Inicio
Superior

Siguiente Anterior

  Nº 125 - 11 de junio de 2003

   CONTENIDO            

 

1. El Tejo: Apuntaciones sobre la democracia. España, Nación, por Antonio Castro Villacañas

2. Lo contrario de un progresista no es un conservador, por Eulogio López

3. Breves, por Erasmo

4. El mito de los «maquis», por Manuel García Borge

5. Carta (no publicada) al director de El País, por Ismael Medina

EL TEJO

 Por Antonio Castro Villacañas

APUNTACIONES SOBRE LA DEMOCRACIA

Vivimos unos tiempos en los que muy pocos se atreven a hablar mal de la democracia parlamentaria. No digamos nada de proponer otras formas de gobierno. Y, sin embargo, cada vez somos más los que nos irritamos por la forma en que esa democracia se ejerce y los resultados que obtiene. Dos cosas me sacan de quicio: una es que existan quienes crean que vivimos en el mejor de los mundos posibles -nada digamos sobre si esta España de ahora es la mejor-; la otra es que los autobautizados como demócratas mantengan que ésta consiste y se mantiene por medio de simples votaciones. Para estos demócratas el «non plus ultra» se encuentra en las elecciones: no importa tanto el cómo se hacen las candidaturas (quiénes eligen a los que luego nos proponen elegir) ni el cómo se dan a conocer (sólo quienes tienen dinero o están financiados por alguien pueden hacer campañas electorales y tener eco en la prensa, la radio y la televisión)...

Lo único que importa es que mediante la bien organizada votación se produzcan una mayoría -a ser posible, única y compacta- y unas minorías -mejor si varias y contradictorias-. La mayoría, para esta clase de demócratas, está compuesta por los únicos ciudadanos que tienen derecho a decidir. A las minorías se les reconoce y respeta el derecho a existir, a hacerse notar, a esforzarse por ganar algunos puntos... Pero hay muchos demócratas que cambian de criterio cuando -por la magia de unas elecciones- pasan de ser mayoristas a ser minoritarios. Entonces dicen que las decisiones mayoritarias son abusivas y por ende ilegítimas. Lo que de verdad vale, afirman, es la agitación pública y el bullicio social... Los republicanos creemos que es posible lograr una España y un mundo bastante mejores de los que hoy tenemos. Nuestra democracia no se limita a votar cada cierto tiempo. Sin renunciar a las urnas, pensamos que lo verdaderamente democrático es que el fundamento social y político de la vida comunitaria, nacional y universal, sea el trabajo cotidiano.

Tendremos que comentar estos problemas muchas veces

ESPAÑA, NACIÓN

«La existencia de una nación, perdonad esta metáfora, es un “plebiscito cotidiano”, como la existencia del individuo es una afirmación perpetua de la vida», dijo el historiador y filósofo francés Ernesto Renan en la conferencia que pronunció sobre el tema «¿Qué es una nación?» en la Universidad de París, la Sorbona, el mes de marzo de 1882.

Esta afirmación ha sido intensamente utilizada por los nacionalistas empeñados en hacer depender la existencia de «su» nación exclusivamente de la voluntad de sus ciudadanos, desligada de la historia.

Olvidan o desconocen que en esa misma conferencia Renan también dijo que «una nación no existe a consecuencia de hablar la misma lengua o de pertenecer al mismo grupo étnico, sino de haber hecho grandes cosas juntos y de querer hacerlas en el futuro».

Está claro que, según esta exigencia de Renan, ni Vasconia, ni Cataluña, ni Galicia, ni menos aún Baleares y otras pretendidas naciones, pueden considerarse como tales, porque ninguna de ellas ha hecho por sí misma grandes cosas ni aislada podrá hacerlas en el futuro. Juntas, en cambio, unidas entre sí con Castilla, Aragón, Navarra, Murcia, Asturias, Extremadura, Andalucía, La Rioja y Canarias, es decir, creando y perfeccionando día a día España, sí que han hecho grandes cosas en la historia, máxima garantía de que las harán también en el porvenir. Porque España sí es una nación. Conviene no olvidarlo ni ponerlo en peligro. 

arriba 

LO CONTRARIO DE UN PROGRESISTA NO ES UN CONSERVADOR

 Por Eulogio López

Tomado de «Hispanidad», 14 mayo 2003

Es muy difícil que un texto breve sea cierto al cien por cien, pero aún resulta mucho más complejo que resulte falso al cien por cien. Nadie debe espantarse ante esta presunta paradoja: a fin de cuentas, sólo es dos veces más difícil acertar los 15 a las quinielas, que no acertar ningún resultado. Pues bien, puedo asegurar que he encontrado un texto falso de principio a fin. Se trata de una cita larga, no literal, pero supongo que muy acertada, de Anthony Giddens, el teórico de la Segunda Vía, el ideólogo de Tony Blair, cuyos profundos pensamientos son resumidos por el diario La Gaceta de los Negocios.

