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Nº 149 - 14 de abril de 2005 |
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CONTENIDO 1. Hay Zapatero para rato, por Eugenio López 2. Franco y la pataleta del Gobierno, por Luis Fernando de la Sota 3. El Gobierno llega tarde a eclipsar al Papa, por Ignacio Ruiz Quintano 4. Consentidores, por Martín Quijano 5. Breves, por Erasmo
por Eugenio López de hispanidad.com No nos engañemos. El 10 de marzo de 2004, el Partido Popular ganaba las elecciones. Cuatro días después, las perdió. Hoy, un año después, el PSOE no sólo ganaría las elecciones de nuevo, sino que las ganaría, eso dicen las encuestas, por mayor diferencia aún. En este panorama idílico para el PSOE es difícil hacer un balance sincero de la gestión de Zapatero, porque tanto el Gobierno como el pueblo ocultan su vergonzosa falta de coraje. Nada une más que la connivencia, y lo cierto es que Zapatero, que supura por la herida de la cobardía, puede acusar de “infames” a quienes le recuerdan esa cobardía, pero los insultos difícilmente pueden borrar los hechos. Lo he repetido ya demasiadas veces, pero lo que caracteriza al Gobierno Zapatero y al pueblo español es el Síndrome de Estocolmo: el Islam nos tiene secuestrados. Zapatero responde con una “alianza de civilizaciones”, es decir, alabando al secuestrador. Un país acobardado por el 11-M aplaude su resolución y brama contra aquel español, contra aquel aliado natural, que se opone a ser islamizado, comenzando, ¡oh sublime paradoja!, por las feministas, que, como se sabe, se encuentran muy a gusto con el Islam. El mayor problema de España es el desprecio por la vida. Este país se ha convertido en la meca mundial de aborto y en el campeón mundial de lo mortecino y la ausencia de vitalidad. Pues bien, el Gobierno alienta (como lo alentó el PP, no nos engañemos) el consumo de la píldora del día después y el matadero de embriones humanos, hasta que la misma noción de vida y el mismísimo concepto de persona resulten una gelatina en la mente de muchos. No sólo eso, Zapatero (y algunos mandamases populares, como el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón) aplaude la nueva aberración, no sólo contra la vida, sino contra la familia y la patria potestad, como es la píldora post-coital, verdadera aberración silenciosa, verdadero disolvente personal (que es lo más importante) y social. Además de la vida, el otro gran problema de España es el desastre familiar, que va en alza. Pues bien, Zapatero, como todos los cobardes amigo de lo fácil, promulga el “matrimonio” gay, una forma de terminar con la familia y, por el mismo precio, con la humanidad. Y un país cobarde, que tiene pánico tanto al compromiso que exige la entrega a una mujer (y a un varón) como a los hijos de los que hay que ocuparse, y que exige un nivel de compromiso igual o superior, aplaude con ganas el gesto del talante. En política exterior, Zapatero ha empleado un año para distanciarse de Estados Unidos y acercarse a Europa. En circunstancias normales, eso hubiera sido lo lógico, pero es que no vivimos circunstancias normales. Vivimos un mundo en el que sólo los norteamericanos están dispuestos a defender a un Occidente asediado, que es tanto como decir a una libertad asediada por Oriente (no sólo por el Islam). Una libertad, además, hija del Cristianismo, que al sacralizar a la persona como hijo de Dios, subordinó todas las organizaciones sociales a la persona (a la persona, no al individuo). Lo digo desde la convicción de que la Guerra de Irak fue una guerra injusta a la que Aznar no debió sumarse, pero una cosa es esa y otra convertir a España en siervo, que no aliado, de ese gran paquidermo llamado Europa, que no deja de ceder ante la presión liberticida de Oriente (insisto, Oriente no sólo es el Islam, también está lo que está detrás del Islam, China, India, etc., que representan casi un 50% de la humanidad y con perfiles tan dictatoriales o más que el mundo islámico). Esa