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Nº 113 - 2 de febrero de 2003 |
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CONTENIDO 1.
«Es
injusto que no se recuerde el centenario de José Antonio», entrevista a Fernando Suárez. 2.
Turquía
y Europa, por
Martín Quijano. 3.
El
anaquel: Remember the Maine!; Bautismo de Fuego, por Aquilino Duque. 4.
Damnificados
del franquismo, por Pío
Moa. 5. Breves, por Erasmo. «ES INJUSTO QUE NO SE RECUERDE EL CENTENARIO DE JOSÉ ANTONIO» arriba Entrevista a Fernando Suárez González en el diario Hoy, de Badajoz, domingo 2 de febrero de 2003 Catedrático
de Derecho del Trabajo en la UNED, Fernando Suárez es conocido, sobre
todo, por su larga trayectoria política: en 1975 fue nombrado ministro de
Trabajo y vicepresidente del Gobierno para Asuntos Económicos. También
ha sido diputado en Cortes en varias legislaturas y parlamentario europeo
por el Partido Popular hasta 1994. Fernando Suárez hablará en Aula HOY
de José Antonio Primo de Rivera, del que se cumple el centenario del
nacimiento. Las conferencias tendrán lugar el lunes a las 20,15 horas en
el salón de actos de Caja Extremadura en Cáceres y el martes a la misma
hora en el Hotel Barceló-Zurbarán de Badajoz. -¿Qué
aspectos de la figura de José Antonio Primo de Rivera va a tratar en sus
conferencias? -Este
año se cumple el centenario del nacimiento y, por lo visto, no se ha
querido hacer ninguna conmemoración oficial. Cuando me han invitado a
hablar de José Antonio he dicho que sí porque me parece muy injusto que
no se recuerde el centenario de un español importantísimo en la historia
del Siglo XX. -¿Por
qué cree que no se quiere recordar? -Hay
una deformación de esos años de la guerra y una idealización de la República.
Existe la pretensión de asimilar a esos movimientos con los fascismos. El
otro día leí unas declaraciones de un escritor que comparaba lo que
ocurrió en España con la Alemania nazi. A mí me parece que es necesario
establecer para los jóvenes lo que ocurrió en la realidad. Yo nací en
el 33, no conozco la época directamente, pero me parece muy importante
reflexionar con objetividad. Yo creo que José Antonio significa sobre
todo la pretensión de la concordia. La frase de su testamento que dice:
«Ojalá fuese la mía la última sangre española que se vertiera por
discordias civiles», me parece ejemplar. También es un pensador.
Obviamente de lo que podríamos llamar el mundo de la derecha, pero con
una gran inquietud por los problemas sociales, por asimilar lo mejor y más
valioso de la conciencia social. -Hoy
ya nadie se declara joseantoniano. -Hay
todavía algún político. -Pero
no en activo. -No.
Porque todo ha cambiado suficientemente y tenemos una situación democrática
mucha más satisfactoria que la de la República. Pero una derecha, o
incluso una izquierda, que se considere heredera del pensamiento español
no puede prescindir de lo que fue una reflexión muy serena sobre la vida
española. Teniendo en cuenta además que se muere a los 33 años. No hay
nadie comparable en el día de hoy. ¿Usted conoce a alguien de 33 años
que tenga en España la influencia que tuvo este hombre? Por algo será. -¿Se
ha preguntado usted alguna vez qué hubiera pasado si no hubiese muerto? -Esos
futuribles son imposibles de hacer. Lo que hay que subrayar es que ha
habido muchos españoles que trataron de aportar sus visiones, desde la
derecha y desde la izquierda y de evitar los grandes males nacionales. Y
que eso la juventud de hoy tiene que saberlo. No para seguir su doctrina
al pie de la letra, pero sí alguna de sus actitudes. -¿Le
gustaría que el centenario sirviese para hacer un acercamiento a José
Antonio sin prejuicios? -En
una época en que se conmemora casi todo no entiendo que se deba
prescindir de un señor cuya fotografía ha estado casi 40 años en todas
las escuelas españolas. Habrá que explicar por qué estuvo 40 años y
por qué después de estar años gritándose «José Antonio Primo de
Rivera, presente», ahora está como proscrito. Y yo creo que hay un
cierto complejo en sectores de la derecha. Un complejo que yo desde luego
no tengo. Yo, que contribuí muy decisivamente a la democracia y a la
reforma política, tampoco creo que haya que echar borrón y cuenta nueva. -¿Se
ha escrito una historia rigurosa sobre la persona de José Antonio? -Yo
creo que no. Durante 40 años se hizo mucha propaganda. De José Antonio
se hizo un mito en el que sólo cabían elogios y ahora yo sé que algunos
historiadores hacen lo contrario. Se dice que era un fascista y que era la
versión española de Mussolini. Y tampoco es eso. Empieza a haber algunos
libros con un análisis más objetivo, más real. Tenía virtudes y tenía