Dice Tony Giddens (entre colegas nos podemos permitir estas familiaridades): «La falda escocesa la inventó un industrial inglés del siglo XVIII y los soldados indios no llevaban turbante hasta bien entrado el XIX. El islamismo se desarrolló tras la abolición del Sultanato en 1922, y la Arcadia euskaldún sólo existió en la cabeza de Arana. Todas las tradiciones son, en realidad, inventadas. La gente no soporta la incertidumbre de un futuro abierto, que hay que decidir día a día. Ser responsables de sus propias vidas es una carga pasada. Prefieren la seguridad del pasado, aunque sea ficticio, con sus ritos, sus respuestas manufacturadas y sus sacerdotes».

El primer problema de Tony, en su despectivo ataque a la tradición, es que se ha olvidado en qué siglo vive. Andamos por el siglo XXI, con lo que el «kilt» escocés del XVIII, o el turbante decimonónico, ya tienen unos cuantos años de existencia como para ser elevados al rango de tradición. Y seguramente, la falda plisada de los chicos del norte, así como las medio sábanas enrolladas, tienen una razón de ser aún más antigua.

El islamismo nació tras la caída del Imperio otomano, sólo como término o vocablo. Como hecho y como doctrina, existen desde el mismísimo Mahoma. En España, tras el Califato de Córdoba, sabemos mucho de islamismo, y las invasiones almohades y almorávides nos convencieron de que el Islam tiene un ramalazo fundamentalista desde que nació. Por tanto, el integrismo islámico no es un problema del siglo XX, sino del siglo IX. Es tradición en estado puro.

Y el bueno de Sabino Arana, creó su nacionalismo vasco porque era muy feliz en los valles euskaros, con una economía preferentemente agraria y unas fiestas populares donde se practicaría el levantamiento de vidrio y el juego de pelota con indecible entusiasmo y a mayor satisfacción personal de los participantes. Arana sólo convirtió un modo de vida en ideología política de la supremacía vasca... y ahí fue donde desbarró. Pero no se inventó nada.

Ninguna tradición, absolutamente ninguna, es inventada, querido Tony. De hecho la invención artística no existe: el artista no crea nada, sólo transforma lo que ya existe. Si se mira dos veces un monstruo de videojuegos, enseguida descubriremos algo conocido, pongamos por ejemplo un elefante que, unido a otro algo, asimismo visible, pongamos un toro, dio lugar a algo presuntamente nuevo, un unicornio, que no deja de ser una mezcla de los dos.

Por lo tanto, no es que las tradiciones sean un invento interesado, sino que no hay un solo hecho, ideología o costumbre que no sea heredero de una tradición.

Y las mejores tradiciones son las que soportan el paso inclemente del tiempo, es decir, las más antiguas. No conservamos las chabolas del siglo XIII, sólo sus catedrales. Los objetos, doctrinas, credos, melodías, novelas, poesías, descubrimientos e inventos que soportan el paso del tiempo son los mejores. Es decir, que sólo la tradición merece la pena.

Ahora bien, las tradiciones pueden ser buenas o deleznables, pero lo que está claro es que son omnipresentes. Por eso, Eugenio D’Ors concluía que lo que no es tradición es plagio. O es una evolución de una forma anterior o es una copia actualizada de algo, asimismo, anterior.

O sea, que nuestro buen Antoñito Giddens denigra a la tradición porque es un adalid del progresismo, esa doctrina dominante que no es de izquierdas ni de derechas, que viene a predicar el cambio por el cambio y lo nuevo por lo nuevo. Y ahí está la gracia (o la desgracia), que el deseo de cambio permanente es la mejor manera de caminar raudo hacia la locura. O sea, el hombre actual. Ninguna frase define mejor los efectos del progresismo que la del compatriota de Giddens, Clive Lewis: «Un ansia siempre creciente de un placer (el que proporciona la novedad) siempre decreciente».

