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  Nº 121 - 7 de mayo de 2003

   CONTENIDO       

1. Dos respuestas a dos desvaríos, por Ismael Medina

2. Manifiesto sobre el País Vasco

3. Guerra de Iraq: ¿quién mueve los hilos?, por Joaquín Albaicín

4. Breves, por Erasmo

 DOS RESPUESTAS A DOS DESVARÍOS

  Por Ismael Medina

El centenario del nacimiento de José Antonio Primo de Rivera, conmemorado por Plataforma 2003, se ha caracterizado por dos comportamientos nada nuevos en el cenagal mediático: el silenciamiento inquisitorial y la difamación. Resulta anómalo que a más de medio siglo de la II República y de nuestra guerra perduren animosidades, miedos y falseamientos acerca de lo que realmente sucedió y sobre los personajes que contribuyeron a que los acontecimientos fueran como fueron. La izquierda de calcomanía y la derecha de anaquel que hoy padecemos sienten una especial animosidad hacia el fundador de Falange Española. Lo habitual es el ocultamiento y los tópicos desvaríos cuando éste se rompe. Tres artículos de los pocos publicados recaen en una rapaz distorsión, que en algún caso chorrea el pus de la infamia.

Mi artículo semanal lo sustituyo hoy por las respuestas a tres de esos artículos, dos de ellas a los periódicos en que se publicaron y otra directamente a su autor. Su silenciamiento me incita a darlos a conocer en la abierta tribuna de Vistazo a la Prensa. De alguna manera, y ésta de «Firmas invitadas» es la propicia por su insólita independencia, creo obligado rescatarlas del ocultamiento y darlas a conocer.

RESPUESTA A JULIAN LAGO

La Razón ha sido el único diario de difusión nacional en subrayar el centenario del nacimiento de José Antonio Primo de Rivera, figura inseparable, amén de relevante, de la historia política del siglo XX español.

Se puede estar conforme o disconforme con el enfoque y el contenido de los artículos publicados, entre los que sobresale por su rigor conceptual y documental el de Enrique de Aguinaga, autor, junto a Stanley G. Payne, del libro José Antonio Primo de Rivera (Ediciones B), recientemente aparecido. Debemos agradecer a La Razón, seamos o no joseantonianos, esta plausible ruptura del cerco de silencio que se ha abatido sobre el fundador de Falange Española durante los últimos cinco lustros, salvo para denigrarle, proclividad ésta en la que se zambulle Julián Lago.

La trayectoria de todo personaje histórico es opinable, siempre que se aborde con conocimiento de causa y no la falseen ideas prejuzgadas, de las que siempre resulta una contumaz parcialidad. Y este último es el caso de Julián Lago, que cae en el error que él mismo subraya al considerar «una frivolidad descontextualizar (horrible palabra) el fenómeno fascista». Sacar frívolamente de contexto histórico es lo que Lago hace con la figura humana y política de José Antonio. Debió instruirse antes en lo que de él dijeron o escribieron la inmensa mayoría de sus contrarios políticos de la época, a unos pocos de cuyos juicios alude Aguinaga en su artículo. Resulta difícil de entender, en efecto, que de haber sido José Antonio tan sólo «un guaperas de brillantina y machismo de Chicote», atrajera sobre sí la notoria resonancia que despertó en su tiempo y la obsesiva persecución de que le hicieron objeto la izquierda y la derecha, culminada en su fusilamiento.

Y una última apostilla a la animosidad de Lago. Si Franco hizo la revolución de los mediocres», debemos entender que lo era la extensa clase media crecida durante aquellos años, la cual nunca había tenido España y cuya carencia fue la causa principal de tantas guerras civiles, golpes de Estado, pronunciamientos, virulencias revolucionarias y motines anteriores. Clase media que hizo posible la transición pacífica a la democracia partitocrática y de la que emergió su clase política. ¿Habremos de convenir, siguiendo a Lago, que vivimos «la democratización de los mediocres»?

