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Nº 117 - 19 de marzo de 2003 |
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CONTENIDO
1.
España y Portugal: ¿violencia doméstica?,
por Iván Jesús T.
Areitioaurtena 2.
El futuro es aún más imprevisible, por Martín Quijano 3.
Después de la guerra, por Pedro Schwartz 4. Breves, por Erasmo ESPAÑA
Y PORTUGAL: ¿VIOLENCIA DOMÉSTICA? Por
Iván Jesús
T. Areitioaurtena[1] Nada infrecuentemente aparecen
en la prensa portuguesa artículos duros, a veces durísimos, contra España.
En ciertos foros del Internet, donde el nivel de agresividad antiespañol
siempre es alto, las tradicionales y arquetípicas dulzura y cortesía
lusitanas brillan por su ausencia. Por el contrario en los media españoles
se habla poco de Portugal, demasiado poco, casi nada. Una explicación, en exceso
simplista, nos dice que Portugal va mal económicamente y que en estos
casos sucede que hay que buscar un chivo expiatorio al que atribuir la
mala fortuna pecuniaria. Aunque haya algo de verdad en esto lo cierto es
que no explica el trasfondo continuo de la prensa y los foros portugueses.
Pero nuestros vecinos occidentales rezuman historia en su retórica
antihispánica, no sólo economía. Desde una óptica más general
muchos pequeños países europeos, por ejemplo Irlanda contra Inglaterra o
Bélgica versus Francia tienen que afirmarse contra un vecino que numérica
o militarmente ha sido superior y que a veces las ha conquistado con
vejaciones inenarrables. Las historias de Portugal y España caminan
juntas. Ambas son naciones que, partiendo de una común romanización y
legitimidad visigótica, se afirman en la Reconquista y cuyo destino histórico
no fue sino ensanchar la Cristiandad allende los mares. Ambas atraviesan
envilecidas por un XVIII y un XIX, envilecedores y decadentes a más no
poder, siempre vendidas al mejor postor. En tiempos más recientes ambas
han sufrido la pérdida de dos Imperios y empiezan a despegar arrancando
de dos dictaduras. Y de cara al futuro ambas naciones se enfrentan a un
enemigo común e histórico: Marruecos. Las acertadas estimaciones del
Profesor Ruiz Miguel (El Sahara Occidental y España) valen
asimismo para Portugal. Sin embargo hay factores
dispares y el principal, dentro de los históricos, es el enfeudamiento
moderno de España con Francia y de Portugal con Inglaterra. Ignorar este
hecho suprime la clave de muchos por qués. Lo mismo cabe decir si no se
valora objetivamente el daño sostenido que estos dos titanes de la Europa
moderna, enemigos admirables según Giménez Caballero, han infligido a
los dos países ibéricos. En tiempos modernos la piedra angular ha sido
el gravísimo error español de haber apostado por un sistema de autonomías
caro, injusto, inefectivo y propenso a la implosión y la inteligente
repulsa manifestada en referéndum por parte lusitana a una componenda
parecida en Portugal. Es curioso que siempre ha
habido portugueses que han abogado por unirse a España o incluso por ser
españoles. Cuesta no mencionar aquí a un antiespañol declarado que
luego se tornó iberista convencido: Antonio Sardinha. España ha sido
menos sutil con Portugal y, como esquiroles de los franceses, libramos una
inicua guerra contra Portugal que en el fondo era la guerra de Francia
contra Inglaterra. Incluso hay quien sostiene que en los años de la
Primera Guerra Mundial Alfonso XIII tonteó con una idea similar. Y en
España nadie que esté equilibrado sueña siquiera con una anexión de
Portugal salvo unos cuantos alucinados nacionalistas gallegos de la facción
lusista. Las relaciones con Portugal han sido en general buenas desde los
años del famoso Pacto Ibérico. Salazar le dejó claro más de una vez a
Franco que las políticas exteriores de ambos países eran distintas. La
anglofilia de Salazar no fue agradecida por Inglaterra, que colaboró
mucho a la dinamitación del Imperio lusitano, pero esto es arena de otro
cantar. España se hipotecó a Francia desde la transición y así nos ha
ido. En nuestros días la «invasión»
ya no toma cariz militar sino económico y los portugueses braman contra
la penetración, particularmente en el sector financiero, pero también en
otros de menor calibre como el de las telecomunicaciones, el de las
grandes superficies o el textil. Braman, también, contra el alto número
de profesionales de la sanidad que han ido a Portugal a trabajar o la
penetración de ciertas costumbres españolas, como las culinarias, en el
país luso. Somos percibidos como «autosuficientes», «arrogantes», «arrojados»
y, también y sobre todo, como invasores. Esto es menos justo. En un mundo
de globalización creciente España ha perdido mucho capital propio en la
mayor parte de los sectores en favor del foráneo, incluyendo el turístico
(no olvidemos, el más importante) en manos de los tour-operadores
extranjeros. Posiblemente a los españoles todavía no aborregados no les
guste tanta pérdida de soberanía económica, pero es así y las quejas
que al respecto se escuchan en España son más por la pasividad hispánica
que por el buen quehacer de mucha empresa extranjera. En España las
costumbres culinarias están cambiando y en cualquier gran ciudad española
hay restaurantes de cualesquiera nacionalidades, a veces inverosímiles.
