2. La educación obligatoria

3. Oscurecer las aguas para que parezcan más profundas

4. Breves

 

 EL ANAQUEL 

Por Aquilino Duque

EL ESTADO DE EXCEPCIÓN

Las Provincias Vascongadas llevan años viviendo en estado de excepción. Ese estado de excepción, que era de jure y esporádico en los últimos años del régimen anterior, lo es de facto y permanente desde que disfrutamos del actual «régimen de libertades». Si es cierto que el miedo es libre, nunca han sido tan libres los moradores de esas provincias como en este cuarto de siglo de democracias y autonomías. Me cuentan de una señora vasca que llama a una tertulia radiofónica madrileña para decir que ella tiene que oír Radio Nacional amortiguando la voz con una almohada para que no oigan los vecinos y la denuncien. Cosas así no pasaban en España desde los tiempos en que se oía Radio Moscú o Radio Praga o, algo antes, en zona roja, las charlas de Queipo de Llano por Radio Sevilla.

Es posible que ese estado de cosas sea, desde el punto de vista de la clase política, la «normalidad» que interrumpió la guerra civil, y por eso procede a celebrar elecciones como si tal cosa, con candidatos cazados a lazo y rodeados de guardaespaldas. Sólo así se comprende la resistencia a declarar un estado de excepción que no sería más que un reconocimiento de lo peligrosa que para la «ciudadanía» es esa «normalidad». La gran justificación del nuevo régimen fue, en palabras de uno de sus primeros protagonistas, «hacer legal a nivel de Estado lo que es real a nivel de calle», y por eso no entiendo la resistencia de la clase política a declarar de jure lo que es una triste realidad de facto. Claro que eso sería darle la razón al régimen anterior, y hasta ahí podíamos llegar.

FETICHISMO Y BIEN COMÚN

1. Muchos de los males del régimen actual estriban en la consideración de su Carta Magna como un fin en sí mismo. La Constitución es la ley fundamental del Estado y una ley es, a juicio del aquinate, la ordenación de la razón al bien común por aquel que tiene encomendado el cuidado de la comunidad. El bien común es pues la piedra de toque de una ley. Las leyes se hacen para algo, y una ley será buena o será mala según cumpla o no los fines para los que fue concebida, según sirva o no al bien común. La actual Constitución contiene las ambigüedades y las contradicciones suficientes como para que de ella haga cada cual una lectura a su conveniencia del momento, y esa polisemia es a mi modo de ver un riesgo para la existencia histórica de una nación sometida a presiones balcanizantes. Si el bien común consiste en la libertad de acción de los que apiran a balcanizar esta «equivocación histórica» que llamamos España, no he dicho nada.

2. Aun dentro de esa calamidad nacional que son los partidos políticos hay hombres de buena fe que no se engañan ni quieren engañar a quienes los votan y que por consiguiente son puestos en entredicho por los partidos en los que militan. Saben muy bien que por encima del fetiche constitucional hay una realidad histórica, y que es esa realidad lo que está en juego cuando se discuten las virtudes del fetiche.

 LA EDUCACIÓN OBLIGATORIA 

Por Dalmacio Negro

Tomado de La Razón (12.3.2002)

Con el auge del nacionalismo y el positivismo, los Estados descubrieron en torno a 1870 las ventajas y virtudes de la enseñanza obligatoria, que, desde entonces, sólo ha suscitado alabanzas. No se puede negar que en un sentido muy concreto ha sido beneficiosa; por ejemplo, en el de acostumbrar a los padres a preocuparse por mejorar la educación que reciben sus hijos de forma natural y espontánea transmitiéndoles tradiciones y experiencias, en definitiva cultura, inculcándoles hábitos morales y culturales, en el seno de la familia. Además, esa educación no estrictamente familiar empezó a llegar a ámbitos sociales apartados, marginados o inferiores de manera que facilitó el ascenso y la movilidad social, etcétera. La lista de beneficios sería muy larga. Ahora bien, como ocurre casi siempre en todo, el asunto tiene también otra cara. No es casual que la implantación de la educación obligatoria coincidiese en el tiempo con la obligatoriedad de la instrucción militar, que educaba al mismo tiempo a los soldados en el nacionalismo: mediante la educación obligatoria se pretendía difundir y generalizar la cultura, pero también al mismo tiempo se educaba -es decir, se difundía la cultura-, de acuerdo con los criterios estatales, del Estado-Nación, a su conveniencia. Conveniencia que no era sólo la del nacionalismo, que se difundió e intensificó así, sino la del Estado. El Estado centralizador es por definición neutral y su dinámica tiende a que entre él y el individuo no haya ninguna mediación o instancia que pueda oponérsele o contrarrestar su poder. Por eso se propugnó la enseñanza neutral y, por tanto, laica, a fin de que los hijos de todos los ciudadanos de cualquier origen social, raza o confesión recibieran una educación igualatoria que hiciese de ellos unos perfectos ciudadanos del Estado-Nación, que, como se dijo en Francia, se examinasen el mismo día a la misma hora, sobre los mismos temas y, a ser posible, con idéntico resultado. Esto, cuyas consecuencias se vieron en la guerra civil europea de 1914, una guerra entre nacionalismos, por una parte.

