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Nº 121 - 7 de mayo de 2003 |
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CONTENIDO 1.
Dos
respuestas a dos desvaríos, por Ismael Medina 2.
Manifiesto
sobre el País Vasco 3.
Guerra
de Iraq: ¿quién mueve los hilos?, por
Joaquín Albaicín 4. Breves, por Erasmo DOS RESPUESTAS A DOS DESVARÍOS El
centenario del nacimiento de José Antonio Primo de Rivera, conmemorado
por Plataforma 2003, se ha caracterizado por dos comportamientos
nada nuevos en el cenagal mediático: el silenciamiento inquisitorial y la
difamación. Resulta anómalo que a más de medio siglo de la II República
y de nuestra guerra perduren animosidades, miedos y falseamientos acerca
de lo que realmente sucedió y sobre los personajes que contribuyeron a
que los acontecimientos fueran como fueron. La izquierda de calcomanía y
la derecha de anaquel que hoy padecemos sienten una especial animosidad
hacia el fundador de Falange Española. Lo habitual es el ocultamiento y
los tópicos desvaríos cuando éste se rompe. Tres artículos de los
pocos publicados recaen en una rapaz distorsión, que en algún caso
chorrea el pus de la infamia. Mi
artículo semanal lo sustituyo hoy por las respuestas a tres de esos artículos,
dos de ellas a los periódicos en que se publicaron y otra directamente a
su autor. Su silenciamiento me incita a darlos a conocer en la abierta
tribuna de Vistazo a la Prensa. De alguna manera, y ésta de «Firmas
invitadas» es la propicia por su insólita independencia, creo obligado
rescatarlas del ocultamiento y darlas a conocer. RESPUESTA
A JULIAN LAGO La
Razón ha sido el
único diario de difusión nacional en subrayar el centenario del
nacimiento de José Antonio Primo de Rivera, figura inseparable, amén de
relevante, de la historia política del siglo XX español. Se
puede estar conforme o disconforme con el enfoque y el contenido de los
artículos publicados, entre los que sobresale por su rigor conceptual y
documental el de Enrique de Aguinaga, autor, junto a Stanley G. Payne, del
libro José Antonio Primo de Rivera (Ediciones B), recientemente
aparecido. Debemos agradecer a La Razón, seamos o no
joseantonianos, esta plausible ruptura del cerco de silencio que se ha
abatido sobre el fundador de Falange Española durante los últimos cinco
lustros, salvo para denigrarle, proclividad ésta en la que se zambulle
Julián Lago. La
trayectoria de todo personaje histórico es opinable, siempre que se
aborde con conocimiento de causa y no la falseen ideas prejuzgadas, de las
que siempre resulta una contumaz parcialidad. Y este último es el caso de
Julián Lago, que cae en el error que él mismo subraya al considerar «una
frivolidad descontextualizar (horrible palabra) el fenómeno fascista».
Sacar frívolamente de contexto histórico es lo que Lago hace con la
figura humana y política de José Antonio. Debió instruirse antes en lo
que de él dijeron o escribieron la inmensa mayoría de sus contrarios políticos
de la época, a unos pocos de cuyos juicios alude Aguinaga en su artículo.
Resulta difícil de entender, en efecto, que de haber sido José Antonio
tan sólo «un guaperas de brillantina y machismo de Chicote», atrajera
sobre sí la notoria resonancia que despertó en su tiempo y la obsesiva
persecución de que le hicieron objeto la izquierda y la derecha,
culminada en su fusilamiento. Y
una última apostilla a la animosidad de Lago. Si Franco hizo la revolución
de los mediocres», debemos entender que lo era la extensa clase media
crecida durante aquellos años, la cual nunca había tenido España y cuya
carencia fue la causa principal de tantas guerras civiles, golpes de
Estado, pronunciamientos, virulencias revolucionarias y motines
anteriores. Clase media que hizo posible la transición pacífica a la
democracia partitocrática y de la que emergió su clase política. ¿Habremos
de convenir, siguiendo a Lago, que vivimos «la democratización de los
mediocres»? RESPUESTA
A FRANCISCO UMBRAL ¿A
quién quiere engañar Francisco Umbral? Presumo que, como aleccionaba
Balmes, persigue engañar a sus lectores para engañarse a sí mismo.