servidumbre exterior respecto a París y Berlín, nuestros grandes enemigos históricos, se ha plasmado en una subordinación igualmente preocupante en materia económica. En un año, hemos dicho, la cobardía de Zapatero le ha llevado a gestionar lo fácil (“matrimonio gay”, divorcio, Ley contra la violencia de género, que no hará sino aumentar, precisamente, la violencia de género, embriones), al tiempo que aceptaba solícito los parámetros económicos franceses y alemanes, la nueva Unión Europea que surge con la Constitución Giscard y que sacraliza esto: París y Berlín pueden saltarse a la torera las normas, Londres puede despreciarla y los italianos no las han cumplido nunca, pero los 21 países restantes, el primero España, deberá aceptarlas. La privatización de IZAR es el mejor ejemplo de todo esto. Mientras cedemos la construcción de todas las centrales de ciclo combinado de nuestras eléctricas a la francesa Alstom y a la alemana Siemens, IZAR, experto en turbinas, echa a 4.500 obreros a la calle y militariza la empresa, mientras pide perdón por haber subvencionado a la empresa con 1.200 millones de euros... mientras los franceses empleaban mucho más dinero en salvar a su competidora Alstom y destinaban 9.000 millones de euros en salvar a la telefónica francesa France Telecom... sin que Bruselas se atreviera a abrir la boca. De la misma forma, los sacrificios de los españoles para equilibrar sus cuentas públicas con bajos sueldos y bajas pensiones se ven “compensados” por unos alemanes y franceses que simplemente se niegan a cumplir el Plan de Estabilidad y que deciden cambiarlo... porque les viene en gana. Cualquier cosa, menos exigir sacrificios a su población, no vaya a ser que no les voten. Eso sí, a España se le exige cada vez más. Al final, la economía europea se basará en multinacionales francesas, alemanas y británicas que donosamente otorgarán a países como España unas migajas, en calidad de proveedores. Seremos un país de pymes... con permiso del Eje París-Berlín. A cambio, las multinacionales de esos dos países invadirán España y coparán la mayor cuota de mercado. Mientras, Zapatero el cobarde nos vende europeísmo y facilita la aprobación de un texto nefando como la Constitución Europea, verdadera representación de una Europa miedica y sin vitalidad, sin la menor alegría de vivir. Como colofón, la España de ZP se ha convertido en el laboratorio experimental del Nuevo Orden Mundial, especialmente en su versión laicista, con el tufillo masónico que emana de las actuales autoridades europeas. Con el talante por bandera, que no por estrategia (3 millones de firmas sobre la asignatura de Religión, y 400.000 contra el “matrimonio” gay no han merecido ni una entrevista de ZP con sus promotores), la cobardía de ZP triunfa en un país atemorizado por el 11-M. No nos engañemos, el plan está perfectamente calculado. El PSOE quiere controlar el Gobierno, la economía (sus ataques a las grandes empresas para copar Presidencias con amigos del Régimen resulta sintomático), el mundo del espectáculo (perdón, de la cultura) y el mundo informativo, este último con procedimientos cuasi mafiosos y con el apoyo del gran clan de clanes: el grupo Prisa. En un año de Gobierno, puede decirse que las medidas positivas, no facilonas, afrontadas por el Gobierno del PSOE son dos: la subida del Salario Mínimo Interprofesional y la legalización de inmigrantes. En la primera, ya se está dando marcha atrás, y a estas alturas, el mayor engaño del capitalismo moderno, la moderación salarial, ha triunfado entre socialistas y sindicalistas, convencidos estos últimos de que mejorar el nivel de vida de los trabajadores es importante sí, pero que el PSOE se mantenga en el poder lo es mucho más. Por otra parte, la apertura migratoria no tiene detrás ningún plan de integración, ningún plan para que el inmigrante respete los principios del país que le acoge. La visión socialista es claramente economicista: inmigrante bueno es el que tiene