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  Nº 145 - 17 de febrero de 2005

  

   CONTENIDO 

1.      El día después, por Luis Fernando de la Sota

2.      Alarma en el Servicio Exterior, por M. Martín Ferrand

3.      Ya estamos tranquilos, por Juan Carlos Girauta

            4.   Cartas al director, no publicadas, por Antonio de la Esperanza

5.      Breves, por Erasmo

 

 

      EL DÍA DESPUÉS

por Luis Fernando de la Sota

La palabra escenificar se ha puesto de moda. Pero para hacernos una idea de lo que ocurrió el pasado martes en el Congreso de los Diputados, viene como anillo al dedo. Porque allí se estuvo escenificando una obra minuciosamente preparada, en la que cada actor interpretaba su papel correspondiente. Ibarreche, presentando por fin a debate su Plan. Con palabras suaves en la forma pero monolíticas en el fondo. A sabiendas del duro y mayoritario rechazo, se trataba solo de llevarse a su feudo el No, para engrasar de victimismo la convocatoria y posterior campaña electoral en la que pretende sacar mayoría absoluta.¡Ya has visto lendakari como aquí se nos insulta! clamaba el portavoz del PNV. Rodríguez, acentuando el talante y las buenas formas, -tantas que originaron las protestas del otro Rodríguez, el de Extremadura-, dando un No, que como él mismo decía, era un Si, ya que abría la puerta a otro arreglo, a otro Plan parecido, más estudiado y mas encajable en la Constitución actual. Los catalanes desmadrados, utilizando el pleno como plataforma de lanzamiento de su Estatuto: ”Lo nuestro es distinto, cuenta con la colaboración de todos, ¡hasta del PP! A nosotros no se nos puede dar con la puerta en las narices, porque lo que pedimos, una vez debatido en esta Cámara, estamos seguros de su aprobación”. Izquierda Republicana de Cataluña, sin caretas, proclamando su deseo de un Estado catalán independiente y con la amenaza de que si no se acepta, se rompe la baraja en el tripartito. Y el grupo mixto con la excepción de Labordeta, que va de por libre y propone para Aragón un federalismo especial, apoyando el Plan y despidiendo con aplausos a Ibarreche. Nada nuevo. Es lo que anunciábamos en nuestro anterior artículo.

Solo un elemento rompía la escenificación. Algo como si de pronto en la escena apareciera un espontáneo no previsto, que empezara a decir cosas a contrapelo del buen discurrir de la obra. Era Rajoy, que se atrevía a pronunciar frases impresentables, políticamente incorrectas, recordando al Lendakari que no era nadie para interpretar, modificar, sustituir o manipular las leyes establecidas, ni las normas constitucionales. Y mucho menos atreverse a convocar un referendo para lo que carecía de atribuciones ni legitimidad. Eso y mucho más le dijo al atribulado e indignado vasco, que con la cara contraída, escuchaba lo que tal vez no esperaba. Rajoy hizo un buen discurso que es el se esperaba del Presidente del Gobierno, que preso por los compromisos catalanes, y pensando en agradar al electorado vasco con la vista puesta en las inmediatas elecciones, no supo, o más bien no se atrevió, a decir al presidente de los vascos, verdades indiscutibles, como que los presidentes de la comunidades, todas, por muy históricas que algunos las presenten, son nada mas, y nada menos, que los representantes del Estado en cada una de sus circunscripciones, con unas competencias y unas facultades perfectamente definidas por las Leyes, mientras éstas no se modifiquen, y que hecho de no acatarlas, o burlarlas expresamente, suponen unas sanciones penales claramente establecidas. También, que el Estado tiene unas atribuciones en caso de necesidad, previstas en la Constitución, que el ejecutivo puede utilizar en cada caso y con la contundencia necesaria de acuerdo con la gravedad de cada ocasión. Pero todas estas cosas, no se atreve el Gobierno a pronunciarlas y la oposición sola a insinuarlas, por miedo a aparecer como recortadores de libertades o antidemócratas, sin darse cuenta que la democracia es precisamente el recto ejercicio, sin miedos ni tapujos, para bien o para mal, de las normas que entre todos nos hemos dado.

