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  Nº 158 - 6 de octubre de 2005

  

   CONTENIDO    

1. Araña con nueve patas, por Ernesto Ladrón de Guevara

2. Tolerancia, por Jon Juaristi

3. Reflexión sobre Apóstatas, por Ignacio San Miguel

4. Envilecimiento Nacional, por Martín Quijano

5. Breves, por Erasmo

 

ARAÑA CON NUEVE PATAS                                                                           arriba

 por Ernesto Ladrón de Guevara

Publicado en elsemanaldigital

Acabo de leerlo en un diario de tirada nacional: Iztueta (ex consejera de Educación del País Vasco) abogaba por un currículum educativo propio para los vascos, donde se refleje el carácter de los mismos. Y para ello afirmaba: "Mal que les pese, Euskadi ha existido, existe y existirá" –aunque no sé aún sobre qué bases históricas, sociológicas o culturales se basaba para tan rotunda afirmación respecto a nuestros antecedentes previos al primer Estatuto vasco-; subrayando que en el País Vasco hay "biología propia y zoología propia".

Lo que supongo que traducido a enseñanza en las aulas significará que los protozoos, animales y plantas vascos tienen rasgos específicos que los identifican como tales. No sé si se referirá a que las arañas vascas tienen nueve patas a diferencia de las españolas, o que las víboras llevan impreso en su lomo la ikurriña, o bien que los robles, hayas y castaños dan frutos con una carga genética diferente a sus homólogos de Cantabria o Castilla.

Ya lo saben: hay que estudiar una zoología y biología diferencial vascas, con label propio.

Podría ser que la Sra. Iztueta confundiera zoología con antropología. O que considerara que el genoma humano, que comparte más del 99% en cualquiera de sus variantes raciales, no es aplicable al hecho diferencial y que ahora hay que encontrar motivos de disimilitud en los bichitos y especies vegetales.

El problema es que el nuevo consejero, Sr. Campos, comparte las inquietudes de la Sra. Iztueta, pues ha asegurado que ve la necesidad de ese "currículo vasco", aunque no nos explica qué fundamentos científicos avalan ese punto de vista, para afianzar lo distintivo y no lo que nos asemeja al conjunto de los españoles.

Y también comparte con la anterior consejera de su partido la segregación de esos 150 profesores sin boina ni rasgos específicamente nacionalistas que la Sra. Iztueta y los sindicatos nacionalistas se empeñaron en dejar en la calle, por haber cometido el terrible pecado de no adquirir una lengua que no es la suya de cuna, aun habiendo entre ellos vascos de cuna.

Pero claro… puestos a estas digresiones tan apasionantes, llegamos a la interesante conclusión de que no es lo mismo un orangután que un chimpancé, sobre todo si éste ha nacido en un zoológico vasco.

Pero ahora caigo en la cuenta de que en el País Vasco no hay zoológicos. Lo raro es que a ningún postulante de la independencia de los de la etnia del Rh negativo se le haya ocurrido que hay que abrir un zoo, cuestión fundamental para reunir a los animales con rasgos identitarios del ente nacional antes de constituirse como Estado libre asociado.

TOLERANCIA                                                                                                      arriba

por Jon Juaristi Fanjul

publicado en ABC

Los insultos a María San Gil en las calles de Guecho o Getxo proceden de nacionalistas, gentuza que se adorna con diferentes siglas, pero que en el fondo y cada vez más en las formas son el mismo zurullo (con perdón), moralmente hablando. A muchos nos resulta imposible pasear por las calles de un pueblo cual­quiera del País Vasco sin que nos increpe un grupo de hijos de puta que toma la palabra en nombre del vecindario. Lo acabo de experimentar en una pintoresca localidad vizcaína, Elanchove o Elantxobe, que recomiendo eliminar de itinerarios turísticos. Dos veces en cinco minutos, y las dos para, directa o sesgadamente, conmi­narme a abandonar el municipio. Ni un ertzaina en diez kilómetros a la redonda. No es sólo que el Estado haya desaparecido de la dulce Euscalerría o como quieran bautizarla. Es que ni siquiera Balza se atreve a me­ter sus tropas en estos arrabales del te­rror, forrados de pancartas batasunas.