Nadie protesta de ello en España. Respecto a la emigración de españoles
a Portugal, sobre todo de médicos y enfermeras, también hoy día emigran
a Gran Bretaña o Francia o Estados Unidos, donde no tienen que soportar
vejaciones por mor de su nacionalidad en la mayor parte de los casos. Hay
una colonia portuguesa de profesionales y directivos, sobre todo en torno
a Madrid, y nadie hace un mundo de ello. No sé si encontrar un español
humilde es tarea difícil o no, y pienso mucho en un vasco –que me sigue
pareciendo la quintaesencia de lo español-, pero imagino que hay de todo.
Sin embargo se obvia lo
esencial: Portugal y España padecen un mal común. El mal de la
desarticulación del tejido social nativo, la pérdida de las pequeñas y
medianas empresas –muchas familiares-, y la caída casi total en brazos
de las multinacionales y megacorporaciones. Si bien es cierto que las
multinacionales son indispensables en ciertos sectores tampoco hay que
negar que para la estabilidad política de una sociedad la microempresa es
fundamental. Ambos países han sufrido un varapalo enorme dentro de Europa
en lo agropecuario y lo pesquero. Y ambos tienen un futuro económico
incierto sobre el que se ciernen negros nubarrones. España y Portugal llevan
siglos de espaldas. Ya denunciaba esto Miguel de Unamuno en su Por
tierras de Portugal y España, donde se quejaba amargamente de los
transportes. Los enfrentamientos históricos nunca pudieron ser resueltos,
pese a las intenciones de todos los monarcas ibéricos (incluidos los
portugueses) de unificar ambas naciones. Esto no es novedoso pues ya en la
Alta Edad Media los reyes de León o de Aragón tenían aspiraciones hispánicas,
no meramente de sus propios reinos. A España y Portugal le unen siglos de
historia común y comunes proyectos, pretéritos, presentes y, ojalá,
futuros. Negar el dato de la vocación común, asentada sobre una historia
común, es negar lo evidente. Viajar por Portugal, aparte de
un placer enorme, brinda contacto con unas gentes que no son
sorprendentemente conocedoras de la historia –no sin sesgos, aunque
comprensibles- y realidad españolas. En España el desconocimiento de
Portugal es patético y penoso. En Portugal toda la gente culta se maneja
bien en español e inglés, lo que les hace muy abiertos al mundo. En España
el desconocimiento de lenguas extranjeras es, en general, poco loable. Hay
un cierto aldeanismo ambiente en España que en el caso de algunas
regiones españolas raya en lo ridículo. No se puede amar lo que no se
conoce y hay que conocer Portugal y lo portugués para enamorarse de ello
primero. Ni se puede despreciar todo lo del vecino «porque sí» ni
dejarse llenar de tópicos falsos. Quizás para ello nada mejor que
proponer el portugués como segundo idioma en todas aquellas provincias en
la raya de Portugal. Amén de este desconocimiento
la otra gran asignatura pendiente es el transporte. La piel de toro tiene
sus vías naturales y España ha decidido en un craso error abandonar la
Ruta de la Plata, que sería la conexión norte-sur occidental que debería
enlazar en varios puntos con una IP-2 en Portugal que mereciera ser
mejorada. Se daría vida así al oeste español y el interior portugués,
particularmente el del norte, una de las áreas más abandonadas de toda
Europa. Además, entre Oporto y Madrid, más incluso que entre Lisboa y
Madrid, debería haber una comunicación privilegiada. El puerto de Oporto
es la salida atlántica más natural para Madrid, mención aparte de la
inexplotada navegabilidad del Duero desde la provincia de Salamanca. El
panorama, hoy por hoy, es desolador: las conexiones por carretera y
ferroviarias con Portugal son en la mayor parte de los casos malas. Antonio Sardinha, a quien
antes mencionábamos, escribió un libro precioso titulado La Alianza
Peninsular que es obligatorio desempolvar. Muchos de sus presupuestos
siguen siendo vigentes. Por lo demás, de igual modo que aunque quizás
