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Nº 98 - 29 de mayo de 2002 |
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CONTENIDO 4.
Breves 5. Libros: El poderío naval español
Por
Dalmacio Negro Tomado
De «La Razón» Da la impresión de
que España es, en este momento, un chivo expiatorio de problemas ajenos,
lo que denotaría una grave falta de prestigio, fundamental en política,
y la percepción de debilidad interna. Inglaterra, cuyo gobierno laborista
está fracasando interiormente a pesar de la flamante «tercera vía»
invocada como panacea -¿qué ha sido de ella?-, juega diplomáticamente
con el eterno asunto de Gibraltar sin más fin, por lo que se ve, que el
de entretener a su gente mostrando su superioridad sobre España. En
Argentina, tan próxima por tantas razones, su agobiado y atípico
gobierno atiza demagógicamente contra España al pueblo desesperado y
amenaza a las empresas e intereses españoles. Naturalmente, las empresas
acudieron allí a hacer negocio aprovechando un momento en que nadie se
atrevía a intentarlo. No tienen la culpa de que el peronismo sea incapaz
de gobernar honradamente y con sentido común a la nación y ahora están
en su derecho a defenderse cuando el gobierno es incapaz de darles la
seguridad indispensable; mas la demagogia hace responsable al mismo
gobierno español. El Gobierno argentino se aprovecha de que no se han
olvidado lo del «distinto y distante» como calificó un presidente del
Gobierno español lo de las Malvinas, ni las intromisiones más o menos
oficiosas, políticamente inanes y bastante ridículas, consentidas por el
Gobierno español, contra los militares argentinos perseguidos. En
Marruecos, también muy próximo, aunque debiera estarlo aún más, por no
menos razones, el Gobierno, por cierto socialista, de la oligarquía
gobernante, incapaz de afrontar los problemas internos, toma a España por
una especie de pim pam pum aún con mayor acritud que bajo el Monarca
anterior, Hassan II, tan afrancesado como poco simpatizante con España.
No sólo ha cortado las relaciones diplomáticas sino que amenaza con
mayores agravios. Y
es que la amenazada Monarquía marroquí, en su huida hacia adelante, no
puede ya abandonar de ningún modo ni bajo cualquier pretexto el antiguo
Sahara hispano, que jamás fue suyo de hecho ni de derecho, ni digerirlo.
Su ocupación –ilegítima- es una sangría en recursos difícilmente
compensable a largo plazo por los fosfatos y el petróleo y, a falta de
otro argumento mejor, la Monarquía alauita, acuciada por sus problemas
interiores, trata a España como la causa principal de su mala política.
Pero España sólo es culpable del abandono de aquellas tierras en un
momento difícil, que hubiera sido superable sin mucho riesgo con un mínimo
de sentido y decisión políticos. Prescindiendo de razones legales,
sentimentales y humanitarias, el abandono fue geopolíticamente un
monumental error, cuyas consecuencias pueden ser muy duras. Una vez más
se confirma que el auténtico cálculo político tiene que ser a largo
plazo. Sería
lamentable y mucho más culpable que un error, que el Gobierno español
cediera lo más mínimo a la presión del marroquí, tanto más cuanto la
posición española es irreprochablemente legal. Los irresueltos e
insolubles problemas internos de la Monarquía alauita que, mal asentada,
teme la hostilidad latente de la mayoría de su población, bereber,
antifrancesa y, por cierto, bastante prohispana (dato que debiera tenerse
muy en cuenta y, si es preciso, utilizarlo, en la zona norte del antiguo
protectorado se guarda buen recuerdo y, en el resto, España se vincula a
la antigua Hispania Tingitana), unida a la crisis social y una población
muy joven que el gobierno desearía que desapareciese aunque sea ahogándose
en las pateras, le incitarán irremisiblemente, para conservar el poder, a
nuevas aventuras a costa de España: la pesca o cualquier otro pretexto,
Ceuta, Melilla, las Alborán, Canarias y en la desesperación hasta
Andalucía o Toilatola. Pues Argelia, su otro vecino, con el que la
Monarquía alauita tiene cuentas territoriales pendientes mucho más
justificables, no tolera lo más mínimo las tarascadas alauitas y geopolíticamente
no puede aceptar un Sahara marroquí o promarroquí. EL ANAQUEL arriba Por
Aquilino Duque SEGURA En
tres ocasiones por lo menos he oído hablar al cardenal Segura y ninguna
desde el púlpito: una al pie del altar, en una misa para niños, a los
que nos dio la comunión en persona y luego nos habló con una sencillez y
una claridad inolvidables. La segunda fue en cambio desde lo alto de un
gran catafalco recubierto de damasco rojo con motivo de su jubileo o algo
parecido, su oratoria de frases breves y alusiones intencionadas en
contraste con los períodos castelarinos de un grandioso discurso de Pemán.