Que Euskadi es una enfermedad, ya lo sabíamos. Una enfermedad que también se llama Ibarreche, que se llama Imaz, que se llama Eguíbar, que se llama Anasagasti (Lakagasti, Anasagasti), que se llama Errasti aunque el ordenador insista sabiamente en poner Erraste o Herraste, que se llama Madrazo o Padrote, lo mismo da, que se llama Otegui, que se llama PNV, EA, EB, EC, ED, y así hasta ETA y las burras de Oyarzun. Lo que no teníamos tan claro es que se tratase de una enfermedad contagiosa, pero miren en derredor. Son sus síntomas inequívocos berrear en defensa de la tolerancia mientras se acosa o se quema la sede del adversario, jactarse de la propia humildad mientras se atiza la chulería incendiaria de la chusma, hacerse la víctima mientras se tritura al disconforme. El nacionalismo vasco no cambiará, con lo baratos que le salen estos desahogos. Lo grave no es que se los consientan (a ver quién es el guapo dispuesto a que los abertzales le llamen facha, tras el linchamiento del único gobernante de la democracia española que se atrevió a plantarles cara), sino que la imitación prospere. Y prospera, como es lógico.

Que me cuente Imaz lo de la superación del Estado nacional en Elanchove. Que se lo cuente a María San Gil en Guecho o que se lo cuente a medio Guecho, a los votantes de Marisa Arrúe, la valerosa concejal popular, o del socialista Joseba Markaida, enfrentados al único alcalde de España (mal que le pese) que se ha defendido de la indefensión de la mitad de sus vecinos echando la culpa a su policía municipal. ¿Cómo pretende Imaz superar el Estado cuando ni sus alcaldes funcionan? ¿Cómo van a funcionar éstos cuando están convencidos, por las prédicas de Anasagasti y compañía, de que los vascos no nacionalistas son unos fachas"? Pues que los linchen por intolerantes, faltaría más. La alcaldía de Guecho tiene para el PNV un fuerte valor simbólico. Alcalde de Guecho fue José Antonio Aguirre, primer lendakari (que no lehendakari) de un gobierno autónomo vasco y segundo en el santoral nacionalista, detrás de Sabino Arana Goiri. Ser alcalde de Guecho, para los abertzales, no es cualquier cosa. El alcalde de Guecho es el arquetipo de los alcaldes del PNV. Todos los demás alcaldes son contingentes, sólo el de Guecho es necesario. Amurallado tras los concejales de Madrazo, el alcalde Zarraoa aguantará esta vez el embate de los populares y socialistas, porque es necesario sentar un principio para la Euskadi sin Estado nacional de pasado mañana: un alcalde nacionalista es sólo alcalde de los nacionalistas y sus aliados, a ver si los socialistas se van enterando. Para el resto —es decir, para los intolerantes—, sólo el titular de un organismo perceptor de tasas.

Lo de la intolerancia viene muy bien a los nacionalistas para refutar la necesidad del Estado. Hay Estado porque hay intolerancia (o sea, porque los intolerantes nos imponen su Estado). Si no hubiera intolerancia, todos nos toleraríamos, viene a decir Imaz. Como en Elanchove, donde no hay Estado. Como en Guecho, donde no consta que haya ni policía municipal. Paraísos donde sólo se persigue a los intolerantes. Modelos posibles pa­ra hacer de España —ya estamos en ello— una gran Ca­sa de Tolerancia.

REFLEXIÓN SOBRE APÓSTATAS                                                              arriba

 por Ignacio San Miguel

publicado en vistazoalaprensa

Se han producido dos declaraciones respecto de la presentación, anunciada por Mariano Rajoy, del recurso de inconstitucionalidad de la ley sobre matrimonios homosexuales, que conviene resaltar, pues nos llevan a consideraciones de cierto calado.

Como motivo principal para dicha presentación, el propio Rajoy adujo que “hay muchas personas dentro de su partido y también de otros partidos que desean recurrir ley”. Es decir, que existe un estado de opinión importante dentro de la sociedad española que justifica que el Partido se movilice y presente el recurso. La otra declaración corrió a cargo de Esperanza Aguirre y una compañera suya del Partipo Popular, disintiendo de la decisión de presentar el recurso, basándose exclusivamente en el efecto adverso que podría tener en la opinión pública, debido a la “potencia mediática” de los adversarios socialistas, que habrían de tachar de reaccionarios, etc., a los recurrentes.