desde el punto de vista estrictamente legitimista Santa Juana de Arco no
tuviera razón, lo cierto es que metapolíticamente su acción
recuperadora de la Francia entonces bajo dominio inglés sirvió para que
el anglicanismo y el protestantismo nunca pudieran extenderse
completamente al corazón de Europa. En Fátima la Virgen habló de
Portugal, consagrándola así como nación independiente, sobre la que echó
un formidable piropo: «el dogma de la Fe nunca desaparecerá». Si Dios
ha querido apartar este precioso trozo de la Península Ibérica sus
razones tendrá y no queda más remedio que respetarlas. La metapolítica
de este dato, que hunde sus raíces en Aljubarrota, está todavía por
escribirse y no será poca. En el fondo ni España desea invadir Portugal
ni Portugal desea apartarse del todo de España, a la postre vecino
siempre mejor que otros comunes enemigos europeos. Además, en el hipotético
caso de que ambos países se confederaran, justo sería mover la
capitalidad de dicha Confederación Ibérica a Portugal. ¿A Fátima quizás? A la postre el hogar de ambas Patrias sin fronteras naturales es el mismo, tanto en la tierra como en el Cielo. Aquí sí que no ha lugar a la violencia, sino al amor. Estamos condenados a estar juntos pero, no teman los hermanos portugueses, que nunca estaremos revueltos por más que Camoes se empeñara en repetir que «somos gentes fuertes de “Espanha”» en sus Luisiadas. Portugal tiene denominación de origen divina desde 1917 y esto es inapelable. [1]
Es cierto que son pocas las ocasiones que en España
se habla de Portugal, como también se elude dar en las televisiones
la información meteorológica del vecino país: da la sensación de
que no existe. Por ello publicamos este artículo que nos ha llegado
por Internet. Nos parece francamente interesante (N. de la R.). EL
FUTURO ES AÚN MÁS IMPREVISIBLE
arriba Por
Martín Quijano La situación mundial
está encrespada por el conflicto de Irak, cuyo desenlace inicial está próximo.
Anticipo que está próximo el desenlace y especifico que hablo del
inicial porque su comienzo parece inminente y su duración ha de ser
necesariamente breve. A nadie le pasa por la cabeza que los iraquíes
puedan resistir el potencial bélico americano más de unos días. Ni
siquiera es pensable que quieran resistirlo. Es más lógico pensar que
estén deseando que se suscite, para liberarse de una vez de esta situación
de dependencia de un tirano, que lleva veinte años condicionando, o
frenando, cuando no impidiendo, la evolución positiva de su nación.
Y califico el desenlace como inicial porque el desenlace último va a
tardar en cuajar. Es evidente que los americanos y sus aliados se instalarán
en el poder en Irak. Y es también evidente que los primeros se retirarán
de allí en algún momento. Pero ¿cuál va a ser la situación dentro de
un año o dos? Y no sólo en Irak, sino en el resto del Mundo. Se ha
iniciado una crisis que va a condicionar el futuro de las naciones y de
los políticos implicados ahora en ella.
En primer lugar, Francia va a encontrarse con un futuro problemático, sea
cual sea el desenlace a corto plazo, porque EE.UU. ya le ha anticipado que
se atenga a las consecuencias de su enfrentamiento. Parece difícil que
haya simpatía entre las dos naciones, a medio plazo, salvo un quiebro de
última hora de Francia en apoyo de las acciones americanas. En qué puede
plasmarse esa menor simpatía es una cuestión pendiente, pero no cabe
duda que la política comercial americana, siempre tan proteccionista,
pondrá su normativa a trabajar, y a frenar importaciones de los países
que coloque en lista negra. Alemania está procurando quedar agazapada,
tras su bravata inicial, pero también notará efectos similares. Y se
percatará de que su pretendido campo natural de expansión, los países
europeos orientales, se le pondrá difícil, pues se decantarán (ya están
haciéndolo) por la inversión y el apoyo americano. Y quizás acogiendo
tropas americanas que abandonen Alemania.
