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Nº 159 - 13 de octubre de 2005 |
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CONTENIDO 1. El escenario, por Luis Fernando de la Sota 2. La confabulación, por Juan Velarde Fuertes 3. Yo también fui un soldado sin balas, por F. P. Puche 4. Al fondo de Ceuta y Melilla..., por Rafael Luna Gijón 5. Breves, por Erasmo
Por Luis Fernando de la Sota De vez en cuando, aparecen en el vocabulario habitual alguna frase o alguna palabreja, que hace fortuna y se convierte en insustituible en el lenguaje de los políticos, como en los artículos o editoriales de los medios de comunicación. En un momento determinado, no había forma de encontrar suceso, acto, o profesión que no estuviera adjetivado por la palabra «democrático». Así se presentaba igual a un acto cultural o recreativo, que a un juez, a un guardia o a un dentista. Mas tarde hizo fortuna lo de «vivir en un Estado de Derecho», y todos los políticos, desde ministros a concejales del último pueblo de España, terminaban sus respectivas peroratas, sobre cualquier tema, con la dichosa frasecita. Hoy la palabra de moda es la de «escenario». Todos son escenarios, y todas las actividades políticas e incluso a veces la no políticas, no ocurren, no se hacen, no se protagonizan, se «escenifican». No cabe duda de que ha sido todo un hallazgo conceptual. Porque efectivamente, de un tiempo a esta parte, casi todo lo que sucede en la política nacional, y muy especialmente en el tema del estatuto catalán, nada se debe a la improvisación imaginativa de los políticos, ni a las reacciones coyunturales de cada día, ni a su habilidad para enfrentar cada problema casual. Aquí da la sensación, y seguramente no equivocada, de que estamos asistiendo a una representación perfectamente planificada y estudiada por unos actores, que se limitan a recitar sus papeles en una gran escenario que es España y ante millones de espectadores que asisten, asistimos, divertidos, asombrados o indignados, a la comedia, y en la mayoría de las veces al drama, que han estado elaborando en la sombra, unos cuantos iniciados. Todo está escrito y pactado. Los actos, los tiempos, los personajes, y sus respectivas entradas y salidas a escena. Nada es improvisado, nada sucede por casualidad y la obra se está desarrollando tal y como en su momento fue escrita. Unos hacen de duros, de radicales, de inconformistas. Otros interpretan papeles de moderadores, de consensuadores, Unos de víctimas y otros de patriotas. Cada uno en su papel, hasta que al final aparecerá el gran pacificador, que a fuerza de sonrisas y de talante, convencerá a la mayoría del público con un final feliz, en el que los nacionalistas habrán alcanzado las cuotas de poder y las ventajas económicas previstas, fingirán ceder y conformarse con recortes ya pactados y se aceptará, un texto con un título, el de nación, que según lo acordado, entrará con vehículo graso, ya que «no tiene mas que un pequeño valor semántico». En un palco el Rey, intentando buscar un sentido a su papel de moderador institucional. En un anfiteatro los altos mandos del Ejército avisando de su gran interés en una «España como patria indivisible», es posible que alguno de ellos, recordando al general Batet, y enfrente, repartidos, porque están divididos, los magistrados de las altas Instituciones del Estado. Fuera, en la calle, porque no les han dejado entrar, los representantes de diez millones de españoles que votaron al Partido Popular. Cuando termine la representación en el escenario, los actores saludarán, y terminará la función con algunos pitos, ahogados por un gran aplauso. Está preparado el espectáculo y a punto de levantarse el telón. Solo cabe la esperanza de que el público, el de dentro y el de fuera, reaccione, y haga lo que ha hecho el del Teatro Real en Madrid con la Opera Don Giovanni, y patee y abuchee la obra. Por Juan Velarde Fuertes C «No se reúnen los empresarios, incluso para divertirse, sin que de esa reunión no salga alguna confabulación contra el interés general». Esta frase la escribió, para siempre, Adam Smith, en su libro inmortal «La riqueza de las Naciones», y mantiene, desde luego, su lozanía. Los empresarios están ahí para buscar beneficios máximos en el mercado. Cuando se les ve revolotear por el terreno de la vida social o por el de la política, hay que ponerse de inmediato en guardia. Así como dentro del orden del mercado son insustituibles, si se salen