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Nº 103 - 9 de octubre de 2002 |
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CONTENIDO 1.
Subsidio, conflictividad y pobreza, por José Manuel Cansino 2.
El anaquel: Complejos. Fomento del espíritu tribal,
por Aquilino Duque 3.
La cultura política, por Dalmacio Negro 4.
Breves, por
Erasmo 5. Lengua y globalización, por Aleix Vidal Quadras
SUBSIDIO, CONFLICTIVIDAD Y POBREZA Por
José Manuel Cansino Siendo
precisos y si me permiten hablar en la antigua moneda, el subsidio agrario
para la mayor parte de sus perceptores no supera las 245.000 pesetas netas
al año. Naturalmente nadie supervive con esos ingresos máxime si, además,
se ha de sustentar a una familia. La realidad es que el subsidio funciona
como un complemento de renta para la mayor parte de sus perceptores, unas
233.500 personas entre Extremadura y Andalucía en el pasado año. Entre
los expertos que han participado en estos días en el seminario sobre la
reforma del subsidio agrario que ha acogido la Universidad Internacional
de Andalucía, es difícil encontrar un defensor del Régimen Especial
Agrario de la Seguridad Social que lo haga en todos sus aspectos previos a
la reforma del RD Ley 5/2002. Las posiciones menos críticas admiten que
hay bolsas de fraude que deben eliminarse. Los hay también que defienden
el sistema -aun siendo perfectible- amparándose en que es un sistema «barato»
en términos del gasto que supone para las arcas públicas y de la población
a la que da cobertura. Incluso las federaciones del campo de las
organizaciones sindicales de regiones diferentes a la andaluza y la
extremeña, entienden que circunscribir esta prestación a sólo los
jornaleros de Andalucía y Extremadura constituye un agravio. Desde
una perspectiva estrictamente económica, la protección al desempleo
cumple la función de financiar el periodo de búsqueda de un nuevo empleo
para quien ha sido despedido. Si no existiera este tipo de protección, la
necesidad obligaría a los parados a aceptar el primer empleo que se les
ofreciese aun siendo éste inferior a lo que su cualificación profesional
le permite realizar. El subsidio agrario no cumple esta función. Antes al
contrario, la práctica ha convertido esta prestación en una especie de
salario social o renta mínima capaz de apaciguar la conflictividad social
del agro andaluz. Desde luego la idea no era desconocida. En plena
revolución industrial, Bismarck resolvió las demandas sociales de
quienes trabajaban en fábricas insalubres durante jornadas extenuantes,
gracias a un incipiente desarrollo de lo que luego fue el Estado del
Bienestar. Sin
embargo, además de reducir la conflictividad social el subsidio agrario
provoca otros efectos según quien analice la cuestión. Los hay que
advierten que gracias al subsidio agrario se ha fijado la población al
territorio rural. Naturalmente esto es un razonamiento correcto que, no
obstante, no se hizo en tiempos de la reconversión industrial de, por
ejemplo, la minería y la industria siderúrgica. Curiosamente en los
mismos años ochenta en los que se financiaron los costes sociales de la
reconversión a base de jubilaciones anticipadas (con un coste -por
cierto- muy superior al subsidio agrario), en Andalucía y Extremadura se
puso en marcha el sistema de protección cuya reforma parece seguir
adelante. Alguien ha llamado a esto «reforma agraria a la baja». Pero
si para unos el subsidio sirve para fijar población al territorio, para
otros es un sistema de consecuencias perversas al condenar a miles de
personas a la miseria estructural que supone vivir dependiendo de un
complemento de renta de tan escasa cuantía. No
deja de sorprender que nadie esté dispuesto a movilizarse frente al hecho
de que Andalucía sea una de las regiones más pobres de España, incluso
cuando esta situación parece prolongarse sine
die. La pobreza y la necesidad en el mundo rural son problemas
demasiados serios como para esperar solucionarlos con tan escaso dinero y
