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Nº 119 - 9 de abril de 2003 |
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CONTENIDO
1.
Reflexiones:
Reconciliación, por Antonio Castro Villacañas 2.
El anaquel: Dos
tercios, por Aquilino Duque 3.
Un
artículo memorable, por José Manuel Cansino 4. Breves, por Erasmo Por
Antonio Castro Villacañas RECONCILIACIÓN
Para
esta monarquía parlamentaria, la democracia consiste en impedir que la
piedra siga siendo firme y anónima, y que la memoria se convierta en
materia de sueño... Así lo demuestran dos tristes episodios nacionales
sucedidos en este último final de verano. Uno de ellos ha sido el derribo
y traslado de la estatua que en otro tiempo levantó la ciudad de El
Ferrol al más ilustre de todos sus hijos: el generalísimo Franco. El
otro, la ofensiva lanzada desde determinados medios de comunicación
social contra ese mismo general y todos sus partidarios con motivo del
hallazgo en el Bierzo leonés, concretamente en Orellán, de los restos de
un maestro republicano, asesinado el 21 de octubre de 1936 por un par de
sicarios. Nadie
en su sano juicio puede desconocer que Franco murió en 1975 y que desde
entonces es una figura histórica, si es que ya no lo era desde muchos años
antes, incluso con anterioridad a que sus compañeros de armas le
encargaran de regir el Estado que habían empezado a diseñar en julio de
1936 tras el fracaso de su alzamiento contra el gobierno de la Segunda República.
Tampoco es posible negar que este general –el más joven de Europa
cuando alcanzó tal rango por méritos exclusivamente militares- nació en
El Ferrol. Podía ser injusto, desde un punto de vista combatiente y
contrario, que se le erigiera una estatua en su ciudad natal mientras
ostentaba la Jefatura del Estado, pero no tanto como el derribarla a los
27 años de haber muerto, cuando en todo ese tiempo contra ella no se había
alzado ningún movimiento popular significativo y sí tan solo pequeños
incidentes promovidos por minorías resentidas y arteramente manejadas.
Franco, a caballo en su estatua, ya no podía ser mas que un recuerdo
positivo o negativo, según le miraran con uno u otro ojo sus
conciudadanos. Quienes se enfrentaran con él cara a cara, con los dos
ojos bien abiertos, no verían más que un recuerdo histórico, una obra
de arte mejor o peor lograda, una estatua entregada a la lluvia y los pájaros,
una gloria pasada, muy lejana de las apretadas muchedumbres que aclamaran
su nombre en otros momentos... El
Ayuntamiento de El Ferrol, gobernado por socialistas y nacionalistas
marxistas, ha decretado la muerte civil de Franco, su exilio histórico, y
por eso ha procedido con nocturnidad y alevosía al derribo de su estatua,
tratando de extirpar con ello su recuerdo. El pueblo ferrolano ha estado
prácticamente ausente de tan triste ceremonia, según dicen los informes
de la prensa. Parece ser que un joven brindó con una botella de cava y
que una señora, encogida por el frío físico y espiritual emanado de tan
lamentable escena, pero gallarda por la posesión de permanentes verdades,
censuró en voz alta las toscas maniobras de quienes realizaban el derribo
de la estatua ecuestre y procedían a su traslado al camión que había de
llevarle a determinadas instalaciones de la Armada. ¿Era ésta una manera de encauzar o
favorecer la fundamental tarea de reconciliación nacional que España
tiene pendiente, o una forma de reabrir viejas heridas que sólo el tiempo
y la inteligencia pueden y deben cerrar de modo completo? ¿Contribuye a
«hacer España» este juego al escondite, este alternado brindis a los
tendidos de sol o de sombra del ruedo ibérico? La estatua de Franco,
piedra sin piel, ojos ciegos, podía descolgarse de su pedestal y llevarse
hacia el falso destierro de su nueva instalación en terrenos militares.