trabajo, inmigrante perverso es el que no aporta dinero a las arcas públicas. Pero, insisto, han sido las dos únicas medias positivas cuando ya hemos consumido el 25% de la legislatura. Es igual, el Síndrome de Estocolmo se impone: Zapatero es el bueno y, además, sonríe. El malo era Aznar y Bush, arquetipo de todos los malos, el coco de los cuentos infantiles. Hoy mismo, he oído a un articulista hablar de la “inquietante sombra de Aznar” que tanto “atemoriza” a muchos españoles. Para ser un “ex” sin oficio ni beneficio, cómo les preocupa. Un año de Presidencia cobarde en un país acobardado: hay Zapatero para rato. Por lo demás, Zapatero no sólo ha ido a lo fácil: ha ido a por muy pocas cosas, porque, así, entre nosotros, lo que más ha llamado la atención a los funcionarios monclovitas ha sido la pereza de Zapatero y sus chicos. No entran en si lo hacen mejor o peor, con más o menos talante: lo que dicen es que los chicos del PSOE, y su presidente el primero, son más vagos que la chaqueta de un guardia
por Luis Fernando de la Sota En plena noche, con premeditación, nocturnidad y alevosía, se ha retirado la estatua ecuestre del General Franco de la entrada de los Nuevos Ministerios de Madrid. La noticia no nos ha causado demasiada sorpresa, por que estaba ya cantada desde hace algún tiempo. Al tripartito que actualmente nos gobierna, socialistas, comunistas y nacionalistas, les es imposible aceptar la derrota y la humillación que hace sesenta años les infringió Francisco Franco y sus tropas nacionales en la guerra civil del año 1936. El rencor acumulado durante todos estos años, la frustración que sienten por no haber podido, a pesar de haber vuelto al poder en la transición, sentar en el banquillo de los acusados al anciano general, y que éste muriera en la cama y se le rindieran honores, hace que sientan una obsesión enfermiza y permanente, que les lleva a intentar barrer y suprimir todo vestigio de aquella derrota. Intentan rescribir la Historia. Presentan a los sublevados del 18 de Julio como unos militares incompetentes, mandados por un mediocre general, sin darse cuenta de que tiran piedras sobre su mismo tejado; ya que si eso hubiese sido así, no se explica su contundente victoria, la segunda república como un oasis de tranquilidad, y de buen hacer de sus gobiernos, a los líderes de la izquierda de aquellos años, los Largo Caballero, la Pasionaria, Companys, El Campesino, Lister etc., como dechados de virtudes democráticas, y a los miembros de las brigadas internacionales y a los máquis, como luchadores por la libertad. Pero los hechos son tozudos, y cada vez son mas los testimonios y los estudios y trabajos, que dejan las cosas en su sitio, y aportan versiones documentadas de lo que en realidad fueron aquellos años y aquellos personajes. Personajes que, como Santiago Carrillo, a pesar de su acertada e interesada actitud en la transición española, no puede borrar su pasado de crímenes como responsable de los miles de asesinatos en Paracuellos del Jarama. Y que, en la misma noche de ayer, recibía un multitudinario homenaje de los herederos de aquella izquierda española, amancebados con representantes de otras fuerzas políticas, teóricamente de derechas y católicos, herederos de las víctimas, como Pujol, Ibarreche, o Martín Villa, y con el incomprensible respaldo de un telegrama de adhesión de su Majestad el Rey. Todo un acto de reconciliación nacional, de abrazo democrático, de signo de olvido y perdón para todo lo que ocurrió el siglo pasado. Era la sublime expresión del pacto, del acuerdo al que llegaron todas las fuerzas políticas que en 1978 dieron origen a nuestra Constitución. Lástima que unas manzanas mas allá, unos obreros protegidos por la fuerza pública del Gobierno democrático socialista, convirtiera tan emotivo acto, en un monumento a la hipocresía, desmontando de su caballo, con alevosía y nocturnidad, al General Franco, muerto hace treinta años, ya que no fueron capaces de hacerlo en vida.