de ese ámbito son desequilibradotes máximos de la vida social. Bajo el epígrafe de «Volem un nou Estatut», algo que ahora tiene asombrados, irritados, a todos los españoles de bien, porque ataca la solidaridad nacional en lo político en grado sumo, pero asimismo en grado sumo en lo económico, una serie de empresarios catalanes, como sucedió con el Fomento del Trabajo Nacional desde el siglo XIX –no en balde firma también el manifiesto- prueba cómo también se atentó desde Barcelona contra esta solidaridad. Pero ahora es más grave. Los nietos de Maciá y de Cambó se han unido y conviene que los españoles todos sepan quiénes son. En «Libertad Digital» del 17 de septiembre de 2005, bajo el título de ««Volem un nou Estatut» ¿Quién es quién?» aparece la siguiente relación de ese grupo empresarial:
«José Manuel Lara Bosch, Grupo Planeta (La Razón, Onda Cero, Antena 3), ex presidente del Instituto de la Empresa Familiar y miembro de su Junta Directiva desde la fundación y Presidente del Círculo de Economía de Cataluña. Leopoldo Rodés Castañé, presidente de Media Planning, presidente de Honor del Instituto de la Empresa Familiar y miembro de su Junta Directiva desde su fundación. Hombre de confianza de Jesús Polanco y Carlos March, consejero de Sogecable, La Caixa y Gas Natural. Presidente de Asepeyo (controlado por otro ex-Presidente catalán del Instituto de la Empresa Familiar, José María Serra (Catalana Occidente). Mariano Puig Planas, ex presidente de Corporación Puig y ex presidente del Instituto de la Empresa Familiar, miembro de su junta Directiva desde su fundación. José Manuel Soler, presidente de Quadis, principal distribuidor de vehículos de Cataluña. Socio del Instituto de la Empresa Familar. Josep Lluis Botet, presidente de la Fira de Barcelona, y presidente de Freixenet, socio del Instituto de la Empresa Familiar. Javier Godó, editor de La Vanguardia, socio del Instituto de la Empresa Familar. Jordi Carulla, Agrolimen, socio del Instituto de la Empresa Familiar desde su inicio. Adriana Casademont Ruhí, consejera delegada de Casademont, socia del Instituto de la Empresa Familiar. Joan Uriach Marsal, presidente de J. Uriach y Cía S.A., socio del Instituto de la Empresa Familiar. Jordi Piera, FCC, socio del Instituto de la Empresa Familiar. Joseph Oliú, Banco Sabadell, patrocinador habitual del Instituto de la Empresa Familiar. Miguel Roca, Roca Junyent Abogados. Colaborador habitual del Instituto de la Empresa Familiar. Isidre Fainé, director General de La Caixa. Ramón Adell, presidente de la Asociación Española de Directivos (AED), donde desarrolla un importante papel José María Jordá, persona de confianza de Fainé en La Caixa. Miguel Valls, presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona. Joan Rosell, presidente de Fomento del Trabajo (CEOE en Cataluña), consejero de Endesa. Josep González, Pimec Sefes. Jordi Canals, director general de IESE. Jordi Mercader, Miquel y Costas. Narcís Serra, presidente de Caixa de Catalunya (importante miembro de los gobiernos de Felipe González).»
Es muy significativo todo él.
Por F. P. Puche publicado en las provinciasdigital Yo también fui soldado sin balas. O mejor dicho: yo he comprobado, con una mezcla de sorpresa y estupor, que la munición de reglamento que suministraban a los soldados de guardia no servía. Porque el proyectil de plomo se salía de la vaina y el cartucho era un inútil recipiente sin pólvora. Así las cosas, lo más que podía hacer un soldado de guardia como yo, en aquellos campos de Paterna que el señor Borruey está asfaltando ahora, era, llegado un caso de peligro, gritar, improvisar un silbato con una vaina vacía de pólvora, tirarle el proyectil de plomo al presunto agresor... o el recurso final, algo desagradable, de ensartarlo con la bayoneta. No son historias del Abuelo Cebolleta sino una mirada comprensiva, desde luego triste, hacia los legionarios de Ceuta y Melilla, tropas de élite, profesionales voluntarios, que se encuentran ante ese imposible crucigrama de cumplir una misión armada sin munición. Todo, para que los periodistas hagamos unas pocas gracias retóricas desde el convencimiento de que es mejor que no tengan munición. Aunque acto seguido lamentemos las escenas que se están viendo: las de los asaltos impunes y las de los malos tratos, las de las devoluciones hechas sin norma y las del asentamiento en España porque falta una norma de devolución. Marruecos, con la colaboración de la