![]() |
![]() |
|
|
Nº 154 - 16 de junio de 2005 |
||
|
CONTENIDO 1. Contra Francia, por Juan Antonio García Domínguez 2. La forja del crimen, por Carlos Herrera 3. Lo ha conseguido, por José María carrascal 4. La manifestación y la calle, por Luis Fernando de la Sota 5. Breves, por Erasmo por Juan Antonio García Domínguez Publicado en elsemanaldigital Cuando París aún valía una misa, Proust descubrió la fórmula para diagnosticar sin margen de error el síndrome de la decadencia en la aristocracia gala. Así, llegaría a la conclusión empírica de que la clave se ocultaba en el rito ceremonial de tomar el té. De tal guisa que –concluyó– los que en aquellos espejos de vanidad ya sólo se pudieran rodear de Grandes de España, habrían alcanzado el punto de no retorno en la pendiente del ostracismo. No era mismamente el “Siempre nos quedará Rodríguez” que –dicen– susurra Chirac por los jardines del Eliseo, embutido en una gabardina de los Albertos. Pero casi. Vaya, de aquellos polvos, estos lodos (o al revés, si uno ha de creer los chismes de la prensa francófona de Suiza). El caso es que, desde entonces, Francia es un país anclado a la nostalgia del mito de Francia. Y fiel a sí mismo, en pleno 2005 dispone del mejor sistema cultural, ideológico y económico para triunfar en el siglo XIX. En efecto, está extraordinariamente bien dotada para desenvolverse en un universo lento, simple, previsible y cerrado; es más, en cualquier mundo que no se pareciera en nada a éste, resultaría imposible superarla en terreno alguno. El secreto de cómo lo han logrado es sencillo, reinstaurando el Antiguo Régimen. Lo explica Revel: “la alta administración equivale a la nobleza de corte; los funcionarios, a los caballeros; los subvencionados de la cultura, al clero; los grandes financieros, a los monopolistas de especias; los profesionales liberales, a los togados; y los que han de trabajar para el mercado, al tercer estado”. De todos modos, y con ser notable ese parto, la madre patria de José Bové y de Bokassa I el Caníbal, aún fue capaz de engendrar otra criatura a su imagen y semejanza: Uropa; esa Ínsula Barataria que ahora ya sólo habita ZP (cómo será su soledad que a Pepiño quiere rebautizarlo Viernes). “Hablan de Tocqueville pero, no te engañes, sólo es por buscar en sus páginas el rastro de Luis XV”, alertaba Revel. Y no podía ser de otro modo: Uropa, la hija putativa, salió calco milimétrico de la madre. Melliza francesa fue esa Uropa que ahora repudian. Como dote suya fueron los derechos privados, los privi legios de la alta nobleza funcionarial de Bruselas que agranda su diezmo feudal gracias a la expansión indefinida del Presupuesto. Igual que a París se debe esa grotesca prostitución de los principios democráticos que, pomposamente, dieron en llamar Unión Europea; ese castillo de naipes marcados por cuyos pasillos no dejó de vagar ni un instante el fantasma de Luis XV –y el de los otros catorce–. Allí se atrincheraron los estamentos dirigentes del Antiguo Régimen. Y allí se vino humillando al tercer estado hasta el parricidio del domingo. Pero no hay mal que cien años dure. ¡Uropa ha muerto! ¡Por fin! por Carlos Herrera publicado en ABC Pueden los jefes de estudios o las consejeras de gobernación quitarles toda la importancia que quieran a la violencia juvenil, a las bandas que la desarrollan o a la acción intimidatoria que determinados jóvenes muestran por cualquier calle de su ciudad, pero eso no les restará la que tienen, que es mucha. Los habitantes de las diferentes arcadias felices que están censadas en muchos espacios colectivos de España dirán que son elementos aislados, hechos graves pero extraordinariamente singulares, productos de la incomprensión de nuestro tiempo y todo el bla, bla, bla que despliegan los timoratos y políticamente correctos políticos españoles. Bueno, pues siendo así, algo en el interior de estos merluzos les dice que la realidad es otra. No quieren verla, pero saben que existe. Es la realidad consecuente a años de deconstrucción, no más. La colosal crisis de autoridad de las sociedades modernas —las más atávicas, curiosamente, no padecen este problema de forma tan aguda ha ido minando las relaciones verticales de los individuos, los cuales, consecuencia de la educación de los últimos veinte o treinta años, no han recibido correctamente