![]() |
![]() |
|
|
Nº 151 - 12 de mayo de 2005 |
||
|
CONTENIDO 1. Si entras en Roma..., por Juan Manuel de Prada 2. Benedicto XVI. La batalla por el corazón de Europa, por GEES 3. La cuota Simpson, por Valentín Puig 4. Patrimonio perdido, por Jesús Flores 5. Breves, por Erasmo SI
ENTRAS EN ROMA...
por Juan Manuel de Prada Publicado en ABC Juan Manuel de Prada ha sido corresponsal especial en Roma del Diario español ABC durante los días del fallecimiento de Juan Pablo II y la proclamación de Benedicto XVI «Si entras en Roma no saldrás de Roma», advertía Rafael Alberti, en el último verso de un soneto incluido en su libro Fustigada luz. Mientras hago el equipaje y me dispongo a regresar a España, resuena este endecasílabo en mi ánimo con golpes de aldaba: han sido tres semanas de emociones febriles y exaltadas, de alegrías del tamaño del atlas, de secretos deslumbramientos y secretas revelaciones; han sido, sobre todo, tres semanas en las que he notado vibrar dentro de mí sentimientos que creía hibernados para siempre. Un amigo me auguró que volvería de Roma más descreído, o siquiera menos entusiasta de mi fe; el efecto ha sido justamente el contrario: el contacto con esta ciudad santa y profana, eterna y recién fundada, me ha servido para confirmar que el legado del cristianismo es el mejor antídoto contra las desalientos y postraciones con que nos mancha el tráfago de los días. En una época de incertidumbres, banalidades perecederas y modas voltarias que dejan al hombre extraviado en un océano de zozobras, Roma se erige como una roca de salvación: no me refiero tan sólo a una salvación de índole religiosa, sino también cultural, pues para mí la fe de Roma es una forma de resistencia contra la chabacanería imperante, un baluarte que explica nuestra genealogía espiritual y nos defiende contra la intemperie a la que quisieran arrojarnos los bárbaros. Renegar de esa inabarcable posesión equivale a firmar un acta de defunción social (pero hay agentes de la muerte empeñados muy tercamente en exterminarnos); asumirla como propia no constituye en contra de lo que predican estos mismos agentes de la muerte un acto de sometimiento, sino de orgullosa y alegre libertad. Y así me he sentido escribiendo estas crónicas, orgulloso y alegre de mi libertad para transmitirles unas efusiones que, más allá de su expresión instantánea (siempre he procurado escribir en caliente), han dejado en mí un poso imperecedero. Algunos reprochan al catolicismo su coraza de abnegaciones sombrías y sacrificios ímprobos; pero, cuando se salva esa muralla de apariencia disuasoria, nos topamos con prados amenos donde poder retozar como niños en un día de asueto. Los enemigos del catolicismo nos ofrecen, por el contrario, una alternativa de apariencia mucho más golosa y encantadora; pero en su meollo se retuerce la desesperación, que es el padecimiento más frecuente de los hombres, cuando se tropiezan con un universo que carece de sentido. La revolución eterna del cristianismo consiste en descubrirnos el sentido del universo, esculpido en las palabras sencillas que pronunció un Galileo; de ese descubrimiento surge un júbilo sin fecha de caducidad. Cuando a ese júbilo se añade una cierta sensibilidad estética y una mínima inquietud intelectual, la vida se convierte en una fiesta íntima de la inteligencia y de la emoción. Escribía Chesterton que la alegría, que era la pequeña publicidad del pagano, se convertía en el gigantesco secreto del cristiano; yo, que soy un cristiano algo impúdico, he tratado seguramente sin éxito de mostrarles en estos artículos ese secreto que me invade y desborda. Nunca podré expresar suficientemente mi gratitud al periódico que me envió a Roma. Tampoco a quienes me han servido de brújula en estos días arrebatados, cuyos nombres quiero consignar aquí: Francisco Froján, José Luis González Novalín, Juan Manuell Mora, Juan José García Noblejas, Giovanni María Vian, José Luis Martínez Gil. Acompañado de este último, un fraile de San Juan de Dios jovial y hospitalario, me he movido sin cortapisas por el recinto vaticano: he paseado sus jardines umbrosos y huroneado en su biblioteca (donde hubiese querido quedarme a vivir, aspirando el aroma unánime de dos mil años de sabiduría acumulada), he contemplado con arrobo los frescos de Rafael que ilustran las paredes de la Secretaría de Estado y llegado incluso a atisbar la figura blanca de Benedicto XVI, que salía de San Dámaso, tras reunirse con los cardenales que acababan de elegirlo, para montar en el automóvil que lo aguardaba a la puerta. Fue una visión fugaz; pero por un instante mi mirada se tropezó con la suya, que era limpia y risueña, llena de esa alegría gigantesca que sienten los hombres cuando acatan su designio. Era una mirada que explicaba el sentido del universo y decía: «Sígueme». Mientras cierro las maletas, me asalta una certeza inamovible: nunca saldré de Roma.