Si empiezan las operaciones contra Irak con el voto en contra del Consejo
de Seguridad, ¿qué va a hacer la ONU? ¿Declarará proscritos a los
EE.UU. y las Naciones que le acompañen en ellas? En caso de que lo haga,
parece seguro que se irá a un sistema dual legal internacional, entre una
ONU que sería abandonada por una serie de Naciones y alguna nueva
agrupación de Naciones, las proscritas y quienes se asociasen a ellas,
que se unirían y organizarían de algún modo. Si no lo hace, sino que se
limita condenar a EE.UU., resultará evidente que se habrá establecido
una herida de desconfianza que tardará en cicatrizar. Lo mismo puede
decirse, en términos similares, de la situación en que quedará la OTAN.
En cuanto a Europa, la decisión de Alemania, Francia y Bélgica de
avanzar una postura antiintervencionista sin buscar el consenso previo
europeo, se enfrenta con la contraria de otros diez o quince países, en
buena parte coordinados por España. Alemania y Francia se han alzado con
la pretensión de convertirse en el núcleo fuerte de una Europa que aún
no está cuajada. Esa pretensión no puede provocar sino tensiones con los
que nos sintamos excluidos de ese núcleo fuerte. Y hará reverdecer
viejas rencillas y resentimientos que todos los europeos debiéramos
procurar olvidar. El futuro, sea quien sea quien se alce a la postre con
la razón respecto a Irak, va a tener que restañar tensiones que no
debieran haber sido enconadas hasta el punto en que se ha hecho.
Otro aspecto a considerar, quizás el más importante, es la situación en
que quedará el terrorismo internacional tras el conflicto. Algo que hace
obvia la alineación de España y el R.U. con los EE.UU. La
irresponsabilidad histórica, por no decir endémica, de Francia, puede
pretender ignorar la cuestión, pero no se explica que lo ignore la
oposición española. Aunque su caso es explicable si se recuerda su
antiamericanismo visceral.
Y otro aspecto más (¡hay tantos!) es la situación en que quede la
relación Islamismo/Occidente. Parece evidente que, más allá de los tópicos,
no existe la fraternidad islámica. Por lo que la relación entre los
Reinos fundamentalistas y las Repúblicas laicas se reajustarán de
acuerdo del resultado del conflicto. Pero parece indudable que habrá
crecido resentimiento antioccidental en sus masas populares. Y que el
choque cultural se pondrá más en evidencia. ¿En qué parará eso al
cabo de unos años?
Finalmente, reduciéndonos al caso español y los políticos, ¿qué va a
pasar, tras esta pasión de la oposición en la calle, si se empieza a
disparar el potencial bélico que se está acumulando en la frontera? ¿Mantendrán
la alineación con el Irak y frente a los EE.UU? Se comprende que eso lo
haga Llamazares, pues... «de perdidos, ¡al río!». Pero ¿lo va a hacer
un político como Zapatero, que aspira a la jefatura del gobierno, es
decir a un puesto que hoy exige visitar Washington una o más veces al año?
No se entiende quién le está aconsejando. Aznar puede salir malparado,
si la intervención sale mal, pero es más fácil que quede con el
prestigio de estadista capaz de mantener el rumbo adecuado en medio de la
tormenta vociferante. En cualquier caso, se le reconocerá una ambición
de intentar que España sea considerada con peso propio en el concierto
internacional. Una ambición deslucida por el torpe comportamiento de la
oposición, incapaz de mostrar cohesión nacional en política exterior.
Y respecto a su efecto en las elecciones, próximas y lejanas, ¡ya se verá!