Por otra, con palabras inmejorables de F. Châtelet, la declaración, no ya de neutralidad sino de laicidad «constituye no sólo el medio de luchar contra el oscurantismo de las religiones, que limita el desenvolvimiento de una mentalidad científica -(la obsesión del positivismo)-, sino, más bien el de evitar la interposición de elementos entre el individuo y el Estado»: no hay más moral que la estatal, la del Estado en trance de devenir Totalitario, entre cuyas condiciones indispensables están la indicada eliminación de cualquier instancia intermedia entre el individuo y el Estado, bien se trate de la familia, de la propiedad, de la Iglesia, del municipio, de asociaciones, etcétera y, en segundo lugar, la homogeneidad. Sin servicio militar obligatorio y sin enseñanza obligatoria hubieran podido ocurrir muchas cosas; pero cabe pensar que el totalitarismo y su mentalidad, que está muy viva, no hubiesen prendido ni se hubiesen aceptado y difundido tan fácilmente.

El servicio militar obligatorio ya ha sido abolido en muchas partes, con menos justificación en algunos casos, dadas las circunstancias, que la educación obligatoria. El siglo XXI debe abolir la obligatoriedad de la enseñanza. Puesto que la sociedad es ahora «sociedad de conocimientos», la tarea educativa debiera devolverse a las familias, es decir, a la sociedad, sin perjuicio de que los poderes públicos tengan su propio sistema de enseñanza, procurando que sea el mejor pero no necesariamente el único; la educación es un tema demasiado delicado y complejo para hacer de él un monopolio. Habría que suprimir impuestos y hacer otras reformas menores. Contra esto clamarán los totalitarios, y sus mentores, que se oponen con gruesas faltas de ortografía a la mejora de la calidad de la enseñanza para sacarla de la ruinosa, carísima y demagógica situación actual a la que la han llevado definitivamente el necio afán de que todo sea público y la ideologizada y absurda pedagogía del último tercio del siglo XX. Para los aspirantes a déspotas siempre será buena una enseñanza uniforme y mala. 

OSCURECER LAS AGUAS PARA QUE PAREZCAN MÁS PROFUNDAS

Por Alberto Buela

Cuando el físico Alan Sokal de la Universidad de Nueva York confesó que su artículo publicado en el número especial de la prestigiosa revista Social Text (primavera-verano de 1996) editada por la Duke University Press era una parodia, una burla, una joda para decirlo en criollo, el mundo académico se llenó de indignación. ¿Cómo era posible que un científico perteneciente a una ciencia dura como la física se haya burlado de la Duke University y de su revista, transformándolas en el hazmerreír del mundo científico-social?

¿Son acaso tan laxos los criterios de verdad científicos en ciencias sociales como para poder publicar como serio un estudio en chiste?

Estas y otras cuestiones la reveló un año después el mismo Sokal junto con el belga Jean Bricmont de la Universidad de Lovaina en el libro Imposturas Intelectuales en donde a través de la reproducción de largas citas de Baudrillard, Deleuze, Latour, Lacan y otros, muestran la mistificación de un lenguaje deliberadamente oscuro, el mal uso de los conceptos científicos y la confusión de las ideas.

Esta oscuridad manifiesta en la expresión de los intelectuales de moda en París es, expresamente, para inmunizar sus ideas contra toda tentativa de crítica o cuestionamiento, al par que desliza la crítica sosteniendo que lo que se ataca no es el contenido de lo que ellos dicen sino la disciplina que representan.

VERSIÓN VOLI

Si esto pasa en la meca de los intelectuales conchudos (dícese del razonador sagaz y sutil) que no va a pasar en nuestro mundo bolita, y específicamente, en los campos de la política y la economía Argentina del «corralito y las cacerolas» que desde el 19 de diciembre de 2001 transformó a nuestra sociedad civil en un pandemomium.