La tercera fue con motivo de una exposición bibliográfica en la Escuela
de Estudios Hispanoamericanos, en manos del Opus a la sazón, en cuya
inauguración se presentó de improviso para tomar la palabra, hacer
obsequio de un libro y poner de paso un par de banderillas a los
organizadores. En el viaje a Las Hurdes de don Alfonso XIII y el doctor
Marañón, el bufón de turno se refirió a él como «el ordinario del
lugar». Junto a todo eso estaba su condición de adalid del «nacionalcatolicismo»,
el férreo gobierno de su archidiócesis y su animosidad hacia el Jefe del
Estado, a quien no perdonaba que no hubiera restaurado ipso facto
la Monarquía absoluta ni la ingratitud de no devolverle el Primado
toledano aunque sólo fuera por ser él el primero en nombrarlo «Caudillo
por la gracia de Dios». Siempre se opuso a que fuera bajo palio, diciendo
que el palio sólo era para el Santísimo y el Rey y que él no era ni rey
ni santísimo. Lo cierto es que, de no ser por él, en España no habría
vuelto a haber ni Santísimo ni Rey ni palio que los cobijara. LOS EXCOMUNISTAS arriba Por
Millán Rivas
Al
cumplirse el 25 aniversario de la legalización del PC, un Sábado Santo
de 1977, se han multiplicado los comentarios favorables a tal legalización,
y a la normalización política que ello supuso en España. Es una reacción
lógica, dado que supuso el final de una política de hostigamiento legal
a una parte de los españoles, aunque el hostigamiento real ya estaba
bastante atenuado, como prueba el famoso episodio de la detención de
Carrillo con peluca. Aquella legalización no sólo lo fue en el ámbito
legal (y es imprescindible la redundancia) sino también en el social,
pues se demostró de forma clara la naturalidad con que la sociedad española
se adaptó a la nueva situación política. La presentación de Carrillo
en el Club Siglo XXI a cargo de Fraga fue el acto que plasmaba esa
voluntad de normalización. Hubo protestas en diversos medios acerca del
olvido del episodio genocida de Paracuellos, pero se procuró atemperarlos
de forma que Carrillo pudo ser durante muchos años contertulio habitual
en varias emisoras. Quien pretendió mantener bien presente el episodio
genocida más característico de nuestra guerra fue contundentemente
silenciado, como comprobó en sus propias espaldas el Diario El Alcázar. Con
motivo de los comentarios conmemorativos se ha puesto de manifiesto que
una buena parte de los que hoy ocupan el poder informativo fueron
comunistas en aquellos años. Ha habido múltiples declaraciones en ese
sentido por parte de los propios interesados, o recordatorios amables de
su pasada militancia por parte de conocidos, sin que los aludidos lo hayan
negado. No hay por qué recordar muchos de esos casos, pero son
sobradamente conocidas la militancia de Ramón Tamames, Federico Jiménez
Losantos, Jesús Cacho, y tantos otros. La mayor parte de ellos está hoy
apartada de la militancia comunista, pero mantienen un cierto orgullo en
aquella filiación, de cuya justeza y honradez personal no se arrepienten. Esta
clase política calificable como la de los excomunistas merece una
consideración particular. En primer lugar, porque son muchos, y además
han conseguido puestos importantes en la formación de la opinión pública.
Se trata de un logro muy importante, conseguido por méritos propios
indudables y por una buen aprovechamiento de la crisis que se produjo con
la Transición política. Ese aprovechamiento de unas circunstancias
temporales continúa proporcionándoles réditos personales al cabo de los
años transcurridos, pues siguen siendo bien considerados incluso tras su
rectificación política. En segundo lugar, merecen atención porque
encabezan un movimiento ensalzador del papel del PC en aquellos momentos,
al que se adhieren comentaristas de todo tipo, incluso los de signo
contrario. Y en tercer lugar porque mantienen como dogma intelectual que
la única opción contraria al franquismo en aquellos años era el PC,
fuera del cual no había, según insisten ellos, dignidad ni eficacia política. Esta
postura les hace, además defensores de su posición de entonces,
atribuyendo su rectificación posterior al giro inadecuado de los que no
rectificaron como ellos. De la corrección de tal planteamiento da
muestra, según ellos, el desplome electoral del PC en los años
transcurridos. Es decir, mantienen una postura de desengaño político sin
la menor traza de arrepentimiento por error intelectual en su elección de
entonces, atribuyendo los errores a los que, quedándose dentro de lo que
ellos abandonaron, no fueron capaces de conseguir aquello con lo que ellos
se habían ilusionado. Se
trata de una postura característica de quien ha sido comunista,
manteniendo una posición admiradora acerca de lo que consideran, con
mentalidad claramente idealista, una eficacia científica de gobierno y
una hermandad universal. Demuestran con ello que la elementalidad
