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Nº 160 - 27 de octubre de 2005 |
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CONTENIDO 1. Otra Europa puede ser posible, por José María Aznar 2. Mientras el pueblo duerma, por Ignacio San Miguel 3. El estado de las civilizaciones, por Alfonso Rojo 4. Eta libera Cataluña, por GEES 5. Breves, por Erasmo
por José María Aznar publicado en Financial Times El pesimismo reina sobre Europa. La izquierda, que hizo del Tratado de la Constitución europea su último bastión ideológico, sigue buscando las palabras adecuadas tras el no popular en Francia y Holanda; el centro-derecha, aunque celebró en Polonia la victoria de una fuerza política reformista y liberalizadora, está sin embargo tratando de digerir la desgana de los votantes alemanes a la hora de aceptar las duras condiciones y la necesidad urgente de reformas. Pero el pesimismo se puede superar. Todavía no es demasiado tarde para cambiar el rumbo de Europa. La pasividad y los líderes blandos o descafeinados son la peor receta para Europa en estos momentos. Europa vive presiones existenciales y necesita encontrar una manera de sobrellevarlas. Desde la amenaza del terrorismo; los riesgos de crisis económicas; y los peligros de una demografía caracterizada por una población cada vez más envejecida y una tasa de natalidad insuficiente, hasta la persistencia de ideas equivocadas sobre cómo afrontar el futuro. Sin embargo, desde mi punto de vista, la hoja de ruta para un futuro mejor es simple y clara. Resulta imprescindible recuperar nuestros valores y nuestros principios, las raíces más profundas de Europa, como por ejemplo, nuestras raíces cristianas. Nuestros propios valores culturales, dejando a un lado el tremendo error del multiculturalismo. Debemos reavivar una voluntad firme para fortalecer nuestras alianzas y nuestros compromisos con aquellos aliados que opinan como nosotros. También necesitamos potenciar la influencia de Europa mediante la promoción de políticas que favorezcan la reforma, la flexibilidad y la apertura. Y por último, necesitamos decidir cómo definir a Europa como potencia al lado de Estados Unidos, siendo una parte fuerte del mundo occidental, pero no como una contra-potencia de los Estados Unidos. Sería una tontería entrar en el juego de dividir al mundo atlántico. Esto puede traducirse en políticas específicas, un programa para una nueva Europa: En primer lugar, hay que definir los límites de la Unión Europea. Europa no es infinita. En algún punto del mapa habrá que trazar una línea. Es fundamental que construyamos una Europa viable, una Europa factible. Una de las cuestiones que necesitamos tratar es Turquía con todas sus ventajas e inconvenientes. Y más ahora, cuando la Unión Europea acaba de iniciar el proceso de negociación para la adhesión de Turquía. En segundo lugar, no hay que tocar el modelo institucional. El Tratado de Niza es la expresión de un consenso que hizo posible emprender la ampliación de la Unión Europea, así como toda la reforma institucional necesaria. No daríamos prueba de ejercer un liderazgo serio si aprobamos un tratado enfocado en la defensa de un consenso, promovemos la ratificación del tratado y luego, apenas dos meses después, decimos que tenemos una nueva idea, que el tratado de hecho no nos conviene y que necesitamos proponer otro reparto interno del poder en Europa. Respetar los acuerdos, cumplir con la palabra dada: ese es un buen ejemplo política seria. En tercer lugar, está la reforma económica. Más liberalización, un mercado único más fuerte, más apertura, más flexibilidad, y menos impuestos –en otras palabras, recuperar completamente la Agenda de Lisboa. En cuarto lugar, reestablecer el Pacto de Estabilidad. El Pacto de Estabilidad es uno de los cimientos más importantes para la credibilidad de Europa. En mi opinión, el Pacto es necesario, a medio e incluso a corto plazo, para reactivar las economías de Europa. No estaríamos ejerciendo un liderazgo serio si estableciésemos un pacto enfocado a garantizar la estabilidad y que aquellos que lo hemos diseñado no lo cumpliésemos, tomando la decisión no sólo de modificar sus políticas sino de eliminar el pacto en su totalidad. En quinto lugar, hay que definir nuevas políticas en dos áreas esenciales: terrorismo e inmigración. En lo que respecta al terrorismo, hay tres cosas que debemos hacer. Una es aceptar el hecho de que estamos en guerra, una guerra que nos han declarado los fundamentalistas islámicos. Otra es dejar claro que tenemos el derecho y el deber de defender nuestras sociedades. Y finalmente, debemos hacerlo en colaboración con nuestros aliados. En otras palabras, no sólo tenemos que hablar de una comunidad de valores, sino también de una comunidad de acción coordinada. En lo que respecta a la inmigración, yo diría que el experimento multicultural ha fracasado. Tenemos que defender la idea de que todos los ciudadanos son iguales ante la ley y que la ley es la misma para todos. Esa es la verdadera expresión de la tolerancia: igualdad ante la ley. Pero es necesario recordar que los ataques terroristas de marzo de 2004 en Madrid, y más recientemente los atentados de Londres, fueron perpetrados por personas que llevaban muchos años viviendo en nuestros países. En sexto lugar, hay que fortalecer la relación atlántica, especialmente mediante dos iniciativas específicas. Una consistiría en la reforma de la OTAN, con el fin de garantizar mejor nuestra seguridad, nuestra libertad y nuestra prosperidad. La otra sería crear una gran área económica atlántica, para asegurar nuestras posibilidades a la hora de afrontar mejor el futuro de un mundo globalizado. Hay que olvidar las ambiciones de aquellos que desean crear una Europa que sea el contrapeso de los Estados Unidos. Si sigue por ese camino, Europa acabará convirtiéndose en un peso muerto, nada más. El único tema en el que debemos tener una rivalidad sana es en el de la economía global.
