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Nº 105 - 30 de octubre de 2002 |
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CONTENIDO 1.
El anaquel: La
segunda oportunidad. Los pactos de El Pardo,
por Aquilino Duque.
2.
Deculturización
y decivilización, por Dalmacio Negro
3.
¿Es
esto?, por
Martín Quijano
4.
Breves,
por
Erasmo
Por
Aquilino
Duque LA
SEGUNDA OPORTUNIDAD
Llevamos
ya un cuarto de siglo en que no está bien visto hablar de España en España
y en que todo español que se respete intelectualmente considera que ser
español es una vergüenza. El la, como decimos en Italia, lo dio
la casta intelectual, con Cela y otros pícaros del fondo de reptiles,
cuando anunciaron su propósito, afortunadamente incumplido, de hacer una
comedia musical titulada El ciento y la madre patria y todo lo demás.
La Antiespaña que todos los españoles, sin distinción de derechas e
izquierdas, llevamos dentro, reventó como una represión más del «régimen
anterior», y poco a poco se fue afirmando la incompatibilidad entre ser
patriota y ser demócrata. Esta incompatibilidad hizo crisis en una
tenebrosa noche de febrero de 1981 y fue Su Majestad en persona quien zanjó
la cuestión y salvó la democracia. Parece
ser que la principal finalidad de aquella extraña conspiración, al menos
en su nunca aclarada «trama civil», fue el «golpe de timón» que pedía
el anciano Tarradellas, más patriota que demócrata, para evitar
situaciones como las que no tardarían en plantearse en ciertas regiones
españolas. Las oligarquías de esas regiones han tenido un cuarto de
siglo para acreditar su perversa idea de lo español. A ver si ahora Su
Majestad es capaz de salvar a la patria como antaño salvó a la
democracia. PACTOS
DE EL PARDO
No es
posible que los titulares del Gobierno sean tan tontos. No diré que a lo
largo de sus dos legislaturas su gestión haya sido óptima, pero sí
desde luego la menos mala desde que se inauguró el régimen que
padecemos. Sin embargo, de poco tiempo a esta parte, digamos desde la última
crisis de Gobierno, las tonterías y las torpezas que parecían exclusivas
de la Oposición han cambiado de campo, mientras la figura del jefe de
esta última gana de día en día imagen de solvencia, de responsabilidad
y hasta de patriotismo. Yo sospecho que todo esto está pactado y que esta
II Restauración se basa también en un «pacto de El Pardo». Para evitar
que ocurra lo de Méjico o lo de Suecia, se ha debido de llegar a un
acuerdo de que ningún partido, por bien que lo haga, debe gobernar más
de dos legislaturas, y en vez de recurrir al antiguo arbitrio del
encasillado y el pucherazo, se le da al electorado la oportunidad de
participar en la operación. Se trata, pues, de convencer a la masa
neutra, la mayoría silenciosa o lo que sea, eso que llaman el centro, de
que la próxima vez hay que votar distinto y eso explica los renuncios en
política interior y las sumisiones en política exterior, los abusos del
cupo feminista, las plataformas de minorías aberrantes y las candidaturas
como la de la alcaldía de Madrid. El hombre masa siempre preferirá una
izquierda domesticada a una derecha vergonzante. DECULTURIZACIÓN
Y DECIVILIZACIÓN
arriba Por
Dalmacio
Negro «La
Razón», 22 octubre 2002 Si
se dice deconstrucción se podrá decir que la cultura y la civilización
españolas están deculturizándose y decivilizándose aceleradamente. En
el fondo cultura y civilización coinciden y, a la vista de lo que pasa,
se puede decir que, más que a pesar de los premios y las subvenciones,
las famas, los honores y las loas, los museos y las exposiciones, las
conmemoraciones y celebraciones, los cursos y los concursos, debido a
ello, la cultura española está en caída libre. Dentro de poco, a España
sólo se la reconocerá por su situación en el mapa. Por la cultura no la
reconocerá ni la madre que la parió, como profetizó un famoso político
de reconocida sensibilidad poética. Hasta se invita a luchar en la calle
bajo el eslogan «contra la ley de mejora de la calidad de la enseñanza»,
ley que no pasa de ser un loable esfuerzo anecdótico para remediar lo
irremediable, dado que la estolidez y la inverecundia se han arrogado la
«creación» cultural y la monopolizan. Lo primero sería expulsar a la
incultura del negocio de la cultura. ¿Pero cómo? ¿Y por quién? En
estos últimos veinticinco años se ha hecho el ensayo de importar sin ton
ni son como cultura para modernizar España, oponiéndola a la autóctona
por mor de una nueva Ilustración, todas las retahílas de tópicos,
novedades y hallazgos pseudocientíficos y pseudoculturales que circulan
fuera de las fronteras en cualquier materia o tema que se trate, desde
cuestiones artísticas, religiosas, políticas, jurídicas, pedagógicas,
etcétera, a las cosas más insignificantes. La importación ha tenido éxito
entre las capas más intelectualizadas -la intelligentzia in-, que han
visto el negocio, y el resultado ha sido catastrófico; casi nos hemos
quedado sin cultura. Pues ha encontrado eco en los poderes públicos y los