RESPUESTA A FRANCISCO UMBRAL

¿A quién quiere engañar Francisco Umbral? Presumo que, como aleccionaba Balmes, persigue engañar a sus lectores para engañarse a sí mismo. Cuando la memoria de su pasado lacera al hombre, suele caer éste en un ansia de ocultación que le induce a atribuir a los demás sus más íntimas frustraciones. Y a un enfermizo resentimiento que le embriaga y le lleva a zaherir, incluso a difamar, los ideales de quienes le ayudaron en sus horas amargas de la infancia y la juventud. Esa perversa inclinación comparece con harta frecuencia en los escritos de Francisco Umbral. La Iglesia y la Falange, en las que encontró comprensión y asistencia para madurar su inteligencia, que no le niego, constituyen los demonios favoritos sobre los que volcar la náusea que le produce mirarse a sí mismo.

Su artículo «Un fascismo fino» exuda fatuidad y mentira, además de resentimiento. Toma el libro de Rocío Primo de Rivera como trampolín para denigrar a José Antonio Primo de Rivera. Y cae al referirse a él en la primera falsedad de las muchas que enjareta. El libro de Rocío está dedicado a la saga familiar, en la que abundaron hombres ilustres. A su tío abuelo José Antonio le dedica sólo unas breves páginas en las que sólo roza su dimensión política. Pero esas pocas páginas se convierten para Umbral en todo el libro. Señal inequívoca de que ni lo ha tenido en las manos ni ha pasado sus páginas con mediana atención. Si acaso, ha leído el artículo de Rocío Primo de Rivera en La Razón, aunque me inclino a creer que, como tantas veces, escribe de oídas. Entre los articulistas de hoy, ninguno tan frívolo como Umbral. Ni tan malévolo, por ignorante, cuando hoza en la Historia.

Las mentiras de Umbral sobre José Antonio Primo de Rivera son tan burdas y estúpidas que se le puede abrumar con la antología de lo que acerca de él escribieron o dejaron dicho eminentes intelectuales y sus más encarnizados adversarios políticos. Conviene recordarle, por ejemplo, que las siglas de FE las traducían las derechas de su tiempo por Funeraria Española por la cantidad de sus seguidores a los que asesinaban pistoleros de la izquierda radical. Incluso llegaron a llamarle despectivamente Juan Simón el Enterrador por el número de sepelios de los jóvenes falangistas que presidió, sin que pudiera acusarse a los falangistas de usar las pistolas hasta la represalia de Ansaldo por el asesinato de Cuéllar y las terribles vejaciones de que fue objeto su cadáver. Junto a los números de Arriba ensangrentados en el suelo los únicos muertos que había eran los de quienes los vendían, estudiantes de clase media y obreros.

Dudo mucho que César González Ruano, al que pretende imitar Umbral sin alcanzar ni de lejos su bohemio señorío, le hiciera la confidencia que le atribuye. Conocí a César cuando colaboraba asiduamente en Arriba y lo traté más tarde, especialmente en la casona que le regaló el Ayuntamiento de Cuenca. Es muy cómodo, además de impune e indigno, atribuir a los muertos lo que no pueden refutar.

Umbral va de petulante progresista por la vida. Pero se desvive por sentarse a las mesas de la aristocracia y la alta burguesía financiera, siempre proclives a compartirla con un histrión que les divierta con sus procacidades y mentiras. La columna de Umbral no es un lujo para El Mundo, sino con harta frecuencia un vertedero retórico que adorna con su buen escribir. Nada me sorprende que sienta pasión por los gatos

 MANIFIESTO SOBRE EL PAÍS VASCO                                                                     arriba

Este es el manifiesto que acaban de lanzar unos cuantos «intelectuales» de variados países. Bueno es, faltaría más. Pero no tenemos más remedio que decir que nosotros venimos manifestando las mismas cosas, más contundentemente, a lo largo de un tiempo superior a veinte años, sin que se lo hayan tomado tan en serio. ¡Lo que hacen unos apellidos! Claro que lo dicho y repetido desde nuestra modestia vale menos, mucho menos. que lo que estos «intelectuales» puedan manifestar, aunque llegue tarde.

«Aunque los europeos ejercen el derecho constitucional de votar con saludable rutina democrática pocos imaginan que en un rincón de Europa el miedo y la vergüenza oprimen a los ciudadanos.