tan conservadoras expectativas. EL
ANAQUEL
arriba Por
Aquilino Duque COMPLEJOS
Una
de las llamadas «comunidades autónomas» donde mejor administradas están
las subvenciones de la Comunidad Europea tal vez sea Extremadura. Yo
quiero creer que, el día que Bruselas corte el suministro, Extremadura
podrá incluso estar en condiciones de generar riqueza como nunca hasta
ahora. Al frente de esta administración está un personaje que es de los
pocos hombres públicos que conservan un adarme de sentido del Estado. Hay
otro, y de su mismo partido además, que es el alcalde de La Coruña, con
quien también parecen estar contentos sus administrados. Quiero decir que
son los únicos, a los que sumaría el catalán Vidal Quadras, a los que
preocupa la unidad de España. Tan es así que tienen que estar
continuamente defendiéndose de que les llamen «franquistas», máxima
descalificación en nuestra venturosa democracia y que puede dar al traste
con la carrera política más brillante. Esa calificación es
especialmente grave en el Partido Popular, y suerte tienen Rodríguez
Ibarra y Vázquez de no pertenecer a él, pues hubieran corrido la suerte
del pobre Vidal Quadras. Hay
que reconocer que la letra del himno nacional es «franquista», la
bandera rojigualda es «franquista», la unidad de España es «franquista»
y la fiesta nacional es «franquista»; de ahí que la obligación de todo
buen demócrata de toda la vida sea hacer ascos a todo eso. También, ¡ay!,
son «franquistas» la Monarquía y la paga del 18 de julio, pero a ésas
no hay demócrata que les haga ascos. FOMENTO
DEL ESPÍRITU TRIBAL
Es
un hecho que el llamado «régimen anterior» se identificaba con España,
con toda España, y que a eso se debe que los que a su desaparición se
hicieron dueños de «este país», procurasen distanciarse de su nombre y
de sus símbolos. A regañadientes tuvieron los antifranquistas que
aceptar tres cosas: el Rey, la Marcha Real y la bandera con su águila de
Patmos y su leyenda «Una, grande y libre», según la describe aún la
vigente Constitución del 78. Este escudo fue abolido por los socialistas
al llegar al poder, pero el Rey siguió, aunque sin poderes, y la Marcha
Real sin letra. Al mismo tiempo, por si no bastaba con enjaular a los españoles
en partidos políticos, se los estabuló en «comunidades autónomas»,
con el consiguiente fomento del espíritu tribal. Era además la hora de
las multinacionales, que venían a reforzar las lealtades de las
Internacionales: socialista, democristiana, liberal, comunista, con las
que siempre fue incompatible la idea que el español medio tuviera de España,
inculcada por ocho lustros de «formación del espíritu nacional». Tienen,
pues, toda la razón los que en nombre de ese patriotismo vergonzante que
llaman «patriotismo constitucional», se resisten a homenajear a la
bandera nacional para no herir la delicada sensibilidad de las tribus que
la queman cada vez que pueden. LA
CULTURA
POLÍTICA
arriba Por
Dalmacio Negro Tomado de «La Razón», 10 septiembre 2002
La
religión es la clave de la cultura, pues constituye su origen,
dependiendo de ella el vigor y la vigencia de las pautas culturales; pero
no determina las formas de la política. Por eso, en las épocas democráticas
es fundamental la difusión de la cultura política, puesto que todos los
hombres son ciudadanos, actores de la vida colectiva. Según la distinción
de Tocqueville entre sociedades aristocráticas basadas en la desigualdad
-sólo unos pocos poseen libertad política- y sociedades democráticas
-fundadas en la igualdad en tanto todos tienen libertad política-, la
cultura política es propia en las primeras de los grupos aristocráticos,
y en la democracia debiera ser patrimonio de todos. Por eso, si en las épocas
de aristocracia las familias monárquicas y las aristocráticas se educan
según normas estrictas, orientadas al desempeño de sus papeles sociales
confundidos con las funciones políticas que les corresponden como clase
dirigente, algo parecido debiera ocurrir en las épocas democráticas.
