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  Nº 146 - 3 de marzo de 2005

  

   CONTENIDO 

1.       El ejemplo americano, por Santiago Martín

2.       Tiempo de humillación, por Ignacio San Miguel

3.       Un triunfo nacionalista lamentable, por Matías Cordón

            4.   Cartas al director, no publicadas, por Antonio de la Esperanza

5.       Breves, por Erasmo

 

 

EL EJEMPLO AMERICANO                                                                             arriba

 por Santiago Martín

publicado en La Razón

El Vaticano ha hecho público hace unos días su anuario, con datos de finales del 2003, por los que se comprueba que sigue creciendo el número de católicos (quince millones más que el año anterior) y que la mitad ya están en América.

Al mismo tiempo, la Conferencia Episcopal norteamericana también ha publicado sus datos. En los Estados Unidos también crece el número de católicos, siendo ya el 23 por ciento del total de la población. Pero lo que más me ha llamado la atención ha sido que, en el año pasado, 75.429 personas fueron recibidas en la Iglesia católica provenientes de otras iglesias cristianas. La cifra es impresionante y adquiere un valor aún mayor si se tiene en cuenta que, además, fueron bautizados 985.141 niños y 76.829 adultos.

Después del escándalo de los curas pederastas todo parecía indicar que la Iglesia norteamericana había quedado, si no arrasada, al menos desmoralizada, sin vitalidad, sin prestigio. Pues bien, resulta que casi un millón de padres han seguido confiando en la Iglesia para pedir el bautismo de sus hijos, que casi ochenta mil adultos han hecho lo mismo –de forma consciente, por lo tanto– y lo que es aún más significativo, que otros tantos se han pasado del protestantismo al catolicismo.

Estos datos me hacen evocar, en primer lugar, aquello que contaba Chesterton antes de su conversión al catolicismo. Después de haber asistido a una misa católica y haber escuchado la pésima homilía del sacerdote, afirmó: «Si una Iglesia en la que se predica así ha sobrevivido hasta hoy, no me cabe duda de que es la verdadera».

Pero, anécdotas aparte, no me cabe duda de que el resurgir de la Iglesia norteamericana se debe a la acción del Espíritu Santo y a la honestidad con que sus obispos han afrontado la crisis, así como al amor del pueblo a sus pastores. Amor que les ha llevado a seguir a su lado, a pesar de la feroz campaña mediática. Y es que la Iglesia no se hunde ni siquiera por los pecados del clero. Sólo se hundirá –como decía el Evangelio del pasado domingo– cuando deje de ser la sal de la tierra. Cuando la sal se haya vuelto sosa, ya no servirá más que para tirarla a la calle y que todos la pisen. Los pecados hacen daño a la Iglesia. Mucho daño. Pero más daño aún hacen los que quieren poner el cartel de «rebajas por fin de temporada».

TIEMPO DE HUMILLACIÓN                                                                              arriba

por Ignacio San Miguel

publicado en vistazoalaprensa.com

Son determinados desaires, ciertas ausencias significativas, declaraciones desdeñosas, etc., los que indican que, bajo la gobernación de Rodríguez, España ha ido perdiendo consideración en el mundo.

La ausencia de representación de casi todas las naciones hispanoamericanas en la boda de los Príncipes de Asturias, apuntaba a un deseo de los Gobiernos de esas naciones de solidarizarse con el Presidente Bush que, estúpidamente, no había sido invitado. Asimismo, la escasa presencia de naciones en la última Conferencia Iberoamericana, que prefirieron asistir a otra reunión presidida por Bush, revelaba las mismas intenciones, a las que se añadía el mayor interés práctico de esta reunión del Presidente estadounidense, ya que en las Conferencias Iberoamericanas ha predominado siempre la verborrea pretenciosa sin gran contenido. Fue otro aviso a Rodríguez.

Pero estas eran actitudes previsibles dado el insultante comportamiento de Rodríguez con el Gobierno de Estados Unidos, al prever, con escalofriante necedad, que Bush perdería las elecciones y el nuevo Presidente cambiaría la política exterior de su nación. Más desagradables resultan otras actitudes a cargo de personajes sin títulos para obrar con la insolencia que mostraron. Fue bochornoso por ejemplo que un Hugo Chávez viniera a España con aires de mandamás y dedicara a este país su elogio vergonzoso y ridículo, con el mismo tono paternalista y la misma prosopopeya en los ademanes con que se dirige a su pobre pueblo venezolano: “Así quiero yo ver a España. Levantada, alegre…” Era irrisorio, pero también penoso, pues había que contemplar al Presidente de las Cortes, Manuel Marín, dedicando sonrisas y obsequiosidades a este individuo que ha sido calificado certeramente por un analista, Gabriel Albiac, como el mejor exponente del gorilismo iberoamericano. Un golpista que tuvo la suprema desvergüenza de acusar un día después al expresidente Aznar de propiciar un golpe de Estado contra él.