BENEDICTO XVI. LA BATALLA POR EL CORAZÓN DE EUROPA
por GEES publicado en libertaddigital El impacto del nuevo papado en España será especialmente intenso. Ningún líder político europeo es mejor exponente del pensamiento débil y de la voluntad de claudicación en la defensa de nuestros propios valores que Zapatero. La elección del Cardenal Ratzinger como nuevo Papa tendrá repercusiones estratégicas importantes más allá de su dimensión estrictamente religiosa. Así, si Juan Pablo II fue un actor decisivo en la caída del totalitarismo comunista, Benedicto XVI puede ser un Papa revolucionario para la Vieja Europa. Que el primero fuera polaco y que el actual sea alemán simboliza muy claramente la tarea histórica que marcó el pontificado del Wotjila y definirá el de Ratzinger. El nuevo Papa hará de la lucha contra el pensamiento débil, contra el relativismo moral y contra la cultura del consumo y el placer imperante en los países occidentales su principal campo de batalla. Ganar el corazón y la mente de los jóvenes constituirá su principal objetivo estratégico. Esta lucha tendrá repercusiones importantes en una Europa que parece querer renunciar a sus raíces cristianas y que llevada de un espíritu acomodaticio no opone resistencia alguna a la colonización cultural e incluso al proselitismo fundamentalismo de otras religiones. Más allá de la dimensión religiosa de este proceso, es obvio que existe un riesgo de pérdida de la propia identidad. Y si Europa pierde la conciencia de misma, es muy difícil que tenga la voluntad de defenderse o de garantizar su propia seguridad. El impacto del nuevo papado en España será especialmente intenso. Ningún líder político europeo es mejor exponente del pensamiento débil y de la voluntad de claudicación en la defensa de nuestros propios valores que Zapatero. Es más, ZP ha hecho del laicismo agresivo, que pretende borrar toda huella cristiana de nuestra sociedad, uno de sus principales líneas estratégicas de actuación política, sino la fundamental. El choque de esta política antirreligiosa con la claridad conceptual, la firmeza doctrinal y la convicción de este nuevo Papa está asegurado. Es más, Benedicto XVI sabe muy bien que la victoria de la Nueva Europa espiritual que aspira a construir tiene en el flanco central el frente de batalla decisivo, pero nunca podrá alcanzarse si mientras pierde del flanco sur.
por Valentín Puig Publicado en ABC Réplicas andantes de la fámula Simpson acechan en aeropuertos, las estaciones de tren, playas y museos. Eructan, avanzan como bisontes extraviados, comen y hablan con la boca llena, ponen los pies en los asientos y ostentan esa gracia imperecedera de la buena gente crecida en un mundo ya sin manuales de urbanidad. Incluso tienen sentimientos aunque nunca deberes. Si el clan viaja al completo, el más normal es el tortuoso señor Burns, por lo menos capaz de distinguir entre bien y mal en un mundo de simpleza moral legitimada por la disfuncionalidad. Millones de telespectadores comparten la vagancia de los Simpson, tal vez porque como papá Homer acostumbra a decir: «Si algo es difícil de hacer, no vale la pena hacerlo». Todos tenemos ya algo de los Simpson, como un polen clónico que universaliza al adolescente que es un delincuente hiperactivo o a la hija saxofonista. Son dioses de la pequeña pantalla. La aparición de la familia Simpson en la ciudad de Springfield fue inicialmente la botadura de un velero pirata, políticamente incorrecto, pero la hegemonía irrefutable del mimetismo la ha transformado en código de normalidad. Las crisis de los Simpson ya no son el eco de una parodia a menudo de Star Trek , sino una solicitud de compasión por mucho que se merezcan esas catástrofes inminentes que al final un destino benévolo resuelve con magnanimidad. Es por estas razones que los Simpson se han salido de madre y andan a sus anchas haciendo cola en el museo del Prado, trotan por la Gran Muralla China o acaban de polucionar las aguas de Venecia. De la sociología al mito, las anormalidades acaban por ser modelo. Como siempre dice Bart: «¡Ay, caramba!». Vivir al día mientras pague el Estado asistencia!, ésa es la gran aventura. Luego todo se resume en que la sociedad acaba discriminando positivamente el microcosmos que representan los Simpson, tan necesitados de afectos, tan disfuncionalmente ubicados en la práctica del sin esfuerzo, tan activamente inactivos. Los guionistas logran ocurrencias, pensamientos e ingeniosidades expresivas para poner en boca de una conciencia iletrada, fagocitada por la televisión y abrevada en la barra del «Moe's». De ahí ha despegado un ejército de familias Simpson para obstruir las entradas de los grandes almacenes, comer pedazos de pizza chorreantes de queso fundido y lanzar gritos de guerra bajando por las escaleras automáticas de un museo del OVNI. Esa proliferación clónica por vía de la discriminación positiva genera un efecto de llamada muy potente: incluso la policía de aduanas se asemeja hoy en algo al corrupto Mayor Quimby y todos tenemos unas primas que son exactamente como las hermanas de Marge. Al abuelo Simpson le vemos todos los días, hecho una furia, dándole de patadas a un contenedor de basura. Cada época tiene los monstruos que se merece.