el mensaje cifrado que instala en sus cerebros el concepto de esfuerzo y recompensa. Han recibido, en cambio, otro que atempera la relación entre la comisión de una falta y la pena consecuente: se pasea por las generaciones más jóvenes un inusual sentido de impunidad que envalentona sus fechorías. Realmente, nunca pasa nada. La bo-driosa Ley del Menor, causa de muchos delitos, cuando no crímenes, en España, permite que los más jóvenes se vayan de rositas literales tras la comisión de todas las faltas. Sumemos a ello la desestructuración que padece la institución familiar desde hace años y tendremos ya el cuadro a medio pintar. Los efectos pavorosos de la pérdida de la solidez de la familia son comparables a lo que los guetos, la laxitud penal de la justicia y la pérdida de la ecuación escolar trabajo-resultados han causado en distintas franjas juveniles. Y ahí están, en Hospitalet y en Berga. Los autistas gestores que nos hemos dado interpretan la realidad con los cuatro tópicos de siempre, pero los casos son paradigmáticos de la realidad de muchos barrios españoles. Si, de hecho, a la hora de valorar la gravedad de los hechos, es preferible tender hacia la alarma que hacia la ceguera voluntaria, aquellos que no quieren ver que la delincuencia inexplicable arranca cada vez a edades más jóvenes acabarán siendo responsables de la adormilada reacción de la sociedad, la cual, por muy indignada y asustada que esté, sigue a la espera de que alguien haga algo más que recitar recetas de progre iluminado. Los jueces instan a que se tomen medidas para evitar que los delitos juveniles prescriban en un pis pas: los delincuentes se lo saben y se despistan el tiempo necesario para que pasen los tres meses, tres, después de los cuales el delito pasa a mejor vida. Eso, sin ir más lejos. Ciertamente, no se va a conseguir aplacar esta alarmante tendencia de incorporarse a la brutalidad y a la delincuencia con edades más tempranas sólo con medidas punitivas. Harán falta muchas más, educativas, culturales, sociales, familiares, todas de plazo largo y lento. Pero está claro que sin medidas punitivas no se avanzará ni un milímetro. El Estado debe llegar a todos los rincones posibles como ejemplo de valor social y en ello va incluida la severidad con la que contempla la falta a los derechos colectivos, cosa que, aunque les parezca muy dura a algunos lánguidos y descuidados responsables sociales, suele ser un ejemplo de enorme efecto. Las causas y circunstancias de los sucesos de Berga y de Hospitalet son distintas. Los componentes grupales cambian ostensiblemente, pero el mar de fondo lleva la misma ola: si seguimos mirando para otra parte, todo dice que acabaremos por ahogarnos irremisiblemente.
por José María Carrascal publicado en La Razón En efecto, lo ha conseguido. Pero no hay que felicitarle. Por cosas así no se felicita a nadie. Don José Luis Rodríguez Zapatero ha conseguido dividir a la sociedad española en dos mitades, incapaces ya de ponerse de acuerdo en nada incluidas las víctimas del terrorismo, sobre las que no debería haber la menor sombra de duda. Lo ha conseguido en una labor sorda, callada, tenaz, desde el primer día que ocupó la Presidencia del Gobierno, a base de desenterrar muertos, desempolvar agravios, anatemizar a media España, volver a la retórica del «nosotros y ellos», negando a éstos toda legitimidad. En sólo un año ha logrado deshacer el esfuerzo acumulado durante los treinta transcurridos desde la transición. Se fundó ésta en la vuelta de página, en el reconocimiento de errores por ambas partes, en la aceptación de una España plural en todos los sentidos, empezando por el político, con ideas distintas y propuestas diferentes, pero todas ellas igualmente válidas. Un borrón y cuenta nueva, una refundación del Estado español, un nuevo contrato social entre todos los es pañoles. No olvidando lo pasado, sino al revés, teniéndolo muy presente para que no volviera a ocurrir. La inmensa mayoría de los españoles lo aceptó, excepto los que decidieron continuar la guerra fratricida por su cuenta, una guerra que dura por lo menos dos siglos y ha causado en su última etapa cerca de mil muertos. Pero los grandes partidos, el PSOE naturalmente entre ellos, aceptaron ese gran compromiso para la paz y el entendimiento entre los españoles. Ahora, sin