Los diferentes gurús económicos como el israelita Mario Blejer, actual presidente del Banco Central de la República, o el Ministro de Ecomomía Remes Lenicov, o sus asesores y directores de bancos oficiales como Miguel Kiguel o Roberto Frenkel (¿será obligatorio por ignotas leyes argentinas que quienes manejen las finanzas públicas deban ser todos de la raza de David?). Estos y otros nos asustan con la debacle, el desbarajuste económico si no hacemos lo que ellos recomiendan. Que no es otra cosa que lo que recomienda el FMI: Libertad de mercado para los otros (llámese multinacionales que esquilman a usuario con tarifas en dólares) y ajuste, y más ajuste para el pueblo llano.

Como el ajuste no era suficiente para acumular fondos que regularmente se giran al exterior hace un par de meses tuvieron la feliz idea de incautar todos los ahorros de la población y congelar el dinero de todas la cuentas el que se puede extraer en cuentagotas de 150 dólares semanales. ¿Qué país puede funcionar así? Ninguno. Argentina no sólo está quebrada sino que todas las últimas medidas la han paralizado económicamente. Estos grandes ocultadores de la realidad están produciendo lo contrario que proponen. Pero ninguno de ellos dice que 120.000 millones de dólares de argentinos fueron girados al exterior, que 20.000 millones fueron girados a Israel en este último año, que la cifra real de la deuda externa argentina es de 211.000 millones de dólares de los cuales es 88% es espurio, derivado de pases contables de dinero que nunca llegó al Río de la Plata.

Nuestros economistas y sus voceros, nuestros políticos, nos hablan de «humor de los mercados», «de la estampida del dólar», «del riesgo país», «del estallido social», «del consenso social», en una palabra «de la mar en choche», pero el poncho no aparece. Es decir, la verdad político-económica sigue oculta debajo de los siete velos.

Hace unos días asistimos al Foro Social Mundial de Porto Alegre y pudimos escuchar a un socialdemócrata lúcido como el Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique y para gran asombro nuestro propuso una ecología de la información en donde la verdad sea el mensaje de los mass media. Propuso una media tan antigua, tan eficaz y tan simple que para muchos resultó chocante.

La verdad en griego se dice alétheia que significa a = sin o no, y léthos = ocultar. Verdad significa según su prístina raíz, no oculto o desocultamiento. La verdad está pues, vinculada a la luz, a la claridad, al esplendor (splendor veri) ¿No ha llegado la hora de comenzar a decir la verdad llamando a las cosas y las situaciones por su nombre?

Argentina no está pasando por una crisis más, sino por una situación de decadencia terminal que la está llevando a la disolución nacional y social. El riesgo es altísimo (en dos jornadas 19 y 20 de diciembre de 2001 hubo 30 muertos), los indicios sociales nos dicen que, de no cambiar en 180 grados las medidas económicas y políticas tomadas hasta ahora (29 febrero 2002), la cifra de muertos se multiplicará para desgracia de deudos y sufrimiento de los argentinos.

 BREVES 

Por Erasmo

EL ESCÁNDALO DE QUE ALGUIEN CUMPLA SUS PROMESAS ELECTORALES

Bush impone aranceles a la importación de aceros, para reducir la competencia de las siderurgias extranjeras, reconvertidas y tecnológicamente avanzadas, sobre su fracción de siderurgia convencional, que se mantiene en métodos e instalaciones obsoletos, incapaz de transformarse adecuadamente. Con ello les hace un favor inmediato y un perjuicio a la larga, pues les pone anteojeras temporales que les imposibilita ver la realidad inexorable. Con ello incumple no sé qué convenios de la OMC, pero cumple un compromiso político con sus electores de West Virginia. No se sabe cómo saldrá de ello, pero ya se le critica desde fuera como un político demagogo. Cumplir las promesas electorales está mal visto. Cuando lo hace un contrario.

EL ESCÁNDALO DE PALESTINA

Los palestinos continúan su política suicida (nunca mejor dicha) y loa israelíes su táctica de violencia a tope. Arafat muestra su impotencia insensata y Sharon su obcecación no menos insensata. Y los europeos reclamamos a Bush «que haga algo para arreglar aquello, que tenemos en el patio de atrás». Le reprochamos la unilateralidad pero le pedimos que sus gastos militares (que nosotros eludimos) refuercen nuestras Divisiones pesadas, formadas por Solana, Piqué y Moratinos. Debería titular este comentario como «el escándalo de la Europa castrada».

