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  Nº 161 - 10 de noviembre de 2005

  

   CONTENIDO    

1. Rabadán en España, por José María Marco

2. De los buenos y los malos, por Carlos Esteban

3. El Presidente y su superficie, por Carlos Herrera

4. Rajoy en estado puro, por Santi Lucas

5. Breves, por Erasmo

 

RAMADAN EN ESPAÑA                                                                                  arriba

por José María Marco

publicado en libertaddigital

Tarik Ramadan no es un simple profesor universitario progresista, como los muchos que hay, que en algún momento de su vida ha podido expresar una vaga simpatía por el islamismo, incluso el islamismo más radical. De esos hay muchos, y Tarik Ramadan no es uno de ellos.

Tarik Ramadan no es tampoco un extremista que vaya preconizando abiertamente la yihad y defendiendo la sharia, el terror y el totalitarismo islamofascista. De estos, en Occidente hay menos que de la especie anterior. Los hay, sin embargo, pero Tarik Ramadan no es uno de ellos.

Tarik Ramadan es un intelectual bastante sofisticado que ha elaborado una idea de fondo sobre la relación de Occidente con el Islam. La idea es sencilla, importante y terrible. Según Ramadan, Occidente, y muy en particular Europa, ha perdido la fe. Es una civilización sin creencias, aquejada de un profundo malestar espiritual e intelectual.

A partir de este diagnóstico, Ramadan empieza a elaborar su teoría. Para él el Islam tiene que venir a salvar a Occidente del estado de postración en que le ha sumido el olvido del cristianismo y del judaísmo. Los inmigrantes musulmanes instalados en Occidente son, según él, la primera ola de esa gran conquista espiritual que el Islam debe proponerse como misión: reinstaurar la espiritualidad en Occidente, pero no cualquier espiritualidad, sino aquella que culmina y deja atrás a las otras dos religiones monoteístas, el cristianismo y el judaísmo. Según Tarik Ramadan, el Islam es la religión que salvará a Occidente de su decadencia. El Islam es el futuro de Occidente y de Europa si es que Occidente y Europa quieren salir de la crisis en la que se encuentran.

A muchos estas afirmaciones les sonarán a puro y simple delirio. Lo son, por supuesto y lo son en todo: en su consideración de los inmigrantes musulmanes, en su proyecto de salvación de Europa, en el argumento de que el Islam es la culminación de las otras religiones monoteístas.

Pero también constituyen una forma muy elaborada de presentar la actual crisis europea y el papel que el Islam puede tener en ella.

Desde España, suenan particularmente verosímiles.

Primero porque la conquista que Ramadan preconiza sería aquí una reconquista, la de un territorio previamente islamizado que se reconciliará consigo mismo si acepta otra vez la raíz islámica de su propia cultura. (Les suena, ¿no? Efectivamente, Juan Goytisolo está entre los invitados de la Fundación Atman sobre la llamada Alianza de Civilizaciones.)

Segundo, porque lo que aquí se ha acelerado desde los atentados del 11 de marzo, que es la deconstrucción y en el fondo la destrucción de la nación española, no es, desde la perspectiva de Ramadan y sus huéspedes, más que el primer paso, la fase experimental, podríamos decir, del proceso que se aplicará dentro de algún tiempo en el resto de Europa. Tarik Ramadan juega en esto exactamente el mismo papel que los nacionalistas llamados moderados han venido jugando aquí desde 1978. Y sus huéspedes, el mismo que han tenido en el proceso que ahora ha empezado a dar sus frutos.

Seguro que a partir de ahora Tarik Ramadan viene muchas veces a nuestro país. A nuestro desgraciado país.

De los buenos y los malos                                                                   arriba

 por Carlos Esteban

publicado en ALBA

Mi abuelo materno era una de las personas más abiertas que he conocido, genuinamente tolerante y respetuoso con todos, encantador y sociable. Era, además, fascista. No facha, no de derechas: fascista.

En teoría, las ideologías políticas son fórmulas para organizar el gobierno de una comunidad. En la práctica, sin embargo, son etiquetas identificativas que arrastran un montón de connotaciones sociales y, lo que es peor, categorías morales. Así, a la izquierda, que en principio es sólo un conjunto de teorías sociales y políticas sobre cómo debería organizarse la comunidad, se le ha acabado atribuyendo de modo inconsciente una serie de cualidades y virtudes que en realidad sólo pueden corresponder a las personas, a los individuos: tolerancia, apertura mental, solidaridad, generosidad, compasión, sensibilidad (tanto artística como social).

Esto es, naturalmente, absurdo. Cualquiera puede juzgar conveniente o desastroso dar una-preeminencia a lo colectivo sobre lo individual con independencia de sus virtudes personales. Pero la asociación de ideas ha echado raíces en nuestra civilización -y no por casualidad- y es casi imposible sustraerse a sus consecuencias.