PATRIMONIO PERDIDO
por Jesús Florestomado de Vistazoalaprensa (Melilla Hoy) No sería necesario volver a temas como éste del patrimonio perdido si no fuera porque alguien ha debido de registrar en la oficina de patentes la frase "recuperar la memoria", utilizándose estas campañas para modificar la Historia al gusto hoy oficial y hasta institucional. En la época que se ha venido a llamar "contemporánea" (a partir de la Revolución Francesa) ha habido tres grandes destrucciones del patrimonio español: la "Francesada", es decir la guerra de la Independencia; las "Desamortizacines" (de Mendizábal y Madoz); y las de la Guerra Civil. Vamos a ocuparnos de esta última. En toda guerra se producen destrucciones del patrimonio como consecuencia lógica de los mismos hechos bélicos: batallas, combates, bombardeos..., pero en la Guerra Civil estas destrucciones del patrimonio revistieron caracteres y dimensiones que se salían del simple hecho militar o bélico. Y vamos a incluir en estas destrucciones "patrimoniales" las que se produjeron algunos años antes del estallido de la terrible guerra. Porque esta maldición sobre nuestros tesoros históricos empezó cuando todavía no había pasado un mes de la proclamación de la república. Son los hechos conocidos como "quema de conventos" donde ardieron iglesias y conventos en varias ciudades españolas, especialmente en Madrid y Málaga, pero también, archivos y valiosas bibliotecas, ante la pasividad del gobierno que no quiso intervenir para reprimir los desmanes. Recordemos aquel telegrama del gobernador de Málaga que decía a su ministro en Madrid: "se ha iniciado la quema de conventos, mañana continuará". Las siguientes destrucciones del patrimonio ocurrieron durante la mal llamada "revolución de Asturias". La sublevación contra la república por parte de los socialistas, comunistas y anarquistas fue en toda España, aunque sólo prosperó durante algún tiempo en Cataluña, Vascongadas (allí asesinaron, entre otros, al padre de Marcelino Oreja) y Asturias. Pero sería en Asturias donde más sufrió nuestro patrimonio pues, aparte del hecho del asalto al Banco de España, ocurrieron los del intento de voladura de la Cámara Santa o los graves daños producidos a la martirizada catedral de Oviedo. Y sería durante la guerra civil cuando nuestro patrimonio sufrió las mayores depredaciones y destrucciones de nuestra historia reciente, exclusivamente en la denominada zona "leal" o bajo el dominio del gobierno de la república. Y aunque el Tesoro que se guardaba en los sótanos del Banco de España puede ser considerado con todo derecho patrimonio de los españoles, vamos a pasar de puntillas sobre el envío de estas reservas del Banco de España (una de las más importantes de nuestro entorno europeo) a Rusia, país con el que España a ni siquiera mantenía relaciones diplomáticas y que siempre se negó a firmar un recibo del oro enviado desde Madrid, tesoro que luego manipuló según sus propios intereses. La destrucción del patrimonio en la zona republicana fue abrumadora, si bien en unas zonas más que en otras. Por poner un ejemplo (paralela a la brutal persecución religiosa) sería Barcelona una de las ciudades españolas con mayor número de destrucciones ajenas a los avatares de la guerra. Prácticamente todas las iglesias, conventos, capillas... fueron incendiados, saqueados o destruidos. La Catedral pudo librarse de devastaciones mayores, ya que "sólo" se destruyó un retablo, se robaron candelabros valiosos y se dañó gravemente el sepulcro de Santa Eulalia. Pero se destruyeron tesoros de arte como el templo gótico de Santa María del Mar, la cripta de la Sagrada Familia con todas las maquetas, planos y hasta la tumba del arquitecto Gaudí, la iglesia de Belén, etc... Fuera de la arquitectura religiosa, hubo destrucciones absurdas, como la del "Puente del Diablo", en Martorell, admirable obra medieval, o como el intento de voladura del Arco Romano de Bará (fuera de Cataluña se trató de destruir el puente romano de Alcántara). Siguiendo con Cataluña, además de las destrucciones estuvieron al día los saqueos, también organizados (como en el resto de la zona "leal") por las instituciones del Estado. Las autoridades