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  Nº 165 - 22 de diciembre de 2005

  

   CONTENIDO    

1. España, una fábrica de líos, por Ramón Tamames

2. De las comidillas a las comillas, por Juan Carlos Girauta

3. Abrelatas, por Jon Juaristi

4. Breves, por Erasmo

ESPAÑA, UNA FÁBRICA DE LÍOS                                                              arriba

 por Ramón Tamames

publicadp en La Razón

Si un observador se fijara sólo en los temas a que son adictos los miembros del Gobierno, parecería como si en España no hubiera como cues­tiones importantes más que algunas decisiones parasociológicas para ganar votos como sea, así como unos nuevos estatutos cuyo común denominador es acentuar los hechos diferenciales al objeto de romper el pacto constitucional de 1978. Pero la cruda realidad es muy otra, y lo cierto es que el país va deslizándose por un plano inclinado en multitud de cuestiones sustanciales. En ese sentido, en el presente artículo, haremos una enumeración casi telegráfica de los puntos capitales en los que hoy se ve gravemente afectada la salud de nuestro cuerpo político.

1. En Medio Ambiente, nos encontramos en situación de progresivo deterioro, agudizándose todo por una sequía casi telúrica. Frente a la cual, todo se ve agravado por la derogación del Plan Hidrológico (algo más que un trasvase), sin alternativas convincentes.

2. La agricultura se halla en vías de grave desmantelamiento, a causa de una política que contempla impávidamente la continua erosión de la PAC, sin plan de acompañamiento a escala nacional de ninguna clase. Y es que el ejecutivo no ese entera de que es indispensable ir a un fuerte reagrupamiento de explotaciones, de modo que contemos con empresas viables de cara a una agricultura que habrá de sustentarse sobre sus propios pies en el medio plazo, sin subvenciones.

3. En cuestiones inmigratorias, el descontrol sigue siendo casi total, con los agravamientos últimos de Ceuta y Melilla, y unos aeropuertos y unas fronteras terrestres absolutamente permeables. En esa senda, resultaría tragicómica una nueva regulación de sin papeles, por el manifiesto efecto llamada.

4. Tenemos uno de los peores sistemas educativos del mundo, con leyes cambiantes de continuo y cada vez más esperpénticas. En un proceso de auténtico velo de Penélope en función de los sectarismos de cada momento. Sin atender aquello que nos decía Unamuno de «amor y pedagogía». No es extraño, pues, la escasa contribución al capital humano y al I+D.

5. Dentro del sistema económico, nos situamos en las cotas inferiores de productividad y competitividad de la Unión. Lo cual se traduce en exportaciones de ritmo menguante. Con el resultado de una balanza por cuenta comente que ya tiene un déficit equivalente al 6 por 100 del PNB: exportamos riqueza, e importamos paro.

6. Una caída dramática de las inversiones extranjeras, y un proceso de deslocalización que ya amenaza al sector industrial más importante, el de la automoción. Sin que el Gobierno tenga definida una política para compensar esa tendencia flexibilizando el mercado de trabajo, y con verdaderos incentivos para laborar más y mejor.

7. Un sistema nacional de salud laberínticamente compartimentado en 17 CC.AA, sin que nadie preconice seriamente su racionalización, para poner fin a sus déficit regionales, y acabar con las largas listas de espera; en medio de un crecimiento demográfico galopante por la inmigración.

8. Una sociedad donde se confunde la libertad con la desarticulación social y la permisividad, y en la que cada uno hace lo que le da la gana. Con una drogadicción en ascenso desde edades juveniles, y un crecimiento desaforado de la delincuencia. Brillando por su ausencia el respeto a las instituciones; entre otras cosas por un sistema judicial que ha hecho perder por entero la confianza de los ciudadanos en la justicia, al prevalecer la ley del más fuerte y existir diferentes varas de medir.

9. Una política económica ultraintervencionista, de modo que desde el poder se influye directamente con decisiones en las que se mezclan nepotismos partidistas, barriendo para la propia casa. Con el trasfondo de una administración más y más ineficiente, que va haciendo perder la idea de un mercado único a escala nacional.

10. Un Estado que va diluyéndose por la ausencia de esfuerzos comunes, y al que se restan capacidades por todas partes, hasta irlo convirtiendo en una especie de sombra madrileñizada; sin bandera, ni himno, y con un ejército difuminándose en un ambiente de baja credibilidad internacional. Al tiempo que se niega el concepto de Nación española; tal vez en la idea de ir a una laxa alianza de naciones (sic), como si fueran civilizaciones extrañas entre sí.

Muchos podrán decir que lo anterior es una secuencia jeremiaca de lamentaciones, o una suerte de viaje al catastrofismo. Cuando «todo va bien con Zapatero». Pero esa cantinela ya está agotándose, con un presidente del Gobierno que lejos de resolver los problemas, crea otros mayores y más difíciles. En suma, no están resolviéndose los males de la patria, y lo único que funciona es el criterio de mantenerse en el poder a toda costa, sembrando sofismas y falacias. Y eso, señoras y señores, no es democracia, sino una nueva forma de tiranía repleta de las más lamentables irresponsabilidades. 