embargo, nos damos cuenta de que en el PSOE había una facción que no lo aceptaba, que deseaba un ajuste de cuentas antes de volver página. El volumen de esa facción no lo conocemos con exactitud. Mucho apunta que es pequeño. Pero como da la casualidad de que en él se encuentra el presidente del Gobierno, es tanto como si fuese el todo. Con lo que hemos vuelto a la carrera a la confrontación, a la negación del otro, a las dos Españas. Algo inevitable si se abjuraba del compromiso de la transición. Por qué Rodríguez Zapatero ha abjurado de ese compromiso es algo que nadie sabe y pertenece más a los dominios de la psicología que de la política. Que el nieto de un fusilado por Franco esté al frente del Gobierno español parece la mejor prueba de que la transición funcionó. Pero todo apunta que no para él, empeñado en retomar el hilo de la historia española, no ya en 1975, sino en 1939 o en 1936. No sé si lo conseguirá, pues la historia puede reescribirse, pero no rehacerse. Lo que se hizo, hecho está, para bien y para mal. Pero lo que siempre podemos hacer, y los hombres somos duchos en ello, es repetir los errores del pasado. El Sr. Rodríguez Zapatero, de entrada, ha conseguido dividir de nuevo a los españoles, en todo y sobre todo.
por Luis Fernando de la SotaUnos que más de un millón. Otros que ochocientos mil. Los más rácanos que doscientos mil. Es igual. Hace mucho tiempo que se han inventado los sistemas para cuantificar el número de asistentes a una manifestación o concentración con un índice bastante aproximado de acierto. En definitiva muchísimos. Una muchedumbre que colapsó las salidas de las estaciones de metro cercanas. Una riada humana que cuando la cabecera de la manifestación llegaba a la Plaza de la República Dominicana, todavía seguía llegando a la confluencia de López de Hoyos y Príncipe de Vergara. Los que empezamos a las seis de tarde en ese punto, llegábamos a las diez de la noche al final. Una inmensa masa de personas llegadas de todas las partes de España, y algunas del extranjero, que en todo momento observó correctamente las instrucciones y los deseos de la convocante Asociación de Víctimas del Terrorismo y se mordió los labios para no expresar otras opiniones y otras calificaciones que se quedaban atascadas en la garganta. Alguien dijo: Estamos tantos como en la manifestación del 11M. No era verdad. Faltaban los socialistas. La izquierda, en general, que no quiso unirse al apoyo de las víctimas. La consigna recibida y su temor al rechazo, y a la posibilidad de tener que oír lo que no querían. Su temor a comprobar los aplausos y los gritos ensordecedores de apoyo a los familiares de los asesinados por ETA o por los terroristas islamistas, o a que las muestras de afecto se las llevaran los dirigentes del Partido Popular, les hizo quedarse en casa, y a seguir con asombro, envidia y seguramente con un poco de vergüenza el desarrollo de la manifestación. Ha sido todo un plebiscito popular contra la política del Gobierno en materia terrorista en general, y un claro rechazo al Alto comisionado del Gobierno. Un Peces Barba, que asegura que no tiene intención de ser el representante de las víctimas ante el Gobierno, sino al contrario, el representante del Gobierno ante las víctimas, para ordenarlas, conducirlas, aparcarlas y a ser posible que no molesten en la maniobra socialista de negociar con ETA. Y lo peor no es que no sea cesado, sino que no dimite, aunque no fuera mas que por un poco de sentido del pudor y de vergüenza torera. Es ese que se jactaba democráticamente en el homenaje a Carrillo, de que en un lado estaban los buenos, ellos, naturalmente, y al otro lado los otros. Es decir los que no piensen como ellos. Pero la manifestación tiene también otra lectura. Hasta hace poco, la calle era de las izquierdas. Con motivo del “Prestige” y el “nunca mais” primero, luego la guerra de Irak y mas tarde el 11M., cientos de estudiantes, grupos de sindicalistas de UGT y Comisiones Obreras, y colectivos de cualquier clase, cada lunes y cada martes, y por cualquier motivo, se manifestaban contra “el del bigote”, con la colaboración del grupito de artistas que se apuntan a todo, con tal de conseguir subvenciones y contratos millonarios y le servían en bandeja al Partido socialista, “el clamor social o popular” necesario, para tomar