defectos, era producto de una época. Una persona que vivió en España en
los años 30, cuando el mundo estaba preocupado por la influencia de lo
soviético. Las reacciones eran también autoritarias. Yo creo que se
puede trascender todo eso y buscar una democracia apacible, que es lo que
tenemos. -Ahora
se cumplen 25 años de la Constitución, de la Transición. ¿Qué balance
hace de estos 25 años de democracia? ¿Ha salido como usted pensaba? -Yo
estaba muy convencido de que el pueblo español estaba a la altura de las
circunstancias y de que no quería que hubiera ningún cisco, sino entrar
en una vía de normalidad europea. Y se ha conseguido. Queda perfeccionar
el tema autonómico y hay que acabar con el terrorismo. Pero, salvo esos
aspectos, la democracia española está normalizada. Algún mérito
tendremos los de la transición. -¿Se
les ha reconocido? -Yo creo que el mérito es de todos. El régimen anterior supo muy bien que tenía que transformarse. Que a la desaparición de Franco no le podía suceder una monarquía de tipo africano, sino europea y democrática. La izquierda también entendió que había que partir de aquello y se hizo, con problemas y con errores. Pero esta generación puede felicitarse de haber participado en esa transición con éxito. TURQUÍA
Y EUROPA
arriba Por Martín Quijano Turquía
se ha quedado en las puertas de la negociación con la UE para su ingreso
futuro en la Unión. Los gobernantes turcos pensaban que conseguirían
quedar incorporados en el paquete de los últimos países europeos a
negociar, Bulgaria y Rumania, pero se ha establecido una clara
diferenciación entre estos dos y Turquía. Se ha retrasado la apertura de
negociaciones para el año 2004, y se ha disparado la controversia acerca
de qué criterio seguir para definir qué límites tiene Europa, y si
Turquía debe ser considerada realmente una nación europea. Como
planteamiento previo útil para lo que sigue, nadie discute que Rusia es
una Nación europea. Su historia de implicación continua en Europa es un
argumento patente. Su cultura es europea, cristiana. Y, salvo el episodio
cultural comunista, setenta años de cultura colectivista, oriental, su
mentalidad histórica ha sido siempre claramente personalista, occidental,
con insignes aportaciones a esta cultura. Pero debido al gran peso que
tienen sus territorios asiáticos, fundamentalmente Siberia, en su
estructura geográfica resulta desaconsejable su ingreso en la UE. Se
convertirá, sin duda en un socio importante, con atención preferente de
la UE, pero se mantendrá fuera de ésta. Turquía
tiene la mayor parte de su territorio en Asia Menor, pero mantiene un
enclave europeo desde el 29 de mayo de 1453, cuando los otomanos
musulmanes conquistaron Constantinopla. Posteriormente, el imperio otomano
se extendió por los Balcanes, ocupando la mayor parte de éstos durante
tres siglos, y siendo detenido dos veces, y muy precariamente, a las
puertas de Viena. Su expansión marítima por el mundo mediterráneo quedó
inicialmente frenada en Lepanto. Aunque esa gran batalla no llegó a
significar la recuperación de los territorios ya ocupados por los
otomanos, marcó un hito a partir de la cual la presión turca se concentró
en expansiones terrestres, abandonando actuaciones en el Mediterráneo que
habían llegado a amenazar directamente Italia. A lo largo del Siglo XIX
perdió la mayor parte de sus territorios balcánicos, quedando reducida
su presencia en el continente europeo a principios del XX a un pequeño
territorio alrededor de la hoy Estambul, duramente discutido por Grecia,
que había recuperado su independencia a mediados del XIX. Esta Nación,
europea por excelencia, recuperó al final de la primera Guerra Mundial
una serie de territorios y enclaves en Asia Menor, pero no consiguió
recuperar Constantinopla. Esa pérdida sigue constituyendo una importante
derrota, no desquitada, de la cultura europea. La misma que ahora es capaz
de pedir perdón por las Cruzadas y tolera en cambio esa pérdida. Turquía,
alineada con el bando perdedor en la IGM, neutral en la IIGM y aliada fiel
de Occidente durante toda la posguerra, en la OTAN, ha sufrido un fuerte
cambio cultural con la revolución Occidentalista de K. Atatürk en los años
veinte del siglo pasado, pero se mantiene como Nación socialmente
musulmana, pese a las expresiones laicistas oficiales. Esa realidad ha
quedado plasmada en el triunfo electoral de un partido declaradamente
islamista, aunque se dice «moderado». Sus emigrantes anegan Alemania,
constituyendo una parte importante de la población, y mantienen
fuertemente su personalidad islámica dentro de la cultura del pueblo alemán.