Cuando la memoria de su pasado lacera al hombre, suele caer éste en un
ansia de ocultación que le induce a atribuir a los demás sus más íntimas
frustraciones. Y a un enfermizo resentimiento que le embriaga y le lleva a
zaherir, incluso a difamar, los ideales de quienes le ayudaron en sus
horas amargas de la infancia y la juventud. Esa perversa inclinación
comparece con harta frecuencia en los escritos de Francisco Umbral. La
Iglesia y la Falange, en las que encontró comprensión y asistencia para
madurar su inteligencia, que no le niego, constituyen los demonios
favoritos sobre los que volcar la náusea que le produce mirarse a sí
mismo. Su
artículo «Un fascismo fino» exuda fatuidad y mentira, además de
resentimiento. Toma el libro de Rocío Primo de Rivera como trampolín
para denigrar a José Antonio Primo de Rivera. Y cae al referirse a él en
la primera falsedad de las muchas que enjareta. El libro de Rocío está
dedicado a la saga familiar, en la que abundaron hombres ilustres. A su tío
abuelo José Antonio le dedica sólo unas breves páginas en las que sólo
roza su dimensión política. Pero esas pocas páginas se convierten para
Umbral en todo el libro. Señal inequívoca de que ni lo ha tenido en las
manos ni ha pasado sus páginas con mediana atención. Si acaso, ha leído
el artículo de Rocío Primo de Rivera en La Razón, aunque
me inclino a creer que, como tantas veces, escribe de oídas. Entre los
articulistas de hoy, ninguno tan frívolo como Umbral. Ni tan malévolo,
por ignorante, cuando hoza en la Historia. Las
mentiras de Umbral sobre José Antonio Primo de Rivera son tan burdas y
estúpidas que se le puede abrumar con la antología de lo que acerca de
él escribieron o dejaron dicho eminentes intelectuales y sus más
encarnizados adversarios políticos. Conviene recordarle, por ejemplo, que
las siglas de FE las traducían las derechas de su tiempo por Funeraria
Española por la cantidad de sus seguidores a los que asesinaban
pistoleros de la izquierda radical. Incluso llegaron a llamarle
despectivamente Juan Simón el Enterrador por el número de sepelios de
los jóvenes falangistas que presidió, sin que pudiera acusarse a los
falangistas de usar las pistolas hasta la represalia de Ansaldo por el
asesinato de Cuéllar y las terribles vejaciones de que fue objeto su cadáver.
Junto a los números de Arriba ensangrentados en el suelo los únicos
muertos que había eran los de quienes los vendían, estudiantes de clase
media y obreros. Dudo
mucho que César González Ruano, al que pretende imitar Umbral sin
alcanzar ni de lejos su bohemio señorío, le hiciera la confidencia que
le atribuye. Conocí a César cuando colaboraba asiduamente en Arriba
y lo traté más tarde, especialmente en la casona que le regaló el
Ayuntamiento de Cuenca. Es muy cómodo, además de impune e indigno,
atribuir a los muertos lo que no pueden refutar. Umbral
va de petulante progresista por la vida. Pero se desvive por sentarse a
las mesas de la aristocracia y la alta burguesía financiera, siempre
proclives a compartirla con un histrión que les divierta con sus
procacidades y mentiras. La columna de Umbral no es un lujo para El
Mundo, sino con harta frecuencia un vertedero retórico que adorna con
su buen escribir. Nada me sorprende que sienta pasión por los gatos MANIFIESTO
SOBRE EL PAÍS VASCO
arriba Este
es el manifiesto que acaban de lanzar unos cuantos «intelectuales» de
variados países. Bueno es, faltaría más. Pero no tenemos más remedio
que decir que nosotros venimos manifestando las mismas cosas, más
contundentemente, a lo largo de un tiempo superior a veinte años, sin que
se lo hayan tomado tan en serio. ¡Lo que hacen unos apellidos! Claro que
lo dicho y repetido desde nuestra modestia vale menos, mucho menos. que lo
que estos «intelectuales» puedan manifestar, aunque llegue tarde. «Aunque los europeos ejercen el
derecho constitucional de votar con saludable rutina democrática pocos
imaginan que en un rincón de Europa el miedo y la vergüenza oprimen a
los ciudadanos. Aunque la memoria del Holocausto
sea honrada en Europa por el deseo de rehabilitar a las víctimas de la
barbarie e impedir que el horror vuelva a cometerse, pocos europeos saben
que hoy mismo en el País Vasco ciudadanos libres son injuriados y