ALARMA EN EL SERVICIO EXTERIOR                                                        arriba

por M. Martín Fanjul

publicado en ABC

MACARRÓNICA, el adjetivo que mejor le cuadra a buena parte de la política exterior desarrollada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, no tiene nada que ver con los canutos de pasta que, con salsa de tomate, tanto suelen gustarles a los pequeños. Lo macarrónico arranca de la macarronea, la composición burlesca que, como en las viejas fiestas universitarias, mezcla palabras latinas reales o inventadas con otras vulgares y chuscas. De ahí, quizás, la gracia de Miguel Ángel Moratinos, el bufón de guardia colocado por el Gobierno en el resistente Palacio de Santa Cruz. El hombre, en plan propalestino, es capaz, como la sal en un sembrado, de arrumar cualquier cosecha diplomática sin la ayuda de los elementos meteorológicos adversos.

Moratinos ha puesto manga por hombro toda nuestra política exterior y, de paso, ha roto buena parte de las inercias, especialmente europeas y americanas, que marcaron los usos de Gobierno desde el advenimiento de la actual etapa democrática. ¿Por sí mismo o siguiendo los mandatos de Zapatero? Esa sería, en todo caso, una cuestión privada entre ellos porque llevarse bien con los EE.UU., fraternalmente con los países de la UE y aplicar el talento cooperador a las naciones de Iberoamérica no es algo que, desde el sentido común y la sensibilidad política, admita muchas o fuertes discusiones.

Así es posible que un líder regional ¿crónico? como Manuel Chaves, presidente de la Junta de Andalucía, viaje a Cuba, en cumplimiento de las obligaciones que marcan sus votos socialistas de progresismo continuo, y vuelva, además de hechizado por Fidel Castro, el más resistente de los dictadores abyectos, con el anuncio de una próxima visita a La Habana del Rey Don Juan Carlos y de su más próximo Zapatero, el fino estratega capaz de nombrar embajador en Montevideo al mismísimo Fernando Valderrama, que, tras recular en Iraq, ya ha organizado un molesto revuelo en Uruguay por sus manifestaciones sectarias a favor de la izquierda local.

Quizás, en nuestros días, el servicio exterior haya perdido parte del sentido y la tras­cendencia que le diera fuerza desde que, naciendo el XIX, el Congreso de Viena estableció los modos diplomáticos que, con muy pocas variantes, aún continúan vigentes en el mundo civilizado. Lo internacional -lo globalizado- marca el ritmo de nuestras vidas y son los jefes de Estado y de Gobierno los nuevos y grandes protagonistas de las relaciones plurinacionales. Los embajadores ya no son solistas en raros y distantes escenarios, pero tampoco pueden ser, por degeneración de su uso, chicos para recados diversos y correveidiles de ocasión. Ahí radica la gran responsabilidad de Moratinos: está rompiendo un cuerpo y una carrera -hasta ahora «la carrera»- en beneficio de no se sabe quién y con claro daño al prestigio de la presencia internacional de España. Y aún así, no es el peor en el macarrónico Gobierno presente

YA ESTAMOS MÁS TRANQUILOS                                                                 arriba

 por Juan Carlos Girauta

Publicado en Libertaddigital

Para contento de Mongolia y de la nutrida cohorte del good for nothing promotor del Burdeos y de la gamba asiática, la alianza de civilizaciones iba en serio. Como lo demuestra que el Rey de España la invoque ante el vecino del sur. Es una gran alegría para todos descubrir hasta qué punto errábamos. Don Juan Carlos nos ha tranquilizado con ese oportuno discurso, gracias al cual hemos sabido de los “notables avances en las libertades democráticas” de Marruecos, de su “modernidad”, de “su lucha contra el terrorismo” y de sus esfuerzos para controlar la emigración ilegal.

Menos mal, pues por algún motivo que no acierto a comprender creíamos que había existido una estrategia de provocación por parte del Rey de Marruecos. Pensábamos que quería anexionarse Ceuta y Melilla, que su padre había cometido genocidio en el Sahara Occidental, territorio sobre el que su país no ostenta ni ha ostentado jamás derecho alguno, llegando a utilizar napalm contra la población civil. Y que el hijo había ordenado recientemente la ocupación del islote Perejil tras un crescendo de tensión unilateral que se había iniciado con el desabastecimiento y hostigamiento de nuestra flota pesquera, había seguido con la retirada inmotivada de su embajador y había pasado por concesiones petrolíferas ilegales y por una colaboración cuando menos pasiva en los bonitos negocios de la droga del Rif y del tráfico humano. Esto lo niego desde ahora mismo porque me acabo de acordar de José Luis Gutiérrez.