Su posición como base de un archianunciado ataque a Irak es importantísima
para la estrategia norteamericana. Y convierte a Estados Unidos es un
impulsador de la incorporación del país a la UE. Se trata de un tema en
el que naturalmente no tiene voto, pero se preocupa de emplear su potente
voz política para favorecer esa incorporación. Aparte de ese interés
estratégico existe el de Israel, y toda su potencia mediática,
interesada en potenciar a su fiel aliada militar durante décadas. Un
interés que ha procurado desbaratar cualquier condena como genocidio del
intento de exterminio turco del pueblo armenio, a caballo de los Siglos
XIX y XX. Como denunciaba recientemente Vicente Messori, esto último
tiene la faceta curiosa de que el sionismo no tolera que genocidio se
convierta en término común: Quieren que sea un término reservado
exclusivamente a lo que los nazis les hicieron a ellos. Pero ese intento
de olvido de ese genocidio particular es también una defensa de la
idoneidad de Turquía para pertenecer a Europa. No quieren que se mantenga
sobre esa Nación el baldón de exterminadora de armenios, que harían
disminuir su adaptabilidad a la idea Europea. Una
adaptabilidad que, manejando exclusivamente parámetros socioeconómicos,
ha descalificado recientemente el semanario The Economist. Dentro
de una clasificación de esa adaptabilidad de 26 países europeos, Turquía,
la 27, tiene una clasificación de cero. Completamente inadaptable hoy. No
se trata de comentar aquí esa clasificación, que el semanario desvela sólo
en una tabla, pero es un dato más a considerar. Como dato curioso, debe
destacarse que España ocupa el séptimo lugar en esa clasificación
socioeconómica de europeidad, sólo detrás de Luxemburgo, Suecia,
Holanda, Dinamarca, Finlandia y Bélgica. Sin
embargo, nuestro país se ha declarado defensor de esa integración de
Turquía en la UE, frente a declaraciones contrarias de los otros países
que se han solidarizado más o menos abiertamente con la negativa de
Giscard D’Estaing a ello. La Ministra Ana Palacios ha declarado que «Europa
no es un club cristiano», por lo que no encuentra razones para oponerse
al ingreso de un país musulmán. Con ello, Aznar se ha convertido en el
único aliado europeo de Bush, aparte de Blair, que declara simpatizar con
tal ingreso. El debate está abierto, pero en medios políticos, no sociales (a nadie se le ocurre preguntar a los ciudadanos en un Referéndum si admiten esa ampliación tan potencialmente conflictiva). Es el mismo debate acerca de si, pese a la opinión de nuestra católica ministra, Europa es un Continente cristiano o ateo. Si nuestra sociedad europea pretende mantener sus raíces anteriores a 1789 o enraizarse en esa fecha. Si mantenemos nuestras creencias o admitimos como superiores las musulmanas, que consiguen tanta adhesión de sus fieles (y de «nuestros» comentaristas que les comprenden todo). Es el momento de decidir si estamos en expansión o en recesión cultural. De mantener o de denostar las posiciones de nuestros antepasados. El gobierno español ha tomado postura ya. La misma que le hace mirar a la veleta de PRISA para saber qué decidir en cualquier cuestión ideológica. La sociedad española, desconcertada ante la falta de espíritu de defensa por parte de sus dirigentes, se calla. Los oráculos del pensamiento correcto nos bombardean diciéndonos que no debemos pensar de forma ajena a las leyes que ellos hacen. Que todo lo que se aparte de ellas es condenable. Ana Palacios obedece cumplidamente, como no puede esperarse menos de una cristianodemócrata cabal, pero ¿representa esa idea realmente a la opinión y las creencias básicas de la sociedad española? EL