asesinados. Aunque parezca mentira: hoy los
candidatos de los ciudadanos libres del País Vasco están condenados a
muerte por los mercenarios de ETA y condenados a la humillación por sus cómplices
nacionalistas. Aunque ciudadanos del País Vasco
sean asesinados por sus ideas, y miles hayan sido mutilados o
trastornados, los atentados se realizan y celebran en una penosa atmósfera
de impunidad moral propiciada por las instituciones nacionalistas y por la
jerarquía católica vasca. Aunque los partidos nacionalistas
aprovechan las garantías constitucionales de la democracia española,
ciudadanos libres del País Vasco deben esconderse, disimular sus
costumbres, omitir la dirección de su domicilio, pedir la protección de
escoltas y temer constantemente por su vida y la de sus familiares. Aunque sea frecuente la tentación
de ignorar lo que sucede, pedimos a los ciudadanos europeos que el próximo
25 de mayo (día de las elecciones municipales en España) declaren el
estado de indignación general: en memoria de las víctimas que en el País
Vasco mueren por la libertad, en honor de los que hoy mismo la defienden
con el coraje que en un día no muy lejano conmoverá a Europa». FIRMAS:
Fernando Arrabal, Alfredo Bryce Echenique, Michael Burleigh, Paolo Flores
d´Arcais, Carlos Fuentes, Nadine Gordimer, Juan Goytisolo, Carlos
Monsivais, Bernard-Henri Lévy, Paul Preston, Mario Vargas Llosa, Gianni
Vattimo GUERRA
EN IRAQ: ¿QUIÉN MUEVE LOS HILOS?
arriba Por Joaquín Albaicín La
otra noche, tomando unas cervezas con un par de amigos, uno de ellos
formuló una observación interesante. Esta simultaneidad de
manifestaciones mundiales en contra de la guerra, señalaba, es un fenómeno
nuevo. Nunca se había dado con anterioridad. Además, los convocantes a
estas movilizaciones masivas son individualidades por completo ayunas de
carisma, credibilidad y capacidad de liderazgo. Difícilmente la historia
de España habrá conocido un político cuyas intervenciones públicas
sean tan prescindibles como las de Zapatero, hombre y verbo inocuos por
excelencia. En cuanto a los que se dicen a la izquierda de él, habría
que consultar al observatorio de Arecibo para detectar entre ellos alguna
señal de vida política microscópica. Así pues, se preguntaba mi amigo, ¿de dónde parte la «orden»? ¿Quien
emite esa sugestión? La pregunta llevaba miga, porque, en efecto, ni la mentalidad general, ni
las condiciones de existencia, ni la situación económica de los
manifestantes (me refiero a los occidentales, pues los indonesios o
tunecinos arrastran motivos bien distintos que ellos para salir a la
calle) han variado un ápice desde que se empezó a hablar del ataque a
Iraq. La visión del mundo de todos ellos es en general radicalmente
opuesta a la de un musulmán. Ninguno agitó pancartas cuando se atacó
Afghanistán sin -ni antes ni después- esgrimirse la menor prueba de la
implicación de un solo natural de este país en el ataque a las Torres
Gemelas, o cuando Clinton ordenó el bombardeo de la planta farmacéutica
de Al-Shifa, cuya destrucción ocasionó la muerte a miles de sudaneses.
Tampoco les recordamos encabezando ninguna asonada callejera cuando los
bombarderos de Reagan se lanzaron sobre Trípoli o los paracaidistas de
Breznev tomaron Kabul. Ninguno de ellos, por lo demás, cuestiona los
pilares ideológicos sobre los que se asienta el Sistema del que forman
parte y del que Bush es -por más que hagan como si no les gustara-
principal garante. Son -como hace poco recordaba Hans Magnus Enzensberger-
los arrogantes hijos de la civilización del petróleo. El combustible que
hace funcionar sus coches, sus calefacciones y los vuelos que les llevan a
Mallorca ha sido SIEMPRE la sangre de los pueblos del Tercer Mundo. El
petróleo NUNCA ha sido convertible a moneda distinta de la sangre. ¿A qué
viene, pues, esta simulación? ¿En verdad pretenden que presumamos su
ignorancia pasada, presente -y anticipamos que futura- de este hecho? Creo, en rigor, correr un riesgo ínfimo de equivocarme si sugiero que la
inmensa mayoría de los contestatarios callejeros a esta guerra se
indignaría por la presencia en el mismo aula que sus hijos de un niño
gitano, o de una niña musulmana que osara llevar cubierta su cabeza.