Por pensar, hasta pensábamos, que tontería, que la inteligencia marroquí tenía penetrados los grupos islamistas en España y que venía obstaculizando la investigación de los atentados perpetrados por marroquíes el 11 M, que sus espías escucharon las llamadas de teléfono de los suicidas de Leganés y que ahora mismo se paseaba impunemente por Tetuán uno de los terroristas reconocidos por testigos en los trenes de la muerte.

Creíamos también, mira que somos crédulos, que el régimen marroquí había realizado presiones dirigidas a censurar a la prensa española, y que el sultán acababa de injuriar al ex presidente del gobierno en una entrevista. Y que en su día había amenazado al entonces ministro de Exteriores Josep Piqué. Y que todo obedecía a la voluntad de alterar por la fuerza o por la amenaza la posición que mantiene España respecto al Sahara desde 1975. Incluso había llegado a concluir que Marruecos había logrado su objetivo, que España se había doblegado y que estaba a punto de traicionar por segunda vez (la primera fue tras aquella visita de Juan Carlos I hace treinta años) al pueblo saharaui.

 

CARTA AL DIRECTOR, no publicada                                                            arriba

Por envío del firmante, publicamos esta carta enviada el pasado año a La Razón,

 no publicada en ese periódico

 

Sr. D. Luis María Anson, “La Razón”, Madrid 

De mi mayor consideración:

Soy asiduo lector de su “Canela fina” y comparto muchos de sus puntos de vista, no obstante, con más retraso del debido consecuencia de las vacaciones, le hago algunas observaciones sobre la publicada el día l del corriente con el título “Don Juan, once años”.

A — Se habla de la lucidez del Conde de Barcelona.

Hace tiempo, con motivo del cincuentenario del “Manifiesto de Lausana”, que ABC publicó en su integridad, en la parte superior, abarcando todas las columnas, se decía, de modo un tanto sibilino, que tal manifiesto fue redactado por Vegas Latapié y López Oliván y que dieron su autorización para que se publicara D. Pedro Sainz Rodríguez y D. José M Gil Robles. ¿Dónde está la lucidez en un escrito que ni escribe ni visa? Aunque no es oportuno ahora comentar el contenido del manifiesto, la lucidez sería, en todo caso, del cuarteto

Transcribe parcialmente su libro “Don Juan”, Plaza Janés, Editores, S.A., 11ª edición, Diciembre, 1994, Pág.437: “Sainz Rodríguez se entendió a fondo con el Inteligente Service y acordó (?) que si Franco entraba en guerra a favor de Hitler, la Escuadra británica tomaría las Canarias instalándose en aquella provincia española un Gobierno de “resistencia “, tipo De Gaulle, con Don Juan como Rey y el propio Sainz Rodríguez al frente del Ejecutivo “. Esto, más que lucidez, es miopía o ceguera histórica y política. Olvidar que los ingleses ocuparon Gibraltar, que aún está ahí y así y no darse cuenta de que los británicos victoriosos jamás abandonarían las Afortunadas… Bueno, en realidad hay precedentes históricos puesto que la dinastía borbónica se asentó en España por el Tratado de Utrecht en el que perdíamos no solo Gibraltar, sino también Menorca... Con tal de ser Rey, lo que sea... ¿De verdad es esto lucidez? Naturalmente, esto lo haría con autorización de Don Juan o, al menos, con su consentimiento. ¡Vaya clarividencia y vaya lucidez de ambos!

B - Su sacrificio por España.

Sigo con su citado libro: “Para la circunstancia más probable de que Franco no entrara en guerra, Sainz Rodríguez (inasequible al desaliento) puso en marcha una operación de gran alcance con el fin de derribar al dictador... da idea de la imaginación, de la capacidad de maniobra y la penetración política de Sainz Rodríguez... (pero, Sr. Ansón, ¿escribe Vd. en serio?) (que) consiguió sus propósitos. En la Conferencia de Yalta, febrero de 1945, los aliados vencedores decidieron terminar con Franco y aprobaron la restauración de la Monarquía en la persona de Don Juan (inspirado por D. Pedro, que ni siquiera estuvo allí? ¿D. Pedro sugirió esto?). Una guerra de guerrillas en el Norte de la Península justificaría la intervención. Tanto en Lisboa como en Lausana se vivieron días de euforia.... Tras Yalta, el acceso de Don Juan al Trono de España parecía un hecho consumado. El caudillo no podría enfrentarse a los aliados victoriosos... el caudillo Franco era solo un trámite, una pavesa ante el huracán de los triunfadores. Tras la victoria aliada, aunque tratase de resistir, que lo hubiera hecho, porque estuvo siempre dispuesto a morir en el poder, sería derribado en cuestión de días “.