Anteriormente tuvimos en España a otro espécimen tan endiosado como el venezolano. Fue Néstor Kirchner, quien llegó con aires jaquetones, hizo esperar lo que quiso a una reunión de empresarios españoles, y luego les echó un rapapolvo, acusándoles de ir a robar a Argentina. De esto sabe él mucho, de ser ciertos los rumores al respecto, y parece que lo son; aunque esto no preocupa mucho a los argentinos, que se han acostumbrado a pensar que es lógico y normal que los políticos roben. Posteriormente, en visita de los Reyes de España a Argentina, no se recató Kirchner de palmear la espalda del Rey, como si de un quídamn se tratase, llamándole Juanito cariñosamente. Era como si le dijese. “Tú eres Rey de España, pero yo soy Presidente de Argentina, ¿qué pasa?.” Cometió después una serie de inconveniencias más. Esto parece que complace mucho a cierto sector de la sociedad argentina, que se pasa la vida echando pestes de su país, pero que adjudica la culpa de todas sus desgracias a Estados Unidos y también a España, y cuyo máximo placer estriba en humillar a estos enemigos. Y, claro, la peor parte le corresponde a España. Impensable resulta que Kirchner se dirigiera a Bush llamándole Jorgito.

Claro que España, país en trance de desintegración, con un Gobierno Rodríguez de política lamerona, escapándose cobardemente de Irak en abandono de sus aliados, y adulando y rindiéndose ante quienes pretenden la fractura de España, no es nación que provoque un gran respeto. Pero, aún así, resulta especialmente humillante que ciertos individuos, en compensación del subdesarrollo de sus países, nos destinen sus groseras coces con el soterrado objetivo de halagar a sus masas. Todavía hay niveles, todavía hay clases.

Son, pues, tiempos de humillación, propiciada por la miserable política del Gobierno, la cual, a su vez, es reflejo de la villana apatía de gran parte del pueblo español, cuyas energías están absorbidas por la satisfacción de sus necesidades primarias y el recreo en diversiones vulgares. De nuevo, los “panem et circenses” alienando al pueblo.

Situación que se soporta no sin dificultad. Aunque, de todas formas, la Historia da muchas vueltas y los cuerpos sociales sufren transformaciones. El hombre no es ni ángel ni bestia; lo que quiere decir que no está hecho para vivir perpetuamente en la bajeza. Pueden producirse cambios. Y hay quien piensa que ha comenzado ya el reflujo…

UN TRIUNFO NACIONALISTA LAMENTABLE                                            arriba

 por Matías Cordón

Publicado en Libertaddigital

La presentación por todo lo alto del Plan Ibarreche en las Cortes ha supuesto la mayoría de edad de los sueños nacionalistas. Pese al rechazo mayoritario recibido, la ocasión ha dado respetabilidad a la idea. A partir de ahora, independientemente de los proyectos inmediatos del lendakari, que intentará explotar su éxito en las selecciones próximas, todas las perspectivas de futuro están abiertas para los nacionalistas. Más tarde o más temprano volverán con otro intento, más edulcorado, o mejor presentado, y, dado que el tabú está roto, pueden encontrar una actitud diferente, más comprensiva, en los partidos que ahora se han opuesto. De la contumacia nacionalista no pueden caber dudas. De la convicción nacional de los partidos españoles, desgraciadamente, si. Cabe temer lo peor de una carencia de calor en esa convicción. Y esa carencia se manifiesta continuamente en omisión de menciones a la realidad nacional española. Encomiar o recordar esa realidad no es tema habitual en las preocupaciones de nuestros políticos.

El Presidente de Gobierno estructuró su negativa en tono de un amable:”Pero , hombre ¿Cómo se le ocurre presentar esto, tan imperfecto, que me veo obligado a rechazar, cuando le pensaba ofrecer alo mucho mejor?” La consecuencia fue que el presidente vasco, tras sus bravatas de insubordinación, se fue pensando que tenía un pié dentro y todo era ya posible, pues el alcaide de la fortaleza estaba dispuesto a rendirla sin resistencia. No creía en su misión de defenderla. Un Presidente de una Nación que no está seguro de cómo definir lo que preside resulta temible.

El Jefe de la oposición mantuvo brillantemente el tipo, con un discurso ejemplar.....para un administrativista. Le dijo al ponente, con brillantez e ironía indudables, que no estaba capacitado para pedir lo que pedía, y que tenía que esforzarse más con sus deberes. Convenció a todos de su talla política, que ahora se oponía frontalmente a las pretensiones de Ibarreche.

No se si convenció de igual modo respecto a su convencimiento esencial de la unidad española. En ello coincidieron ambos oponentes. Aunque en distinto grado, ninguno mostró pasión española en el debate. La pasión que echa de menos el ciudadano medio, que nota cómo sus sentimientos patrióticos son omitidos en la expresión de sus políticos

Sobre esa omisión se levanta el triunfo de la permanente ofensiva nacionalista, de la que este episodio, pese a ser un fracaso aparente, es un importante paso adelante.... para ellos. Y un grave paso atrás para los españoles.