DE LAS COMIDILLAS A LAS COMILLAS                                                     arriba

 por Juan Carlos Girauta

publicado en libertaddigital

Cuando el miembro de un gobierno autonómico puede amenazar con una Guerra Civil entre comillas sin que su presidente lo destituya, su partido lo expulse, los jueces se despierten, el parlamento lo condene, la prensa lo radiografíe y su portera le retire el saludo, es que estamos en una sociedad muy enferma. Pero a mí, vaya usted a saber por qué, lo que más me preocupa son las comillas de Huguet.

No es extraño que el conseller que invitó a festines a los representantes de la prensa catalana por valor de dos millones de pesetas con cargo al presupuesto goce del favor de una profesión todavía demasiado sujeta a Carpanta y los pesebres. Ya ha contado aquí García Domínguez que la prensa local no se ha dado por enterada de las amenazas guerracivilistas de su espléndido anfitrión. Con las comillas han tenido bastante para echar sus palabras a broma: no sé, serán una metáfora; las “bombas” son de atrezzo y las “pistolas” llevan balas de fogueo. Quizá tengan razón y entre comillas y comidillas se pueda decir todo.

Se pueda decir, por ejemplo, que amenazar desde un gobierno con una “Guerra Civil” que “se girará contra España” es “terrorismo institucional”. Y que no es tan extraño que al president, que pertenece al “partido del GAL”, todo esto le parezca una cosa sin importancia. El “señor” Huguet “trabaja” en un gabinete que sigue un plan demasiado importante como para detenerse en tonterías, como esas amenazas que “coinciden” con la reaparición de la ETA y con atentados contra la sede del PPC y contra la familia de uno de sus cargos. Los “demócratas” que se reunieron en el nobilísimo Saló del Tinell dejaron claro desde el principio que el PP era un partido de apestados, de gentes a excluir, de ciudadanos de segunda.

Más miga tiene que Huguet amenazara de entrada al PSC –su aliado de gobierno– y a CiU. Quizá la formación de Mas se haya asustado un poquito y esté buscando la vaselina para encajar los deseos del penetrante tripartito el día 30. ¡Pero mira que amenazar a los socialistas! Este Huguet es un ingenuo. “Como en un calculado recordatorio”, el alcalde Clos ha aprovechado las fiestas patronales de Barcelona para “hacer desaparecer” a los mendigos de Ciutat Vella. Quien viera los vehículos municipales recogiendo pedigüeños a la fuerza para meterlos en las dependencias de la Guardia Urbana de Sant Andreu, y tuviera un poco de memoria, debió sentir un escalofrío paralizante. Ya en tiempos del ministro de Defensa Narcís Serra, hoy presidente de la otra Caixa, se llevaron “sus espías” a un mendigo “para usarlo como cobaya”. Y murió sin comillas ni nada. A CiU, al PP y a España, pase. Pero a un partido como el de Narcís Serra, Vera, Maragall, Barrionuevo y Zapatero no se le amenaza. Insensato.

 ABRELATAS                                                                                                    arriba

 por Jon Juaristi

publicado en ABC

Si quieres un burócrata de acero inoxidable, búscate un sindicalista: matará antes que volver al tajo. El consejo viene de Isaac Deutscher, historiador del trosquismo. Burócrata de acero inoxidable y sobreviviente sindical de todas las purgas de ETA en su jardín trasero, Diez Usabiaga exige a Rodríguez Zapatero que se convierta en abrelatas de acero inoxidable. Es, al parecer, todo lo que tenía que decir el secretario de LAB sobre la pacificación de la cosa vasca. Decepcionante si se compara con el elogio desmedido que le dedicó Patxi López. Tiene mucho que decir en este asunto, afirmaba López de Diez. Pues bien, habló Diez y no a López: vuélvete abrelatas, Rodríguez. El parto de los montes. No obstante, los socialistas vascos están muy contentos y, para demostrarlo, han invitado a los de LAB al congreso de la UGT.

La historia se repite. En el País Vasco se ha repetido tantas veces que ya no vale afirmar que lo que antes fue tragedia regresó trocado en comedia, aquella idea de Marx en El I8 Brumario de Luis Napoleón que tan deslumbrante nos parecía cuando éramos tontos. Por cierto, la idea es tan trivial que Woody Alien la aprovechó en una de sus películas, Delitos y faltas, para resaltar la estupidez de uno de los personajes, que predica infatigable: «La comedia es tragedia más tiempo». ¿Qué es la comedia más tiempo? Aburrimiento. La tragedia se degrada en comedia; la comedia, en fastidio, como los chistes demasiado conocidos.