sus decisiones de gobierno. Pero ahora, la calle, ya tiene otro competidor, y las víctimas del terrorismo ayer, como las organizaciones de la Iglesia próximamente, van presentar otro escenario, como se dice ahora, en el que los protagonistas y los gritos y clamores son otros, y no precisamente a favor de Rodríguez. Rubalcaba sigue instando a sus medios, La SER y EL PAIS, a que saquen toda su artillería pesada, y a los nuevos poncios, como al de Madrid, que asuste a los madrileños con lo de las manifestaciones de alto riesgo, pero el tema se les va de las manos. Y los disconformes, le han cogido el gusto a eso de ponerle verde al Gobierno a voz en grito por las calles. Naturalmente lo que de verdad vale son los votos en las urnas, pero el clima determina e influye mucho en gran número de indecisos, y se nota en medios gubernamentales una gran preocupación por estos actos de rebeldía popular, que en los medios nacionales e internacionales, están poniendo en duda el “talante” del presidente, y “la adhesión de la gran mayoría de los españoles” a sus actos de Gobierno. La balanza puede estar cambiando de signo. Por Erasmo UNA MANIFESTACIÓN INDEPENDIENTE La multitud que atendió a la convocatoria de la AVT ha impresionado a todos los sectores de la opinión. Incluso el Sr. Rodríguez, capaz de decir en las Cortes la vileza de que “desgraciadamente no se puede atender a alas víctimas del terrorismo, porque están enterradas”, ha convocado a la Junta directiva de la AVT. La derecha se muestra encantada de que su gente salga a la calle. La gente ha demostrado que sabe hacerle oídos sordos a quienes les desaconsejaban asistir. Y lo ha hecho con alegría. CONTINÚAN LAS SALVAJADAS EN IRAK A un ritmo de vente o treinta cada dos o tres días, los locos asesinos de Irak matan a quienes pretenden “liberar”. La estabilización del país pasa por la liquidación de esa banda asesina, y en buena parte extranjera, según parece. Y ello es tarea de los propios iraquíes, los que ponen las victimas. Ayudados por los extranjeros que no han mostrado la cobardía suficiente para desertar de su apoyo a la libertad iraquí. ALGO FUNCIONA BIEN (NADAL, MOTOS) Nadal en el Roland Garros y los triunfos de diversos motoristas y atletas demuestran la calidad deportiva de un país atascado aparentemente con el fútbol. Como en muchas otras facetas de la situación española, hay corrientes de vida y sabor por debajo de la espuma de políticos y ruidos con las que nos ensordecen y obnubilan LA ESTUPIDEZ RAMPANTE Nuestro impresentable Ministro de Asuntos Exteriores (Ya saben, ése al que conviene preparar un despacho en un submarino, porque “en el fondo no es tan tonto”) ha declarado ¡a un grupo de senadores marroquíes! Que “la derecha española quiere que la Legión vuelva al Sahara” Si, Sí, señores, ¡el Ministro de Asuntos Exteriores del Reino de España! PILAR MANJÓN HACE SU PAPEL Esta militante comunista, que se precia de que su marxismo le permite discurrir lúcidamente (con ello debería quedar dicho todo sobre ella) Ha atacado a la AVT, a los manifestantes del 4 J, a los medios que apoyaron la manifestación, a los dirigentes..... Y se ha retractado después, diciendo que no había dicho lo que otros le escucharon, y grabaron, decir. Lo que demuestra que hasta los marxistas son capaces de percatarse de cuando se han pasado de rosca. Aunque ello no suponga propósito de enmienda, por supuesto. Eso exigiría una conversión, para lo que están incapacitados. LOS VOTANTES SE IMPONEN POR FIN A LOS POLÍTICOS... FUERA El resultado de los refrendos europeos de Francia y Holanda anima el cotarro político. Prescindiendo de los juicios de valor acerca de muchas de las motivaciones para el NO, lo claro es que unos pueblos son capaces de hacerle la higa a su políticos manipuladores y decirles que se corrijan o que se vayan a casa. ¡Qué envidia, desde España! |
||
|
EL
CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades
relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la
formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos
actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los
españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias
y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
que ello suponga asumir las distintas opiniones. Información: elcorreo@opinion-encuentros.org |
||