políticos, haciendo de la incultura y el afán de novedades una ideología,
rivalizan hasta de lege ferenda en imponer las pautas culturales, aunque,
lamentablemente, lo que se importa sea lo más endeble de una cultura que
ella misma se considera débil. La politización ha sido y es en gran
medida el instrumento de inculturación en la nueva cultura, como si en
España no existiese una vigorosa y valiosa tradición cultural. Que no
haya sido capaz de resistir la invasión, quizá no dice mucho de su
vigor, pero hay que tener en cuenta la potencia y el ahínco con que se
emplea el Estado, que llega a todas partes, contra la Sociedad en la noble
tarea de «modernizarla». La
consecuencia es la desorientación de la cultura española en la que en la
parte más oficial transitan multitud de gentes indocumentadas y
embaucadoras empeñadas en hacer tabla rasa de todo lo español
implantando la mentira como método intelectual. Revel dijo una vez que la
mentira dirige el mundo. Pero la verdad es que en ninguna parte se
ennoblece la mentira como está ocurriendo en España. Lo falso es lo
normal y la verdad y la apelación a la verdad aparecen como lo anormal,
en tanto contradicen lo políticamente correcto. Al negar que haya
verdades en sí mismas, si se quiere absolutas, impera aquí más que en
ninguna parte como doctrina oficial la creencia de que la verdad es
siempre relativa, cuestión de poder e influencia. Es lógico que la
sociedad, regida por los criterios del poder y el dinero, esté
encanallada y desmoralizada como pocas veces lo habrá estado, llegando al
nihilismo. Es
preciso un rearme intelectual. En lugar de importar cultura modernizada
partiendo de la propia realidad. Contra lo que se dice, la modernidad y la
Ilustración no consisten precisamente en la mentira ni en el relativismo
indiferente a la realidad de las cosas, sino en un esfuerzo, al que, por
otra parte, se niega el pensamiento débil, pensamiento de la comodidad,
para vivir de la verdad y de la realidad, aunque una parte de la
modernidad y la Ilustración, la que se importa en España, reniegue de la
verdad y de la realidad. La cultura española, audazmente falsificada con
la ayuda del poder y el dinero, vive fuera de sí, en una especie de
chabacano mundo de ensueño que suministran como panem et circenses a las
masas desorientadas las corrompidas minorías dirigentes ¿ES
ESTO?
arriba Por
Martín Quijano La manifestación del pasado día 19 de octubre en San
Sebastián ha sido sonada en múltiples aspectos. La participación
ciudadana fue masiva, han aparecido banderas españolas, el melifluo
Alcalde no asistió, pese a que no es nacionalista excluyente (que se
sepa) Arzallus e Ibarreche han guardado un cierto respeto, y el mensaje ha
sido bastante claro en su redacción predominante: no al nacionalismo
excluyente u obligatorio. Parece ser que la gente oprimida en aquella región
española se siente contenta. Son suficientes motivos Para satisfacer a
los organizadores Porque
los organizadores parecen satisfechos. Uno de ellos, Savater, comenta que
empieza a ser posible decir en público lo que se dice en privado, pese a
que aquella zona sigue siendo un excelente mercado para las empresas de
seguridad. Se comenta que ha empezado una nueva época en el País Vasco
e, indudablemente los nacionalistas se han sentido afectados. Las amenazas
inmediatas a cargos del PP son una muestra de ello. El silencio de los
cargos del PNV también lo es. Este partido se ha dado por aludido, ya que
no asistió a una manifestación en la que se condenaba exclusivamente a
la faceta excluyente del nacionalismo. Esa ausencia constituye,
paladinamente, una confesión de parte de que esa exclusión es propósito
suyo. Hay muchos motivos de satisfacción para quienes llevamos años
clamando contra ese cáncer vasco y la inoperancia de los políticos para
abordarlo y sajarlo. Sin
embargo, queda un sinsabor en esa satisfacción, que desazona. Hay
diversos aspectos que suscitan la sospecha acerca de la calidad del avance
logrado. Y que permiten dudar sobre el acierto en el planteamiento de los
organizadores, pese a lo encomiable que es la actitud, propósitos y
logros. En
primer lugar, la manifestación era defensiva, y negativa. Se propugnaba
el derecho a no ser nacionalista, y así se ponía de manifiesto en las
pancartas, grandes o pequeñas. Si yo fuese nacionalista, objetaría a
todos los manifestantes que nadie pretende que lo sean. Lo que pretenden
ellos es que no sean otra cosa. No se mata a una persona, allí o en
cualquier parte de España, por no ser nacionalista, sino por ser española,
por oponerse al nacionalismo vasco defendiendo la realidad española. Como
dicen los desvergonzados dirigentes del PNV, bastaría con lograr la
independencia para que desapareciera la Eta y la violencia. Dejando aparte
la ilusión errónea que ello pueda suponer, su respuesta a los
manifestantes sería: «quedaos en casa y vuestra vida no correrá
peligro. No rechistéis por nada que hagamos y se acabará la violencia.