Aunque la memoria del Holocausto sea honrada en Europa por el deseo de rehabilitar a las víctimas de la barbarie e impedir que el horror vuelva a cometerse, pocos europeos saben que hoy mismo en el País Vasco ciudadanos libres son injuriados y asesinados.

Aunque parezca mentira: hoy los candidatos de los ciudadanos libres del País Vasco están condenados a muerte por los mercenarios de ETA y condenados a la humillación por sus cómplices nacionalistas.

Aunque ciudadanos del País Vasco sean asesinados por sus ideas, y miles hayan sido mutilados o trastornados, los atentados se realizan y celebran en una penosa atmósfera de impunidad moral propiciada por las instituciones nacionalistas y por la jerarquía católica vasca.

Aunque los partidos nacionalistas aprovechan las garantías constitucionales de la democracia española, ciudadanos libres del País Vasco deben esconderse, disimular sus costumbres, omitir la dirección de su domicilio, pedir la protección de escoltas y temer constantemente por su vida y la de sus familiares.

Aunque sea frecuente la tentación de ignorar lo que sucede, pedimos a los ciudadanos europeos que el próximo 25 de mayo (día de las elecciones municipales en España) declaren el estado de indignación general: en memoria de las víctimas que en el País Vasco mueren por la libertad, en honor de los que hoy mismo la defienden con el coraje que en un día no muy lejano conmoverá a Europa».

FIRMAS: Fernando Arrabal, Alfredo Bryce Echenique, Michael Burleigh, Paolo Flores d´Arcais, Carlos Fuentes, Nadine Gordimer, Juan Goytisolo, Carlos Monsivais, Bernard-Henri Lévy, Paul Preston, Mario Vargas Llosa, Gianni Vattimo

GUERRA EN IRAQ: ¿QUIÉN MUEVE LOS HILOS?                                                     arriba

 Por Joaquín Albaicín

La otra noche, tomando unas cervezas con un par de amigos, uno de ellos formuló una observación interesante. Esta simultaneidad de manifestaciones mundiales en contra de la guerra, señalaba, es un fenómeno nuevo. Nunca se había dado con anterioridad. Además, los convocantes a estas movilizaciones masivas son individualidades por completo ayunas de carisma, credibilidad y capacidad de liderazgo. Difícilmente la historia de España habrá conocido un político cuyas intervenciones públicas sean tan prescindibles como las de Zapatero, hombre y verbo inocuos por excelencia. En cuanto a los que se dicen a la izquierda de él, habría que consultar al observatorio de Arecibo para detectar entre ellos alguna señal de vida política microscópica.

Así pues, se preguntaba mi amigo, ¿de dónde parte la «orden»? ¿Quien emite esa sugestión?

La pregunta llevaba miga, porque, en efecto, ni la mentalidad general, ni las condiciones de existencia, ni la situación económica de los manifestantes (me refiero a los occidentales, pues los indonesios o tunecinos arrastran motivos bien distintos que ellos para salir a la calle) han variado un ápice desde que se empezó a hablar del ataque a Iraq. La visión del mundo de todos ellos es en general radicalmente opuesta a la de un musulmán. Ninguno agitó pancartas cuando se atacó Afghanistán sin -ni antes ni después- esgrimirse la menor prueba de la implicación de un solo natural de este país en el ataque a las Torres Gemelas, o cuando Clinton ordenó el bombardeo de la planta farmacéutica de Al-Shifa, cuya destrucción ocasionó la muerte a miles de sudaneses. Tampoco les recordamos encabezando ninguna asonada callejera cuando los bombarderos de Reagan se lanzaron sobre Trípoli o los paracaidistas de Breznev tomaron Kabul. Ninguno de ellos, por lo demás, cuestiona los pilares ideológicos sobre los que se asienta el Sistema del que forman parte y del que Bush es -por más que hagan como si no les gustara- principal garante. Son -como hace poco recordaba Hans Magnus Enzensberger- los arrogantes hijos de la civilización del petróleo. El combustible que hace funcionar sus coches, sus calefacciones y los vuelos que les llevan a Mallorca ha sido SIEMPRE la sangre de los pueblos del Tercer Mundo. El petróleo NUNCA ha sido convertible a moneda distinta de la sangre. ¿A qué viene, pues, esta simulación? ¿En verdad pretenden que presumamos su ignorancia pasada, presente -y anticipamos que futura- de este hecho?