Publicado en ABC EL Gobierno de España, único Gobierno occidental en guerra, a la vez, con Dios y con el César, tenía previsto interponerse entre el mundo y el Papa más popular de la Historia, consagrado luz del orbe con el anillo y el báculo de Pedro el pescador, pero llega tarde al eclipse. Por eso, con Juan Pablo II de cuerpo presente en el Vaticano, el teólogo de guardia del progresismo español intentaba reducir en TV un pontificado colosal a un problema freudiano y un error estadístico. ¿El problema freudiano? «Un problema sexual mal resuelto» (al parecer, Wojtyla tuvo de joven «una novia que a ver»), y esto habría afectado a toda la doctrina moral de su pontificado. Bueno, pues he aquí un ejemplo de lo que Popper llamó «expresionismo epistemológico»: la obra de un hombre sólo puede ser la expresión de su estado interno, razón por la cual los sacamuelas del pansexualismo freudiano llegan a sostener que el idealismo del obispo Berkeley —su negación de la materia— fue la expresión de la misma banalidad inconsciente que le causó el sufrir de colitis. Y a esto se le llama saber explicar las cosas. Ahora, «un problema sexual mal resuelto» ¿explica la conmoción mundial causada por la muerte de Juan Pablo II? La verdad es que, en las encuestas y en los artículos de fondo, el progresismo español, tan viejo como el teólogo de guardia, se muestra francamente desairado por lo que denominan «la moral sexual» (?) del Papa, que califican de reaccionaria, sobre la base, en resumidas cuentas, de que no cuadra con la idea que de los condones tiene Loquillo. Sobre este asunto, los famosos de progreso, con ese placer de hablar que sólo es comparable al de los niños que chapotean en el agua del baño, expelen en las encuestas trozos de artículos de fondo de Goytisolo que no tienen más significado que el ruido de un golpe dado en la piel de un tambor: «¡La conciencia y el cuerpo de nuestros jóvenes se han librado del yugo enfermizo de su doctrina y debemos felicitarnos por ello!» Como la cultura es la que vemos, pocas cosas se les antojan hoy más «místicas» que soltar tropos de cáscara crujiente en un café de Marrakech, con el «Librillo Verde» de Jomeini bajo el brazo para saber que «en el momento de evacuar, uno no debe ponerse en cuclillas frente al sol o a la luna, a menos que tenga cubiertos los órganos genitales». Otro teólogo de progreso, éste de los de la liberación, célebre porque en su afán liberador siempre le han parecido pocos los muertos en las Torres Gemelas, afea al Papa sus arrebatos místicos, es decir, que creyera en Dios. Pero ¿a qué aspira un místico sino a la unión con Dios? —Ustedes, los españoles, tienen en la mística la más alta filosofía —contestó Bergson a García Morente, que se quejaba de que en España no hubiera habido filósofos—. Vuestros grandes místicos han alcanzado de un salto lo que nosotros, los filósofos, forcejeamos inútilmente por conseguir. La sublimidad. Basta con leer a San Juan o a Santa Teresa. «Éntreme donde no supe, / y quédeme no sabiendo, / toda ciencia trascendiendo.» «Son como unos deseos de Dios tan vivos y tan delgados, que no se pueden decir; y como el alma se ve atada para no gozar como querría de Dios, dale un aborrecimiento grande con el cuerpo.» El teólogo de guardia del progresismo español corre a. apagar el fuego con un chisguete estadístico: el Papa, dice, cometió el inmenso error de creer que España es una nación católica. Y con esta noticia y dos citas de Azaña vuela Bermúdez a Roma dispuesto a eclipsar al Papa.
Este es el término con que se denomina eufemísticamente a los maridos que se conforman con una situación evidente de adulterio de su esposa, sea por incapacidad para cambiarla, por indiferencia ante el hecho, o por interés en el mismo. Es una expresión desdeñosa, sin llegar a la brutalidad de la expresión vulgar de cabrones, para los que son considerados miserables capaces de convivir con la anormalidad o la falsedad. Puede que esa capacidad amoral se deba a una perversión mental, o puede que sea consecuencia de la indiferencia, o peor, complicidad ante lo anormal, o sea consecuencia de una sensación de impotencia para cambiar los hechos, como se decía antes. En cualquier caso, lo grave en su caso es el consentimiento, tácito o expreso, con la anormalidad. El comentario viene a cuento por la contemplación de la situación actual española. Nuestra Nación, nuestros dirigentes, nosotros, adolecemos de esa grave característica de consentidores ante múltiples agresiones de nuestro código de convivencia. Son agresiones de todo tipo, y en lo que sigue se intenta listar algunas de ellas. Los nacionalistas insultan e intentan vejar el concepto de España y nuestros gobernantes lo consienten y actúan melosamente con ellos. Los automovilistas aparcan bajo letrero en los que se les prohíbe incluso detenerse y los policías encargados de multarles pasan a su lado sin molestarse en hacerlo. Los comentaristas insultan las creencias de la mayor parte de la población y no experimentan pérdida de su audiencia o