Creo que estas son las
necesidades más urgentes. Creo que tenemos que volver a adoptar una
actitud seria con respecto a Europa, tenemos que cumplir con nuestra
palabra. Crear trabajo, reforzar nuestras alianzas, defender nuestros
principios, reformar nuestras sociedades: esa es una buena política. En
cualquier caso, merece la pena intentarlo. Sobre todo ahora que Ángela
Merkel va a estar al mando de la locomotora alemana. Europa tiene ahora la
oportunidad de avanzar en la buena dirección. por Ignacio San Miguel publicado en vistazoalaprensa Algunos se preguntan cómo hemos llegado a esta situación tan anómala en la que España parece encaminarse decididamente hacia su disolución política, en medio de la indiferencia casi generalizada de los españoles, asimismo sumidos en un proceso de desintegración moral. El hecho de que esto se produzca cuando la nación atraviesa por un período de prosperidad económica sin precedentes en su historia, induce a pensar si, aunque de primeras pueda parecer paradójico, no estará esta última circunstancia relacionada con dicho deterioro social y político. Efectivamente, si pulsamos el pensar de las gentes comprobaremos que lo que parece abundar más es la renuncia a ocuparse seriamente de cualquier cosa que se salga de sus intereses particulares y la consecución de goces ahora más asequibles gracias a la mayor riqueza. Cuestiones concernientes a la política, la sociología, la religión, etc. son dejadas cómodamente a los que se considera especialistas o entendidos, convirtiéndose entonces el hombre común en presa fácil para el poder mediático que le bombardea continuamente con mensajes que son aceptados acríticamente por comodidad intelectual. Es una situación ideal para determinados colectivos y organizaciones. Personas que permanecen implacablemente activas mientras la sociedad dormita, tienen grandes oportunidades de conseguir sus objetivos. De hecho, ya han conseguido gran parte de sus metas. Si consideramos, por ejemplo, que son ahora social y legalmente admitidos el aborto y el “matrimonio” de homosexuales, algo impensable hace algunas décadas, tendremos que admitir que los colectivos de feministas y homosexuales han trabajado bien en defensa de sus intereses, así como que la sociedad ha permanecido pasiva y permisiva, dominada por el morbo de la molicie y la comodidad. Las fuerzas disolutorias han inundado los puestos clave en la forja del pensamiento a través de los largos años de flaccidez social. Prensa, editoriales, televisión, cine, Universidades, están en su mayor parte en sus manos, habiendo conseguido conformar un pensamiento que domina mayoritariamente la mente del pueblo. Este proceso no es exclusivo, por supuesto, de España. Paul M. Weyrich, teórico conservador norteamericano, afirma que el pensamiento hoy dominante en los media y parte de la población norteamericana es expresión de la contracultura de los sesenta, que ha llegado a triunfar en un tiempo relativamente corto. Los años cincuenta fue la última década en que Estados Unidos se mantuvo fiel a sí mismo. Achaca, como otros, esta situación al gran éxito que tuvo la Escuela de Frankfurt (Marcuse, Horkheimer, etc.) en el pensamiento de ese país. Habiendo fracasado en el ámbito económico, el marxismo triunfó culturalmente. Esto ocurrió igualmente en Europa y, por supuesto, en España. Lo específico en nuestro país es que esta corriente nihilista contracultural ha entrado en conjunción con un izquierdismo histórico de carácter radical, exacerbado por el recuerdo de una guerra perdida. La combinación ha sido nefasta, letal. Y al llegar al Poder gentes cuyo pensamiento se ha desarrollado en este humus ideológico, las consecuencias habían de ser necesariamente catastróficas. ¿Y qué habían de hacer las seculares corrientes separatistas, desintegradoras, sino aprovecharse de la ocasión? Todo se ha concertado para llegar a una situación explosiva. La circunstancia, verdadera o no, de que parte del Gobierno, incluido el Presidente, pertenezca a la masonería, puede añadir un matiz de mayor sombra al conjunto, pero no es sustantiva. Al fin y al cabo, lo importante consiste en las ideas que mueven a estas personas. Parecen coincidir en parte considerable con las de la masonería, y es su nefasta índole la que nos lleva al desastre, el cual no quedará atenuado por el hecho de que luego se descubra que estos políticos no pertenecían realmente a tan filantrópica organización. ¿Qué nos habrá de importar tan fausto descubrimiento? Ideas nihilistas disolventes, rencores implacables que llegan del pasado, pueblo adormecido y desinteresado, separatismos ante una ocasión de oro; todo parece concitarse para conducirnos a la ruina.