Creo, en rigor, correr un riesgo ínfimo de equivocarme si sugiero que la inmensa mayoría de los contestatarios callejeros a esta guerra se indignaría por la presencia en el mismo aula que sus hijos de un niño gitano, o de una niña musulmana que osara llevar cubierta su cabeza. Cuando uno cualquiera de los cientos de pequeños «Alíes» pululantes por su país se les acerca en un semáforo a venderles unos kleenex o lavarles el parabrisas por unos pocos céntimos, se enconan con él y le escupen con la mirada. Les he visto pasar a miles bajo mi balcón, y me basta. La única diferencia entre los manifestantes de estos días y los concursantes de Gran Hermano es que los primeros se encierran en la calle. El tipo humano es inconfundible. Tan viva es la impresión de virtualidad e impostura transmitida por los sonrientes y nada indignados contestatarios que cuesta trabajo no concluir que así quienes arrojan tomates -y me parece espléndido- a los dignatarios del PP como las víctimas del tomatazo no actúan de acuerdo con un guión común previamente pactado.

¿Quién, por tanto, está moviendo los hilos que tiran de estos «pacifistas»? ¿Quién lleva de la manita hasta la calle a protestar contra una guerra de agresión racista a tantos miles de racistas confesos[1]?

Es pregunta que ningún comentarista mediático se plantea, pese a ser quizá una de las más fundamentales para comprender el momento histórico -o cíclico- en que flotamos. La singularidad de este fenómeno hasta hoy inédito dota, a mi juicio, a la coyuntura general de un clarísimo barniz Fin de los Tiempos e inunda el mundo de resplandores grisáceos de escenario último. Quizá, alcanzado cierto punto cíclico, la respuesta al interrogante de la identidad y estrategia última del Gran Manifestante ya no importe y no estemos más que asistiendo a la autodeglución televisada del Sistema.

LAS SIETE TORRES DEL DIABLO

Llegados a este punto y confesando -pese a todo- abiertamente nuestro asombro ante el grado de sutileza manipuladora perfeccionado en el actual pasaje de los Tiempos, nada acaso tan procedente como el recuerdo para todos de las observaciones de René Guénon referentes a los centros de subversión antitradicional a los que muchas leyendas de Arabia, Persia y Turkestán se refieren como Las Siete Torres del Diablo[2]: «Por todo el mundo», escribió el sheykh Abdel Wahed Yahya, «existe un cierto número de depósitos de influencias [...] cuya repartición [...] no es en absoluto fortuita y cuya misión es servir a los designios de determinados poderes responsables de toda la desviación moderna[3]. ¿Qué otro calificativo si no el de «desviado», en efecto, cuadra mejor al George Bush en cuyos ojos destella la luz mortecina del que en su juventud selló un pacto con el diablo? Volvió René Guénon sobre la cuestión en una de sus cartas, confesando a un amigo haber «observado en otro tiempo cosas singulares acerca de los puntos en que los bolcheviques habían establecido sus principales “nudos” de influencia, especialmente en la parte de Asia Central». Y en otra más, dirigida el 19 de mayo de 1936 a Vasile Lovinescu, apostilla: «Habla usted de Lyon, y sin duda hay algo también en Bélgica. En cuanto a América, el punto más sospechoso parece ser California [...] A propósito de Iraq y California, hay una cuestión que me intriga bastante [...] las relaciones que parecen existir entre esas localizaciones y las de las fuentes de petróleo»[4].