¿Creen los ediles de El Ferrol y quienes los han jaleado desde la prensa,
la televisión o la radio, que con ello han despedido al Generalísimo de
su ciudad natal, que lo han enterrado en una catacumba definitiva, y que
lo han dejado allí solitario y ensimismado? Están muy equivocados. Los
siglos dirán la última palabra sobre Franco. EL
ANAQUEL
arriba Por
Aquilino Duque DOS
TERCIOS
Según
una encuesta, hay un tercio de la juventud española que considera la
democracia imprescindible. Heme aquí identificado con una mayoría por
una vez, con la mayoría que representan los dos tercios que no tendrían
inconveniente en prescindir de ese sistema. No soy yo de los que se oponen
por sistema ni de los que se ponen al lado de cualquier minoría por el
hecho de serlo. Del mismo modo que estoy ahora con esa mayoría de los dos
tercios de la juventud, estuve en su día con el orden establecido, y eso
fue en el breve período transcurrido entre la muerte del Caudillo y la
proclamación de la Constitución, cuando ya había libertad pero aún no
había democracia. Fue ése también el gran momento del comunismo en
nuestro país, cuando las masas encefálicas apoyaban a los «chicos» de
la Eta y entraban en éxtasis ante el régimen soviético. El Gobierno,
que era el primero de la Monarquía, contraatacó sacando por televisión
al reciente Premio Nóbel Solyenitsin, para que cantara la verdades del
barquero. La reacción airada de la intelligentsia celtibérica
culminó, como es sabido, en Juan Benet, pero abarcó desde el luego
Premio Nóbel Cela, siempre oportuno, hasta otro zascandil que con el
tiempo presidiría el calamitoso Tribunal Constitucional. Fue éste uno de
los primeros indicios que tuve de la prescindibilidad de la democracia que
se avecinaba. UN
ARTÍCULO MEMORABLE
arriba Por
José Manuel Cansino Llegamos a este nuevo abril cien abriles después del
nacimiento de José Antonio Primo de Rivera y, como era de esperar, la
mayor parte de los cuarenta millones de compatriotas ignoran la efeméride. A pesar del silencio con el que la cultura institucional
agasaja al Fundador de Falange Española, algunas pinceladas de azul mahón
literario se dejan ver en las estanterías de librerías de comida rápida.
Desde el punto de vista de su accesibilidad por el gran público,
la novedad más relevante es la que ha impulsado editorialmente Rafael
Borrás (Ediciones B, colección cara y cruz) y que ha conseguido que
Stanley G. Payne y Enrique de Aguinaga enjuicien (el primero en contra y
el segundo a favor) la figura de José Antonio. Siguiendo el mismo criterio de su cercanía a esos cuarenta
millones de criaturas a los que ya hay que añadir el apellido del
personaje porque con sólo decir José Antonio, igual lo confunden con el
sustituto de Dinio en «Hotel Glamour», debe destacarse el número monográfico
que la revista de Historia Contemporánea Aportes ha dedicado al
personaje bajo la dirección del profesor Álvaro de Diego. Firmas tan
reputadas como la del propio Payne, Gustavo Morales, Ignacio Armada,
Manuel Funes o Rafael Ibáñez -entre otras- dan contenido a una publicación
imprescindible para quien se acerque al conocimiento del primer Jefe
Nacional de FE de las JONS bien sea por interés político o histórico.