Esta es la cuestión de ahora mismo: que lo contrario de un progresista no es un conservador, sino un tradicional (o tradicionalista, para que todo acabe en «ista»). Porque sólo el amor a la tradición, es decir, el amor a la Historia, enseña cuáles deben ser los cambios necesarios, las novedades acertadas y el rumbo del progreso. De atrás hacia delante, que es como caminan las criaturas racionales, con excepción de los políticos. Y sólo la tradición ofrece una identidad, porque sin identidad el hombre enloquece.

La tradición, por último, es lo único que proporciona una existencia feliz, jovial. Lo nuevo por lo nuevo es lo más aburrido que puede existir, es castrante.

 BREVES                                                                                                                arriba

 Por Erasmo

LA REPRESIÓN FUE  AÚN PEOR DE LO QUE PENSÁBAMOS

Un articulo de José Carlos Carabias en ABC, el 01.06.03, reseña una marcha de la Ministra de Educación con los rectores por la ruta del emperador, en Gredos. En un momento dado señala que llegan a «Garganta de la Olla, con vestigios de los estragos de la Inquisición. En muchas casas, se podía leer Ave María Purísima, en recuerdo de la represión». Uno se queda pensando qué estragos serán esos, antes de leer lo segundo. Parece ser que a Carabias le parece que la jaculatoria obligada al entrar en toda casa era una imposición de la Inquisición. ¡Lo que hay que ver!

¿A QUE NO HAY PROPÓSITO DE ENMIENDA?

Tormenta política a cuenta del accidente de Turquía. Los políticos españoles descubren que dedicamos poco dinero a Defensa. Y se enzarzan para echarse la culpa. ¿A que tanto dolor de corazón se queda en nada, por falta de propósito de enmienda? Unos y otros adolecen de un defecto básico. Sus prejuicios mentales no les permiten apoyar la inversión en defensa. Ninguno de ellos ¡ni siquiera el Ministro de Defensa!, es capaz de decir públicamente que debemos tener unas fuerzas armadas eficaces para su misión auténtica

EL INEFABLE LLAMAZARES HA IDO A NAVARRA

El alocado Llamazares se presenta en Pamplona para asistir al funeral por los asesinados por la Eta. Y recibe la opinión de los asistentes, al salir de la Catedral, que le recuerdan su incoherencia permanente. Dice una cosa en Bilbao y otra en Pamplona, y otra en Madrid. Asombroso.

Pues hay más de un millón de votantes a ese partido en toda España. Algo muy intrigante.

AQUÍ NADIE NOS ACLARA QUÉ PASARÁ

Aznar dice que Ibarreche «o retira el proyecto o se enfrenta con el Estado». No dice cómo será ese enfrentamiento, en concreto. Quizás estén cavilando sobre ello los abogados. Pero suena bien.

Atucha remolonea, aunque dice que «jamás de los jamases» le ha pasado por la cabeza la idea de rebelarse contra el Supremo, que le ha dado cinco días de plazo para que obedezca. Se inventa una digresión a cuenta de la Junta de portavoces, pero eso no elimina el ultimátum que se le ha dado.

Veremos que pasa. Es bueno mostrar rectitud de criterio sin pegar gritos.

NUEVOS DATOS EXCELENTES

Baja el paro; se crea puestos de trabajo; la Seguridad Ssocial llega a los 16,7 Millones de cotizantes; se alcanza prácticamente el pleno empleo en hombres. Aumenta la población activa en mujeres. Son todos datos buenos, mejores que nuestro entorno, que indican una buena trayectoria y pilotaje. Preocupa pensar que cojan el timón alocados capaces de desbaratar todo ello.

Al mismo tiempo, se publica un estudio que dice que las condiciones laborales en España son las peores de Europa, más o menos. No hay contradicción entre ambas noticias. Una cosa es el progreso cuantitativo y otro el cualitativo. Y en el ambiente laboral nos ocurre como con las vías de RENFE. El progreso cualitativo requiere más tiempo. Sobre todo para que la sociedad lo exija y esté dispuesta a pagar por ello. Una vez cubierto las necesidades perentorias.

RODRÍGUEZ IBARRA ACIERTA, UNA VEZ MÁS

Pese a todo lo que se le puede reprochar, por su socialismo anticuado que no saca a su región de la cola de Europa, el Presidente extremeño es clarividente. Ahora se declara contrario a la adopción de niños por homosexuales (Nosotros, dice, procuramos padres a niños, no niños a parejas). Y al reparto de condones en los colegios (Que cojan sus padres la responsabilidad de dárselos, no me lo carguen a mí).