EL ESTADO DE LAS CIVILIZACIONES
por Alfonso Rojo publicado en ABC Nuestros medios de comunicación suelen encontrar alguna justificación para las atrocidades que perpetran los enemigos de Occidente. Se condena el crimen, se lamenta la muerte, se expresa el horror, pero siempre con un «pero» o un «sin embargo» destinado a subrayar que la culpa no es solo del matarife. Es una estafa a la ciudadanía. Nosotros nos avergonzamos de nuestros delitos. Los islámicos, no. Nosotros juzgamos a nuestros facinerosos. Ellos no. Nos sonrojamos al ver las fotos de Abu Ghraib. O pedimos que se sancione al guardia civil que pateó a un inmigrante en la valla de Melilla. Ellos y ahí están en las hemerotecas los casos de Sadam Husein y los de los emires petroleros, pagan un «premio» millonario a la familia del terrorista suicida que se inmola en un autobús repleto de escolares judíos. Y no es lo mismo que te muelan a patadas o que te cosan a tiros, como no son equivalentes encapuchar a un prisionero y asustarlo, que sujetarlo por el cabello y cercenarle lentamente la cabeza, con un cuchillo como los que se usan para sacrificar a los corderos. ¿Por qué se obvia en los periódicos que lo que une a los criminales de Bali con los asesinos del Metro londinense y con los desalmados del 11-M madrileño es el Islam y el odio a Occidente? ¿Por qué son tan cautos los editoriales sobre lo que está pasando en Marruecos con los subsaharianos? ¿Por qué se pone más énfasis en que la opulenta Europa no ha solventado el drama de la pobreza en África, que en la corrupción de esos líderes africanos que nadan en oro, o en la brutalidad con que actúa la Policía marroquí? En España, el Mal es presentado con dos pesos y dos medidas. Se describe a quien se atreve a formular la mínima crítica a los islamistas —a los que matan y a esa masa culpable que no condena el crimen o lo respalda— como derechista e intolerante. Lo reaccionario, lo obtuso, lo feudal lo intragable es lo que se hace en nombre y bajo el paraguas de esa «civilización». No se pueden construir iglesias en Arabia Saudí, pero decirlo en voz alta hace que te señalen con el dedo. No es conveniente defender a la directora de colegio que se niega a que asistan a su clase niñas con velo o proclamar en voz alta que es insensato facilitar que los presos musulmanes tengan mezquita en la cárcel. Los mismos que tanto hablan de integración, deberían pensar que lo lógico es que se integren ellos y no nosotros. Y los que tanto propugnan la Alianza de Civilizaciones deberían echar un vistazo al mundo y evocar nombres como Rania al-Baz, Theo van Gogh o Nicholas Berg, para concluir que hay civilizaciones mejores que otras. por GEESpublicado en libertaddigital Es cada vez más evidente la conexión entre la solución catalana y el fin del terrorismo de ETA. Si el Estado se desintegra, como proponen los nacionalistas catalanes, es evidente que los terroristas podrán alcanzar sus objetivos políticos sin necesidad de seguir asesinando inocentes. Por esta razón, defender la Constitución frente a aquellos que pretenden dinamitarla no es solo defender la unidad de España, sino también salvaguardar nuestra democracia de sus peores enemigos. El ruido político y mediático que ha organizado el Estatuto catalán puede estar permitiendo que el proceso de negociación que ha abierto Rodríguez Zapatero con los terroristas de ETA avance a resguardo de luces y críticas. Es más, los terroristas valoran públicamente con satisfacción como el debate del Estatuto está socavando los principios y la fortaleza de su enemigo. Por ejemplo, el reconocimiento de Cataluña como una Nación sería rápidamente trasladada al País Vasco, como de hecho ya está reclamando el propio Secretario General del PSE. Por otro, el establecimiento de una relación bilateral entre Cataluña y España, en el marco de un nuevo modelo de Estado confederal, puede ser una plataforma que permita a ambos, nacionalistas vascos y catalanes, lograr la segregación definitiva sin necesidad de recurrir al terror. Es posible incluso que ETA pueda obtener de Zapatero alguna formula próxima a la autodeterminación a cambio de dejar las armas. Esta concatenación entre ambos procesos puede explicar el empecinamiento de Rodríguez Zapatero por llevar adelante la reforma del Estatuto catalán en contra de la mayoría de su partido y de la inmensa mayoría de los españoles. El Presidente sabe que si fracasa en el alumbramiento de un nuevo marco político en Cataluña será imposible avanzar en el proceso de paz en el País Vasco. Hacía tiempo que ETA había encontrado en el independentismo catalán un aliado estratégico fundamental para poder derrotar al Estado democrático español. El Pacto de Perpiñán estableció una estrategia común para lanzar un desafío definitivo a España. Una estrategia que incluía una tregua aún vigente para todo el territorio catalán. ETA podrá defender así que gracias a su lucha no solo liberó el País Vasco de la opresión española, sino que contribuyó también indirectamente a la liberación de otros pueblos oprimidos como el catalán.