Para empezar, hay mucha gente que mantiene silencio, más que la que
vocifera en la calle. Y hay quien aprecia la lluvia fina, que mencionó en
su día Rajoy. Y hay una gran mayoría de personas que se alinean siempre
con el vencedor. La partida no ha hecho más que empezar. Y un colofón ineludible: ¿hay alguien que albergue la menor duda sobre que el pueblo iraquí estará mejor sin Sadam? DESPUÉS
DE LA GUERRA
arriba Por
Pedro Schwartz Catedrático
de Historia del Pensamiento Tomado
de ABC, 18 marzo 2003
Por fin han decidido los líderes de la coalición encabezada por el
presidente Bush poner límite a las maniobras de quienes buscaban la
humillación de los Estados Unidos. Por haber hecho ayer oídos sordos
Francia, Alemania, Rusia y China a la petición del presidente Bush de que
el Consejo de Seguridad de la ONU envíe un ultimátum a Sadam Husein para
que se rinda y marche al exilio antes que acabe la semana, la operación
de desarme y consiguiente cambio de régimen en Irak se llevará a cabo
por la fuerza, sobre la base de las vigentes resoluciones del Consejo.
Nadie quiere esta guerra -ni siquiera Husein que la habrá desencadenado y
sufrirá el fin de su sangriento señorío-. Nadie sabe a ciencia cierta
cuánto durará ni qué víctimas y daños producirá. Pero ha llegado el
grave momento de defender la libertad con las armas.
Me atrevo a vaticinar que esta segunda Guerra del Golfo será aún más
corta que la de Afganistán y tendrá mejores resultados. Las tres
comunidades iraquíes, los pueblos de Palestina e Israel, las masas
sometidas a satrapías musulmanas, los occidentales amenazados por el
terrorismo, los europeos enfrentados sobre su Constitución, todos podrán
mirar el futuro con alguna mayor confianza. Incluso las Naciones Unidas
volverán a encontrar su papel de ayuda y reconstrucción. Las
dificultades no faltan. Dios quiera que el camino a transitar hasta la paz
no sea ni largo ni en exceso doloroso.
Durao Barroso, Aznar y Blair han sido retratados en las Islas Azores
flanqueando al presidente Bush en una foto elocuente: las banderas de España
y Portugal formaban con las de EE.UU. y el Reino Unido el núcleo inicial de
las enseñas de los países que van a contribuir a la reconstrucción de
la paz en esa región tan castigada desde hace más de medio siglo. La
firmeza del ultimátum de los cuatro significará al dictador iraquí que
ha ido demasiado lejos: ya no podrá confiar en el apoyo de los miembros
del Consejo que han hecho todo por prolongar su permanencia contra la
voluntad de al menos veinte Gobiernos democráticos. Francia, en la
persona de su presidente Jacques Chirac, ha buscado atrapar a sus odiados
«anglosajones» en una trampa mortal: o los americanos y sus aliados
ingleses paralizan durante tres meses más en el desierto una fuerza de
225.000 hombres con su material terrestre, aéreo y marítimo, para que
Sadam se digne revelar sus secretos a los inspectores; o esa fuerza era
retirada con el rabo entre piernas; o EE.UU. y el Reino Unido son condenados
como criminales de guerra por la opinión mundial. ¡Que esta idea se le
haya ocurrido a un aliado y protegido de dos siglos y medio...!
Si las naciones dispuestas a desplazar a Husein se ven forzadas a comenzar
el ataque porque el dictador prefiere morir matando, tendrán el respaldo
de al menos tres resoluciones del Consejo de Seguridad, de las 17 que
Husein ha desobedecido. La número 678 dio permiso a los aliados para
expulsar a Irak de Kuwait y para usar la fuerza en apoyo de «todas las
oportunas resoluciones subsiguientes». La 687 de 1991 condicionó la
prolongación del armisticio tras la operación «Desert Fox» a que Irak
aceptase renunciar a sus armas de destrucción masiva y permitiese la
verificación del desarme, que incluía la obligación de destruir los
misiles de más de 150 Km. de alcance. La 1441, de 8 de noviembre de
2002, amenazó a Sadam con «serias consecuencias» si no se deshacía de
sus armas de destrucción masiva ante los inspectores de la ONU que había
expulsado en 1998. Sadam, que tan buen táctico es, ha equivocado su
estrategia.
La forma que tome Irak después de la contienda no es fácil de adivinar.
El secretario de Estado Powell y su presidente han expresado su oposición
a trocear ese país. Sin embargo, los kurdos, divididos como se encuentran
entre Turquía, Irán e Irak, pretenden tener al menos un pequeño
territorio propio, precisamente en la zona llamada «de exclusión» del
norte de Irak, en la que querrán incluir los yacimientos petrolíferos de
Mosul. Si los turcos se empeñan en no colaborar con sus aliados, les será
muy difícil evitar que se forme el núcleo inicial de la patria kurda.