CARTA AL DIRECTOR, no publicada                                                            arriba

                                          Por envío del firmante, publicamos esta carta enviada al ABC,

                                          no publicada en ese periódico

Sr. Director:

Hace tiempo España se jugaba en un partido su clasificación para el mundial de fútbol. El equipo contrario llegaba al mando de un prestigioso entrenador conocedor de las más modernas tácticas. Al equipo español, por el contrario, lo dirigía un hombre mediocre y desprestigiado. El primero todo lo hizo bien, excelente; el segundo todo lo hizo mal, deplorable. No es de extrañar que al poco de empezar recibiéramos un gol.

He hojeado en una librería la obra recientemente aparecida de un autor cuyo nombre no recuerdo, titulada “Vicente Rojo, el general que humilló a Franco”. Al parecer, ambos generales se enfrentaron por primera vez en la batalla de Teruel. Rojo, de reconocida y merecida celebridad, planteó el ataque de modo impecable, ajustado a la más pura ortodoxia militar y, como consecuencia, en una brillante operación, ocupó Teruel en el invierno de 1937, con lo que dio por terminada la batalla. Lo que ocurrió fue que, posteriormente, el ejército nacional, muy mal mandado, cruzó el Alfambra, reconquistó Teruel y castigó duramente al ejército rojo (ahora llamado republicano, pese a que el abandonado adjetivo era admitido en aquella zona, como el “Socorro rojo”, “Brigadas rojas”, etc.) de modo que los nacionales pudieron seguir avanzando y llegar al Mediterráneo en Vinaroz dividiendo en dos la España roja. En el Ebro, el General Rojo volvió a ordenar admirablemente el ataque desde cualquier punto de vista, logístico, estratégico, sorpresivo, etc. y consecuentemente cruzó el río en una fulgurante operación que puso en serio aprieto a los nacionales. Estos, muy mal capitaneados, pasaron al ataque, establecieron un equivocado sistema de bolsas, cometieron errores de bulto, actuaron desastrosamente, hicieron recruzar el río a los rojos (republicanos, quiero decir), recuperaron sobradamente el terreno inicialmente perdido y, sobre todo, destrozaron materialmente al enemigo hasta el punto de que allí puede decirse que acabó la guerra, ya que en la Navidad de 1938 se inició un incontenible avance hasta la total liberación de Cataluña. El General Rojo todo lo hizo colosalmente bien; Franco, inexplicable y absurdamente todo lo hizo mal y fue, efectivamente humillado por su contrincante.

Ah, el partido al que me refiero al principio fue ganado por España por 12 a 1. Hay que reconocer, no obstante, que el entrenador maltés humilló a su colega español.

Antonio de la Esperanza

BREVES                                                                                                               arriba

 por Erasmo

LA PAZ PERPETUA QUE SE NOS ANUNCIA

Nada menos que eso vaticina ZP como consecuencia del procesos unificador europeo, si se vota sí al proyecto de Constitución. Nada menos.

¿Qué tremenda responsabilidad para el 70% que, con diversas opciones, no lo hemos  hecho! No sólo antieuropeos, según se nos acusa, sino belicistas ¿Quién podrá levantar cabeza?

EL CATACLISMO QUE SE NOS ANUNCIA

La Ministra Narbona está tan puesta en su papel que advierte de tremendos desastre, por subida del nivel de las aguas a finales de este siglo, como consecuencia del cambio climático. Debe ser consecuencia de la fusión del hielo Ártico que vaticina. ¿No es flotante? Entonces no habrá tal subida de nivel.

¿Y por qué en España más que en otras partes?

Y todo ello en medio del peor invierno en décadas. Hace falta tener moral profesional, para manifestarse así. Hay que reconocerle el mérito

LA DEBACLE ANUNCIADA, Y EVITADA

El desastre europeo vaticinado por parte del Gobierno en caso de rechazo del proyecto de Constitución no tendrá lugar. Un treinta por ciento del censo electoral ha votado afirmativamente la propuesta y ZP puede respirar aliviado. Quizás le disguste un poco las masivas abstenciones n los países bálticos o centroeuropeos, pero eso es consecuencia de que aún no ha llegado allí su benéfica influencia. Pueden ver sus fotos, sonriendo pero no entienden sus luminosos argumentos.

El resto del Mundo está aún lejos de la beatitud a la que hemos llegado en España.

LA COMISIÓN VETADA

Los partidos políticos catalanes vetan una Comisión de investigación sobre el desastre de El Carmelo. Hay varias manzanas afectadas, 1.000 personas desalojadas y 15.000 damnificados pero ¿Qué importa ello ante la respetabilidad que merecen los partidos políticos, y más si son catalanes?

Por favor, ¡No molesten con minucias, estamos velando por los ciudadanos!

LAS LENGUAS EUROPEAS

El idioma español es relegado, como el italiano, de las versiones oficiales de la UE. No protestamos, con la fuerza que dan 400 millones de hispano parlantes. Nuestros representantes están demasiado ocupados con conseguir la declaración de lenguas ofíciales para el catalán, gallego, valenciano y vasco.

Y los que vendrán después.  

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EL CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin que ello suponga asumir las distintas opiniones.

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