Demuestra conocer lo que opina su gente. Y tener ideas básicas claras.

EL MITO DE LOS «MAQUIS»                                                                                   arriba

 Por Manuel García Borge

Ex-teniente de artillería del ejercito republicano

Siempre se ha dicho que la «historia» la escriben los que ganan las guerras, pero como «España es diferente» resulta que la historia de la ultima guerra civil y de la dictadura de Franco la están escribiendo los que perdieron la guerra, o sea el conglomerado de comunistas, anarquistas, republicanos de varias castas y rusófilos, que integraban el llamado «Frente Popular» y que ahora resulta que son «demócratas».

Y están escribiendo una «historia», en la que cualquier semejanza con la realidad «es pura coincidencia». Menos mal que existen las hemerotecas, en la que se guardan los periódicos publicados en una y otra de las «dos Españas» en que quedó dividido el territorio nacional el 18 de julio y días siguientes.

En esta «historia» hay muchos mitos y leyendas, que de cuando en cuando sacan a relucir los que parece que no tienen ganas de que la guerra sea un pasado histórico del que debemos olvidarnos para convivir pacifica y fraternalmente los que estuvimos en uno u otro bando.

Uno de estos «mitos» es el de los mal llamados «maquis», y digo mal llamados porque estos individuos no tenían ninguna semejanza con los auténticos «maquis» franceses, que eran paisanos integrados en la «resistencia» contra las tropas hitlerianas que habían invadido Francia y aquí, en España, en 1939, no había ningún ejército invasor contra el que luchar, sino un régimen establecido por los que ganaron la guerra, Según la prensa ha publicado hace unos días, la asociación de jóvenes de la comarca del Jerte ha organizado una semana de homenaje a los guerrilleros antifranquistas, coloquialmente conocidos como los «maquis».

Estos guerrilleros, ¿eran unos héroes o unos bandidos? Según mi modesta opinión, y como voy a demostrar a continuación, tenían más de lo segundo que de lo primero. De lo que no hay la menor duda es de que eran unos «ilusos», pues lo que no había conseguido el ejército rojo, o republicano, como ahora se dice, con la ayuda de Rusia, Francia, Inglatera, Estados Unidos y otros países, más o menos democráticos, creían que lo iban a conseguir ellos, cuatro gatos armados con escopetas de caza, y organizados en pequeños grupos o guerrillas y sin mucha cohesión entre unos y otros grupos: Las guerras, como todas las cosas, las ganan los profesionales y no los aficionados.

En principio, estos grupos estaban integrados por ex-combatientes del ejército rojo que huyeron a Francia, tras la victoria de las tropas nacionales, a los que se unieron escapados de algunas cárceles y otros que por sus ideales contrarias al régimen de Franco, temían ser apresados y se «echaron al monte». En su primera época, contaban con la simpatía y ayuda de las gentes de los cortijos y caseríos de las dehesas, que les facilitaban alojamiento y víveres para subsistir, pero a medida que pasaba el tiempo y no adelantaban nada., esta ayuda popular empezó a faltarles, y entonces asaltaban los caseríos y se llevaban los víveres por la fuerza e incluso secuestraban a algunas personas, para con el dinero de los rescates, comprar comida en los pueblos donde no había fuerzas de la Guardia Civil.

«Hechos heroicos» que realizaron, ninguno, por lo menos aquí en la provincia de Cáceres, que era por donde yo trabajada en aquellos años. Lo más «heroico» que hicieron fue en un pueblo llamado Mesas de Ibor, en la carretera de Navalmoral a Guadalupe, en el que sorprendieron al cabo y dos números de la Guardia Civil cuando estaban jugando a las cartas en la taberna del pueblo, y los desarmaron y les quitaron los uniformes, pero no les hicieron ningún daño. Al tener conocimiento de estos hechos el Comandante de la Guardia Civil de la zona, un paranoico llamado Gómez Cantos, los ordenó fusilar al día siguiente, en la plaza del pueblo, barbaridad por la que fue juzgado y expulsado del Cuerpo. Refriegas contra la Guardia Civil tuvieron bastantes y de todas ellas salieron malparados.

En el libro Guerrillas españolas. 1939-1960,del que es autor Eduardo Pons Pradas, se resume la actuación de estas guerrillas en la provincia de Cáceres, con las siguientes cifras

  • Refriegas con las fuerzas del orden, 56.