Rodríguez Zapatero necesita el
éxito del Estatuto para poder justificar que sus concesiones al
nacionalismo vasco no son un mero acto de claudicación. Pero a largo
plazo, el Presidente necesita la paz como coartada para justificar un
proceso que supone desmantelar España y humillar nuestra democracia. por Erasmo VILLEPIN HONRA NUESTRO HIMNO NACIONAL. OTROS NO El Primer Ministro Francés atiende respetuosamente cuando se interpreta el Himno Nacional español, mientras que los presidentes de Gobierno de España y Cataluña parlotean entre sí, ajenos a lo que la Banda está tocando. Todo coherente con la talla mental y personal de cada uno de los tres personajes. AZNAR HABLA CLARO En un artículo en el Financial Times, Aznar reclama el fin del multiculturalismo aséptico en Europa y la afirmación clara de nuestra personalidad cultural, cristiana. Advierte el fracaso del proyecto de constitución, masónica, y anima a afrontar el futuro con claridad respecto a quiénes somos. ¡Pues no pide nada, con lo que nos está cayendo encima! EL REFERÉNDUM DE IRAK Más de un 70% de participación y, según parece, una clara mayoría para el sí no son buenas noticias para Ben Laden y sus secuaces. No por ello van a cesar las salvajadas, pero está claro que los salvajes se enfrentan a un país más cohesionado de lo que esperaban. Y ha comenzado el juicio a Sadam por los propios iraquíes. Si el país más avanzado del Islam se serena, a la progresía le va a dar un berrinche. ROJO Y LIBERTADOR DE LA MUJER Así han calificado y se ha autocalificado en la revista Marie Claire el desertor de Iraq. Y ha declarado que la derecha no le ha enseñado nunca nada. Nadie puede haber enseñado nada a quien nada sabe, por supuesto. Pero.... ¿Libertador de la mujer? ¿ se refiere a las Ministras? ¡No se referirá a su promesa, incumplida, de extender el pago de 300 euros a todas las madres lactantes! Y ¡rojo! A estas alturas... ¿Pretenderá volver a quemar iglesias? BOCA SIN MANOS... EL Juez Pedraz reclama la extradición del sargento que mandaba el tanque que disparó contra el hotel donde murió Couso. Y del capitán de su compañía, y del Tte Coronel de su batallón... No ha seguido hasta el General Thomas y el presidente Bush. ¿Será porque los tres primeros los considera asequibles? ¡Va listo! Uno recuerda el dicho antiguo de “Boca sin manos, ¿Cómo osas hablar?” Y la familia ¿qué busca al secundar eso? ¿Lograr que la muerte de su deudo se convierta en muerte “digna”, es decir, indemnizable? HONORIS CAUSA Carrillo es nombrado Doctor ”Honoris causa” por la Autónoma de Madrid: ¡Por su contribución a la defensa de Madrid! ¡A quien no se asomó por las trincheras! ¿Estarán dispuestos a hacer lo mismo con Tella, Castejón, Varela y demás atacantes? Es asombroso que una vez excusado un genocidio, quepa todo. Parece que no hubiera debido excusársele. |
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EL
CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades
relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la
formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos
actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los
españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias
y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
que ello suponga asumir las distintas opiniones. Información: elcorreo@opinion-encuentros.org |
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