Ambas declaraciones inciden en lo necesario que resulta que exista un estado de opinión importante para moverse en una determinada dirección. Parece que ha habido dudas sobre las dimensiones de ese sector contrario al matrimonio homosexual, y de ahí que hasta última hora no se haya aclarado que se va a presentar el recurso.

No me parece justo cargar demasiado las tintas, como hacen algunos católicos, sobre la falta de combatividad del Partido Popular en temas como el aborto, matrimonio de homosexuales, etc. Al fin y al cabo se trata de un partido político, compuesto no exclusivamente por católicos, y que tiene que mirar por sus intereses electorales. Sería demasiado pedir que luchara por forjar un estado de opinión favorable a la moral católica. Si bien en este caso, como en el del aborto, se trata también de la moral natural, no resulta incomprensible que un partido político refleje la atonía ética que predomina en la sociedad.

A quien sí deberían mirar estos católicos es a la entidad que sí podría crear ese estado de opinión, que lo debería haber creado ya, y no por motivos prácticos, sino por obligación moral: a la misma Iglesia Católica. Todos sabemos que la jerarquía eclesiástica define la moral acertadamente. Siempre estuvo de acuerdo con la ley natural, y no hay nada que decir al respecto. Pero ¿acaso esa moral católica se predica en las parroquias? Aquí también tenemos que decir que todos sabemos que no. En ninguna iglesia católica se está predicando moral católica. Tanto es así, que la Conferencia Episcopal tuvo que sacar unos folletos explicativos de dicha moral, para repartir en las parroquias, pero se debieron perder por el camino, porque no han aparecido por ninguna parte. O por poquísimas parroquias. Ahora ya nadie habla de esos folletos.

Nos encontramos, pues, con una alta jerarquía que define y recuerda de vez en cuando la doctrina, y unos niveles inferiores parroquiales donde esa doctrina no se menciona.

¿Qué se predica, entonces? Sobre todo el amor de Dios, y el amor que nos debemos los unos a los otros. Lo cual está muy bien, pero, de lo otro, de aquello que también está contenido en el Decálogo, no se dice nada. Y, en cuanto al amor de Dios, es frecuente que se nos asegure que Dios no castigará a nadie, que nos acogerá amorosamente a todos. ¡Inmejorable noticia para los criminales!

La situación es, repito, la de una minoría, compuesta por parte de la alta jerarquía y poco más, que permamecen fieles a la ortodoxia, y la inmensa mayoría restante, que se olvidó hace tiempo de la ortodoxia y mira con mucho recelo al actual Papa, igual que miraba con antipatía al anterior. Piensan que los días de relajación postconciliar terminaron y de nuevo se imponen las severas normas católicas. Todo ello conduce a un estado de rebeldía espiritual silenciosa; la apostasía silenciosa que se menciona algunas veces.

Pero, como decía una importante personalidad religiosa: No es posible una solución autoritaria a la crisis. Antaño, si surgía un tumor en la Iglesia, se extirpaba. Ahora es distinto, porque la metástasis se ha generalizado. No es posible la operación quirúrgica.

En cualquier caso, la Iglesia no cumple con su misión de orientar a la sociedad en cuestiones de moral católica, lo que supone una dejación escandalosa. Y no sólo eso ¿Se ha calculado cuántos abortos se habrían dejado de practicar si la Iglesia hubiese puesto toda la carne en el asador predicando contra esa práctica? No es posible saberlo, pero de seguro que se habrían salvado muchas vidas. La Iglesia es, por tanto, corresponsable de gran parte de los abortos que se realizan. Y piénsese que en los años 80 sentó muy mal en Alianza Popular el trato displicente que recibió de los obispos. La jerarquía prefirió mantener buenas relaciones con la izquierda y no impulsó una oposición política adecuada a las leyes del PSOE, como la del aborto. Desde el Concilio, su querencia por la izquierda es persistente. Es, pues, también y en algún grado, responsable de la aprobación de la ley del aborto por falta de una oposición firme y adecuada a la misma.

No pierdan el tiempo los católicos dirigiendo el haz de sus críticas al Partido Popular, pues la responsabilidad de éste en el presente estado de cosas no es sustantiva, a diferencia de la que corresponde a la Iglesia.