EL ESCÁNDALO DE QUE LA DROGA MATE

Cuando uno se pasa, hay muertes inmediatas, que escandalizan. Los miles de muertes por SIDA, durante una década, como consecuencia de la droga no escandalizan, porque no son inmediatas. Y cuando se producen de inmediato son achacadas a sobredosis, drogas adulteradas, contagios evitables… Cualquier excusa es buena, para quien ha propugnado el desmadre, con tal de no rectificar eso propugnado. Si se hace evidente que hay degradación personal, se mira para otro sitio.

EL ESCÁNDALO DEL PENSAMIENTO FUERTE

Mikel Azurmendi afirma que el multiculturalismo no es asumible en nuestra Nación, si afecta la Constitución. Las monjas de El Escorial afirman que en su Colegio se siguen sus normas, no las dictadas desde fuera. Bush propugna una cambio cultural que procure el autodominio y la abstinencia en los jóvenes. Son tres ejemplos que producen escándalo en la Sociedad actual, donde no está admitido tener ideas fuertes que conduzcan a un enfrentamiento con lo establecido y dominante: «No hay idea que merezca un conflicto». Algo absurdo, por supuesto, pues dicho eso, ya se ha planteado una idea fuerte y una voluntad de conflicto. O sea que tenemos el conflicto de siempre. Pero hoy deben ser perseguidas las ideas que antes eran respetadas.

EL ESCÁNDALO DE LA JUVENTUD SIN NORTE

Los jóvenes han llegado a considerar norma vivir excitados en las noches de los fines de semana. Cuando eso se concentra en un concierto multitudinario, la excitación es casi de ordenanza. Los músicos, los organizadores, los vendedores, lo saben y lo fomentan. Los padres pretenden ignorarlo, y se resignan a considerarlo fuera de su capacidad de actuación. Y las Autoridades se preguntan qué hacer, sino reprimir los excesos. Y los educadores no saben en qué ilusionar a la juventud, como alternativa.

Quizás el problema radique en que nuestra sociedad actual no quiere ninguna ilusión, por considerarla peligrosa. Y no cuantificable en términos económicos. Faltan poetas que muevan a los pueblos.

LOS ESCRÚPULOS EUROPEOS RESPECTO A IRAK

Los europeos muestran escrúpulos respecto a la demanda americana de apoyo para una campaña contra Irak. Los americanos se quejan de que los europeos «no tienen hígado» (lily liver) para encarar los problemas. Blair se encuentra con una demanda de 25.000 soldados para la campaña. Otros países europeos anuncian que no irán. (Suponemos que ello significa que España no enviará el apoyo médico).

Los iraquíes sufren una situación de aislamiento, pobreza y dominio por alguien que ha matado personalmente a opositores. Parece ser que su Gobierno acumula armas de destrucción masiva, acariciando alguna revancha. No ha aprendido la lección de Libia. ¿Qué es lo que conviene hacer?

LA INACTIVIDAD DE ETA

Tras sus dos asesinatos fallidos en Sestao, y la caída de su gente en Pamplona, la Eta está sin manifestarse. ¿Recapacita o le falta gente? El Sr. Ibarreche debería apuntarse algún tanto en este sentido. ¡Alguna detención, por favor! ¡Que se vea que la Erzaina es una policía «enraizada en su Sociedad», no como las «fuerzas nacionales represivas» que, en cambio, son las que se apuntan los tantos!

EE.UU. MANDA UN REPRESENTANTE

Bush manda al general Zinni. Y Sharon ordena retirarse de Ramada y de Gaza. Se distingue inmediatamente al que llega con la vara en la mano del que sólo viene a echar sermones.

LA SEMANA DE CUATRO DÍAS

UGT se inventa ahora las 35 h semanales en cuatro días laborables. ¿Se conoce si alguno de esos congresistas sabe lo que es ganarse la vida en competencia real? ¿Conoce alguno la dificultad de disponer de dinero para pagar a fin de mes a los trabajadores? Parece ser que no. Todos ellos piensan que el dinero está en un pozo, y basta con sacar de allí lo que haga falta. ¿Por qué no se requiere una etapa de madurez para ocupar cargos públicos? ¿Por qué se tolera que lo hagan mentes infantiles?

ENCARNIZAMIENTOS

Los palestinos arrastran por la calle cadáveres de ejecutados. O los apuñalan, estando colgados cabeza abajo. Los judíos ponen minas al azar en las ciudades palestinas. Y se divierten tiroteando una imagen de la Virgen. Parece claro que conviene separar a las bestias feroces, incapaces de vivir civilizadamente, e imponer una fuerza internacional que actúe como protector de la zona de separación. Bonita tarea para el Occidente y el Oriente cristiano. 


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