prensa, la radio y la televisión, ha metido al Gobierno de Rodríguez Zapatero en un avispero del que va a salir mucho más malparado de lo que ya estaba. Pronto se verá: si se descuida, el gabinete va a ser el 29 o el 30 de los que ha caído, a lo largo de la historia de España, por la influencia nefanda del designio marroquí. Hace unos meses, como quien dice, los políticos nos explicaban lo que era la Tercera Vía, la última poción mágica de los pensadores para solventar los problemas del mundo. Zapatero, que con su Alianza de Civilizaciones venía intentándolo, se ve obligado ahora, sin embargo, a ordenar la Tercera Valla. Es la amarga realidad. Y el descrédito calculado y previsible. Sobre todo cuando se tiene en un Ministerio, de encargado de la inmigración, a un memo como Caldera capaz de decir eso del BOE cuando el efecto llamada funciona con móviles. De lejos, cada tarde, oigo llegar la risa cruel de Bush y Condolezza
Por Rafael Luna Gijón...Su futura “soberanía compartida”... y el Sahara. Se dijo expresamente en nuestra revista "Cuadernos de Encuentro" y es bueno recordarlo aunque se trate de una autocita (no textual) de aquellos conceptos: · La ocupación marroquí de Perejil era la «punta de lanza» de un plan más amplio, pergeñado por el propio Mohamed VI, que incluía –tras lo del islote- sendas «marchas verdes», (traducidas ahora a negras), sobre Ceuta y Melilla. Se decía también que para mayor efectividad «operativa» de esas movilizaciones no era descartable algún que otro muerto (no español) pero achacable a España, lo que permitiría a Rabat elevar su protesta a niveles internacionales sin descartar los del Consejo de Seguridad de la ONU. · Decíamos también que lo del citado islote comportaba una estrategia marroquí inmediata –además de lo recordado líneas atrás- cual era presionar a España para que no apoyase en el Consejo de Seguridad de la ONU el «Plan Baker II» sobre el Sahara que, semanas después, se iba a debatir en aquel Consejo. · El «plan de operaciones» de Mohamed VI se vino abajo por causa de dos acciones: una, la fulminante reacción militar española ocupando Perejil; otra, la fuerte presión de USA sobre el monarca alauí (al convencer Aznar a Bush sobre el alcance y el peligro de la maniobra marroquí) que lo frenó en seco. La consecuencia añadida de tales acciones fue que el «Plan Baker II» fue aprobado por unanimidad en el Consejo de Seguridad, en sesión específica. Y otra consecuencia positiva más: no se puso en práctica el plan de las «marchas verdes» sobre Ceuta y Melilla. Pero Mohamed VI no olvidó la afrenta y guardó «in pectore» la decisión de su revancha; desquite que en estos días –y en próximas semanas- ha puesto y pondrá en práctica, respectivamente, sobre nuestras repetidas ciudades africanas y en el próximo debate que sobre el Sahara se llevará nuevamente a cabo en el repetido Consejo de Seguridad, pero con perspectivas muy diferentes en éste a las de la sesión del 2003. Para todo esto hubo de mediar -«casual» y sorpresivamente- el atentado y la masacre del 11-M de 2004, que hizo que cambiase España de Régimen y de Gobierno, y con ello se mutasen dos cosas: «ruptura» con Bush y USA y cambio copernicano de nuestra política exterior. ¡Oh las «casualidades», oh lo imprevisible de los designios de la Providencia…! Los negros acampados frente a Ceuta y Melilla –perdón, los «subsaharianos»- han aguardado años en su actitud contemplativa de esas para ellos «tierras de promisión» de todavía soberanía española, pero se acerca el nuevo debate sobre el tema Sahara en el Consejo de Seguridad y se «hacía necesario» sacarles de su pasividad contemplativa… y se ha hecho; también «casualmente», claro está. Y se ha hecho con oportunísimos 5 muertos que, cosa obvia, se achacan a España, ¡todo lo gestionado por España para 2003 se vino abajo…!. Pero la estrategia de Mohamed VI vá mucho más allá y más acá de lo del Sahara: al contemplar la actitud del Gobierno Zapatero –y muy especialmente de éste- sobre el Estatuto de Cataluña, auténtico torpedo contra la unidad de España y contra la Constitución (que, de momento, temporalmente, prefigura de hecho y de derecho una verdadera «doble soberanía» entre España y la propia Cataluña, definición textual que hace meses reivindicó expresamente Maragall en vísperas del estudio del citado Estatuto), al contemplar, repetimos, tal precedente, el déspota marroquí se ha lanzado, por procedimiento indirecto, a dejar sobre la mesa –una futura mesa negociadora- la cuestión de la «doble soberanía» sobre Ceuta y Melilla, paso previo –como en Cataluña- para desde tal precedente jurídico e institucional acometer en su momento oportuno el proceso (naturalmente democrático) de separación total de España. El procedimiento «indirecto» utilizado por el marroquí para abrir el debate sobre esa «soberanía compartida» se conoció a través de la prensa, los telediarios y los informativos de radio del 1 de octubre: en la «cumbre» hispano-marroquí del 29 de septiembre (Zapatero y el Jefe del Gobierno de Rabat, Driss Jetú, reunidos en Sevilla) una periodista, presente en la rueda de prensa ofrecida por ambos presidentes, les preguntó sorpresivamente sobre la posibilidad de que ambos Estados llegasen a pactar esa «solución» de una «soberanía compartida» para Ceuta y Melilla. Ambos presidentes no respondieron, muy diplomáticamente, pero Zapatero olvidó decir que en absoluto España accedería a contemplar esa «solución»; olvido motivado por la diplomática y cortés actitud de no poner nervioso a Driss Jetú, ¡como no…!. Ahí está la semilla, aparentemente descartada, que a no tardar demasiado se debatirá. Si para entonces sigue Zapatero al frente del Gobierno, no sería sorprendente que por su contrastado «talante» democrático y negociador accediese a «dialogar» sobre tamaña cuestión. Y tampoco nos sorprendería que –en coincidencia o previamente a ese «diálogo»- los negros acampados (perdón, subsaharianos) se decidiesen a asaltar las verjas con ímpetu renovado y multiplicado, aun a costa de más muertos. (Que se achacarían a España aunque a la Legión y a la Guardia Civil no se les dotase de munición como sucede ahora.
por Erasmo GUERRA LAMENTA AHORAAlfonso Guerra lamenta haber incluido en el texto constitucional de 1978 «los derechos históricos del pueblo vasco». Lo hizo acompañado de la derecha de entonces, la UCD, acomplejada, como la actual, e incapaz de apartarse de la corrección política impuesta por otros. De allí derivó la división entre nacionalidades y regiones, origen del desmadre actual. Es una losa que nadie se atreve a levantar, pero que nos aplasta. INSENSATEZ RAMPANTE La luminaria intelectual que tenemos por presidente ha declarado que el concepto de Nación no tiene trascendencia. Debe ser que a él no le entra en la cabeza. Pero es evidente que para Carod, la Eta y los que tienen un pié en su cuello si la tiene. Como para toda persona capaz de percatarse de lo que es la personalidad humana, la historia, la tradición, la cultura, los antepasados, los vecinos..... ¿Para qué seguir? ¿POR QUÉ TENEMOS QUE ESTAR A EXPENSAS DE UNA VALLA? Este presidente ya ha encontrado la solución para Ceuta y Melilla: Una tercera valla, y una cuarta, quinta... pero con elementos disuasorios que no produzcan heridas, que él es muy sensible. Aparte de que Marruecos, que sabe que le conviene un gobierno débil en España, se ha asustado ante la posibilidad de que caiga y ha amainado la presión. Ahora nos abruman con chantaje sentimental por los medios informativos. Pero han entrado centenares y sólo se ha expulsado a 70. Cualquiera puede aprender la lección. LO HA DICHO PAYNE El prestigioso historiador, cuyo amor a España está bien probado, y lo reproduce «Alfa y Omega»: «España se ha convertido en un laboratorio de experimentos radicales, siniestros, que pueden ser desastrosos para el país, en un intento de llevar a cabo lo que se considera políticamente correcto». Y Rodríguez al timón. Y S.M. el Rey en el puente. ABEJAS A 15 EUROS Es lo que pagan en Cataluña a los que formen colmenas de la abeja autóctona catalana, que los apicultores no saben identificar aún, según parece. Todo sea por la autenticidad catalana. ¿Qué tipo de aduaneros habrá en las rayas fronterizas para evitar la contaminación con abejas espurias, aragonesas o charnegas? Estos problemas resultan fascinantes: Excitan la imaginación de los torpes como yo. Porque seguro que ERC ya lo ha previsto
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EL
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relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la
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españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias
y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
que ello suponga asumir las distintas opiniones. Información: elcorreo@opinion-encuentros.org |
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