Lo dicho de la minoría sana en la jerarquía no significa que no abunden los obispos progresistas, y que los ortodoxos estén dispuestos a defender con firmeza sus convicciones. Nada de eso. Es antológica, por ejemplo, la última perla nos ha llegado del arzobispo metropolitano de Barcelona, Lluis Martínez Sistach que en una homilía se dirigió a la Virgen, pidiéndole que bendijese a las autoridades “especialmente por el trabajo que están realizando en la reforma del Estatuto”. Ahora bien, entre otras cosas, este Estatuto reformado abre las puertas explícitamente a la eutanasia y al aborto libre. Siendo esto así, la invocación del arzobispo linda con la blasfemia, si es que no entra de lleno en ella.

Este panorama deprimente puede explicar por sí solo el cada vez más reducido papel social de la Iglesia, el desdén con que es mirada no sólo por el sector que ha sido siempre hostil a ella, sino por los mismos católicos. Lo que no impide a los miembros del estamento clerical presentarse como mártires cuando reciben los embates de la izquierda, tratando de convencernos y convencerse a sí mismos de que están haciendo grandes cosas en pro de la fe, y que por ello son atacados como siempre lo fueron en el transcurso de la Historia. Pero lo cierto es que no hay nada de eso. O muy poco, en el mejor de los casos.

ENVILECIMIENTO NACIONAL                                                                        arriba

por Martín Quijano

Es frecuente encontrarse en nuestra España actual con vehículos estacionados en sitios prohibidos, tales como un carril bus o bajo un signo de prohibición de detenerse, que permanecen durante horas sin que un agente les denuncie. O personas lavando su ropa en fuentes o estanques ornamentales ante la indiferencia de los policías municipales. O emisoras que funcionan sin permiso. Son una pequeña muestra de los múltiples casos de lenidad ante delitos cuya lista todos podemos ampliar. Esos casos son muestra de una tolerancia oficial que puede tener incluso algún aspecto amable, si nos conformamos con no poner demasiado rigor en la actuación pública. Orwell apuntaba en su “Homenaje a Cataluña”, tras un episodio del conflicto entre comunistas y anarquistas en la Barcelona de mayo del 37, que fuese cual fuese el resultado de la guerra, una dictadura fascista o una comunista, su dureza quedaría aminorada por la humanidad del pueblo español.

Ese planteamiento optimista de los problemas nacionales parece habernos conducido a situaciones de no preocuparnos excesivamente con ellos, pero pudiera ser que esa despreocupación genérica esté empezando a ser nociva para nuestra salud nacional.

Lo que está ocurriendo en el País Vasco supera toda raya limitadora de una zona de tolerancia amable para colocarse claramente en la categoría de  consentimiento punible. La vuelta tolerada de Batasuna a la legalidad, aunque sea vergonzante, constituye una responsabilidad directa del Presidente de Gobierno, que ha sido capaz de mirar para otro lado mientras los ilegales se hacen dueños de la calle.

El mismo presidente que anima a a los alocados políticos catalanes a proponer un nuevo Estatuto en el que dictan a España los nuevos términos constitucionales. No se trata ya de que sea inviable lo que piden, sino de que lo exigen, nos lo imponen. Como si el resto de España, incuidos sus votantes, no tuviera nada que decir acerca de su destino. La insensatez presidencial, que no sabemos con qué criterios se rige, nos ha colocado en una situación en que las Cortes están abocadas a un conflicto grave: O aceptan ese Estatuto, con lo que deshacen a España, o lo rechazan, con lo que alimentan el resentimiento catalanista. Esto no tiene otra salida que la Autoridad serena imponiendo la realidad. Pero ¿en quién cabe confiar para ello? No será en Rodríguez. ¡No cabe pensar que quien encendió el fuego actúe de bombero! En cuanto al Rey....su ejecutoria reciente no anima a tal esperanza.

Al Sur, nuestra frontera está siendo destrozada por el asalto de miles de inmigrantes que no se detienen por una valla. Y se manda al Ejército para evitarlo, pero con orden de no disparar. SE conseguirá que los inmigrantes se meen encima de las armas de nuestros soldados, en aras de nuestra incapacidad para actuar con autoridad en defensa de nuestros intereses. Nuestro Presidente ha encontrado un nuevo escenario donde mostrar su inoperancia envilecedora de nuestra Nación. Y además con elogios a la “colaboración” marroquí.