Alguien podría pensar que estas maniobras de López irritan, sobre todo, al Partido Popular. Craso error: toda aproximación de los socialistas al mundo de ETA pone frenético en particular al PNV. Sucedió en 1993, y con un esquema muy parecido. Tentativas públicas de entendimiento del PSE con algunas organizaciones sectoriales de Herrí Batasuna terminaron con Ramón Jáuregui cantando la palinodia para aplacar el berrinche de Arzalluz. Además, los del PNV cuentan ahora con un dato de importancia fundamental. Saben que los socialistas no tendrían escrúpulo alguno en pactar con los más extremistas de los abertzales para sacarles a ellos del gobierno autónomo. Llevan más de año y medio con las barbas en remojo, temiéndose una tenacilla candente a la catalana, y el repentino fervor de López por Diez ha debido confirmar sus peores auspicios. Lo previsible, de persistir el concubinato entre el PSE y LAB, con o sin la UGT de celestina, es una aceleración histérica en la escalada soberanista por parte del gobierno de Ibarreche.

El error de López es doble. Como sucedió en 1993, la intuición de un próximo final de ETA (no voy a entrar en la cuestión de si está debidamente fundada: también pensaban entonces tener razones de peso y se equivocaron) despierta en los socialistas la urgencia de adelantarse al PNV para quedarse con los restos del naufragio. Los socialistas han creído siempre que la llamada izquierda abertzalees, obviamente, abertzale, pero también izquierda, y que esto es lo sustantivo y aquello, lo accidental y adjetivo. Se trata de un espejismo gramatical que les induce a confiar en que, una vez desaparecida ETA, parte considerable del voto de Batasuna (hoy del PCTV) podría afluir al PSE si éste supiera jugarbien sus bazas. En 1993, la retirada socialista fue meramente táctica. La autocrítica de Jáuregui se limitaba a reconocer lo inoportuno de la operación, pero no descartaba intentarlo en un futuro, si se daban condiciones para ello. Otra pifia que incitaba a estrellarse de nuevo.

El segundo error consiste en atribuir a Diez Usabiaga una relevancia desmesurada en el mundo de ETA. La permanencia de éste al frente de LAB, mientras los dirigentes del brazo político de la banda van cayendo uno tras otro en el olvido, ha creado en los socialistas la convicción de encontrarse ante la versión vasca de Gerry Adams. Mientras le concedan ese papel, Diez encantado, por supuesto. No moverá un dedo, porque sabe muy bien que, enfrentado al PNV, su sindicato tendría los días contados. Pero no cuesta nada dar consejos. No a Patxi López, al que sin duda desprecia. Directamente a Rodríguez, el menos escrupuloso en un partido donde dominan los desaprensivos: vuélvete abrelatas. Vuélvete abrelatas de repetición.

 BREVES                                                                                                             arriba

 por Erasmo

PIFIAS EN SALAMANCA

La Cumbre iberoamericana acumula una sarta de desatinos propios de nuestro desagraciado – no desgraciado- Ministro de Exteriores. Es difícil hacerlo peor. Un déspota mantiene la incógnita de su asistencia hasta el último momento – quizás le entró miedo ante una persecución judicial  - Se emplea jerga castrista defendiendo al déspota frente a la primera Democracia de la Tierra – bloqueo, en vez de la realidad de embargo comercial – Se toleran felicitaciones al Rey por haber llegado a los treinta años de Reinado – como si nadie lo pudiera haber previsto – No es de extrañar que una de las cabezas más lúcidas y solitarias, Uribe, haya declarado que está harto de esos festejos inanes.

CHAVEZ SE MANIFIESTA CON BATASUNA

Anuncia que va a hacerlo, aunque al final alguien consigue tirarle de las orejas y renuncia. Estamos en un país tan envilecido que una organización ilegal puede convocar una manifestación y un invitado del Estado apuntarse a ella.

¿Quién puede poner remedio a esto?

EL DÉFICIT EXTERIOR SE ACENTÚA UN 70%

En medio de una amenaza de pérdida de trabajo por competencia exterior, las fábricas automovilísticas, puntal de nuestras exportaciones, reaccionan con huelgas. Ello denota la mentalidad trasnochada de nuestros sindicalistas, y los políticos que les controlan, anclados en el Siglo antepasado. Su pérdida de competitividad origina el escaso incremento de nuestras exportaciones, y el aumento consiguiente del déficit comercial.

El Gobierno, otrora voceador de la productividad , acosando a la Comunidad de Madrid, vanguardia de las empresas punteras de tecnología en España.

UN VACÍO PREOCUPANTE

Hay una reacción generalizada contra el borrador del nuevo Estatuto Catalán. Como si se generalizase una antipatía a Cataluña.¿Quién va a ser capaz de liderar, en vez de esa reacción negativa, una campaña positiva de unión española? Una unión que haga que todos nos encontremos cómodos en vez de mirarnos torvamente entre vecinos.

¿En qué piensan los políticos  españoles?

UNA OMISIÓN REVELADORA

Alguien comenta que en la Casa Real están sumamente preocupados por el actual clima de tensión disgregadora en España. Posiblemente, el Rey se pregunte qué hacer, dentro de sus atribuciones, para remediarlo.

Seguro que una acción hubiera sido un acercamiento cortés al PP durante la recepción del 12  de Octubre.

 No lo hizo.

 

 

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