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  Nº 116 - 3 de marzo de 2003

   CONTENIDO       

  1. El anaquel: Si vis pacem. La historia-ficción, por Aquilino Duque

 2. Crisis iraquí, intereses y trampas, por Jesús Casla

 3. Breves, por Erasmo

EL ANAQUEL

Por Aquilino Duque

SI VIS PACEM

Hay quien dice que la guerra civil española nunca debió ocurrir. ¡Pues claro! Tampoco debió ocurrir el terremoto de Lisboa ni la Revolución Francesa ni la peste de Otranto ni la Revolución Rusa ni el naufragio de la Atlántida ni la guerra civil de Estados Unidos. Todas las guerras son malas, sobre todo para el que las pierde, que es casi siempre el que se lamenta de que se hayan producido. Desde una tribuna que compartía con la flor y la nata de la corrección política dije una vez que hoy no se hablaría tan mal de la guerra civil española si la hubieran ganado los que la perdieron. Excuso decir el embarazo con que fui escuchado. A los que les parece mal que ocurriera la guerra civil española, les parece muy bien que ocurriera la americana o la Revolución Francesa y, hasta hace poco tiempo, la Revolución Rusa.

Ninguno de los cataclismos mencionados pudo ser evitado, y de ellos está hecha la Historia, cuyos cataclismos son tan inexorables como los de la Naturaleza. Además, cuando uno no quiere, dos no riñen, y otra ocurrencia, rayana en el chiste, es llamar «incivil» a nuestra guerra, como si las otras guerras, empezando por la estadounidense, se hayan hecho con modales versallescos. Nadie piense que soy fatalista, y por eso estoy con el conde de Floridablanca cuando decía que hay que estar preparados para la guerra como si ésta fuera inevitable y al mismo tiempo hacer todo lo posible por evitarla.

LA HISTORIA-FICCIÓN

El efecto principal del «Estado de las autonomías» ha sido el de la institucionalización del tribalismo. No son de hoy las guerras del agua o de la sal entre comunidades vecinas. El denostado centralismo vino a supeditar esas disputas tribales al bien común de la nación, y hoy asistimos a un forcejeo entre los partidarios de éste y los partidarios de aquéllas. Uno de los tópicos de los enemigos del «régimen anterior» es que la violencia estaba en el Estado, una frase como otra cualquiera; lo que no es una mera frase ni un tópico es reconocer que en el «régimen actual» la violencia está en la sociedad. Hoy que todo se privatiza, la violencia no iba a ser la excepción. Nada hay como la democracia para que tengamos por enemigos a los que no opinan como nosotros, y esa enemistad es tanto más encarnizada cuanto más abultadas sean las mentiras históricas en que se apoye.

Sobre mentiras está montada, no ya la historia de la democracia, sino la de las tribus en que se descompone, es decir los partidos políticos y las «comunidades», no ya las histéricas, sino también las menopáusicas. Es natural que todo reinado procure desacreditar al precedente; es, si no una ley histórica, un hábito historiográfico. Lo que no sé si es tan natural es que tal partido o tal comarca se invente una historia imaginaria cuyo único denominador común es la negación de la historia real. Si no fuera por sus gestas ultramarinas, la Historia de Portugal sólo sería la de una guerra fratricida.

CRISIS IRAQUÍ, INTERESES Y TRAMPAS                                                              arriba

  Por Jesús Casla

Todas las posturas adoptadas en la comunidad internacional ante la actual crisis iraquí desatada por la irresponsable política exterior preventiva de los EEUU obedecen a intereses políticos, estratégicos y económicos, y lo digo de entrada para no dar lugar a malas interpretaciones ulteriores. No obstante, creo oportuno analizar una serie de consideraciones que pueden contribuir a aclarar esta crisis.

La ruptura en el bloque aliado occidental, si puede llamarse así  a que algunos países rehuyen prestar  apoyo incondicional a EE.UU. para iniciar una guerra preventiva difícilmente justificable, denota una clara división de intereses. En primer lugar, que la UE, al menos parte de sus integrantes, va cobrando paulatinamente mayor conciencia de su potencial liderazgo económico en el mundo y la necesidad de que éste vaya acompañado por un peso proporcional en el panorama político internacional, a salvo del influjo estadounidense. En segundo lugar, de la postura adoptada por el bloque europeísta en el seno de la UE, encabezado por Alemania, Francia y Bélgica, se infiere una valiente defensa de sus intereses económicos y comerciales en la zona, que son, en síntesis, los mismos que animan a EEUU a provocar deliberadamente el conflicto fabricando toda clase de pruebas, algunas ni siquiera dignas de una mala película de serie B.