Pero, en este caso, el problema de la cultura política es más
complicado. En
las primeras, la cultura política es consustancial con el estatus,
mientras las últimas se caracterizan por la disolución de los rangos
-posiciones adscritas- y aún de las mismas posiciones adquiridas: forma
parte de la vida democrática que cada individuo, cada familia tenga que
luchar por mantener la posición social que tiene y alcanzar otra. De ahí
que las sociedades democráticas produzcan el espectáculo de una
incesante agitación en su seno, como observó Tocqueville. En la
democracia no hay posiciones adscritas, heredadas o vinculadas, y habrá más
o menos democracia en la medida en que subsistan. Así
pues, en las sociedades aristocráticas la cultura política forma parte
espontáneamente del estatus o posición social adscrita y la práctica,
que es la etiqueta, sirve para mostrarla. No es así en la democracia,
aunque si la democracia es razonablemente auténtica, la misma vida política
tiene un efecto educador, pero que no es necesariamente suficiente. El
hombre democrático, en tanto ciudadano, a fin de ejercer la ciudadanía
tiene que tener claros no sólo sus derechos y deberes, sino la naturaleza
de lo Político y la Política. Un grave problema irresuelto de la
democracia en Europa consiste en la falta de educación política, que no
es lo mismo que lo que se suele llamar educación democrática: la
democracia se presupone; lo que se necesita son los conocimientos -y la práctica-
de la vida política. Aquí,
por una serie de circunstancias, la educación política y la misma
democracia cayeron muy pronto en manos de las ideologías, con las que la
voluntad política intenta modelar para sus propios fines la educación y
los conocimientos necesarios para la vida política. Por eso, la lucha de
las ideologías, que, en su sentido último son concepciones del mundo que
adoptan la forma de religiones políticas, es de lo más antidemocrático,
y la educación ideológica es más bien un disolvente de las creencias
colectivas, de la vida colectiva, justamente lo contrario de la política,
cuyo fin es la unidad de la acción colectiva. Hoy, por ejemplo, pasando
por alto la ciencia política dominante, pura eratología, la historia,
que es políticamente de lo más formativo, constituye un disolvente de
las tradiciones culturales y sociales en las que debe asentarse toda política.
Unas veces se utiliza ideológicamente; otras, tan neutralmente que se
reduce a los meros datos, todos iguales. Si a ello se añade la
complejidad de lo que se llama política en el Estado Técnico, que, en el
mejor de los casos no es más que administración, el hombre democrático
se encuentra perdido en todo lo que concierne a la vida política democrática.
Un ejemplo es el nulo nivel de cultura política de los que se dedican a
la política, de la que hacen una profesión que excluye automáticamente
de la vida política a la inmensa mayoría. En una democracia la cultura
política debiera ser, como ocurre con la religión, patrimonio de todos,
aunque haya quienes por vocación, no como profesión -como en el caso del
sacerdocio-, se dediquen especialmente a ella. Si no es así, no hay
verdadera política ni democracia. BREVES
arriba Por
Erasmo BENAISA
HACE DE LAS SUYAS El
Ministro de una Nación que se pretende seria cancela una entrevista de
alto nivel con doce horas de antelación pretextando algo falso. Y luego
airea que se ha tragado otras sesenta pretendidas ofensas. El Gobierno
español le dice que miente, pero que le espera con paciencia. Las pateras
siguen saliendo, sin restricciones, su embajador sigue sin aparecer, y
Marruecos aumenta la tensión con el país europeo más próximo a él, y
de cuyo favor más depende. Parece
difícil de entender, pero no lo es si se considera su ejecutoria, cultura
e historial. Quejarnos es una actitud que no conduce a nada. ÁRNICA
PARA LOS GRANDES Alemania,
Francia e Italia, además de Portugal, incumplen la norma de mantener el déficit
por debajo del 3% del PNB. A Portugal, que se pasa por mucho, se le
impondrá una multa. Para los otros tres, Solbes ha determinado aumentar
el plazo de cumplimiento hasta el 2006. No hay como ser fuerte para que
los obsequiosos traten con indulgencia tus desvaríos. OTRO
GUARDIA CIVIL CAÍDO CUMPLIENDO SU DEBER Una
trampa asesina ha funcionado mejor para el tercero de los grupos de Eta
que se consideraba operativos hace una semana. El primero de ellos cayó
en Bagneres, antes de actuar, el segundo se voló a sí mismo en Bilbao y
el tercero ha montado la pancarta trampa que ha matado a un servidor del
Estado, cabo de la Guardia Civil, y herido a otro, sargento. La vileza y
cobardía de estos autodenominados «militares» irrita. Pero la rapidez
con que se les captura consuela. Ya está en la cárcel uno de los de la
bomba en Santa Pola, al mes del atentado. Es una indicación de la
eficacia de la policía, pero también de lo acuciados que están por
escasez de candidatos. UN
APLAUSO ESPONTÁNEO El público de «Crónicas Marcianas» ovacionó y
aplaudió espontáneamente, cuando se le comunicó que acababan de morir