Guénon emplazaba una de las Torres precisamente en las cercanías de Mosul. Otra de ellas, en Siberia, en la región del río Ob[5], siendo tal vez esta última la que más nos interese en relación con el jaez de manipulación que abordamos en este artículo. Precisamente allí, en el centro geográfico Rusia, se encuentra Novossibirsk, donde a principios de los años cincuenta los soviéticos fundaron no sólo -a apenas treinta kilómetros- Akademgorodok, una de sus principales ciudades secretas, sino también, según desveló el reportero Julio Fuentes, unos años después asesinado en Afghanistán, un centro de investigaciones psicotrónicas desde el que sus técnicos no sólo «programaban» agentes secretos, sino también aplicaban «manipulación biológica a poblaciones enteras con rayos de torsión, un sistema desarrollado para el KGB por el Centro de Tecnologías No Tradicionales del Comité de Ciencia y Tecnología de la URSS. La capital psicotrónica para la fabricación de zombies soviéticos era Novossibirsk (Siberia). El periódico Izvestia publicaba ayer que en esa ciudad aún hay varios zombies que no han sido “desprogramados”. [...] La investigación estaba centrada en los sistemas de control a distancia de tropas y poblaciones aplicando rayos de torsión emitidos desde satélites. [...] Tras el colapso de la URSS, la tecnología para la creación de zombies fue vendida a desconocidos dentro y fuera de Rusia. Nadie sabe quién controla hoy las terribles máquinas del KGB para fabricar esclavos cerebrales»[6].

Dada la mentalidad predominante entre los modernos, no puede extrañar que ningún comunicador parezca haber reparado en estos días en señalar un propósito algo más que logístico-militar en el empeñó anglonorteamericano por tomar Mosul, en cuyas cercanías aún puede pasearse por las ruinas de la vieja Nínive, destruida por la cólera de Dios. Basora, sede de los sabeos, Nayaf -donde descansa Alí, I Imam de los shiíes-, Karbala y Bagdad (cuyo nombre árabe -Dar es Salaam, «La Casa de la Paz»- señala que fue en tiempos pasados sede de un Centro espiritual) son también bastante más que puntos de enconada resistencia miliciana. Cuando el 9 de abril los marines armados entraron a pie en Babilonia y pasearon entre sus silentes despojos en busca de iraquíes fugitivos, no sólo huesos debieron revolverse bajo el duro suelo del desierto.

Contemplada desde esta perspectiva, la estrategia occidental a que sirve de fachada el poseso Bush parece no perseguir en el fondo más que la activación de los aludidos depósitos de influencias diabólicas a la par que la neutralización de los Centros espirituales capaces de contrarrestar su poder. Basta situarse ante un mapamundi para constatar cómo cada movimiento de la inteligencia occidental se supedita al control y «explotación» de dichos depósitos: atentados de Nairobi y Dar-es-Salaam, bombardeo de la planta farmacéutica de Al-Shifa en Sudán, ocupación de Afghanistán, ocupación de Iraq y, en breve, de Siria (ver notas 2 y 5)... El disparo de salida fue la voladura de los Buddhas de Bamiyan, que desde hacía siglos recordaban al peregrino la existencia en tierra afghana de un Centro del Mundo al que era preciso retar simbólicamente en los inicios de la ofensiva. Rusia (ver de nuevo notas 2 y 5) será tarde o temprano señalada como objetivo -el cierre del círculo así lo exige- si, lo mismo que Saddam Hussein, no se aviene a «cooperar», es decir, a entregar a California sin condiciones su Torre del Diablo.

SILENCIOS DE CONVENIENCIA

Hay, sin embargo, muchos «misterios» -y bastante menos crípticos que éste- en la guerra en curso. Llaman la atención, mismamente, los pactos de silencio cerrados entre partidarios y supuestos enemigos de la misma en torno a ciertos temas. Nadie, por ejemplo, se ha molestado en evocar la directísima participación de España en la represión genocida contra el pueblo kurdo ejecutada en 1988, cómo la ciudad de Halabja, emplazada en el noreste de Iraq, fue atacada entonces con armas químicas que dejaron tras su paso un saldo de cinco mil muertos ni -en especial- que fue la España gobernada por el PSOE uno de los cuatro países que vendieron a Saddam Hussein el armamento gastado en aquella «hazaña»[7].