Cuando uno cualquiera de los cientos de pequeños «Alíes» pululantes
por su país se les acerca en un semáforo a venderles unos kleenex
o lavarles el parabrisas por unos pocos céntimos, se enconan con él y le
escupen con la mirada. Les he visto pasar a miles bajo mi balcón, y me
basta. La única diferencia entre los manifestantes de estos días y los
concursantes de Gran Hermano es que los primeros se encierran en la
calle. El tipo humano es inconfundible. Tan viva es la impresión de
virtualidad e impostura transmitida por los sonrientes y nada indignados
contestatarios que cuesta trabajo no concluir que así quienes arrojan
tomates -y me parece espléndido- a los dignatarios del PP como las víctimas
del tomatazo no actúan de acuerdo con un guión común previamente
pactado. ¿Quién, por tanto, está moviendo los hilos que tiran de estos «pacifistas»?
¿Quién lleva de la manita hasta la calle a protestar contra una guerra
de agresión racista a tantos miles de racistas confesos[1]? Es pregunta que ningún comentarista mediático se plantea, pese a ser
quizá una de las más fundamentales para comprender el momento histórico
-o cíclico- en que flotamos. La singularidad de este fenómeno hasta hoy
inédito dota, a mi juicio, a la coyuntura general de un clarísimo barniz
Fin de los Tiempos e inunda el mundo de resplandores grisáceos de
escenario último. Quizá, alcanzado cierto punto cíclico, la
respuesta al interrogante de la identidad y estrategia última del Gran
Manifestante ya no importe y no estemos más que asistiendo a la
autodeglución televisada del Sistema. LAS SIETE TORRES DEL DIABLO
Llegados a este punto y confesando -pese a todo- abiertamente nuestro
asombro ante el grado de sutileza manipuladora perfeccionado en el actual
pasaje de los Tiempos, nada acaso tan procedente como el recuerdo para
todos de las observaciones de René Guénon referentes a los centros de
subversión antitradicional a los que muchas leyendas de Arabia, Persia y
Turkestán se refieren como Las Siete Torres del Diablo[2]:
«Por todo el mundo», escribió el sheykh Abdel Wahed Yahya, «existe
un cierto número de depósitos de influencias [...] cuya repartición
[...] no es en absoluto fortuita y cuya misión es servir a los designios
de determinados poderes responsables de toda la desviación moderna[3].
¿Qué otro calificativo si no el de «desviado», en efecto, cuadra mejor
al George Bush en cuyos ojos destella la luz mortecina del que en su
juventud selló un pacto con el diablo? Volvió René Guénon sobre la
cuestión en una de sus cartas, confesando a un amigo haber «observado
en otro tiempo cosas singulares acerca de los puntos en que los
bolcheviques habían establecido sus principales “nudos” de
influencia, especialmente en la parte de Asia Central». Y en otra más,
dirigida el 19 de mayo de 1936 a Vasile Lovinescu, apostilla: «Habla
usted de Lyon, y sin duda hay algo también en Bélgica. En cuanto a América,
el punto más sospechoso parece ser California [...] A propósito de Iraq
y California, hay una cuestión que me intriga bastante [...] las
relaciones que parecen existir entre esas localizaciones y las de las
fuentes de petróleo»[4]. Guénon emplazaba una de las Torres precisamente en las cercanías de
Mosul. Otra de ellas, en Siberia, en la región del río Ob[5],
siendo tal vez esta última la que más nos interese en relación con el
jaez de manipulación que abordamos en este artículo. Precisamente allí,
en el centro geográfico Rusia, se encuentra Novossibirsk, donde a
principios de los años cincuenta los soviéticos fundaron no sólo -a
apenas treinta kilómetros- Akademgorodok, una de sus principales
ciudades secretas, sino también, según desveló el reportero Julio
Fuentes, unos años después asesinado en Afghanistán, un centro de
investigaciones psicotrónicas desde el que sus técnicos no sólo «programaban»
agentes secretos, sino también aplicaban «manipulación biológica a
poblaciones enteras con rayos de torsión, un sistema desarrollado para el
KGB por el Centro de Tecnologías No Tradicionales del Comité de Ciencia