En 1991, EE.UU. logró conformar una alianza internacional para terminar con los desmanes del otrora aliado, mimado y protegido Saddam Hussein, si bien la campaña resultó abrupta y unilateralmente cancelada por los intereses de Washington al interpretar que la caída de Saddam Hussein podía desestabilizar la región. El polvorín de la antigua Mesopotamia podía contagiar a Turquía, aliado yanqui en la zona, con doce millones de kurdos que redoblarían su lucha silenciada contra Ankara para formar una nación con la hermana comunidad kurda del norte de Iraq. En el sur, la mayoría shiíta podría aprovechar un eventual vacío de poder en Bagdad para servir  en bandeja el control de la región a Irán, con lo cual el remedio en forma de campaña internacional resultaría tan nefasto como la enfermedad a los ojos de la Casa Blanca.

Entonces, George Bush, daddy, abortó deliberadamente la campaña militar internacional a las puertas de Bagdad tan pronto como vio cumplidos sus propios objetivos en la zona. Estos intereses se vieron colmados con los suculentos contratos de armamento suscritos con las monarquías medievales del Golfo, con los igualmente suculentos contratos de reparación de la industria petrolera kuwaití, destruida parcialmente durante el desalojo aliado de los iraquíes y, en definitiva, con el control político y militar del enclave energético a través de las bases militares norteamericanas instaladas en la zona desde entonces -en las que, por cierto, nunca solicitó la participación y ayuda de sus aliados-. En un alarde de previsión, George Bush, daddy, remató la faena manteniendo intacto el tesoro iraquí para el futuro, vedado a las potencias aliadas occidentales en forma de embargo comercial y férreo control aéreo anglo-norteamericano.

Mientras tanto, la Casa Blanca redondeó la jugada logrando, con su asfixiante  presión diplomática, que Japón y la UE, más concretamente Alemania, pagaran buena parte de la factura del convite. Por otra parte, EE.UU. consiguió que soldados egipcios, indonesios y de otros remotos países hicieran de carne de cañón y pisaran las minas, minimizando al máximo las bajas yanquis. ¿Qué papel se reservó entonces el ejército estadounidense? Básicamente el liderazgo mediático y estratégico de la guerra, la organización y dirección de la campaña y, como es habitual, el primer plano en la foto.

No resulta extraño, por tanto, que países como Alemania, Francia y Bélgica defiendan ahora sus intereses y se nieguen a seguir, como dóciles corderitos, las instrucciones de la Casa Blanca. Porque adoptar ahora la postura exigida por George Bush, el Hijo, significaría tragarse de nuevo la jugada que George Bush, daddy, endilgó a la comunidad internacional hace doce años.

Si consideramos que, al margen de los intereses particulares de Alemania y Francia, que los hay, la UE se encamina cada vez más a una posición de liderazgo internacional, al menos a un liderazgo compartido -atención a la tenaza Rusia-EE.UU. que puede cernirse de nuevo sobre Europa-, es lógica esta renuencia a bajar la cabeza sin más ante los dictados de la Casa Blanca. Esto resulta especialmente doloroso y vergonzante si las naciones que se llaman democráticas secundan un llamamiento unilateral para poner en marcha una guerra preventiva, o lo que es lo mismo, una agresión bélica, para entendernos. Igualmente, resulta irresponsable apoyar una postura estadounidense que se sitúa al margen del derecho internacional, por más que se cumpla el trámite de consultar a los foros internacionales mientras desde la Casa Blanca se les somete a toda clase de presiones y se les ridiculiza asegurando que EE.UU. no necesita ni su respaldo ni su anuencia para llevar a cabo unos planes bélicos que siguen su marcha.

Más bien pareciera que toda esta escenografía aparentemente superflua persigue, de pasada, otros objetivos. Estamos viendo en las últimas semanas cómo el planteamiento de esta nueva crisis del Golfo está generando discordias en el seno de la UE. Por un lado, el bloque «rebelde» que ha adoptado el rol de acólito yanqui, con Blair, Berlusconi y Aznar a la cabeza, que incluso han asumido la tarea de peregrinar por el mundo como ministros de Exteriores yanquis en funciones buscando nuevos compañeros de viaje. Por otra parte, el mencionado bloque de Francia, Bélgica y Alemania, renuente a formar parte de la farándula instrumentada por EE.UU. Parece evidente que esta división, nuevamente auspiciada por EE.UU. a través de su mano derecha, Gran Bretaña, traerá cola en el seno de la UE, y sienta un peligrosísimo precedente de discordia interna justo cuando la UE acomete la mayor ampliación de su historia; con Rusia preocupada por esa expansión a su antigua zona de influencia, y con EE.UU. tratando de ralentizar y entorpecer el proceso europeo con argucias varias, como la inclusión forzada de Turquía. De concretarse este último anhelo estadounidense, se convertiría en un logro estratégico vital para la Casa Blanca, ya que reforzaría su poder de influencia en Bruselas junto con Gran Bretaña y, quizás, otros países meritorios como España e Italia.