De esta manera, declararse de izquierdas es autoproclamarse bueno y listo, lo que explica que los izquierdistas confiesen serlo con mal disimulado orgullo mientras los de derechas huyen de esa denominación como si quemara y se refugian en el limbo centrista para evitar confesarse tontos y malos (es decir, de derechas). Eso explica, además, que ser de izquierdas no haya perdido apenas su popularidad a pesar de los doscientos millones de víctimas directas de los regímenes abiertamente izquierdistas (que no podían serlo, claro, porque eran malos), a pesar del fracaso espectacular de todas las recetas económicas de la izquierda, a pesar de que los socialistas supervivientes y triunfantes han renunciado a lo suyo y han hecho suyos los mecanismos 'derechistas' sin ningún rubor y sin darles su nombre.

EL PRESIDENTE Y SU SUPERFICIE                                                           arriba

 por Carlos Herrera

publicado en ABC

La conclusión dolorosa me aplasta contra el folio en blanco, y deja en el aire que me rodea un aroma de decepción particularmente molesto: el presidente Rodríguez es, en realidad, tan superficial como parece. Durante algún tiempo hemos podido vivir en la duda, alternar esperanzas y certezas, pero después de la sesión de anteayer en el Congreso ya no queda resquicio alguno por el que justificar determinadas indigencias intelectuales. Es difuso, ambiguo, etéreo y vulgar. Disponía el tal de una oportunidad única para desdecir los comentarios malintencionados que correteaban alegremente por cenáculos y tertulias, según los cuales disponemos en la cúpula del Ejecutivo de un sujeto con solvencia intelectual poco definida. Lamentablemente, no lo hizo. Y no lo hizo, con toda probabilidad, porque no pudo, no porque no quisiera: su tibieza argumental para afrontar un asunto de la envergadura del debatido el miércoles evidenció, a las claras, la nadería que se oculta tras el leve barniz que recubre su débil estructura. Y ello es un drama para todos, sean tirios, sean troyanos, sean partidarios del voto al centroderecha, lo sean a la social-democracia. Aunque reconozcámosle, al menos, una virtud: es muy difícil estar hablando tres cuartos de hora y no decir absolutamente nada, recorrer las vastas praderas comunes en las que florecen las frases hechas y recolectar, con el empecinamiento de los opositores, manoseados conceptos huecos de contenido alguno.

En la apresurada carrera del miércoles por ser el primero que llega a apoyar el Estatuto catalán, Rodríguez llegó en cabeza y con el entusiasmo de un colegial en busca de la merienda, sin darse cuenta de que aquellos que han presentado el proyecto de estatuto no admitirán a ningún extraño que pretenda enmendarles plana alguna. La «colegas-comprometidos-para-aislar-al-PP-que-son-super fachas-de-la-muerte». ¿Cómo pueden aquellos parlamentarios socialistas de masa cerebral contrastada aplaudir cortésmente la simpleza discursiva que exhibieron los profesionales del victimismo de siempre? ¿Cómo pueden montar el paripé, sin abochornarse, con un sujeto experto en soflamas nauseabundas como Puigcercós? Cuesta entender cómo no reaccionan dignamente ante el disimulo teatral que consiste en decir una cosa, hacerse la foto con la patita llena de harina por debajo de la puerta y esconder la verdadera apuesta que sólo escenifica el bronco diputado republicano. Lo que hay de veras en el ideario que viaja con el estatuto es lo que verbaliza este tabernario representante y no lo que envolvían en beatíficas posturas los adelantados ponentes que el miércoles presentaron en sociedad sus intenciones. Eso lo reconocen en privado cuantos diputados socialistas uno conoce. Sin embargo, ¿por qué extraño mecanismo de corrección política no se atreven a plantearlo en público, a excepción de un par de valientes?

¿Hay que suponer que Alfonso Guerra, sin ir más lejos, o cualquier otro ocupante de la bancada de la izquierda, está más cerca de un energúmeno como Ercoreca, del PNV, que de un discurso demoledoramente democrático y constitucional como el que articuló Mariano Rajoy?

Rodríguez, en suma, pudo dejar claro que tras su frente no habita el desierto, pero optó para su intervención por coger su guitarra, el poncho, la flautíta, el perro dormido, los bongos y el borreguito de Norit. Y de esa guisa, manifestó que su empalagosa palabrería esconde muy poco y que todo su esfuerzo se concentra en dar vueltas por los meandros de la palabra para evitar el terrible trago de decir que no alguna vez,o de hacerse mayor y abandonar para siempre los algodonales celestiales en que parece dormitar. Así no vamos a ninguna parte. O, al menos, a ninguna parte que sea interesante.

Y, además, demostró ser un inculto. Pero eso ya para otro día.