y Tecnología de la URSS. La capital psicotrónica para la fabricación de
zombies soviéticos era Novossibirsk (Siberia). El periódico Izvestia
publicaba ayer que en esa ciudad aún hay varios zombies que no han sido
“desprogramados”. [...] La investigación estaba centrada en los
sistemas de control a distancia de tropas y poblaciones aplicando rayos de
torsión emitidos desde satélites. [...] Tras el colapso de la URSS, la
tecnología para la creación de zombies fue vendida a desconocidos dentro
y fuera de Rusia. Nadie sabe quién controla hoy las terribles máquinas
del KGB para fabricar esclavos cerebrales»[6]. Dada la mentalidad predominante entre los modernos, no puede extrañar
que ningún comunicador parezca haber reparado en estos días en señalar
un propósito algo más que logístico-militar en el empeñó
anglonorteamericano por tomar Mosul, en cuyas cercanías aún puede
pasearse por las ruinas de la vieja Nínive, destruida por la cólera de
Dios. Basora, sede de los sabeos, Nayaf -donde descansa Alí, I Imam de
los shiíes-, Karbala y Bagdad (cuyo nombre árabe -Dar es Salaam,
«La Casa de la Paz»- señala que fue en tiempos pasados sede de un
Centro espiritual) son también bastante más que puntos de enconada
resistencia miliciana. Cuando el 9 de abril los marines armados entraron a
pie en Babilonia y pasearon entre sus silentes despojos en busca de iraquíes
fugitivos, no sólo huesos debieron revolverse bajo el duro suelo del
desierto. Contemplada desde esta perspectiva, la estrategia occidental a que sirve
de fachada el poseso Bush parece no perseguir en el fondo más que la
activación de los aludidos depósitos de influencias diabólicas a la par
que la neutralización de los Centros espirituales capaces de
contrarrestar su poder. Basta situarse ante un mapamundi para constatar cómo
cada movimiento de la inteligencia occidental se supedita al control y «explotación»
de dichos depósitos: atentados de Nairobi y Dar-es-Salaam, bombardeo de
la planta farmacéutica de Al-Shifa en Sudán, ocupación de Afghanistán,
ocupación de Iraq y, en breve, de Siria (ver notas 2 y 5)... El disparo
de salida fue la voladura de los Buddhas de Bamiyan, que desde hacía
siglos recordaban al peregrino la existencia en tierra afghana de un
Centro del Mundo al que era preciso retar simbólicamente en los inicios
de la ofensiva. Rusia (ver de nuevo notas 2 y 5) será tarde o temprano señalada
como objetivo -el cierre del círculo así lo exige- si, lo mismo que
Saddam Hussein, no se aviene a «cooperar», es decir, a entregar a
California sin condiciones su Torre del Diablo. SILENCIOS DE CONVENIENCIA
Hay, sin embargo, muchos «misterios» -y bastante menos crípticos que
éste- en la guerra en curso. Llaman la atención, mismamente, los pactos
de silencio cerrados entre partidarios y supuestos enemigos de la misma en
torno a ciertos temas. Nadie, por ejemplo, se ha molestado en evocar la
directísima participación de España en la represión genocida contra el
pueblo kurdo ejecutada en 1988, cómo la ciudad de Halabja, emplazada en
el noreste de Iraq, fue atacada entonces con armas químicas que dejaron
tras su paso un saldo de cinco mil muertos ni -en especial- que fue la
España gobernada por el PSOE uno de los cuatro países que vendieron a
Saddam Hussein el armamento gastado en aquella «hazaña»[7]. La «sociedad civil» que vi avanzar por Princesa camino de la Puerta del
Sol agitando sonriente -demasiado sonriente- cartelitos de «No a la
guerra» era clarísimamente, por decirlo así, de la misma ganadería
que la que, en una de las tarjetas postales del poeta chileno Nicanor
Parra, se agolpa tras una pancarta en la que reza: «La izquierda y la
derecha unidas, jamás serán vencidas»... No puede, por tanto, extrañar
en demasía que tampoco parezca ya recordar nadie la absurda, indolora e
inocua lapidación del ministro Piqué emprendida hace unos dos años por
los portavoces parlamentarios y periodísticos del PSOE a cuento de sus
pronunciadas reverencias ante George Bush. Pronunciadísimas, en efecto.