ANAQUEL
arriba Por Aquilino Duque REMEMBER
THE MAINE! No
se es un buen reaccionario si no se tiene buena memoria. Esa buena memoria
de los reaccionarios está muy mal vista por los progresistas que se creen
que están haciendo historia. Ahora, cuando el insensato político de
turno dice que Sadam es un peligro o una amenaza para España, yo recuerdo
dos cosas: una, el peligro y la amenaza reales que sobre España se
ciernen desde sus queridas Provincias Vascongadas, y otra, el peligro o la
amenaza imaginarios que hace más de medio siglo suponía España, la España
de Franco, para la paz mundial. Lo que entonces nos salvó, conste que
hablo en primera persona del plural, fue la discusión bizantina de si
aquella España era un peligro o una amenaza, y ojalá que otra de esas
discusiones bizantinas salvara al Irak del peligro y la amenaza bien
reales que se ciernen sobre él. Ya
sabemos que la primera fuente del derecho es la fuerza y que a la hora de
la verdad cae Breno sobre la balanza con todo el peso de su espada. Si al
vencido se le dice luego que lo blanco es negro, tendrá que decir que sí
y, además con efecto retroactivo. Poco importa que el escrito de apoyo de
los ocho enanitos europeos diera comienzo con una desmemoria histórica:
la de que los peregrinos del Mayflower llevaron a las costas
americanas los derechos humanos y la libertad religiosa. Muy progresistas
deben de ser quienes han redactado ese papel y quienes lo han firmado,
seguramente para halagar a los que aún siguen diciendo Remember the
Maine! BAUTISMO
DE FUEGO
Un
viejo amigo judío me dice en Ginebra que «hay que parar a Sadam Hussein».
Hace muchos años, en 1940, vi en un cine de la Gran Vía madrileña una
película alemana titulada Bautismo de fuego, cuya tesis era la de
que había que hacer frente al militarismo de Polonia, cuyas divisiones
acorazadas amenazaban arrollar toda Europa y no se detendrían sino en el
Atlántico. Como prueba se exhibía un desfile de las fuerzas armadas en
Polonia donde el mariscal Rydz Smygl, con su capa de cuello de terciopelo
y su gorra poligonal, se erguía altivo en un arengatorio ante el que
desfilaba una tanqueta del tamaño de un biscúter. No cabía la menor
duda, después de ver aquella película, de que Polonia representaba una
amenaza no sólo para el apacible III Reich, sino para toda la
civilización occidental. De
sobra sé que la Historia no se repite, pero no hace mucho que asistí a
un homenaje universitario a Blanco-White en el que diversos participantes
entonaron los trenos y letanías de rigor sobre la intolerancia de la
Sevilla de la época, siendo así que todos ellos, en el mejor de los
casos, habían guardado un prudente silencio en un caso de linchamiento
intelectual del que prefiero olvidarme. Otro amigo me reprocha que compare a Bush con Hitler. ¡Qué disparate! Son demasiadas las cosas malas que hay que decir de Hitler como para encima aplicarle semejante comparación.