La «sociedad civil» que vi avanzar por Princesa camino de la Puerta del Sol agitando sonriente -demasiado sonriente- cartelitos de «No a la guerra» era clarísimamente, por decirlo así, de la misma ganadería que la que, en una de las tarjetas postales del poeta chileno Nicanor Parra, se agolpa tras una pancarta en la que reza: «La izquierda y la derecha unidas, jamás serán vencidas»... No puede, por tanto, extrañar en demasía que tampoco parezca ya recordar nadie la absurda, indolora e inocua lapidación del ministro Piqué emprendida hace unos dos años por los portavoces parlamentarios y periodísticos del PSOE a cuento de sus pronunciadas reverencias ante George Bush. Pronunciadísimas, en efecto. Pero, esos libres de pecado, ¿no hablaban y escribían en nombre del partido que negoció y aconsejó la incorporación de España a la OTAN? ¿No pertenece Javier Solana, brazo derecho de Clinton en el bombardeo de Yugoslavia, al PSOE? ¿Nadie recuerda ya que la narcoguerrilla kosovar responsable del asesinato a sangre fría de cientos de civiles gitanos y serbios fue armada a medias entre Osama Bin Laden y la OTAN? De hecho, ¿tiene alguien la más remota noticia de alguna propuesta socialista para el abandono por España de la Alianza Atlántica? ¿Hacia dónde, pues, camina el PSOE, que no fue capaz ni de dar las gracias a Piqué por el hermoso gesto de inclinarse ante el Supremo Bwana de Ferraz, George Bush, auténtica luz del socialismo español, y tampoco lo es ahora de recordarnos sus oportunas contribuciones a la paz mundial? ¿Hay, en suma, quien en realidad crea que, de estar Zapatero hoy en el poder -suponiendo que Zapatero pueda algún día, en alguna circunstancia, tener poder para algo-, habría mantenido la postura antibelicista de hoy? Quien desee conocer su postura real, no tiene más que leer el artículo Marte y Venus, reconciliados, publicado el 14 de abril en el diario El País por su correligionario y jefe Javier Solana. Más claro, el agua. ¿A qué, pues, ese empeño de la gente en continuar vislumbrando en el socialismo lo que nunca fue más que de modo perentorio y cara a la galería? ¿No resultan sumamente elocuentes la figura de Blair y el ejemplo de China?

Son estas las vías por las que, a ojos del observador del balcón, la gente del «No a la guerra» pierde aceite a cada paso. Pretende que se la considere enemiga... de todo aquello de lo que ella mismos constituyen el más acabado paradigma.

Y, si no, ¿cómo es que ningún partidario del «No a la guerra» -y los hay a puñados en los medios de comunicación- invita o propone que se invite a un programa de buena audiencia a Thierry Meyssan? Las acusaciones vertidas contra los socios de España en la guerra contra Iraq por el autor de La gran impostura[8] son extremadamente serias, y nadie a día de hoy ha sido capaz de rebatir sus argumentos. ¿Cómo es que un personaje de su calibre e interés mediático es unánimemente ignorado tanto por los guerreros de pega como por los del «No a la guerra»? Muy sencillo. Thierry Meyssan no puede ser fácilmente descalificado ni demonizado. Thierry Meyssan ha dirigido varias publicaciones orientadas hacia el público homosexual. A Thierry Meyssan no pueden, pues, despacharle ni cerrarle la boca llamándole fundamentalista o fascista.

Sus argumentos, empero, están ahí. Y, tarde o temprano, les aplastarán.

 BREVES                                                                                                                  arriba

 Por Erasmo

LAS DESALADORAS DE BALEARES, TABÚ

Los socialistas de Baleares se oponen, con criterios ecológicos difusos, a la instalación de dos plantas desatadoras de agua de mar que incrementen la disponibilidad de agua fresca en las islas. La imaginación y el progreso, al poder. Bueno, en realidad los usufructuarios de ambos calificativos ya están ahí desde hace años, como se nota por su capacidad para tirar piedras contra su tejado del turismo.

LA DEUDA UÍ

Se desvela que Irak tiene una deuda global de 380.000 millones de dólares, de los cuales 180.000 son compensaciones a Kuwait e Iran, por daños de guerra, y 130.000 a Rusia y Francia, por diversos suministros. Con ello se entiende las posturas de estas dos últimas naciones.

Se discute acerca de la posibilidad de pagar esas deudas, y eso va a ser un nuevo tema de batalla en el Consejo de Seguridad. Con EE.UU. en el timón de Irak, parece que los acreedores pueden ir despidiéndose de la mayor parte de esos dineros, para bien de Irak.