Pero, esos libres de pecado, ¿no hablaban y escribían en nombre del
partido que negoció y aconsejó la incorporación de España a la OTAN?
¿No pertenece Javier Solana, brazo derecho de Clinton en el bombardeo de
Yugoslavia, al PSOE? ¿Nadie recuerda ya que la narcoguerrilla kosovar
responsable del asesinato a sangre fría de cientos de civiles gitanos y
serbios fue armada a medias entre Osama Bin Laden y la OTAN? De hecho, ¿tiene
alguien la más remota noticia de alguna propuesta socialista para el
abandono por España de la Alianza Atlántica? ¿Hacia dónde, pues,
camina el PSOE, que no fue capaz ni de dar las gracias a Piqué por el
hermoso gesto de inclinarse ante el Supremo Bwana de Ferraz, George Bush,
auténtica luz del socialismo español, y tampoco lo es ahora de
recordarnos sus oportunas contribuciones a la paz mundial? ¿Hay, en suma,
quien en realidad crea que, de estar Zapatero hoy en el poder -suponiendo
que Zapatero pueda algún día, en alguna circunstancia, tener poder para
algo-, habría mantenido la postura antibelicista de hoy? Quien desee
conocer su postura real, no tiene más que leer el artículo Marte y
Venus, reconciliados, publicado el 14 de abril en el diario El País
por su correligionario y jefe Javier Solana. Más claro, el agua. ¿A qué,
pues, ese empeño de la gente en continuar vislumbrando en el socialismo
lo que nunca fue más que de modo perentorio y cara a la galería? ¿No
resultan sumamente elocuentes la figura de Blair y el ejemplo de China? Son estas las vías por las que, a ojos del observador del balcón, la
gente del «No a la guerra» pierde aceite a cada paso. Pretende
que se la considere enemiga... de todo aquello de lo que ella mismos
constituyen el más acabado paradigma. Y, si no, ¿cómo es que ningún partidario del «No a la guerra»
-y los hay a puñados en los medios de comunicación- invita o propone que
se invite a un programa de buena audiencia a Thierry Meyssan? Las
acusaciones vertidas contra los socios de España en la guerra contra Iraq
por el autor de La gran impostura[8]
son extremadamente serias, y nadie a día de hoy ha sido capaz de rebatir
sus argumentos. ¿Cómo es que un personaje de su calibre e interés mediático
es unánimemente ignorado tanto por los guerreros de pega como por los del
«No a la guerra»? Muy sencillo. Thierry Meyssan no puede ser fácilmente
descalificado ni demonizado. Thierry Meyssan ha dirigido varias
publicaciones orientadas hacia el público homosexual. A Thierry Meyssan
no pueden, pues, despacharle ni cerrarle la boca llamándole
fundamentalista o fascista. Sus argumentos, empero, están ahí. Y, tarde o temprano, les aplastarán. BREVES
arriba Por
Erasmo LAS
DESALADORAS DE BALEARES, TABÚ Los socialistas de Baleares se oponen, con criterios
ecológicos difusos, a la instalación de dos plantas desatadoras de agua
de mar que incrementen la disponibilidad de agua fresca en las islas. La
imaginación y el progreso, al poder. Bueno, en realidad los
usufructuarios de ambos calificativos ya están ahí desde hace años,
como se nota por su capacidad para tirar piedras contra su tejado del
turismo. LA
DEUDA UÍ Se desvela que Irak tiene una deuda global de 380.000
millones de dólares, de los cuales 180.000 son compensaciones a Kuwait e
Iran, por daños de guerra, y 130.000 a Rusia y Francia, por diversos
suministros. Con ello se entiende las posturas de estas dos últimas
naciones. Se
discute acerca de la posibilidad de pagar esas deudas, y eso va a ser un
nuevo tema de batalla en el Consejo de Seguridad. Con EE.UU. en el timón
de Irak, parece que los acreedores pueden ir despidiéndose de la mayor
parte de esos dineros, para bien de Irak. SERVICIO
MILITAR VOLUNTARIO El
PP considera, según parece, un servicio militar voluntario de tres meses.