  • Muertos entre la población civil, 12.

  • Secuestros, 54.

  • Golpes económicos (asaltos a cortijos), 149.

  • Guerrilleros muertos, 57.

  • Guerrilleros heridos, 15.

  • Guerrilleros apresados, 64.

  • Guerrilleros entregados, 24.

  • Enlaces de la guerrilla detenidos, 519.

  • Fuerzas del orden muertos, 6.

  • Fuerzas del orden heridos, 8.

Cuando estas partidas empezaron a «incordiar» demasiado, Franco dio orden de exterminarlas y así, poco a poco, fueron cayendo todos los jefes de estas partidas («El Francés», llamado Pedro Díaz Monje, murió en una refriega el 31 de julio de 1946, en la zona de Jarandilla de la Vera; «El Calandrio», murió junto a otro guerrillero, el 22 de enero de 1949, en la finca «Las Fuentes» del término de Viso del Marqués (Ciudad Real); «El Ligero», que había actuado anteriormente en la partida de «El Francés», hasta que formó la suya propia, murió en una refriega el 30 de junio de 1946, cerca de su campamento en Sierra Falcón; «El Gancho» cuya partida fue organizada en 1945, procedía de la partida de «El Francés» y cayó en una refriega el 7 de marzo de 1947, en el termino de Serrejón. Otras partidas mandadas por «El Sobrino», «El Califa», «Fabián», «El Chacinero», «Enrique el Pinto», «Santiago», «El Tronchón», fueron desapareciendo y practicamente en 1951 la paz y la tranquilidad volvieron a reinar en los campos de Extremadura.

CARTA (NO PUBLICADA) AL DIRECTOR DE EL PAÍS                          arriba

 Por Ismael Medina

«Las dos vidas de José Antonio Primo de Rivera», el artículo de Santigo Pérez Díaz en el dominical del pasado 4 de mayo se despega del vituperio, el falseamiento y la injuria en que han caído algunos columnistas en el centenario del nacimiento de José Antonio Primo de Rivera. Se puede estar en desacuerdo con algunas de sus apreciaciones o matizarlas. Pero debo agradecer, por infrecuente hoy, su corrección en el abordaje de la semblanza del fundador de Falange Española. La mayoría de los que fueron sus adversarios políticos durante la II República, incluso algunos de los más radicales, dejaron muy favorable constancia en memorias y declaraciones de los valores humanos y políticos que configuraban su personalidad. No es momento para discutir si los falangistas que le siguieron en vida eran 6.000, 15.000 o más. Las estimaciones difieren en unos u otros autores. Pero a tenor de lo que escuché y viví de niño, y del conocimiento preciso de la historia del período republicano, la cortedad de la militancia falangista no desmiente que la ejecutoria política de José Antonio Primo de Rivera fuera relevante. ¿Cómo explicar entonces el encono persecutorio de la izquierda y de la derecha? Parece lógico presumir que se le atribuía un nada desdeñable potencial de futuro que no creo pueda justificarse exclusivamente en un atemorizado efecto reflejo del fascismo italiano y del nacionalsocialismo alemán, de los que tantas cuestiones fundamentales le separaban y de las que dejó muy precisa constancia. Otra aclaración me permito hacer a Santiago Pérez Díaz. No sólo se produjo a raíz de la guerra la entrada masiva en Falange de gentes procedentes de la CEDA, que tanto temía José Antonio. Sus Banderas combatientes se nutrieron también de un elevado porcentaje de jóvenes socialistas y anarcosindicalista. Unos por sentir más próximas a sus afanes revolucionarios las propuestas falangistas que las de la derecha incorporada al alzamiento; y otros para ponerse a cubierto de eventuales represalias. Sucedió a la inversa en la zona dominada por el Frente Popular. Este tipo de fluctuaciones son habituales en la historia de los pueblos. Se registraron también cuando, tras la guerra mundial, se creyó que no perduraría mucho el régimen de Franco. Tiempo más tarde, cuando era patente el deterioro físico de éste. Y en masa a raíz del transaccionismo democratizador. Y no fue el PCE el que más se benefició de tales traslaciones. UCD, PSOE, AP e incluso el nacionalismo catalanista lo hicieron en muy superior medida. 

 arriba


EL CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin que ello suponga asumir las distintas opiniones.

Información: elcorreo@opinion-encuentros.org