de la Generalidad se preocuparon desde los primeros días de la guerra de poner a "salvo en Francia" bienes y tesoros, privados o públicos, con la idea de servirse de ellos para sobrevivir en caso de derrota (hablamos de los primeros meses de la guerra...). Tablas medievales, esculturas románicas, joyas privadas o públicas... un gran tesoro se almacenó en varios lugares próximos a la frontera francesa para ser, finalmente, enviados a "lugar seguro". Tuvieron mala suerte los depredadores institucionales catalanes pues, terminada la guerra, el gobierno español consiguió del francés la restitución de lo saqueado que regresó a España en ocho vagones de ferrocarril. Viene bien hablar ahora del Museo del Prado. El pretexto para sacarlo de Madrid fue el de los bombardeos, pero en Madrid había muchos lugares seguros contra bombas que ni se consideraron ya que la idea del gobierno republicano era sacarlos de España por las mismas razones por las que fueron sacados los tesoros de Cataluña por la Generalidad. Alrededor del Prado todo es propaganda, desde el nombramiento de Picasso como director (Picasso ni siquiera se hizo cargo de tal honor, ni por supuesto pisó España), hasta el envío de sus cuadros fuera de Madrid. Los peligros que podía correr este patrimonio inigualable eran mucho mayores en tan largo viaje que si se hubieran conservado en lugar seguro en la capital. Primero en Valencia, después en Barcelona, después en unas minas de sal, en al castillo de Perelada, en el de Figueras... Azaña se desesperaba al saber que debajo del lugar donde él dormía se almacenaba todo aquello. Consiguieron sacar gran parte de este patrimonio, pero otra parte nada despreciable se quedó en Figueras y, pese a la voladura que programaron las tropas de Líster, sólo sufrieron algunos daños. El representante del bando nacional que marchaba con las tropas para ordenar, recoger y relacionar todos estos tesoros requisados y robados a particulares o a museos, comentaba la impresión que le dio el ver en uno de los sótanos del castillo de Figueras, tantos tesoros, tirados por el suelo, entre escombros. Tampoco les sirvió el Museo del Prado como moneda de cambio, como aval o garantía para conseguir dinero en el exilio, porque Suiza devolvió al gobierno español todo lo saqueado, que pudo regresar a España para, sólo dos años después, poder mostrarse al público en el Prado, una vez restaurados los daños principales, que los hubo, como por ejemplo "El martirio de San Andrés" al que un jefe republicano irritado le disparó cinco tiros de pistola. Y por último, para no alargar más este tema, diremos algo del "Vita". Este yate transportó a México un cargamento, verdadero tesoro producto de saqueos, robos y requisas, tesoro que desapareció en manos de los que pudieron hacerse dueños del flete después de pagar fuertes "mordidas" al gobierno mexicano. Las valiosísimas colecciones de antiguas monedas de oro fueron implacablemente fundidas en rentables lingotes; muchas joyas, como unos pendientes de perlas de Juana la Loca, fueron a parar a "damas" de altos cargos de la política mexicana... Se conoce casi todo el cargamento del "Vita", que como hemos dicho era en gran parte producto de saqueos o requisas a particulares, otros de bienes públicos, y por esta razón se trató hace años de crear una comisión en las Cortes para valorar aquel tesoro, ver la posibilidad de recuperar algo de él y, por supuesto, compensar económicamente a las víctimas del saqueo del "Vita". No hubo suerte, se echó abajo la idea o el proyecto, siendo una de las personas que más eficazmente obstaculizó en las Cortes la non-nata comisión, la esposa del entonces ministro de Defensa Vargas, posteriormente nombrada presidenta de la Fundación Banesto por graciable decisión de Mario Conde. Se habla de recuperar la Historia, y esto es Historia, aunque a unos, lógicamente, ha de disgustar, pero cuando se trata de un deseo real y honrado de bucear en esa Historia, recordemos que cada palo ha de aguantar su vela, vela que, por otro lado, se encendió hace más de sesenta años, es decir, que se ha de buscar la Historia dejando las mentiras y los rencores a un lado, que ya va siendo hora.