Si la seguridad es lo que os preocupa, achantaos políticamente, y os la
garantizaremos». Porque
así les haría percatarse a los manifestantes de que si se han movilizado
es para defender algo por lo que están arriesgando sus vidas, pero que
mantienen en silencio: su idea de la Nación española y de la libertad
personal. Algo tan grandioso que motiva el conflicto en que viven, aunque
no quieran reconocerlo en público. Y que no han planteado en sus
pancartas. Apareció la bandera española, y ya se ha dicho antes que ha
sido un hito, pero no ha aparecido la palabra España, disfrazada tras la
apelación a la Constitución. Las personas luchan por algo, más que
contra algo. Y aunque aquí parezca que se trata sólo de defenderse, es
obvio que se sienten amenazados precisamente por lo que defienden, aunque
no se atrevan a propugnarlo abiertamente. Están defendiendo la unidad
española y, como consecuencia, sus vidas, pero no quieren declararlo.
Algo falla, y su solución queda pendiente. Quizás
sea consecuencia del conflicto planteado por la confusión con grupos
estridentes de extrema derecha «españolista», con los que no quieren
ser relacionados y a los que cierta prensa insensata (estoy pensando en un
reportaje del ABC el día antes de la manifestación) airea con
desmesura. Se comprende, pero es un error cederles el protagonismo de la
bandera. Su pequeño éxito deriva de ser los únicos que la enarbolan. No
contarían nada en un mar de banderas españolas. Otra cuestión es la cuidadosa proscripción de un lenguaje agresivo. Lo
más que se dice a una banda de asesinos cobardes y canallas es un aséptico
«Eta No». No se gana nada insultando, pero no cabe duda de que es
conveniente dejar a cada cual en su sitio. Conviene desprestigiarles para
retirarles todo el apoyo popular inconsciente o romántico que les pueda
quedar. En algún ambiente, en algún gabinete, se debiera elaborar el
material necesario para recordar a la gente, reiteradamente, el carácter
sanguinario y cruel de estos asesinos. Sigue siendo vergonzoso que ninguna
serie policíaca española de TV trate en ninguno de sus episodios este
conflicto duradero, por miedo o por lo que sea. Conviene fomentar, además
de la eficacia policial, el descrédito personal de los terroristas,
desenmascarando su auténtico talante sanguinario. Una
tercera objeción es que haya aparecido la bandera eukadiana, procurando
un cuidadoso equilibrio con la española. En ello no se ha cumplido la
recomendación de Juaristi, de unas semanas atrás. Es verdad que resulta
difícil combatir una realidad, como es la aceptación de esa bandera,
distintiva del PNV, como propia de aquella Comunidad. Una realidad
impuesta por el ejercicio del poder por parte del PNV y cimentado en la
educación de una o dos generaciones de vascos. Pero una realidad que
resulta opresiva para quienes no se sienten nacionalistas y han combatido
el nacionalismo. Porque su presencia y aceptación supone una derrota
previa de la realidad española que esa bandera combate y los
manifestantes defendían. Se trata de un conflicto difícil, pues requiere
recuperar terreno cedido estúpidamente por políticos anteriores, pero
debiera mantenerse consciencia de su existencia y procurar no ceder más aún. Un
reproche adicional, no dirigido a los organizadores: la Iglesia no ha
aparecido en una manifestación tan defensiva e inocua como comentamos.