Por si todo esto fuera poco, la discordia generada y la próxima entrada de los nuevos socios del Este puede postergar sine die el necesario establecimiento de una política exterior común europea, elemento básico para dotar a la UE de un peso político acorde con su liderazgo económico y comercial; pero que será saboteada tantas veces como sea posible desde El Kremlin y, sobre todo, desde la Casa Blanca, pues atenta de manera directa a su preeminencia actual.

El otro objetivo que parece perseguir EE.UU. es, como siempre, la división del mundo árabe, más fácil éste por el enorme peso que tiene en esa comunidad de naciones Arabia Saudita, cuya monarquía medieval, ejemplo magnífico de estómago agradecido junto con la kuwaití, sabe que el apoyo yanqui es vital para su supervivencia, pues, de lo contrario, será rápidamente sacrificada por otra fórmula afín a EEUU que permita a ese país mantener el control de sus enormes reservas energéticas.

Volviendo al ámbito occidental, resulta evidente que EE.UU. no titubea a la hora de presionar a los que llama «sus aliados» para lograr sus propósitos y, de paso, repartir culpas pensando en un islamismo fundamentalista que no cejará en el empeño en su lucha implacable contra Occidente, más concretamente contra EE.UU., con renovados bríos y resentimientos.

Resulta igualmente patente no sólo la presión diplomática  de EE.UU. y la promesa de supuestos botines de guerra para sus aliados, sino también las trampas que ha ido poniendo en el camino durante las últimas semanas. La más clara ha sido, sin duda, la supuesta necesidad de un apoyo militar a Turquía, en el marco de la OTAN, para preservar al país otomano de un posible ataque militar iraquí, como si no fuera ridículo pensar que las naciones que se niegan a poner en marcha la guerra en Irak vayan a estar dispuestas a participar en efectos provocados por aquélla. De esa manera, no sólo justificarían la agresión a Irak, sino que entrarían implícitamente en contradicción con sus propios postulados y caerían en la trampa de descrédito tendida desde Washington.

En el mundo unipolar actual cada vez parece más evidente que la única potencia militar-nuclear no sólo exige obediencia ciega a sus dictados, sino que con ese propósito está dispuesta a sacrificar alianzas de varias décadas para debilitar la unidad de los Quince. Además, el objetivo es que alguien pague el coste humano de la guerra, aportando carne de cañón, y el coste económico. Como en 1991, EE.UU. ya tiene perfectamente programada la recuperación de todo su desembolso en este nuevo conflicto con el futuro control militar y energético de Irak a través del régimen títere que aspira a implantar en Bagdad. Por medio de ese estómago agradecido, al igual que en Afganistán y en países del Golfo como Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Kuwait, EE.UU. preserva su control exclusivo sobre las reservas petrolíferas y va cerrando el cerco sobre la región del Mar Caspio y el Asia Central ex soviética; futuro enclave energético mundial cuando se agoten las reservas pérsicas. Que nadie se llama a engaño. Ese régimen títere iraquí no tendrá otro cometido que controlar las reservas energéticas para EE.UU. Las minorías seguirán igual que hasta ahora, pues una supuesta autonomía kurda podría sembrar el caos en la aliada Turquía y la apertura en el sur podría traducirse en un mayor influjo del régimen de Teherán sobre la comunidad shiíta iraquí, el 60% de la población del país.

El conflicto iraquí está generando una agria discusión en Occidente entre partidarios y detractores del llamamiento yanqui a la guerra mientras la ciudadanía de medio mundo ha dado claras muestras de oposición a esa figura diplomática de reciente invención denominada guerra preventiva.

Está en juego el control energético de Irak -segunda reserva mundial de hidrocarburos después de Arabia Saudita- y también el futuro de la UE, no sólo en lo que afecta a su política exterior, sino también en las relaciones internas de ahora en adelante. Cada quien es libre y responsable de defender sus intereses. Lo que resulta irresponsable es poner tanto en juego asumiendo, predicando y defendiendo postulados e intereses ajenos. Para los traidores no hay recompensas ni botines.