Por otro lado, los chiítas del sur del país, agrupados alrededor de los
yacimientos de Basora, se sentirán tentados de unirse con sus
correligionarios de Irán. Sin embargo, el secretario de Estado Powell ha
significado la creación de una compañía petrolera iraquí, cuyos
ingresos sean un incentivo para la unidad nacional. Mas al fin, si Sadam
extrema la crueldad de su resistencia, será necesario reconocer las
secesiones, como se hizo en Yugoslavia.
El presidente Bush había prometido en su discurso ante la Asamblea
general de las Naciones Unidas el año pasado que apoyaría la creación
de un Estado palestino viable e independiente, al flanco del de Israel.
Ahora ha puesto en marcha otra vez el proceso negociador que quedó
interrumpido tras la espantada de Arafat en Camp David. Es mucho el odio
atizado por la Intifada palestina y las duras represalias israelíes, pero
quizá no sea del todo imposible que, tras el derrocamiento del
financiador de la guerrilla Hizbollah, Sharon y Abú Mazen, las dos partes
enfrentadas, acepten entrar en negociaciones. Las repercusiones de la
liberación de Irak se harán sentir en toda la región. Los demócratas
de Irán se sentirán reforzados frente a los fundamentalistas. Los
defensores de Husein cambiarán de canción cuando vean la acogida
dispensada a las tropas aliadas por las poblaciones oprimidas de Irak. Los
gobernantes autoritarios pensarán en iniciar el camino de la reforma sin
tanto miedo a revueltas y conspiraciones.
Incluso la construcción europea tomará un carácter distinto. Será
imposible que Francia y Alemania pretendan ya imponer su voluntad a los
demás Estados de la UE: el cambio traído por la entrada de nuevos
miembros del club se verá reforzado por la corriente de atlantismo
alumbrada por la contienda de Irak. La ONU, aceptado que, como en las
guerras de Corea y Kósovo, el Consejo de Seguridad ha fallado en su papel
de defensor de la seguridad mundial, demostrará su utilidad en la
reconstrucción del país.
No teman los políticos que se han puesto del lado de EEUU. Una gran parte
de esa opinión pública tan soliviantada entrará en razón cuando vea
los resultados de la firmeza. BREVES
arriba Por Erasmo LA
VOTACIÓN
SECRETA La
esperada votación secreta se zanja con una decepción para quien la
solicitó. Aznar sale robustecido y Zapatero desangelado al ver que sus
esfuerzos con los pareados no le originan éxito en Las Cortes. Los
comentaristas se felicitan al ver la lealtad de los diputados a sus siglas
políticas. Se explica, pues todos ellos han sido designados para sus
puestos por su jefe de filas, y elegido a su sombra, por electores que no
les conocen. El
espectador común se pregunta, algo desconcertado, cómo puede ser que
alguien piense que alguien diría en secreto lo que dice en público. Poca
estima se tiene de la entereza moral de los diputados. Claro que hay
razones para ello, pues se ve que ninguno de ellos (uno, por lo visto, se
equivocó) se plantea duda alguna de conciencia. Todos los grupos son
monolíticos. Resulta
deprimente LA
POLÍTICA DE INTERESES NACIONALES Se
reprocha a Aznar votar por EE.UU. sin atender a los intereses nacionales
de no enfadar a Francia y Alemania, contribuyentes de nuestros fondos de
cohesión. Y se reprocha al mismo tiempo a EE.UU. amenazar a los países
que voten contra su proposición. Incongruente. ¿Por
qué nuestros intereses nacionales tienen que coincidir con los franceses
o alemanes? ¿Por qué se supone que nunca debemos abandonar un papel
subordinado a los dos grandes europeos? ¿Por qué no se piensa en el
conflicto mundial del terrorismo? No
se explica uno muchas posturas que parecen ignorar esas preguntas. LAS
ESTADÍSTICAS DE EMPLEO Y PARO La
afiliación a la SS crece en febrero 122.000, hasta 16,33 millones. El
paro baja sólo en unos cinco mil, demostrando la gran cantidad de
personas incorporadas a la población activa. Parece mentira la polarización
de los comentaristas, ocupados en ver los mismos datos como entusiasmantes
o decepcionantes, dependiendo de su afiliación o simpatía política.