Hubiera sido un momento adecuado para que algún obispo desautorizara públicamente
al párroco de Oyarzun, afirmando inequívocamente que la Iglesia no duda
sobre la postura a elegir entre los que matan y los que mueren. Pero, como
era de esperar, los obispos han desperdiciado esa oportunidad. En
resumen, la manifestación es un recordatorio a todos, propios y ajenos,
de que existe una masa de vascos conscientes de su personalidad española
y dispuestos a superar el victimismo. Si este es un hito de cambio, adóptese
una postura más positiva. Desarróllese un esquema atractivo de las ideas
que defienden. Procúrese ganar territorio perdido. Combátase y apóyeselos
con alegría, no como mera reacción ante el matadero al que pretende
llevarles el nacionalismo. Las metas deben ser siempre alegres. BREVES
arriba Por Erasmo ODON
ELORZA EJERCE SU AUTORIDAD El
alcalde de San Sebastián permite que concejales batasunos insulten a sus
concejales del PP. Pero no consiente que estos protesten en público y
corta su micrófono, enmudeciendo a la concejala que estaba usando su
turno. Actos como éste describen a una persona, altiva con los sufridores
y humillada ante los violentos. Algo contrario a las normas de
caballerosidad. Pues
esa persona es elegida con la mayoría suficiente para ser Alcalde. Y
sostenida por su partido, que le mantiene como candidato. ¿Quién
entiende la política española? EL
PP SE TAMBALEA En
pleno éxito económico, empañado sólo por la mayor inflación, el
Gobierno da impresión de titubear acerca de qué rumbo tomar. Su reciente
cesión ante los sindicatos es una muestra de ello. Su incapacidad para
acallar las demandas acerca de quién va a ser el sucesor de Aznar, otra.
Su plegamiento al nacionalismo catalán, otra. Y se podría seguir señalando
los aparentes tropezones del Partido a cargo del Gobierno de España.
Parece ser que las encuestas lo detectan, y pese a ser tan discutibles y
provisionales, no dejan de ser una parte de la realidad. Si sus electores
no están satisfechos con ciertas tendencias o manifestaciones, ¿qué
sector adicional de electores procura conseguir el partido con esa
actitud? PRODI
OPINA SOBRE SU MISIÓN El
Presidente de la Comisión Europea ha opinado que una asunción rígida de
la exigencia de déficit cero en los presupuestos nacionales «no deja de
ser una estupidez». Es posible que el lenguaje coloquial italiano sea
menos rígido que su traducción literal al español, pero su afirmación
no deja de ser una estupidez. Que el presidente del Gobierno de la UE se
burle de sus propias disposiciones indica la poca seriedad que él
atribuye a su tarea. Da la razón a los que opinan que la burocracia
europea no tiene otro norte en su tarea que la supervivencia de sus
empleos y su espléndido nivel de vida. Cualquier
cosa antes de irritar a los países poderosos, que pueden pegar puñetazos
en la mesa exigiendo sustituciones de personas. IRLANDA
DIJO SÍ El
51% del censo votó. El 61% de ellos dijeron Sí. Se acabó: ya no es
necesaria una nueva votación y se puede ampliar la UE. Así se ha
resuelto, con la clarividencia del 30% del censo irlandés, el peliagudo
asunto de ampliar un 20% la población de la UE, y sólo un 5% su PIB. Maravillas
de la democracia, que nunca se equivoca. EL
FRANCOTIRADOR ASESINO Y ARGENTINA El
asesino canalla de la zona de Washington ha ocupado los titulares de los
periódicos día tras día. Sólo sirve para asustarnos ante la maldad
humana, que podemos sufrir cualquiera. Pero que, evidentemente, sufren sólo
los habitantes de una pequeña zona de los EE.UU. Sin embargo, los
espacios ocupados en nuestros medios son mucho mayores que los que ocupa
Argentina, un país desarrollado de 30 millones de habitantes con los que
tenemos vínculos patentes de hermandad, que está en una situación
desastrosa. No sabemos nada, prácticamente, de cómo va esa situación.
Nos afecta como españoles, como personas históricas, como amigos, como
inversores. Y no nos dice nada la prensa de cuáles son sus perspectivas.