El conjunto muestra una Nación desgobernada, donde se imponen las locuras más desenfrenadas y donde la “Autoritas” ha desaparecido. Una sociedad nacional, sin conflictos reales internos, asiste perpleja al desbarajuste en que sus políticos la han colocado. Un desbarajuste al que la sociedad pondrá solución al cabo del tiempo, pues no tolerará su muerte, pero preguntándose qué desgraciado sino nos hace consentir una clase política que, en vez de solucionar conflictos, nos los crea.

BREVES                                                                                                             arriba

 por Erasmo

LA MINISTRA TIENE LA SOLUCIÓN

La Ministra de Educación está consciente del último lugar europeo que tiene España en Cultura, donde se muestra los resultados pésimos que la masificación discente y el café para todos, propugnados durante décadas, nos han proporcionado. Pero la solución no es volver a la Ley de Calidad Educativa que se cargaron nada más llegar al poder, no. Ni lo es un mayor rigor en calificaciones y mayor apelación al esfuerzo. Lo mejor contra la masificación degradante de la calidad– prueba obvia de lo barato que resulta hoy estudiar – es ”¡aumentar el número de becas!”

MULTAS POLARIZADAS

Podríamos llamar así a las que se aplican sólo en un sentido. Es decir las que sufren los que increpan a la Vicepresidenta, pero los que lo hacen a los del PP. O las que amenazan a TeleMadrid, pero no a Localia, cuando ésta emitía sin legalidad. O la vigilancia hacia quienes protestan por los muertos en Guadalajara, con impunidad hacia quienes asaltaron un centenar de locales del PP....

¡C’est la Vie!

EL PP SE VA A PIQUE CON PIQUÉ

Una encuesta interna del PP informa que en las próximas elecciones, el PP  catalán puede perder representación parlamentaria. A eso le ha conducido el mensaje confuso de Piqué – excomunista, exconvergente, actualmente pepero....- que pretende atraerse a los nacionalistas moderados.

Vidal Quadras, inequívoco, está en el banquillo, mientras Maragall defrauda a su electorado que siente en español. ¿está despierto Rajoy?

LOS PALESTINOS PICAN EL CEBO

Sharon se impuso y consiguió evitar que los soldados israelíes demolieran las sinagogas antes de la retirada de Gaza, como querían los ortodoxos. Los impulsivos palestinos le dieron la razón, destruyéndolas y profanándolas en cuanto tuvieron oportunidad, pese a los intentos de su policía para evitarlo. Ahora se han revelado como Sharon quería verlos mostrarse: Como vándalos incorregibles, incapaces de mantener una postura civilizada. Difícil tarea tiene por delante su presidente para convertir Palestina en un Estado respetable.

ALEMANIA SE ENFANGA

Empate virtual en Alemania, dividida en dos mitades: Norte/Este protestante y clientelista de subvenciones públicas y Sur/Oeste católico, capaz de encarar el futuro con riesgo personal. Se comprueba que la tara marxista sobre la libertad personal es difícilmente erradicable. Si no les entra la sensatez a los alemanes, la UE está tocada de ala.

EL DÉFICIT SE ACENTÚA

El déficit por cuenta corriente se acentúa. Las fábricas españolas de coches producen un 9% menos que el año anterior – menos exportación – Nuestra competitividad continúa deteriorándose... ¿Quién es capaz de despertar a nuestro asombroso presidente del inmenso placer que le originan la treinta uniones homosexuales legalizadas? ¿Quién es capaz de encararle con la realidad?

A ETA LE QUEDAN DIEZ ACTIVISTAS

La Asociación Unificada de la Guardia Civil afirma que la Eta está derrotada, y que sólo le quedan diez activistas. Lo afirma en un momento en que el Presidente ZP pretende apuntarse el éxito de acabar con la banda haciéndola concesiones vergonzosas. Resulta sospechosa la similitud con el momento de la transición, cuando la banda estaba descabezada, con todos sus dirigentes en la cárcel y el salva patrias de entonces, Adolfo Suárez, diseñó la genial idea de la Amnistía. Eso si, con expatriación y prohibición de volver a España. Fue en 1977/78. Todo el mundo recuerda lo que vino después.

 

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EL CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin que ello suponga asumir las distintas opiniones.

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