dos terroristas al explotar su bomba. Un gesto poco correcto, a la luz de
los convencionalismos de cortesía y política, pero revelador de cómo
siente realmente el pueblo español. Por
el contrario, la convocatoria de Gesto por la Paz en Leiza, para lamentar
las muertes violentas del día anterior, sólo reunió a cuarenta
personas. No se sabe por qué no fueron los otros tres mil habitantes del
pueblo. Las razones pueden radicar en una amplia gama, desde el miedo a
los terroristas hasta el odio a la Guardia Civil. Sin desdeñar un posible
rechazo a la consideración por igual de las muertes de los asesinos y el
asesinado. Pero en cualquier caso denota una situación envilecida de una
sociedad, sea por el planteamiento, sea por el resultado. DESALADORAS El ministro Sr. Matas indica que el 50% de la inversión
del Plan Hidrológico Nacional se dedica a la instalación de Plantas
desaladoras de agua de mar, campo en el que España es líder europeo. Una
excelente noticia, tanto porque indica una dirección adecuada, evitando
en lo posible costosos y discutibles trasvases, como porque fomenta el
desarrollo tecnológico español en un campo de indudable relevancia
futura. Ello implica una proyección hacia el futuro, con posibilidades de
exportación evidentes, tanto de ingeniería como de bienes de equipo. OTRA
ESCANDALERA Ibarreche suelta su bravata de independencia «asociada»,
procurando no salirse ni un pelo de la legalidad, no sea que le tomen la
palabra y obren en consecuencia. Arzallus suelta chulerías barriobajeras
ante una masa de simpatizantes en el día del partido. Uno y otro actúan
como canallas que son, ignorando el sufrimiento que consienten, y dicen
tonterías estadísticas. A uno y otro habría que responder con silencio
desdeñoso, invitándoles a poner sobre la mesa lo que quieran, para obrar
en consecuencia. En
vez de ello se arma la escandalera de comentaristas escandalizados que se
dicen unos a otros «¡Ahí va, lo que han dicho!». Lo que llena de
satisfacción a esos politiquillos peneuveros, ocupados en vociferar
bravatas a cuyo servicio no piensan arriesgar nunca ni la uña de un dedo.
DÑA.PILAR
EXPRESA SUS MOTIVACIONES La
Ministra de Educación y Cultura afirma que no se desmembrará el la Sección
de Guerra Civil del Archivo Histórico Nacional, en Salamanca, «porque
guarda la documentación de la represión franquista y su unidad garantiza
su conservación». A cualquier persona inteligente se le ocurrirían
cuatro o cinco motivos mejores, pero la Sra. Ministra del PP sabe muy bien
qué argumentos satisfacen al electorado de su partido.. Y,
en consecuencia, usa los otros. ¿Por qué preocuparse de su electorado,
si ya lo tiene en el bote? GALLARDÓN,
POR DONDE SOLÍA El
candidato a la Alcaldía de Madrid ha promocionado en la Comunidad una Guía
de orientación sexual, preparada con la colaboración del Colectivo de
Gays y Lesbianas en la que se pretende que los adolescentes descubran sus
preferencias sexuales. No parece que hay una prevención contra lo que
representa tal Colectivo. Se supone que lo presentarán como una opción
perfectamente natural y legítima. Parece ser que recomiendan al
adolescente que se sienta confuso respecto a sus inclinaciones «que no se
le ocurra consultar con sus padres» (es de suponer que a menos que estos
sean homosexuales). Porque
otra de sus declaraciones es que promoverá la adopción infantil por
parejas homosexuales «salvo que haya dictamen en contra de los médicos».
No se sabe qué médicos. Eso
parece ser el cartel atractivo del PP para la sociedad madrileña UNA
VEZ MÁS, LOS POLÍTICOS DESCONCERTADOS La
polémica de las banderas divide a los políticos, con los nacionalistas
cacareando su «indignación», que tiene a Trías, por ejemplo, «al
borde de lo insufrible» o algo así, y al PSOE e IU diciendo cosas extrañas
acerca de cómo los españoles debemos reservar nuestro orgullo o
satisfacción nacionales. La reacción de quienes llaman a las emisoras es
de satisfacción masiva por el homenaje a la bandera nacional, o
protestando por esa indignación de los nacionalistas. Y los políticos no
se lo explican. Insinúan que es sólo manipulación de las emisoras. No
les cabe en la cabeza que el pueblo español reaccione de forma diferente
a como le vienen indoctrinando continuamente desde hace décadas ARZALLUS
ELIGE SU BANDO El mentor ideológico afirma que el Pacto
antiterrorista es un pacto contra el nacionalismo y el PNV. Pocas veces ha
confesado tan paladinamente alguien que está con los terroristas. Es algo
que todo el mundo con ojos y oídos sabía ya, pero siempre es de
agradecer una confesión de parte. CANONIZACIÓN
DEL FUNDADOR DEL OPUS DEI Se
canoniza al Fundador del Opus en Roma, con asistencia de 330.000 personas,
de ellos 80.000 españoles. Asisten dos ministros del Gobierno,
oficialmente, y uno, Trillo a título privado. Se trata del acontecimiento
eclesial más importante de los últimos cincuenta años, con un claro
protagonista español. De Italia asisten siete ministros, presididos por
el Vicepresidente Fini. Sólo de Méjico, 23 obispos (¿cuántos de España?).