¡Válgame Dios! ¡Alegrarse de que España entrara en una guerra que perdería y en la que moriría la juventud que había combatido en la Cruzada, a la que se sumarían, sin género de duda, los combatientes de la zona republicana y que absorbería a la juventud que fuera entrando en edad de combatir! Glorioso. ¿Cuantas vidas costaría? Cuando España empezaba a rehacerse como consecuencia de una guerra civil, que ganó y perdió, cuando empezaban a cicatrizarse las heridas, se planea una nueva guerra de la Independencia contra los aliados. Esto es, cuando menos, un crimen de lesa Patria en estado de tentativa. O sea, que para que D. Juan se sentara en el trono, no se vacilaba, primero en entregar las Canarias y en lanzar a España a una lucha condenada a una trágica derrota, después. Escrito así, parece que Don Juan no se sacrificaba por España, sino que lo que pretendía es que fuera España la que se sacrificara por él.

¿Es también un mensaje subliminal? Porque se nos dice una cosa, pero se dan datos que parecen sugerir lo contrario al lector...

Ahora bien, también hay precedentes históricos, pues sabido es que el abyecto Fernando VII felicitaba a Napoleón por sus victorias (las de éste, claro) en nuestra guerra de la Independencia. Así, en el paroxismo de su euforia, no sería de extrañar que Don Juan, convenientemente asesorado por Don Pedro, felicitara a Montgomery porque asolaba La Coruña, a Patton, porque bombardeaba Barcelona con napalm, a Eisenhower por arrasar Zaragoza y hasta al mismísimo Presidente americano porque había decidido lanzar, solamente con efectos disuasorios, una bomba atómica sobre la Ciudad universitaria con previstos efectos sobre Madrid y sobre El Pardo, que es donde se supone que estaría Franco, que era de lo que se trataba. Lo demás ¿qué importaba?...

¿Es esto patriotismo? ¿Es sacrificio? Sacrificio ¿de quien?

No estoy en condiciones de dar consejos a nadie, pero quizá sea oportuno que, en próximas ediciones que seguramente alcanzará su libro, se cambie lo de “euforia” por “tensión, preocupación, incertidumbre” o algo más neutro o que admita una interpretación difusa...

C — La monarquía.

Se dice en su “Canela fina” que “la Monarquía constitucional que defendía Don Juan era exactamente la contraria a la Monarquía absoluta del Movimiento Nacional que quería Franco”. Sin embargo, Don Juan, en carta dirigida a Franco el 19 de Febrero de 1960, decía que  “… con palabras y con hechos, he exteriorizado mi respeto a la realidad política de España... mediante la explícita y reiterada aceptación de los principios de la monarquía católica, tradicional, social y representativa, que es la que proclama también la Ley de Principios del Movimiento Nacional de 17 de mayo de 1958. Tal actitud consta, además de en otros testimonios menos solemnes, en el Discurso de contestación a los Tradicionalistas (20 diciembre 1958) antes aludido y luego lo he ratificado en la Alocución a los peregrinos españoles en Lourdes (5 de octubre de 1958) y en mi último discurso en Estoril (20 de diciembre de 1959). Y en carta enviada a Franco el 10 de julio de 1961, afirmaba que “... tengo que proclamar la vinculación de la Monarquía con el Alzamiento del 18 de julio de 1936. Sin él nuestra institución secular, como tantos valores fundamentadles de nuestra Historia y de nuestra vida como pueblo, difícilmente hubiera podido salvarse... A su vez la Monarquía puede ofrecer al Alzamiento unas garantías de permanencia, de amplitud nacional (nada más ajeno a su carácter que esa caricatura demagógica que la presenta como régimen de señorítos y palaciegos), de autenticidad y de respeto entre los demás pueblos que en vano se buscarán en otras partes “.

¿En qué quedamos? ¿Trataba también de “engañar a Franco”? Pero, hombre, si cuando D. Juan y sus consejeros iban, hacía tiempo que Franco había vuelto

D—La oposición.

Según su “Canela fina”, la oposición se hizo con energía, con dureza a veces, con firmeza y con flexibilidad…

En 1 de Abril de1939 felicitaba a Franco por su victoria...”... la sangre derramada por su mejor juventud será prenda segura del glorioso porvenir de España Una, Grande y Libre, ¡Arriba España! “.