DAMNIFICADOS DEL FRANQUISMO arriba Por
Pío Moa Aunque
nunca he visto la serie de televisión Cuéntame como pasó, quedo
informado de ella por unas concisas palabras del actor Emilio Gutiérrez
Caba: «Cuéntame comete un acto delictivo, pues esconde los horrores de
la dictadura». Ya está todo claro. Por
suerte, en aquella dictadura horrorosa hubo personas que no se sometieron,
y que alentaron la esperanza de los demás y les dieron ejemplo, sin
reparar en peligros y sacrificios por escalofriantes que fueran. Gutiérrez
Caba mismo fue castigado ferozmente por su lucidez y rebeldía, obligado
al tormento de protagonizar obras de teatro en televisión, condenado a
hacer cine, a una popularidad obscena y vejatoria, y, última humillación
y escarnio, forzado a aceptar premios artísticos y a cobrar sumas
cuantiosas por su trabajo, aparte de otras mil afrentas, miserias y
brutalidades cotidianas inventadas por la mente retorcida de sus verdugos
para hacerle la vida imposible. Nadie entenderá cómo logró sobrevivir a
tamañas atrocidades si olvida la altísima dosis de idealismo y fe en un
porvenir menos espantoso que caracterizaron al célebre actor, si olvida
que sólo gracias a su indomable espíritu puede hoy deleitarnos con su
arte e ilustrarnos con su clarificación del pasado. Me
trae esto a la memoria unas palabras de Fernando Fernán Gómez explicando
la violencia anarquista como pura defensa propia, porque los policías,
informó, «a quienes buscan, descubren, persiguen y atacan con tenacidad
y furia, más que a los delincuentes, es a aquellos ciudadanos que no
piensan ni dicen lo que les han ordenado sus amos, los jefes de la policía,
los inventores de las leyes, los dueños de la tierra y el dinero». Fernán
Gómez, por ser fiel a sus ideas y no doblegarse jamás a pensar ni decir
lo que ordenan los amos, los dueños y los inventores de esas cosas, hubo
de sufrir la salvaje vesania del dictador, y luego incontables ultrajes
bajo la falsa democracia actual, salida de aquella dictadura. Baste señalar
que sus torturas superaron incluso las padecidas por Gutiérrez Caba. Ante
tan heroico sacrificio, sólo nos queda inclinarnos respetuosamente, con
el sombrero o la gorra en la mano. No
debe ocultarse, ni siquiera por modestia, que el ejemplo de entereza dado
por los Fernán Gómez, Gutiérrez Caba y tantos más, fue el factor moral
decisivo que permitió a la gente común aguantar, así fuera en silencio,
y superar aquellos ominosos y desdichados tiempos, cuando la dictadura
sentenciaba al pueblo a aumentos insoportablemente rápidos de su nivel de
consumo, mediante los cuales trataba de hundirlo en el vicio, la degradación
y la explotación capitalista; cuando extendía frenéticamente la enseñanza
superior y no superior, y, para hacer más intolerable tanta miseria y
oscuridad, machacaba a los españoles con un aumento de sus expectativas
de vida que, en toda Europa, sólo quedaban por debajo de las de Suecia:
¡imponía a las masas una vida interminable de penuria y aflicción! No
contenta con ello, la dictadura cultivaba el llamado aperturismo y permitía
unas mínimas libertades políticas, en lugar de suprimirlas por completo,
como ocurría en Cuba, la URSS, China y otros regímenes que la oposición
veía, muy atinadamente, como la meta y objetivo deseables para España,
eliminando las podridas, inútiles y burguesas libertades formales. Las
limitadas libertades del franquismo, naturalmente, hacían aún más
insufrible la situación del pueblo. Tiene
razón Gutiérrez Caba: quienes esconden estas cosas cometen actos
delictivos, y por tanto debieran dar con sus huesos en la cárcel o, al
menos, ser seriamente perseguidos por alguno de los «jueces para la
democracia». Me
han contado, y lo creo, que próximamente las Cortes ofrecerán un espectáculo
público y televisado: numerosos políticos e intelectuales, cuyos padres
eran mandamases o colaboradores más o menos prominentes en los horrores
de la dictadura (desde Arzallus a Cebrián, pasando por Alfonso Guerra, y
casi todos los que ustedes quieran) llevarán al hemiciclo figuras de paja
representando a sus progenitores, a las que azotarán sin piedad como acto
de purificación, para luego flagelarse moderadamente ellos mismos y
borrar así los últimos estigmas de franquismo que pudieran quedarles por
vía genética o similar. A continuación entonarán cánticos y recitarán
poesías de Alberti y otros vates, en honor de la Pasionaria, de Sabino
Arana, de Negrín, Fidel Castro, etc., ante grandes fotografías de estos
próceres, inspiradores de la auténtica democracia y el progreso. En
fin, a la Unión Soviética se la llamó el país de la Gran Mentira. Aquí
no llega la cosa a la enormidad de la URSS, pero va camino de alcanzarla.