Todo ello por 12 euros; verdaderamente merece la pena. A disposición de los asociados a la Plataforma 2003 están
también varios títulos tanto en torno a Primo de Rivera como a su obra
política -Falange Española-. De entre ellos deben destacarse los
trabajos de Jaime Suárez, Manuel Parra y Moisés Simancas. La calidad que
se intuye en estos trabajos no va, lamentablemente, acompañada de un
canal de distribución convencional que los lleve hasta el puesto de
prensa de la estación de ferrocarril o la sección oportuna de unos
grandes almacenes. En cualquier caso, los interesados (asociados o no a la
Plataforma) pueden adquirirlos a través de www.plataforma2003.org Pero, de entre estas pinceladas azul mahón que motean la
cultura española, merece ocupar un lugar de honor el artículo del poeta
Antonio Rivero publicado en el número de abril de la Revista literaria Mercurio
que edita la Fundación José Manuel Lara, y que se difunde gratuitamente
en Andalucía. Bajo el título «Los secretos legisladores del mundo»,
Rivero trae a colación -en torno a José Antonio- a poetas y escritores
extranjeros como Maalouf, Shelley, Eliot, O'Flaherty, Payne, Paz,
Tomlinson, Stendhal y -naturalmente- Kipling; lo mismo hace con un buen
racimo de producto nacional -Gil Pecharromán, García Lorca, Manuel y
Antonio Machado, Lope de Vega, Garcilaso, Ortega, de Prada o Mónica y
Pablo Carbajosa- amén de otras referencias más próximas ideológicamente
a José Antonio como García Serrano, Foxá, Sánchez Mazas, Aguinaga,
Inglada o Aquilino Duque. Antonio Rivero más que escribir cincela dos páginas
memorables gestadas al calor del ambiente cultural azul de la ciudad en la
que reside, Sevilla, y que bien conoce. En lo que fue el primer acto de
conmemoración del centenario de José Antonio en la ciudad Hispalense,
Rivero acompañó al editor Miguel Ángel Vázquez (Editorial Barbarroja)
y a quien suscribe en la presentación de la segunda edición de la obra Sobre
José Antonio de la que son autores Aguinaga y González. Sirva sólo la entrada de este artículo para dejar
constancia de cuanto digo: «Filipo de Macedonia tuvo un hijo que lo
eclipsaría. Así sucedió con otro general y gobernante, Miguel Primo de
Rivera: su hijo José Antonio fundó la Falange Española (basada en las
falanges macedonias) y, amante de los clásicos y de la lira, como
Alejandro Magno alcanzó la categoría de mito». Poco importa si el centenario no jalona con obras «ad hoc»
los puestos de revistas de los aeropuertos si, a cambio, podemos leer artículos
tan exactos.
BREVES
arriba Por Erasmo LOS
ALBERTOS, A LA CÁRCEL Los
dos primos reciben la sentencia del Supremo diciendo que un tiquismiquis
legalista no prima sobre la realidad. Irán a la cárcel tres años, por
chorizos desleales, al haberse embolsado 26 millones de euros a costa de
sus socios. Y dimiten de todos sus cargos. ¿Quién
puede fiarse de ellos en el futuro? ¿Devolverán
ese dinero? Y
esto ocurre con un gobierno de derechas (perdón, de centro). El delito
tuvo lugar con un gobierno de izquierdas SEIS
MEDALLAS DE ATLETISMO Seis medallas en Birminghan es un hito en la historia
el atletismo español. Y una demostración de que cuando una Nación va
bien, va bien en la mayor parte de los aspectos. Hay dinero para el
deporte y lo hay para el atletismo, desprovisto de masas. Y los atletas
españoles demuestran que se puede ganar con las condiciones
imprescindibles en cualquier competición humana: Ponerse a ello con
seriedad. Y voluntad de ganar. FIDEL,
A LO SUYO El Gobierno cubano ha detenido a unas decenas de
opositores que intentaban seguir los procedimientos legales para hacerse oír.
Han acabado como miles de antecesores suyos, en medio de un mundo distraído
con las algaradas de los pacifistas, que no se molestan en mirar a Cuba,
excepto para decir que su sistema es la solución que buscan para el
mundo. Está
prohibido protestar por una violación de derechos humanos cuando se hace,
como es el caso, claro, con la mejor intención progresista. ARCHIVOS
EN LA RED AER son las siglas del programa dedicado a hacer
disponibles en Internet los Archivos españoles ya digitalizados. Dicen
que ya hay 14 millones de documentos en Red y que quedan más de 16
millones por incorporar. Esa noticia es indicadora de la voluntad española
de hacer asequible a investigadores su acervo histórico. Quizá ello
facilite un mejor conocimiento de nuestra Historia, de la que tan
necesitados estamos. Y es también indicación de que existe ese acervo,
posiblemente el mejor del mundo, gracias al interés de sucesivos
gobernantes desde el siglo XVI, y pese a los desastres que supusieron la
francesada y la desamortización, en el XIX, y la barbarie destructiva de
agosto en 1936. TURQUÍA
HA FALLADO EN SU APUESTA El
Parlamento turco, que está llamando a las puertas de la UE, con la