Hace pensar que el partidismo político incapacita a una sociedad para un
esfuerzo coordinado de progreso, porque transmite la impresión de que el
progreso resulta algo inapetecible para unos si el mérito principal es
atribuible a los otros. CASTRO,
SADAM Y ARAFAT, EN LA LISTA DE RICOS Los
tres políticos aparecen en la lista de personas más ricas del mundo, en
niveles entre 100 y 200 millones de dólares de fortunas personales
puestas a buen recaudo en el extranjero. Cada uno sugiere comentarios
diferenciados. Pero mientras los dos primeros expolian a sus pueblos
respectivos, el tercero, que no tiene qué expoliar, se reserva para sí
las ayudas internacionales a su pueblo. En este caso le conviene que el
estado de miseria de sus gobernados no se corrija. Así conseguirá seguir
suscitando lástima y recibiendo donativos. LA
UE DA UN TIRÓN DE OREJAS A ESPAÑA Prodi,
Presidente de la Comisión de la UE, recuerda a España que aún no ha
corregido el privilegio diferenciador de las “vacaciones fiscales
vascas”. Ni con la presión europea es capaz el gobierno de afrontar un
problema secular de injusticia distributiva de costos. Algo que subyace
tras muchas de las pretensiones autonomistas y que las regiones que lo
sufren callan, por bien común, cuando no lo ignoran. ESTO
NO TIENE MARCHA ATRÁS Escribir
sobre el conflicto de Irak es correr riesgo de quedar desfasado dentro de
una hora. Parece claro que, pase lo que pase en la ONU, las tropas
americanas van a entrar, con o sin aliados. La climatología impone
urgencia y el despliegue, material, personal y verbal, americano no tiene
corrección, o marcha atrás fácil. Es decir, Sadam tiene los días
contados como estadista, pese a su asombroso éxito al dividir el mundo
occidental como lo ha hecho. TURQUÍA
SE LA JUEGA Erdogán,
«islamista moderado», llega al poder en Turquía, tras un proceso legal
para demostrar que no hubo ilegalidad en su invocación pública de
preceptos islámicos. El laicismo oficial impuesto por la Constitución
turca parece demasiado severo para nuestra mentalidad. Pero es evidente
que Ataturk tuvo sus razones y sabía con quién se jugaba los cuartos.
Porque está por ver qué es eso de la moderación en una Religión que
exhorta al exterminio de los infieles. Ahora,
Turquía tiene que decidir entre el mundo islámico, al que decidió
pertenecer hace siete u ocho siglos, o el mundo Occidental, más laico,
pero indudablemente cristiano por cultura. Tiene difícil la elección,
por no decir imposible la solución. PUJOL
SE ASUSTA A MEDIAS Jordi
Pujol se muestra preocupado porque su delfín, Mas, no consigue remontar
el vuelo. Y que Maragall parece comerle el terreno en las encuestas. Hay
peligro de apartamiento de CiU del poder por tanto, con lo grave que ello
es para un partido que está enraizado en la vida económica de Cataluña. Pero
no le preocupa desde el punto de vista nacionalista, porque ve que esa
otra opción es tan nacionalista como él. Maragall está propugnando más
independencia que la que él ha considerado sensato propugnar. Y actuando
más decididamente en apoyo de los nacionalistas vascos de lo que él ha
considerado prudente. Y marginando la esencia española de su partido como
él ha propugnado siempre. Y
el PP, mientras tanto, dedicado a lo suyo: abandonar y vejar a los que se
sienten sobre todo españoles en Cataluña. ALEMANIA PARECE HABER DESAPARECIDO
Schroeder
ha desaparecido de la opinión internacional. Alemania aparece, en estos
momentos, como mera subordinada de Chirac. Preocupada por la defección
proamericana de sus vecinos orientales (su «territorio natural»),
abrumada por su crisis económica (de la que insensatamente pretende salir
con más déficit público aún), desdeñada en el Consejo de Seguridad,
por no tener derecho a veto. Sigue
sufriendo las consecuencias de su derrota, material y moral, y no parece
estar en rumbo de recuperar orgullo y dignidad nacional. |
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EL
CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades
relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la
formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos
actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los
españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias
y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
que ello suponga asumir las distintas opiniones. Información: elcorreo@opinion-encuentros.org |
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