intelectual (por no decir simpleza) que les llevó a adoptar la ideología
comunista permanece vigente en ellos. Son comunistas en «comisión de
servicio» aparentemente apartados de esa adscripción, pero
permanentemente enamorados de ella. Añoran la sencillez de sus
planteamientos anteriores, a los que las «perfidias» de la realidad
impidieron su plasmación beatífica, pero no rectifican (salvo las
excepciones que queramos plantear) en su planteamiento intelectual básico. Así,
mantendrán continuamente que el comunismo fracasado no lo era tal, sino
stalinismo cruel, o leninismo romántico, o polpotismo genocida, o
eurocomunismo ingenuo, o maotsetunismo alucinado, o… Lo que sea. Según
ellos en ningún caso se ha intentado aplicar realmente en el mundo lo que
constituyó su sueño político de entonces. Se niegan a admitir la
evidencia del fracaso material, social e intelectual y mantiene una ilusión
imprecisa en una evolución futura del mundo hacia condiciones más próximas
a sus ilusiones de entonces. Dentro de ese mantenimiento de una postura
política periclitada, la gran mayoría se hace activistas
anticapitalistas, antiamericanos, antiglobalización o lo que sea. Por el
contrario una parte minoritaria se hace conversa furibunda, paradójicamente,
del liberalismo económico exacerbado. Son reacciones comprensibles ante
la frustración con la que han tenido que enfrentarse. Pero
unos y otros mantienen la mitificación y tergiversación histórica de
los tiempos pasados. Dado que se proclaman única fuerza activa contra el
Régimen del Movimiento, acumulan todas las opiniones adversas acerca de
éste y aquellos años españoles, desdeñan a todas las otras fuerzas de
oposición, más o menos organizada y ensalzan las consecuencias de su
actuación. Convierten en epopeya el bandolerismo de los maquis,
magnifican la repercusión de las diversas huelgas proclamadas durante
aquellos años, glorifican y ensalzan sin mesura la calidad humana e
intelectual de sus activistas y militantes… Tergiversan la historia
ignorando los esfuerzos y ocupaciones de varias generaciones de españoles
que transformaron España, sin molestarse en atender, más allá de anecdóticamente,
las noticias de Radio Pirineos, o Radio España Independiente. Se han
creado un mundo intelectual de ficción, y siguen en él. Ignorando como
entonces las fuerzas que realmente transforman nuestra realidad. Aún
no se han enterado del grave daño que su doctrina ha originado en Rusia y
en China, por no aludir a Alemania Oriental, Chequia, Rumanía, Bulgaria,
Etiopía, Camboya, Cuba, Angola, etc. No se percatan de lo que está
costando a estos países transformar la inercia mental creada en esas
sociedades por una doctrina simplona, con pretensión de sublimidad científica.
Ese apocamiento en su comprensión de la realidad sería grave si nos
preocupásemos sólo por ellos. Lo es mucho más si tenemos en cuenta el
poder que aún retiene en la creación de la opinión pública española y
europea. La falta de sentido de la realidad, como ejemplo reciente, de los
sindicatos italianos es una demostración de ese poder y de la gravedad
consiguiente de la situación. BREVES
arriba Por
Erasmo CHAVEZ El
Presidente de Venezuela viene Madrid a la Cumbre de Jefes de Estado, pero
no asiste a ella, desdeñándola en comunicación pública. Y
aprovecha para reprochar, también públicamente, a empresarios españoles
que, según él, promovieron el golpe de Estado. Y
critica a los otros Jefes de Estado por no seguir las enseñanzas y
doctrina política de pensadores tan acrisolados como Alejandro Magno y
Simón Bolivar. No
hay como tener una ejecutoria clara y ejemplar de comportamiento, y el
reconocimiento generalizado correspondiente, para poder dar clase a todo
el mundo y ganar su respeto LA
HUELGA Los
comentarios acerca del próximo festejo general de la Huelga ocupan ya un
lugar fijo en los periódicos. No se sabe si
el próximo Campeonato de fútbol lo relegarán algo, pero lo
cierto es que Cándido Méndez parece estar en su gloria, descalificando a
todo el que se ponga por delante, pontificando acerca de cómo se debe
gobernar. Le
salga bien o mal la Huelga, ya se sabe que habrá un perdedor: la sociedad
española, estorbada durante un día y desprestigiada en grado a
determinar, y un ganador: el Sr Méndez, que habrá conseguido relevancia
personal durante unas semanas. Y al que nadie le echará los perros de
retirada de subvenciones o descrédito como dirigente. NOSA
DECLARAN LA GUERRA Arzalluz
se ha puesto en guerra, motivado por la aprobación en el Congreso de la
Ley de Partidos políticos. Es una postura coherente. No es lógico que
consienta el final o un cambio de sentido en la creciente concesión de
privilegios a los nacionalistas apoyadores de asesinos. Es posible,
incluso que recomiende un incremento de la frecuencia de salvajadas. Últimamente,
sus huestes espurias están un poco de capa caída y no caen suficientes
nueces. Claro