BREVES
por Erasmo ¡LA QUE NOS ESPERA! La elección de Benedicto XVI ha irritado, como se esperaba, a los progres. Han empezado ya sus campañas, personales y colectivas, de descalificación. Uno de ellos le recordaba los versos de Machado...« ¿Tu verdad? No, la verdad. Y vamos a buscarla juntos». No saben la diferencia entre su verdad y La Verdad, de la que el Papa es Administrador. Como escribe Jiménez Lozanitos «¡No le va a quedar más remedio a Polanco que excomulgarle!» Los que se han auto excomulgado pontifican al Sumo Pontífice, y nos hacen presagiar una tabarra impresionante. ELECCIONES INVALIDABLES ¿QUIÉN OSARÍA? Otegui votó ostensiblemente con el DNI Vasco, ilegal. Lo mismo hicieron otros batasunos, imponiéndose amenazadoramente a los audaces de la mesa electoral que se oponían; tímidamente, claro, pues una pistola fría en la nuca enfría los ánimos. ¿Cuántas mesas electorales podrían ser invalidados por ese motivo? No se sabe de ningún movimiento en ese sentido, pero ¿qué vuelco darían los resultados de las elecciones vascas! RODRIGUEZ COMBATE A LA ETA RINDIÉNDOSE PREVENTIVAMENTE El Presidente reprocha a Rajoy que el PP no quiera colaborar en su estrategia de acabar con la Eta poniéndola en el Parlamento vasco. Rajoy es un obtuso que no comprende que rindiéndose, dando a la banda todo lo que pide se le desarma. ¡Está tan claro! Si la mayor parte de España se rindió el 14 M ¿por qué cambiar ahora en el trato con los otros terroristas? Tanto más si posiblemente son los mismos ¿No? EL PP PROHIBIÓ LA BANDERA ESPAÑOLA EN ALGUNO DE SUS ACTOS ELECTORALES VASCOS Se informa indirectamente de que ha sucedido eso. Explica la defección que ha sufrido el PP por buena parte de su electorado. ¿Quién puede entusiasmarse en votar con riesgo a quien no quiere decir qué es? No se alegue que allí todos los que votaban eran españoles. Es evidente que sólo unos se consideran como tales. UN GOBIERNO RESPETUOSO Primero Jodé Blanco, y después su Jefe, advierten “urbi et orbe” que “respetarán el resultado del Conclave. El Mundo entero se siente aliviado. La posibilidad de que el Gobierno de España impugnara la elección Papal, si el Papa elegido no fuera satisfactorio para ellos, preocupaba a ingentes multitudes. Particularmente a españoles, asombrados de hasta dónde puede llegar la estupidez de sus representantes electos. CESIÓN DE TANQUES, PERO ¡ESO SI! CON CONDICIONES España vende a Marruecos unos cuantos M60 “con la condición de no emplearlos contra Ceuta y Melilla”. Nada que objetar a la venta de armas a un potencial enemigo. Es mejor que se suministre de nosotros que de otro ajeno, desconocido e incontrolable. Algo que objetar en suministrar armas contra los saharauis, pero ¡ya estamos tan perdidos en ese tema! Pero si que hay que objetar en la reserva.¿Piensa alguien de verdad que si otro se mete en guerra contra nosotros, va a molestarse en mantener las promesas que nos hizo? ¡Vamos, hombre! UN MINISTRO DE DEFENSA MUY PECULIAR Bono, Ministro de Defensa, anuncia que “prefiere morir a matar”¿Pretende entrenar a nuestros soldados a morir inermes? ¿Es tonto? ¿Nos toma por tontos? Debe ser esto último. Todo el gobierno actúa igual, diciendo irresponsables frases demagógicas ¡Qué panorama! |
||
|
EL
CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades
relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la
formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos
actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los
españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias
y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
que ello suponga asumir las distintas opiniones. Información: elcorreo@opinion-encuentros.org |
||