Se supone que pagado como profesional. ¿Qué instrucción militar
pretende dar inferior a dos o tres meses? Y, si es sólo instrucción, ¿qué
servicio pretende conseguir después de ello? ¿O es sólo para formar
reservistas? Como es habitual en nuestros pagos, el ruido nos llega antes
que la información que lo origina. LA
LOCURA EDUCATIVA LINGÜÍSTICA El
propósito de la Ministra de Educación de potenciar la lengua española
en las escuelas ha escandalizado a los nacionalistas. Consideran que es
una intromisión en su propósito deliberado de erradicarla de sus
Comunidades. Lo disfrazan como ataque a sus lenguas regionales, pero la
realidad es la anterior. Están procurando que sus ciudadanos sean
analfabetos en español. Y lo están logrando, en buena parte, incluso con
profesionales obligados a expresarse por escrito. FRANCIA
Y ALEMANIA SE EMPECINAN Estos
dos países, con el significativo apoyo de Bélgica y Luxemburgo, proponen
un esfuerzo europeo de Defensa, sin pasar por la UE. Y planteándolo como
una oposición a la OTAN y una independencia respecto a EE.UU. Persisten
en su postura de protagonismo europeo, pensando que a las demás naciones
no les quedará más remedio que subirse al tren que ellos pretenden poner
en marcha con esta iniciativa. Parece
un berrinche de empecinamiento en su papel de protección de Sadam, frente
a los aliados. Y no hará sino acentuar las suspicacias de las naciones
europeas frente a esas pretensiones de marginarlas. Malo. LOS
INSTIGADORES DE SUICIDAS SE APRESURAN Dos
nuevos atentados suicidas palestinos, con el nombramiento de Abu Mazen
como telón de fondo. Parece que los estrategas correspondientes lanzan
sus últimos cartuchos antes de que el nuevo Jefe de Gobierno Palestino
ponga en marcha sus propósitos de racionalizar aquella situación. Lo
de racionalizar debe ser palabra tabú para mentes tan alucinadas. SIGUEN
CRECIENDO EMPLEO Y PARO Sigue
creciendo el empleo. Disminuye el paro. Aumenta extraordinariamente la
población activa. Se alcanza los dieciséis y medio millones de
cotizantes a la Seguridad Social. Se trata de noticias anormalmente
positivas. Anormales en el doble sentido de que son mucho mejores que las
de nuestro entorno y en que nuestra mentalidad tiende a ser pesimistas en
temas económicos. Algo cambia de forma acelerada en nuestro país. Y los
políticos del PSOE, desconcertados, proponen volver a las andadas. ELOCUENCIA
Y CONCISIÓN Transcribo
la pregunta hecha a Cesar Vidal la semana pasada de libertaddigital.com. Y
la respuesta de éste, concisa expresión de lo ocurrido en las últimas
dos o tres décadas de la historia de España: P:
Enuméreme qué calamidades han
ocurrido en España en los últimos cincuenta años (excluyendo el
terrorismo, por supuesto) peores que la LOGSE. R:
Tengo que confesarle humildemente que no me lo pone usted fácil pero
algunas hay: la mentalidad asistencial creada por el PSOE y los
nacionalistas, la creación de las oligarquías autonomistas, la
pervivencia de una izquierda rancia y no renovada, el abandono de la
conciencia de que en esta vida hay que esforzarse, el avance del lobby
gay, la erosión de la vida familiar, el deterioro de la TV... DESCONCIERTO
POSTBÉLICO Se
ha acabado la guerra de Iraq. Y los partidos y organizaciones que
protestaron tan clamorosamente por ella se encuentran sin saber qué
decir. La guerra ha causado muchas menos víctimas y destrucción que las
auguradas. Los iraquíes han mostrado satisfacción por la caída de Sadam,
y descubren las cifras de la feroz represión a la que han estado
sometidos. Las armas de destrucción masiva siguen sin aparecer, pero los
contrarios a la intervención no pasan de alusiones irónicas a ese tema.