SERVICIO MILITAR VOLUNTARIO

El PP considera, según parece, un servicio militar voluntario de tres meses. Se supone que pagado como profesional. ¿Qué instrucción militar pretende dar inferior a dos o tres meses? Y, si es sólo instrucción, ¿qué servicio pretende conseguir después de ello? ¿O es sólo para formar reservistas? Como es habitual en nuestros pagos, el ruido nos llega antes que la información que lo origina.

LA LOCURA EDUCATIVA LINGÜÍSTICA

El propósito de la Ministra de Educación de potenciar la lengua española en las escuelas ha escandalizado a los nacionalistas. Consideran que es una intromisión en su propósito deliberado de erradicarla de sus Comunidades. Lo disfrazan como ataque a sus lenguas regionales, pero la realidad es la anterior. Están procurando que sus ciudadanos sean analfabetos en español. Y lo están logrando, en buena parte, incluso con profesionales obligados a expresarse por escrito.

FRANCIA Y ALEMANIA SE EMPECINAN

Estos dos países, con el significativo apoyo de Bélgica y Luxemburgo, proponen un esfuerzo europeo de Defensa, sin pasar por la UE. Y planteándolo como una oposición a la OTAN y una independencia respecto a EE.UU. Persisten en su postura de protagonismo europeo, pensando que a las demás naciones no les quedará más remedio que subirse al tren que ellos pretenden poner en marcha con esta iniciativa.

Parece un berrinche de empecinamiento en su papel de protección de Sadam, frente a los aliados. Y no hará sino acentuar las suspicacias de las naciones europeas frente a esas pretensiones de marginarlas. Malo.

LOS INSTIGADORES DE SUICIDAS SE APRESURAN

Dos nuevos atentados suicidas palestinos, con el nombramiento de Abu Mazen como telón de fondo. Parece que los estrategas correspondientes lanzan sus últimos cartuchos antes de que el nuevo Jefe de Gobierno Palestino ponga en marcha sus propósitos de racionalizar aquella situación.

Lo de racionalizar debe ser palabra tabú para mentes tan alucinadas.

SIGUEN CRECIENDO EMPLEO Y PARO

Sigue creciendo el empleo. Disminuye el paro. Aumenta extraordinariamente la población activa. Se alcanza los dieciséis y medio millones de cotizantes a la Seguridad Social. Se trata de noticias anormalmente positivas. Anormales en el doble sentido de que son mucho mejores que las de nuestro entorno y en que nuestra mentalidad tiende a ser pesimistas en temas económicos. Algo cambia de forma acelerada en nuestro país. Y los políticos del PSOE, desconcertados, proponen volver a las andadas.

ELOCUENCIA Y CONCISIÓN

Transcribo la pregunta hecha a Cesar Vidal la semana pasada de libertaddigital.com. Y la respuesta de éste, concisa expresión de lo ocurrido en las últimas dos o tres décadas de la historia de España:

P: Enuméreme qué calamidades han ocurrido en España en los últimos cincuenta años (excluyendo el terrorismo, por supuesto) peores que la LOGSE.

R: Tengo que confesarle humildemente que no me lo pone usted fácil pero algunas hay: la mentalidad asistencial creada por el PSOE y los nacionalistas, la creación de las oligarquías autonomistas, la pervivencia de una izquierda rancia y no renovada, el abandono de la conciencia de que en esta vida hay que esforzarse, el avance del lobby gay, la erosión de la vida familiar, el deterioro de la TV...

DESCONCIERTO POSTBÉLICO

Se ha acabado la guerra de Iraq. Y los partidos y organizaciones que protestaron tan clamorosamente por ella se encuentran sin saber qué decir. La guerra ha causado muchas menos víctimas y destrucción que las auguradas. Los iraquíes han mostrado satisfacción por la caída de Sadam, y descubren las cifras de la feroz represión a la que han estado sometidos. Las armas de destrucción masiva siguen sin aparecer, pero los contrarios a la intervención no pasan de alusiones irónicas a ese tema. No está el horno para bollos. ¿Qué se hace ahora?

·         Los americanos no saben bien cómo seguir, o cómo salir de allí dejándolo en «buenas» manos.