asistencia americana, negó el derecho a los americanos a estacionar en su
territorio. Se privan a sí de recibir una sustancial ayuda económica,
pero, sobre todo, se enemistan con un aliado tradicional. Lo hacen en
apoyo de lo que sea, pero trasluce que es un país que no toma partido
claro con Occidente. E incluso intentan un escarceo militar propio en el
norte de Irak, con el riesgo de despertar allí el avispero kurdo contra
los interese estratégicos de EE:UU. El
nuevo primer ministro, Erdogán, sabrá a qué juega, pero la imagen que
da es negativa para los intereses de Turquía. Su futuro se nubla. EL
PNV, EN SU RINCÓN Anasagasti
insulta al Rey. Con ello consigue un poco de publicidad. Y contribuye a
recordar que el PNV sigue ahí. Desprovisto de su excusa, Batasuna. Con la
Eta reducida a mínimos y la cale borroka extinguida (aunque trasladada
temporalmente al resto de España). En estas condiciones, los políticos
del PNV se encuentran solos y abocados a cesar en sus bravatas o pasar a
mayores, con todas sus consecuencias. Es lógico que se lo piensen antes
de actuar contra una Constitución en la que precisamente basan su poder
real, el económico. EL
PP REACCIONA ¿JUDICIALMENTE? El
PP parece no haberse enterado de que está en una batalla política, con
la oposición llevando la iniciativa, aunque sea de forma indigna. Amenaza
con ir a los jueces con denuncias por los daños en sus sedes, cuando
debería denunciar políticamente, ante la sociedad española, lo que está
ocurriendo. Debiera preocuparse de desprestigiar ante la sociedad española
esta forma de hacer oposición. Podría decirse que esa oposición está
sirviendo en bandeja las próximas elecciones al PP. Necesita para ello un
talante agresivo que parece haberse autoprohibido. No se entiende bien esa
actitud que les hace parecer robots legalistas. LOS
COMENTARISTAS, INDIGNADOS CON EL «ENGAÑO» Los comentaristas de radio se muestran sorprendidos
porque la guerra no ha seguido las pautas que ellos esperaban, de
bombardeos masivos e indiscriminados. Siempre se ha dicho que las
Academias Militares educan eficazmente a sus alumnos para ganar la guerra
anterior. Es natural, por tanto, que los comentaristas no se enteren de lo
que va a pasar. Y tanto más natural si se trata de tema militar,
proscrito por la corrección política. Pero es que en este caso se
muestran indignados por cómo se les ha engañado. Porque «se les ha engañado»,
no se han engañado ellos. Pero ellos, al menos, rectifican. Otros, los
manifestantes, siguen embadurnando de pintura roja a personas y calles,
mostrando su indignación por la «carnicería en mujeres y niños». UN INGENUO DAÑINO Y UN INSIDIOSO
Felix
Pastor Ridruejo, histórico del PP, afirma en El Mundo que con el
tema de Iraq, «ha saltado por los aires el entendimiento de un partido
moderado, humanitario y cristiano». Se refiere a su partido, el PP. Y
dice que va a perder muchos votos cristianos, porque hubiera debido
obedecer la petición del Papa en este tema. No se recuerda un torpedo tal
a la línea de flotación cuando el PP decidió mantener la legalidad del
aborto, o cuando mira para otro lado ante las múltiple transgresiones de
la legalidad en este tema. El infierno está empedrado de buenas
intenciones. No
son buenas las intenciones de Pimentel al airear su baja del PP.
Independientemente de la incongruencia de protestar por críticas a una
decisión que él mismo se ocupó de airear en los periódicos, el momento
y la actitud es desleal a un partido y un equipo que le apoyaron siempre.
Dice poco bueno sobre su calidad personal. LO
CORRECTO DEBE IMPONERSE EN TODA OCASIÓN Leído
en ABC, con motivo del aniversario de la presencia de Fondo de
Cultura Económica en España: «El FCE, fundado en México en 1934 para
aprovechar el potencial cultural del exilio español…». La
clarividencia de los fundadores era tal que preveían el exilio que se
realizaría cinco años más tarde, según parece opinar el periodista. Claro
que lo real es que el periodista ha cometido un error, impulsado por la
exigencia de relacionar la editorial y el exilio, como fue la realidad
posterior, y la exigencia de mencionar a ese exilio, con ocasión y sin
ella. Sabe que se le felicitará por ello, más que reprocharle el error.
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EL
CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades
relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la
formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos
actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los
españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias
y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
que ello suponga asumir las distintas opiniones. Información: elcorreo@opinion-encuentros.org |
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