No está el horno para bollos. ¿Qué se hace ahora? ·
Los americanos no saben bien
cómo seguir, o cómo salir de allí dejándolo en «buenas» manos. ·
Los franceses no saben cómo
recoger velas sin que se note demasiado. ·
Los políticos del PSOE
piden que se vote por alcaldes pensando en . O, mejor dicho, pensando en
el cabreo de hace unas semanas. ·
Aznar no sabe cómo hacerse
perdonar estar en el bando vencedor. Y
se podría seguir… LAS ENCUESTAS Las
encuestas acerca de las intenciones actuales de voto permiten optimismos
para todos los gustos. Son una demostración de la volatilidad actual o de
la habilidad de los encuestadores para conseguir los resultados que
quieren. No merece la pena ocuparse de esos resultados, a no ser por expertos capaces de interpretar la segunda derivada de los mismos. [1]
A muchos de los partidarios del «No a la guerra» les traiciona el
subconsciente xenófobo a poco que se descuidan. Francia, en boca de
todos por su «oposición al conflicto», se descolgaba sólo un día
antes de desencadenarse la ofensiva angloamericana contra Iraq con la
perla de que sí, bueno, en fin, estamos contra la guerra, pero si los
iraquíes se defendieran utilizando armas biológicas, nuestros
soldados entrarían en combate del lado de la coalición. Es decir: «Sí,
sabemos que sois inocentes, así que no nos meteremos con vosotros.
Pero no se os ocurra defenderos cuando un blanco os ataque, morenos,
porque entonces demostraréis que sois culpables y tendremos que daros
una lección». [2]
¿Se alude a
ellos cuando en Ap 17, 9-10 se explica el significado de las siete
cabezas de la bestia: «Aquí está el sentido que encierra la
sabiduría. Las siete cabezas son siete montañas sobre las cuales está
sentada la mujer, y son siete reyes, de los cuales cinco cayeron, el
uno existe y el otro no ha llegado todavía, pero cuando venga
permanecerá poco tiempo»? El número no es arbitrario. Según el Talmud, el infierno
está dividido en siete regiones. En el Zohar -lo mismo que en Corán
7, 27- leemos que tiene siete puertas. Jean
Robin cita una carta que acerca de esta cuestión le fue remitida por
Guénon el 25 de marzo de 1937: «Estas parecen más bien dispuestas
siguiendo una especie de arco que rodea a Europa a una cierta
distancia: una en la región del Níger, de donde se decía ya en tiempos del antiguo Egipto que procedían los brujos más
temibles; una en Sudán, en una región montañosa donde habita una
población licántropa de alrededor de veinte mil individuos [...] Dos
en Asia Menor, una en Siria y la otra en Mesopotamia; luego, una del
lado del Turkestán [...] Debería, pues, haber todavía dos más al
norte, hacia el Ural o la parte occidental de Siberia, pero he de
confesar que, por el momento, no consigo situarlas exactamente». La
última de estas afirmaciones parece muy en concordancia con lo
expresado en Ap 17, 10 acerca de que «cinco cayeron, el uno existe y
el otro no ha llegado todavía, pero cuando venga permanecerá poco
tiempo». [3]
GUÉNON, R: El reino de la cantidad y los signos de los Tiempos
(Ayuso, Madrid 1976; reed. en Paidós, Barcelona, 1997) [4]
Cartas de René Guénon a Vasile Lovinescu, en Symbolos nº
18-19 (Guatemala, 1999). [5]
Recogiendo la alusión de Guénon a Siberia Occidental, propone Jean
Robin -apelando a «fuentes muy reservadas»- la región del río
Ob. René Isnard, por su parte, dice que un misterioso corresponsal de
Guénon, diplomático en Varsovia que firmaba sus cartas como J. C.,
aseguraba que el río Ob era, ciertamente, una de ellas, y el Monte
Sindjar, al este de Mosul, otra (R. Isnard Aperçus sur la Contre-Initiation,
en Connaisance des Religions, vol. VI, nº 4, París 1995). [6]
FUERTES, Julio: La Unión
Soviética llegó a utilizar espías que trabajaban hipnotizados (El
Mundo de 25-IX-97). [7]
MARTORELL, Manuel: La «Gernika
kurda» fue arrasada con bombas españolas (El Mundo, 16-III-98). [8]
La Esfera de los Libros, 2002. |
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EL
CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades
relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la
formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos
actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los
españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias
y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
que ello suponga asumir las distintas opiniones. Información: elcorreo@opinion-encuentros.org |
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