En el Manifiesto de Lausana (19 de Marzo de 1945) requiere solemnemente a Franco para que abandone el poder.

En el manifiesto de Estoril de 7 de Abril de 1947 está en contra de la Ley de Sucesión

En la carta citada de 10 de Julio de 1961 dice que “el sistema político de constitución libre que hoy rige y que será heredado por el régimen futuro, me permite afirmar sin hacer violencia alguna a mi pensamiento, mi adhesión a los principios y leyes fundamentales del Movimiento, que además de estar implícito en la doctrina tradicional española, llevan en sí prevista la flexibilidad necesaria frente a todas las exigencias de la evolución y de la vida “.

En carta de 25 de Septiembre de 1961 (¿?) ofreció a Franco el Toisón de Oro, que Franco rechaza en carta de 31 de Octubre del mismo año diciéndole a Don Juan con fina ironía, entre otras cosas, que “debéis pedir información histórica sobre la materia”.

En carta de 11 de Abril de 1963, Don Juan comunica a Franco que tiene en construcción un pequeño “yawl” en Dinamarca, que los costes de abanderamiento y matrícula de buques construidos fuera de España encarecen de forma prohibitiva esta formalidad por lo que “acudo a VE. por si pudiera sugerirme o concederme alguna fórmula para salir de mi dificultad”

El 30 de Marzo de 1964 felicita a Franco por los 25 años de paz y “hago votos porque los bienes morales y materiales obtenidos bajo la patriótica gestión gubernamental de VE. se consoliden y aumenten...”

El 17 de Enero de 1967 felicita a Franco por la aprobación de la Ley Orgánica del Estado y dice que “... ese “sí”, tan unánime es un voto de gratitud y confianza concretamente dirigido a la persona de V.E... no quiero que en ese clamor general falte mi voz que se añade a la de tantos españoles “.

Flexibilidad, firmeza, adulación, súplica...

E. - La renuncia

La verdad es que Don Juan nunca renunció a ser Rey él hasta que D. Juan Carlos fue proclamado solemnemente por las Cortes, cuando ya no había absolutamente nada que hacer.

El 8 de Enero de 1961 el Giornale d’ltalia publica unas declaraciones de Don Juan Con el título “Yo seré el Rey y no mi hijo”, afirmando que “sobre este punto existe un acuerdo indestructible entre mi hijo y yo en el seno de toda la familia real que está sólidamente unida en un bloque”. Y el 12 de Octubre de 1968 escribe una carta a su hijo previniéndole contra la suplantación. En este mismo sentido hay testimonios, cartas y documentos que sería prolijo transcribir.

Don Juan, al conocer que Don Juan Carlos había aceptado la sucesión a título de Rey, le quitó a su hijo la Placa de Príncipe de Asturias y es conocido que D. Juan Carlos había convenido con su madre que, si Franco le nombraba con tal carácter, se lo comunicaría con la contraseña “ya reventó el grano”, que Dª María, tras darle la noticia a su esposo, comentó con el Marqués de Mondéjar “dile a Juanito que estoy muy contenta, felicítale y que sepa que me ocupo de que aquí no se haga ninguna tontería”

Don Juan presenció desde un bar el discurso de D. Juan Carlos en las Cortes, estuvo seis meses sin hablar con su hijo y aseguró que no levantaría bandera contra él. Pero parece ser que lo intentó hasta el punto de que el General Díaz Alegría lo visitó en París para decirle que desistiera porque los tres Ejércitos estaban de acuerdo con la designación de D. Juan Carlos como sucesor a título de Rey. Si no ¿a qué fue el General a París? Es decir que si hubiera contado con un mínimo apoyo, a lo mejor -a lo peor- quizá estuviera dispuesto a sumir a España en una guerra “juanista”. Esto, sin duda, pertenece al espacio de la evanescente conjetura.

Don Juan no renunció a nada que tuviese. No tenía ya nada. Había perdido absolutamente toda posibilidad de reinar. Su renuncia fue completamente inútil, salvo en el ámbito familiar. Sin ella los acontecimientos se hubieran desarrollado igual a corno sucedieron. No influyó ni mínimamente en el curso de la vida española. Pudo ser Rey y así pensaba inicialmente Franco que tenía su nombre en la famosa “carta sellada”, pero pésimamente asesorado por sus aciagos consejeros áulicos, perdió todas sus posibilidades.