·         Los franceses no saben cómo recoger velas sin que se note demasiado.

·         Los políticos del PSOE piden que se vote por alcaldes pensando en . O, mejor dicho, pensando en el cabreo de hace unas semanas.

·         Aznar no sabe cómo hacerse perdonar estar en el bando vencedor.

Y se podría seguir…

LAS ENCUESTAS

Las encuestas acerca de las intenciones actuales de voto permiten optimismos para todos los gustos. Son una demostración de la volatilidad actual o de la habilidad de los encuestadores para conseguir los resultados que quieren.

No merece la pena ocuparse de esos resultados, a no ser por expertos capaces de interpretar la segunda derivada de los mismos.


[1] A muchos de los partidarios del «No a la guerra» les traiciona el subconsciente xenófobo a poco que se descuidan. Francia, en boca de todos por su «oposición al conflicto», se descolgaba sólo un día antes de desencadenarse la ofensiva angloamericana contra Iraq con la perla de que sí, bueno, en fin, estamos contra la guerra, pero si los iraquíes se defendieran utilizando armas biológicas, nuestros soldados entrarían en combate del lado de la coalición. Es decir: «Sí, sabemos que sois inocentes, así que no nos meteremos con vosotros. Pero no se os ocurra defenderos cuando un blanco os ataque, morenos, porque entonces demostraréis que sois culpables y tendremos que daros una lección».

[2] ¿Se alude a ellos cuando en Ap 17, 9-10 se explica el significado de las siete cabezas de la bestia: «Aquí está el sentido que encierra la sabiduría. Las siete cabezas son siete montañas sobre las cuales está sentada la mujer, y son siete reyes, de los cuales cinco cayeron, el uno existe y el otro no ha llegado todavía, pero cuando venga permanecerá poco tiempo»? El número no es arbitrario. Según el Talmud, el infierno está dividido en siete regiones. En el Zohar -lo mismo que en Corán 7, 27- leemos que tiene siete puertas.

Jean Robin cita una carta que acerca de esta cuestión le fue remitida por Guénon el 25 de marzo de 1937: «Estas parecen más bien dispuestas siguiendo una especie de arco que rodea a Europa a una cierta distancia: una en la región del Níger, de donde se decía ya en tiempos del antiguo Egipto que procedían los brujos más temibles; una en Sudán, en una región montañosa donde habita una población licántropa de alrededor de veinte mil individuos [...] Dos en Asia Menor, una en Siria y la otra en Mesopotamia; luego, una del lado del Turkestán [...] Debería, pues, haber todavía dos más al norte, hacia el Ural o la parte occidental de Siberia, pero he de confesar que, por el momento, no consigo situarlas exactamente». La última de estas afirmaciones parece muy en concordancia con lo expresado en Ap 17, 10 acerca de que «cinco cayeron, el uno existe y el otro no ha llegado todavía, pero cuando venga permanecerá poco tiempo».

[3] GUÉNON, R: El reino de la cantidad y los signos de los Tiempos (Ayuso, Madrid 1976; reed. en Paidós, Barcelona, 1997)

[4] Cartas de René Guénon a Vasile Lovinescu, en Symbolos nº 18-19 (Guatemala, 1999).

[5] Recogiendo la alusión de Guénon a Siberia Occidental, propone Jean Robin -apelando a «fuentes muy reservadas»- la región del río Ob. René Isnard, por su parte, dice que un misterioso corresponsal de Guénon, diplomático en Varsovia que firmaba sus cartas como J. C., aseguraba que el río Ob era, ciertamente, una de ellas, y el Monte Sindjar, al este de Mosul, otra (R. Isnard Aperçus sur la Contre-Initiation, en Connaisance des Religions, vol. VI, nº 4, París 1995).

[6] FUERTES, Julio: La Unión Soviética llegó a utilizar espías que trabajaban hipnotizados (El Mundo de 25-IX-97).

[7] MARTORELL, Manuel: La «Gernika kurda» fue arrasada con bombas españolas (El Mundo, 16-III-98).

[8] La Esfera de los Libros, 2002.

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EL CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin que ello suponga asumir las distintas opiniones.

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