BREVES                                                                                                              arriba  

Por Erasmo

LA COMUNICACIÓN ENTRE IBARRECHE Y PUJOL

Ibarreche visita oficialmente a Pujol y le endilga una parrafada en eusquera. Es de suponer que el Honorable le respondería en catalán. ¿Tendrían cada uno sus intérpretes correspondientes  para continuar la conversación o les daría risa? Parece una escena de Las Autonosuyas, de Vizcaíno Casas.

UN SUICIDIO SIEMPRE ES ESPELUZNANTE

El cocinero francés que se suicida, como consecuencia de haber descendido puntos en la clasificación que sea, demuestra la locura de la cultura moderna. Colocar en lugar preeminente la calidad profesional, el nivel competitivo o los resultados conseguidos demuestra el autoaprecio. Subordinar a eso la vida demuestra el monstruoso desprecio que nuestra cultura actual da a este valor esencial de la persona.

LOS NUEVOS «BRIGADISTAS»

Aparecen unas decenas de personas que viajan a Bagdad con la pretensión de convertirse en escudos humanos de los puntos susceptibles de bombardeo. No se sabe con qué dinero lo hacen, ni quién les coordina. No parece que aparezcan por ningún sitio si empiezan realmente a sonar disparos. Pero se manifiestan como «Brigadistas del Estado Español». ¿Qué tiene el nombre de España que resulta tan insufrible para un sector político español? Es asombroso ese afán autodenigratorio, o autodestructivo, de ese sector. Y más asombroso es que reciba favor político de una parte del pueblo español.

¡LEAMOS CON VENERACIÓN AL ORACULO KAMEN!

En una entrevista en que alude a su nuevo libro sobre el Imperio español (un término, por cierto, que no se empleó oficialmente en España) el historiador Henry Kamen afirma que España no existe fuera de la concepción castellana, que San Quintín no fue victoria española, ni Cortés conquistó México (en los dos casos los triunfos fueron debidos a los aliados). Y que España no conquistó nunca nada (excepto Portugal) sino que se limito a conservar aquello que otros le dieron. Y que el poderío militar español adoleció siempre de falta de mandos adecuados. Y que no existe España, sino un conjunto de razas de castellanos, catalanes, vascos, etc. (cabe preguntarse hasta qué limites administrativos escudriña el etnólogo Kamen).

La entrevista no da para más, pero se comprende que alguien (no sé quién lo hace) publique ese libro en España. Pudiera ser que algún español pretendiera levantar la cabeza y sentir orgullo histórico. Un descuido que propiciara esa situación sería imperdonable

SADAM REMOLONEA

Presionado crecientemente, Sadam Hussein anuncia que no va a seguir destruyendo sus misiles, pues quiere tener con qué responder si empiezan a atacarle. Todo el mundo sabe que los misiles son vectores excesivamente caros para una simple cabeza explosiva ¿Qué pretende ponerles en la ojiva? ¿Quizás alguna de esas cargas bacteriológicas que ahora dice haber encontrado, por no haberlas distribuido en su momento?

No cabe duda que cuando se retuerce el brazo de un sospechoso se activa su memoria.

DISTINTAS FORMAS DE VER UN MISMO DATO

España creció en 2002 un 2,0%. Es un buen dato, si se considera que es la mayor tasa de crecimiento de Europa, y más del doble que la media europea. Y si se compara con el 0,2% de Alemania.

¿Es un mal dato porque se diga que es inferior al 2,7% del 2001? ¿O porque se diga que es menor del 2,2% que confiaba conseguir el Gobierno? ¿O porque quede por debajo del 2,4 % conseguido por los USA?

De todas esas formas ha sido presentado en distintos periódicos y noticiarios ¿Estaremos creando una Babel política?

LA MANIFESTACIÓN PRO–PHN

Unos centenares de miles de manifestantes se concentran en Valencia para apoyar las actuaciones del Gobierno con el PHN. Unas pancartas humorísticas dicen «Zapatero ¿dónde estás?». Pese a la decisión del PSOE de apartarse de algo que pueda suponer un apoyo al Gobierno del PP, algunos socialistas murcianos se hacen notar. Pero Blanco descalifica la manifestación como «franquista». Aparte de la estupidez que supone seguir apelando a esa descalificación hoy en día, ¿estará el PSOE procurando perder las próximas elecciones en Valencia?

Los caminos de la política no se nos alcanzan a los profanos.  

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