F — A modo de conclusión.

En resumen, para ser Rey, Don Juan no dudó en ofrecer las Canarias a los ingleses, se mostró eufórico ante la perspectiva de que los aliados victoriosos invadieran España, que resistiría y, de haber tenido el mínimo apoyo, quien sabe si estuvo a punto de provocar otra guerra civil entre él y su hijo.

Hay un libro titulado “Esto no es Historia. Esto es verdad” escrito por Amaro Fernández de Mesa, Diplomático español. Y tiene razón. Una cosa es la Historia objetiva, lo que sucede y otra la Historia, subjetiva, narrada, lo que cada autor quisiera que hubiera pasado. A veces coinciden, pero otras son absolutamente divergentes. Lo que ocurre es que los autores de estas divergencias las cuentan como efectivamente sucedidas. Y, sobre todo, pretenden que nos las crearnos los que la hemos vivido.

Se dice en su “Canela fina” que “si Franco alzara con sus manos la piedra de mil quinientos kilos que le sepulta se hundiría de nuevo ante la radiante democracia española... “. . Habría que ver como reaccionarían los Reyes Católicos si se levantaran de su sepulcro granadino y vieran como su labor de finalizar una reconquista que duró setecientos ochenta y un años, está a punto de fragmentarse, hasta el punto de que D. Juan Carlos está en trance de ser el Monarca bajo cuyo reinado se dividió, se atomizó una unidad , España, que permaneció unida más de quinientos años…

No es gallardo “alancear moros muertos”. Respeto y dejo totalmente fuera de mi comentario la vida y la persona de Don Juan en su aspecto privado. Pero en su dimensión pública está sujeto a las opiniones y a las críticas de todos los españoles… sin necesidad de caer en el insulto.

Atentamente le saluda

Antonio de la Esperanza

BREVES                                                                                                                arriba

por Erasmo

RESISTENTES Y TERRORISTAS

En primera plana de El País se anuncia el éxito de participación en las elecciones iraquíes diciendo “ El pueblo iraquí vota masivamente, pese a las amenazas del terrorismo”

Unos días antes, esos terroristas eran calificados como resistentes frente a la invasión. Milagros del éxito.

EL CULO DEL MUNDO

La Secretaria de Estado Norteamericana se entrevista con ocho o diez dirigentes, en su gira por Europa y África, pero no con ZP. Su Jefe plantea una gira similar, con igual omisión. Se rumorea que la Olimpiada de 2012  ya está negada a Madrid. Ni el Rey es capaz de levantar el entredicho a Zapatero. Este Presidente ha colocado en el culo del Mundo a la Nación que hace un año asombraba a todos por su dinamismos y presencia internacional.

Pero, que conste, un helicóptero español ha colaborado en la búsqueda del avión perdido en Afganistán.

UNA COSTOSA LIQUIDACIÓN

La prensa publica los planes de cierre de IZAR, con un presupuesto de 400 M€ para las 4500 prejubilaciones previstas, es decir, unos 90.000 € por trabajador.

Sigue habiendo diferencia entre los empleados de empresas públicas y las privadas, como se ve.

LA OPINIÓN DE LA IGLESIA

Los obispos españoles publican una declaración respecto al próximo Referéndum sobre la Constitución Europea, en el que manifiestan diversas cosas, resumidas en que consideran moralmente aceptable cualquier actitud de los fieles ante el mismo, incluyendo la abstención y reprochan al gobierno su convocatoria apresurada.

¡Con todo lo que está cayendo de descristianización en España!

¿Por qué se ocupan los obispos de estas cuestiones marginales a la esencia?

LA PERMANENTE VERGÜENZA

La recalada de otro submarino nuclear británico en Gibraltar ha vuelto a suscitar el guirigay de los medios de comunicación. Despertados por ello, el gobierno español y el de Andalucía han hecho diversas declaraciones, algunas de ellas insensatas, como la “exigencia” andaluza de que se marche, demostrando la capacitad de nuestros políticos para cacarear sin poner huevos. El ingles se ha limitado a recordar que es un territorio británico, done sólo manda él. El PP se ha limitado a recordar el ridículo escándalo de la oposición en el caso anterior.

Y todo ello ha servido para recordarnos nuestra permanente vergüenza, que nuestros gobiernos no abordan nunca en serio.

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EL CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin que ello suponga asumir las distintas opiniones.

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