RAJAOY EN ESTADO PURO                                                                          arriba

 por Santi Lucas

publicado en elsemanaldigital

4 de noviembre de 2005. Creo que a los españoles nos sobran fuentes, canales y grifos para informarnos al detalle y con fundamento sobre lo que se ventiló en el Congreso de los Diputados el pasado miércoles. Es más, tras el tute parlamentario de la jornada, hay un riesgo cierto de aburrir a las ovejas y saturar la pericia de la parroquia con tanta calificación, descripción y apreciación en torno a ese acontecimiento político. Gracias a que la bebita Leonor se ha hecho un hueco en la atención de la prensa, la crónica "estatutaria" no ha sido monográfica. Con todo y eso, mi versión de la jugada se recuesta en el prolongado aplauso ofrecido a la intervención de Mariano Rajoy. Una intervención que es digna de guardarse como pieza discursiva de alto interés público, ejemplo de claridad meridiana, y, sobre todo, muy aconsejable para tener presente en los tiempos que corren.

Dice Mariano Rajoy, en la tribuna del Congreso de los Diputados, que le sorprenden pocas cosas en España tras saber que ahora es posible el ejército sin armas, el rey republicano y el independentismo constitucional. Es cierto. Con Zapatero empotrado en una alambicada torrentera verbal, no hay síncope imposible, no hay turbación sorprendente ni hay disparate inalcanzable, cuando se trata de las cosas que más nos debieran importar y nos atañen a todos.

El líder del PP habló en Estado puro. Así lo han reconocido muchos analistas y medios de comunicación. Fue la excepción a una regla torcida. La "izquierda plural" que apoya el Estatuto de Cataluña es una suma política múltiple, pero chata, coja y manca, del sentir y de la voluntad del país. Cuando los españoles votaron el 14-M, bajo la conmoción y la manipulación de un atentado terrible, no incluyeron en la papeleta su respaldo a iniciativas de este pelo, aunque algunos quieran agrandar el paquete. Cuando los catalanes votaron a CiU, mayoritariamente, aunque gobierne el PSC-ERC-IU, no creo que les cupiera en la urna la reforma de su Estatuto que hoy, en su nombre sacrosanto, se exhibe y se pretende.

Cada vez es más frecuente reservar al líder de la oposición el discurso de Estado y al presidente del Gobierno el discurso de "estar", simplemente. Cuando se comparan el carisma, la claridad de ideas, la porción de sentido común, la comprensión y el esfuerzo para discurrir, Rajoy "repasa" a Zapatero una y otra vez con holgura. En un día clave para el futuro de España, el miércoles pasado, volvió a hacerlo. Para algo tendrá que servir tanta agudeza.

BREVES                                                                                                              arriba

 por Erasmo

Un pedante irrESPONSABLE

El rector de la Autónoma de Madrid, increpando a una señora que expresaba su indignación por el Doctorado a Carrillo, le dice “Señora, cállese, éste es el templo de la Inteligencia”. Con tan pedante advertencia, el Sr.Gabilondo se erige en sumo pontífice de la petulancia, ajena a la realidad de la vida.

LA ETA EN EL AYUNTAMIENTO

El ayuntamiento de Vera de Bidasoa cede su salón de plenos para el velatorio de un etísta suicidado, cuyo féretro está cubierto con la bandera de la banda terrorista.

Se comprende que los que no están conformes con ese envilecimiento callen allí, porque arriesgan la vida. Pero ¿el fiscal no tiene nada que decir? Y tras el fiscal, todos sus superiores “hasta las más altas instancias”.

ESPAÑA NO INTERESA A CAROD

Eso es lo que indica en la presentación del estatuto. Y anuncia en un entrevista en “le Monde” que su objetivo es la independencia. Es claro y sincero.

Y cuenta para ello con el apoyo del presidente del gobierno de España.

A ver cómo se entiende eso en mentes menos preclaras que las de tal presidente.

claridad y transparencia

Esas eran unas de los promesas de campaña del actual Presidente, que se han demostrado vaciedades, como tantas otras. El desertor de Irak trata en secreto con Carod las modificaciones o tácticas acerca del estatuto. El Presidente del gobierno de España trata con un antiespañol confeso cómo destruir nuestra Nación. Y no revela nada.

terroristas ilustrados

nueve de cada diez mejores notas logradas en la Universidad del País Vasco las consiguen los etistas presos, según revela el ABC. Como dice la jota “La vergüenza ahora se vende – a 10.000 pesetas la onza – por eso, como es tan cara – gastamos todos tan poca”. Aplíquensela  los profesores de la UPV

EN LA ESTELA DE CHAVEZ

Un borrador de proyecto de ley del Ministerio de la Vivienda plantea la expropiación de viviendas vacías. Los comentarios que suscita, airados y sardónicos, obligan a la retirada del mismo. Pero unos gitanos lo hacen suyo y, aprovechando increíbles resquicios legales, se adueñan de unos pisos en un pueblo de Granada.

Seguimos la estela Chávez y Castro hacia la generalización de la pobreza.

No dan para más

 

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EL CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin que ello suponga asumir las distintas opiniones.

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