Pues parece que no vaya con nosotros. España
ha originado tres de los cinco o seis Movimientos religiosos más
importantes del catolicismo en el siglo que acaba de terminar. Uno de
ellos el Opus Dei, por supuesto. Pero se impone la opinión de que
oficialmente no tiene nada que ver con nosotros. No es sólo por la
suspicacia que suscita el secretismo y la actuación política y económica
del Opus, o por la enemiga de los católicos progres marxistizantes. Es
que se impone la idea de que, oficialmente, España no tiene nada que ver
con el catolicismo. Y quien se niegue a admitirlo es severamente
amonestado por la ideología dominante. LENGUA
Y
GLOBALIZACIÓN
arriba Por
Aleix Vidal Quadras Tomado de «La Razón», 4 octubre 2002
Joan
Solá ha lanzado una seria advertencia sobre el riesgo de desaparición a
largo plazo de la lengua catalana. El ilustre filólogo se ha lamentado de
que el catalán se estudia más, pero se habla menos. En efecto, la
vigente Ley de Política Lingüística impone la «lengua propia» como la
única a utilizar en las aulas de primaria y secundaria, además de crear
un clima propicio para que el castellano llegue a ser minoritario en la
Universidad. Basta recordar la bochornosa persecución sufrida por la
profesora Josefina Albert en la Rovira i Virgili para calibrar los
extremos de intransigencia que está dispuesta a exhibir la coalición
gobernante con tal de mantener vivo el que considera su principal símbolo.
El fenómeno sociológico de que unos alumnos que se han pasado toda la mañana
utilizando un idioma durante las clases de matemáticas, geografía,
historia o ciencias naturales, se pongan a parlotear alegremente entre
ellos o con sus familias en otro «no propio» en cuanto abandonan el
centro escolar demuestra, entre otras cosas, que ni siquiera Jordi Pujol
puede poner puertas al campo. Además, muchos profesores hacen lo mismo y,
si no se les vigila, bastantes altos cargos de la Generalitat cometen
también este delito de lesa patria. Miles de millones de euros gastados
para cambiar los hábitos lingüísticos de una sociedad a través de las
escuelas, la administración, el teatro, el cine, los periódicos, la
radio y la televisión, y ni por esas. Cuando
en la década de los veinte del siglo pasado los nacionalistas irlandeses
consiguieron por fin la independencia para gran parte de su amada y verde
isla, se plantearon, como es lógico, la cuestión de la lengua. Aunque en
estricta aplicación de su doctrina, deberían haber seguido un camino análogo
al del Molt Honorable y dedicar enormes e ímprobos esfuerzos para
eliminar el inglés de la esfera oficial y pública de su país a favor de
gaélico, tomaron una decisión que demuestra, sin que ello siente
precedente, que se puede ser nacionalista y sensato. Su profunda -y
bastante fundada- antipatía a todo lo británico no les impidió seguir
utilizando de forma masivamente generalizada en los ámbitos político,
educativo, administrativo, empresarial, literario, cultural, científico,
deportivo y religioso la lengua de sus enemigos seculares, quedando el
venerable idioma irlandés como monumento sonoro digno de máximo respeto
y apto básicamente para usos folclórico-emotivos y ceremoniales. Ese es el porvenir que Joan Solá dibuja para el catalán «si no se reacciona». Por desgracia para él y para la causa que defiende, vivimos en un mundo irreversiblemente globalizado y en la casa con dos pisos que describía Julián Marías en su Consideración de Cataluña, hay uno con vistas al exterior y otro al patio de luces. Y hoy día, lo digo desde Bruselas, o miras hacia fuera o no existes. |
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EL
CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades
relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la
formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos
actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los
españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias
y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
que ello suponga asumir las distintas opiniones. Información: elcorreo@opinion-encuentros.org |
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