Misterios de la profesión o de las empresas periodísticas. Está
prohibido decir lo que ha pasado allí, lo que está pasando y lo que se
cuece. ¿Quién, o qué, podría salir dañado si se nos informase
adecuadamente? YA
VAMOS POR LOS 150.000 El
País está lanzado a una campaña
para asimilar la época de la posguerra con la Alemania Nazi, y los campos
de concentración con los de exterminio. Entre los historiadores
recalcitrantes que se mueven «para que la memoria nos evite retrotraernos
a situaciones totalitarias» y los catalanes puestos en campaña para
conseguir sus papeles del Archivo Histórico, se ha organizado un Congreso
en el que se maneja informaciones tales como que los muertos por la
represión podrían alcanzar los 150.000 (Ramón Salas la fijó en 20.000)
o que Vallejo Nájera buscaba «la definición de la perfecta raza hispana». Todo
ello procurando la reconciliación, como se ve. Aunque no se explica la
razón, pues está demostrado que Franco hizo todo ello solo. Nadie se
proclama partidario suyo. Carrillo debe estar pasándoselo en grande, al
ver cómo se reivindica «su verdad». LOS
«POBRES» CHECHENOS HACEN OTRA DE LAS SUYAS Un
salvaje planteamiento de los islamistas chechenos, tan atendidos y
comprendidos por cierta prensa occidental, se ha saltado con casi
doscientos muertos. El planteamiento era salvaje por su propia esencia:
tomar rehenes, tan ajeno a los conflictos entre países civilizados. Pero
este caso particular también descuella por su cuantía. Más de
setecientos. El
desenlace ocupará mucho espacio de comentarios más o menos frívolos, en
los que los estrategas correspondientes de salón dictaminarán acerca de
cómo lo hubieran hecho ellos. Pero se han salvado más de seiscientas
vidas. Y han muerto todos los terroristas. Por cierto: se diría, por las
fotos, que los únicos terroristas que llevaban incorporados los
explosivos eran mujeres. El papel de estas en el Islam resulta intrigante.
¿Se promete a ellas bellos efebos en el Paraíso? UNA
JUEZ SE ATIENE A LA LEY La
juez de vigilancia penitenciaria ha soltado, para cumplir en régimen
abierto, a un asesino de seis personas, tras cumplir diez o doce años de
la condena de trescientos a los que fue penado. Se la acusa de cobardía y
de ceder a amenazas. Pero ella alega disponer de todos los informes
favorables, de lo cual no puede caber otra duda que preguntarse cuántas
amenazas han recibido los firmantes de esos informes. Pero
el hecho flagrante es que un asesino está en la calle. La juez dice que
arrepentido, como si eso fuese cuantificable o medible, y dando a entender
que ella los pondría en la calle si, una vez cometido el asesinato, piden
excusas. Todo
ello resulta esperpéntico para una persona profana, como somos la mayoría. MAMÁ
EUROPA NOS QUITA LAS LÁGRIMAS Se
mantienen las ayudas programadas hasta el 2006, como no podía ser menos.
Y se advierte a los nuevos países candidatos que no tendrán tanta ayuda
como los anteriores. Con lo que podemos estar tranquilos pensando que
nuestros entusiasmos generosos europeístas no van a costarnos apenas
dinero. Continuamos en actitud mendicante sin añorar situaciones en que
nosotros pasemos al papel de limosneros. Y procurando, en actitud infantil
permanente, apelar a otros para que tomen decisiones sobre nosotros. «EL
PP TIENE MUCHO QUE VENDER» El
Presidente dice a sus allegados que la próxima campaña electoral debe
airear lo mucho que el PP tiene para vender, aludiendo a sus múltiples
realizaciones dentro de su programa. Olvida
Aznar que las personas damos por merecido y normal todo lo favorable que
nos sucede y aireamos sólo lo que nos incomoda. De desagradecidos está
el mundo lleno, pero esa es la realidad. Y más le vale programar otra vez
acertadamente la «lluvia fina» de sus logros, junto con realizaciones próximas
a las elecciones. Porque si no es así, los electores tendrán más
consciencia de las decepciones que han sufrido con el gobierno. Y cederán
a la tentación permanente de percatarse de que «ya no es de los nuestros». TRAS
EL FORCEM, EL LINO Escándalo
tras escándalo, damos la impresión de país que haya entronizado la
picaresca. Y con lo que ello supone de desprestigio. Más vale que el
Gobierno, y el partido en el poder sean capaces de delimitar bien las áreas
de picardía y timo, para que no caiga sobre el conjunto de la sociedad el
descrédito genérico. España ha conseguido puntos en la clasificación
anticorrupción. Se merece seriedad al tratar esos timos. Aunque sufran
las CEOES, Sindicatos y algunas economías. Quizás a la postre resulte
beneficioso. |
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EL
CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades
relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la
formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos
actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los
españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias
y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
que ello suponga asumir las distintas opiniones. Información: elcorreo@opinion-encuentros.org |
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