Por ahora, esta gente está convirtiendo a España en el país de la
Considerable Mentira. O de la Trola Rampante, si lo prefieren. BREVES
Por Erasmo
LA
ESCANDALERA DEL CINE ESPAÑOL El
cine español (es decir, los voceros de la industria del cine) ocupan la
actualidad por dos motivos: En primer lugar, exigen ayudas oficiales para
paliar su desastre económico porque el público español prefiere las películas
americanas. En segundo lugar, imponen como leit motiv de la ceremonia de
los Goya la oposición a la guerra con Irak. Los «demócratas» no
toleran el veredicto popular, en el primer caso. Y en vez de preguntarse
que quiere el público, pretenden que quienes eligen no ver sus películas
lo purguen con sus impuestos. En el segundo caso, quienes han sido
incapaces de hacer una película loando los esfuerzos de la policía
contra la Eta, pretenden interesar a la población en lo que puede ocurrir
en un país lejano. Da
para muchos comentarios. UNA
NACIÓN SIN IMAGINACIÓN Estalla
el Challenger, en su entrada en la atmósfera, pereciendo sus siete
tripulantes. Un desastre que, aunque con precedentes, conmueve a todo el
mundo. La
reacción norteamericana es típica de una sociedad sin la imaginación,
que aquí rebosamos, para tratar esos percances. No se sabe que se haya
demandado la dimisión de Bush, ni que se haya convocado una manifestación
exigiendo un contundente «Nunca Más», ni que se haya abierto una
suscripción popular para el comité que debiera convocarla… Una dejadez
imperdonable en un país que se tiene por progresista. Debieran mandar a
España una comisión de políticos a instruirse de lo que debe hacer
realmente la oposición para abordar los desastres nacionales. La
ejemplaridad de nuestra oposición con el desastre del Prestige no debiera
ser desaprovechada. AZNAR
HABLA CLARO El
Presidente del Gobierno ha anunciado que pretende regular el sistema de
pensiones por Ley «para que el PSOE no pueda meter la mano». No se
muerde la lengua cuando decide ser agresivo ¿Lo habrá aprendido de su
admirado Azaña? Hay
que reconocer que tiene más razón de la que tuvo Alfonso Guerra (¿por dónde
andará ahora?) cuando dijo que «los socialistas podremos meter la pata,
pero nunca meteremos la mano». Y que en la política se puede ser
implacable dentro de las buenas maneras. Pero uno se acuerda de cómo
metieron la mano los antecesores de los socialistas, muchos de ellos bajo
la cobija de Aznar hoy, en el dinero de las Mutualidades Laborales con el
pretexto de que había que reorganizar el sistema ajustándolo a las
nuevas normas democráticas ZAPATERO
SE ENFRENTA A BUSH El
líder socialista pide a la población española que se oponga a la guerra
que, según parece, Norteamérica va a tener con Irak. Y, es de suponer, a
que España la apoye. Bush debe estar temblando ante el nuevo obstáculo
que se le opone; y consecuentemente se lo pensará dos veces. ¿Qué hará,
por otra parte, Zapatero, si al final hay guerra y, como es previsible, es
fulminante y cae Sadam, para tranquilidad de su pueblo? ¿En qué quedaron
las advertencias acerca de los masivos bombardeos de Afganistán (¡incluso
atómicos!) con que nos abrumaron los progres el día 12 de septiembre del
2001? ¿Nunca sienten vergüenza con el fracaso reiterado de sus
opiniones? IU
ENGAÑA IU
pide que España vete en el Consejo de Seguridad de la ONU la agresión a
Irak. ¿Ignoran
que España no tiene derecho a veto, o intentan engañar a las personas
que no lo saben? Cualquiera
de las dos opciones es condenable. Pero
¿a que no suscita ninguna condena explícita en los medios de comunicación? RATO
NO SE RECATA Rodrigo
Rato habla sin tapujos en diversas entrevistas acerca de su posibilidad
como sucesor de Aznar. Y lo hace con naturalidad, advirtiendo que el
candidato es seleccionado por el Partido, y que él lo apoyará si no es
elegido. Demuestra
que se puede hablar de política con naturalidad, sin tabúes ficticios y
sin falsas modestias, expresando la legitimidad de la ambición política
personal. Presentando la situación tal como es realmente. |
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EL
CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades
relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la
formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos
actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los
españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias
y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
que ello suponga asumir las distintas opiniones. Información: elcorreo@opinion-encuentros.org |
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