que... no parece que esta declaración de guerra vaya a intensificar los
preparativos nacionales para la defensa. LA
CORRUPCIÓN España
mejora puntos en la escala que marca la lucha contra la corrupción en los
distintos países. Dejando atrás a algunos tan significados, como Italia,
Japón, EE.UU. y Francia. Y creciendo la estimación de limpieza, del 2000
al 2001, más que en ningún otro país. Se
trata de un progreso escasamente aireado, respecto a la degradada posición
en que se había colocado España en los primeros años noventa. UN
PAPA TENAZ Juan
Pablo II da lástima cuando se contempla su precaria fortaleza física y
los esfuerzos que necesita para cualquier movimiento. Y suscita respeto
cuando uno se entera de que su lucidez mental sigue siendo la misma, e
incluso su talante de humor, pues es capaz de hacer reír a sus
interlocutores con sus comentarios. Es
decir, sus sufrimientos son aceptados con plena consciencia para demostrar
que una persona es algo más que su cuerpo. Y que está dispuesto a morir
con las botas puestas al servicio de quien le nombró su Vicario. LIBROS arriba EL
PODERÍO NAVAL ESPAÑOL Historia
de la armada española del siglo XVII
David
Goodman Ed.
Península 2001 Es
la edición española de un libro publicado en 1997 en inglés, con el título
de Poderío naval español 1589-1665. Reconstrucción y derrota,
que parece más preciso que el titulo final español. Porque se trata de
un amplio trabajo cubriendo ese período en el que España se recuperó
del desastre de la Invencible y restableció con rapidez un poder naval
hegemónico en el Mundo, con numerosos éxitos durante el primer tercio
del siglo, hasta la derrota, primero ante los holandeses en 1640 y luego
ante los franceses en una larga sucesión de encuentros. El
autor, un historiador británico, pone de manifiesto los esfuerzos españoles
para el abastecimiento de las materias primas precisas para la construcción
naval, desde el roble para las estructuras hasta los pinos para los mástiles,
el cáñamo para el cordaje y el hierro para artillería y clavazón. La
administración real funcionó ejemplarmente procurando asegurar las
plantaciones adecuadas de árboles, la importación de cáñamo o pinos
desde el Báltico o el establecimiento de una metalurgia adecuada. En
muchos casos, esos esfuerzos administrativos fueron ejemplo para las otras
naciones, como indica el autor, que elogiaban el celo de los
administradores y veedores reales en la procuración de esas materias
primas. Baste un ejemplo para marcar las dificultades afrontadas: Para
competir con el abastecimiento de pinos adecuados para mástiles, que había
que importar del Báltico, generalmente en naves holandesas, se intentó
el empleo de los pinos del pirineo navarro, que reunían las condiciones
adecuadas. Esos pinos eran transportados en almadías hasta el Ebro, y de
allí a la desembocadura, donde podían ser embarcados en una nave para
los astilleros del Cantábrico. A la postre, resultó más costoso que la
importación. Tales eran los costos de transporte terrestre en aquella época. Al
mismo tiempo, se pone de manifiesto la tensión entre el poder real y los
poderes locales, concejos o nobleza, que litigaban continuamente contra
las servidumbres impuestas por esas disposiciones reales, que, en muchos
casos, consideraban intolerables. Esas dificultades legales no
obstaculizaron seriamente la construcción naval, sin embargo. La causa
del fracaso en la segunda mitad del siglo es achacada a la carencia crónica
de fondos reales, que retrasaba demasiado los proyectos, la escasez de
marineros, como consecuencia de la despoblación y la paga inadecuada
(sobre todo en el tiempo) y a un cierto menosprecio de esa profesión en
una Nación que había elevado a categoría suprema la profesión del
soldado. Pero la verdadera razón del fracaso es que España no tenía la
dimensión física necesaria para afrontar todos sus compromisos
mundiales, comparado con la dimensión y posibilidades estratégicas de
sus contrincantes. Pese a ello, este tipo de estudios demuestra la eficiencia con que se empleó los escasos recursos disponibles. Resulta interesante destacar, además, como dice el autor, que este tipo de estudios es posible sólo en un país como España, celosa generadora y guardadora de archivos y legajos de todo tipo, pese al desastre que, para muchos de ellos supuso la francesada. |
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EL
CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades
relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la
formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos
actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los
españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias
y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
que ello suponga asumir las distintas opiniones. Información: elcorreo@opinion-encuentros.org |
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