repulsa escandalosa que les haga replantearse sus expresiones. Los “progresistas” denigran todo lo que se les ocurre sobre los “reaccionarios” y los que se sienten aludidos se quejan sin que les pase por la cabeza la conveniencia de represalias agresivas, informativas o ideológicas. La derecha admite o desdeñoso del calificativo cuando es calificada de franquista y se acoquina ante el “correctivo”, como toro manso. Se predica en foros públicos, con dinero de todos, conceptos o recomendaciones que ofenden a una buena parte de esos todos, y no hay reprimenda ejemplar. Los asesinos acusan de violencia e intolerancia a las victimas, sin que nadie encuentre fuerza suficiente para abochornarles y descalificarles para el ejercicio público. La gran masa de la población agredida, sus representantes y dirigentes, consiente. Es evidente que ese consentimiento es variable, con islotes meritorios que intentan corregir lo que entra dentro de su campo de influencia, pero también lo es que existe la consciencia generalizada de que hay un sector amplio de la población con bula para abusar del resto, real, si no legalmente, en múltiples facetas de nuestra vida. Y que ese resto, que puede ser abrumadoramente mayoritario en algunas de las facetas de nuestra vida nacional, está acostumbrándose progresiva y resignadamente a su anulación virtual, si no física.. Conviene especificar la expresión de resignación en este caso pues, si puede ser una virtud individual cuando de atiene a criterios elevados, constituye un pecado colectivo, autodestructivo, cuando consiente con el triunfo del mal. Y de eso hay mucho en la actualidad de nuestra Nación española. Ese conformismo consentidor es consecuencia de muchas cesiones intelectuales durante décadas, en las que se ha abandonado al adversario terreno para cuya defensa no existía suficiente convicción. Incluso puede que haya sido consecuencia de una generosidad para el que se proclamaba injustamente vencido, en nuestra historia, con ánimo de compensarle de esa pretendida injusticia. La generosidad puede ser también un pecado colectivo, si implica de forma aneja la admisión de un error. Y la pretendida injusticia lo ha sido, pues se ha omitido toda la carga denigratoria sobre los vencidos, cargándola exclusivamente sobre los vencedores. Lo anterior es sólo el aspecto político de nuestro problema. La realidad es mucho más amplia y grave que nuestra política. Nos falta la convicción suficiente para reaccionar adecuadamente ante todas las agresiones a nuestras creencias, historia, ideas y costumbres. Nos acoquinamos ante cualquier acusación denigratoria de nuestros hechos históricos o nuestras fiestas populares. Admitimos todo, indiscriminadamente. Consentimos.
por Erasmo COMISIÓN ABORTADA El PSOE y sus acólitos se empeñan en que todo está aclarado en la comisión del 11 M y quieren cerrarla. Pese a las nuevas revelaciones que sugieren un conjura múltiple. Han conseguido dividir a la Sociedad, pero no les preocupa. Es lo suyo, su papel: generar odio y desconfianza social. CHINA ENVEJECE Como consecuencia de décadas de hijo único, China envejece aceleradamente. Podemos estar a punto de asistir a la desaparición brusca de un tercio de la población. Quizás a una gran eutanasia colectiva. El progreso deshumanizador no se detiene. El futuro nos espera con la consecuencia de nuestros actos, o de nuestras omisiones, simpladas y cobardías. RUMORES SOBRE LA COPE Se rumorea que el Gobierno ha pedido a la COPE la cabeza de Jiménez Lozanitos, y de los que sean precisos para desarbolar ese navío anti socialista. De nuevo, se rumorea. Con mucho fundamento en lo referente a la petición. No hay fundamento aún en lo referente al acatamiento por la Iglesia. ENCUESTA DE POPULARIDAD Publican los periódicos una encuesta acerca de la popularidad de los líderes mundiales, encabezada por el Papa, con un 5,5 y con Bush y Fidel Castro como colistas por el 2,5 – 1,5. ¿Cómo puede haber tanto sectarismo en la gente? ¿Qué sentido tiene publicar datos de encuestas en los que los encuestados dan rienda suelta a su odio, más que a su aprecio? ZAPATERO PASA REVISTA A LOS MARINOS Pasando revista con Chávez a los marinos venezolanos que le presentan armas, el presidente del Gobierno español está mirando en la foto a su acompañante, volviendo la cara con descortesía ignorante a los que le homenajean. La supresión de la Mili ha eliminado una escuela de cortesía elemental en nuestros dirigentes. “LA IGLESIA HA OCULTADO.... .....que los tres últimos Papas han dejado el Pontificado con la salud en mal estado”. Así, insinuando una acusación de secretismo, ocupaba una parte de su tiempo de espera, un locutor de TV en la vigilia del Papa en agonía. ¡Toma, y los cien anteriores! ¡Nadie muere con buena salud. Y todos los pontificados acaban con la muerte del Papa! |
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EL
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y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
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