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Nº 167 - 12 de enero de 2006 |
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CONTENIDO 1. Espíritu de sumisión, por Ignacio San Miguel 2. Las Ministras y sus labores, por Ollarra 3. El Iceberg socialista, por Santiago Abascal 4. Lo de Mena me da miedo, por Antonio Burgos 5. Breves, por Erasmo
por Ignacio San Miguel Publicado en vistazoalaprensa Existe en muchas personas una gran aversión o reluctancia a mantener posiciones firmes en defensa de ideas de la índole que sean. Puede ser debido a no tener convicciones muy firmes o por un vehemente deseo de concordia, aunque lo más frecuente es que coexistan ambas causas. El resultado es una pronunciada tendencia a la cesión y un gran agrado en la contemporización. En política, y en España, esta tendencia se da en un sector importante de la derecha. Es impresionante cómo ha arraigado en él la idea persistente de que no es conveniente una defensa cerrada de los valores tradicionales, que son los de la propia derecha. ¡Pero es que ni siquiera una defensa moderada…! Y el amilanamiento ha calado aún en políticos tenidos por firmes e insobornables. Fue reveladora la forma como Esperanza Aguirre manifestó en televisión con toda tranquilidad que no le parecía oportuno presentar el recurso de inconstitucionalidad contra la ley que permite el matrimonio entre homosexuales. Llegó a decir que posiblemente esta ley fuese inconstitucional, pero que no le parecía oportuno presentar el recurso porque se darían bazas al adversario para que tachase al Partido Popular de retrógrado, ultramontano, etc. Era impresionante comprobar cómo una postura de acomplejamiento evidente ante el adversario era presentada como táctica política acertada. Al parecer, la Sra. Aguirre tiene tan asumido el amilanamiento, que le parece ilógico salir de él, tal era el desparpajo con que se expresó. Menos mal que, unas horas después, Mariano Rajoy, con mucha mayor inteligencia, manifestó también en televisión que entre los valores y las convicciones o unos votos más o menos, él elegía los primeros. Son innumerables los ejemplos de esa cobardía, no sólo por parte de los consabidos “centristas”, como Ruiz Gallardón, sino también a cargo de los considerados fuertes de carácter y de ideas. El mismo Aznar, cuyos logros nadie debe discutir, manifestó acomplejamiento ante los medios de comunicación, y más valoraba un elogio de “El País” o de la SER que cien de “El Mundo” o de la COPE. Y ya sabemos el regalo que le hizo finalmente a Polanco, ofreciéndole el monopolio de la televisión de pago. ¿Pensó, quizás, que así le aplacaría, como debió de pensar que aplacaría a los nacionalistas catalanes y vascos con sus concesiones en su primera legislatura? Entre ellas, la defenestración de Alex Vidal-Quadras, tremendo error. No sólo hay cobardía en estas actitudes. Existe un componente de vileza. Sí, porque esas ganas de congraciarse con los adversarios, unidas a una especie de desprecio hacia quienes sabemos que nos van a defender siempre, no merecen otro calificativo. Hasta la fecha, el Partipo Popular había desdeñado no sólo a los medios de comunicación afines, sino a su propio electorado católico, de cuyo voto estaba seguro. Ahora las cosas han cambiado bastante, lo que hay que colocar más que en el haber del Partido Popular, en el de una sociedad que, con sus masivas manifestaciones, ha mostrado cuál ha de ser el camino que debe tomar un partido conservador. Pero el vicio de la sumisión no se desarraiga de la noche a la mañana. En Cataluña se ha creado un organismo, el Consejo Audiovisual de Cataluña (C.A.C.), destinado a velar por la libertad de expresión, por los valores constitucionales… y por todo lo que uno quiera. Naturalmente, se sabe que va a tratar de impedir que se oiga una sola voz disconforme con el nacionalismo catalán dominante. Bien, pues ahí ha estado Piqué dando, sumisamente, su voto de aprobación al nuevo organismo hasta última hora. Hasta que le han ordenado que no cooperara en el engendro totalitario. Al final, en el PP no han sido complacientes con el “seny” catalán de Piqué. Y, a todo esto, ¿qué es eso del “seny” catalán? Una muestra del “seny” catalán podría ser la trifulca organizada en el Parlamento Catalán con motivo del desastre del barrio de El Carmel; trifulca rápidamente reducida a agua de borrajas, aparentemente merced al “seny”. Cuando Maragall fue criticado por los nacionalistas con motivo del desastre, rápidamente sacó a relucir el 3% de comisión que cobraba el anterior gobierno nacionalista por toda concesión de obras (alguien dijo que era el 20%). Naturalmente, Artur Mas se levantó altivamente de su asiento y exigió una rectificación. Maragall dio más tarde una medio explicación, que fue aceptada. Resultado: nunca se ha vuelto a hablar en el Parlamento catalán de las comisiones… ni del desastre de El Carmel. ¿No es esto una muestra del “seny”? Parece que si. A mí se me antoja que este famoso “seny” no es sino el espíritu de claudicación ante un estado de cosas opresivo al que nadie osa oponerse. Allí se ha establecido una estructura de poder contra la que nadie se rebela. Para la rebeldía hace falta algún idealismo, y el idealismo es lo contrario del pragmatismo pedestre y materialista (o “seny”). Por tanto, Piqué apoyó hasta última hora al C.A.C, organismo que formará parte del gobierno totalitario que pretende imponerse mediante el nuevo Estatuto. ¿Habría obrado igual Vidal-Quadras? Espíritu de sumisión, espíritu de claudicación, espíritu de contemporización, démosle coba al enemigo y la espalda al amigo. Espíritu villano del que debe desprenderse de una vez por todas la derecha española para su saneamiento. Sobre todo, en Cataluña.
LAS MINISTRAS Y
SUS LABORES
por Ollarra Publicado en El Diario de Navarra Manzanilla de Sanlúcar, entre langostino y langostino, puede formar la bandera nacional. En sus largas vacaciones navideñas en Doñana, nuestro Presidente se ha definido como «patriota social». Antes nos dijo que su patria es la libertad. Lo de social es más difícil y comprometedor. Suponemos que en su concepto de sociedad no entramos todos los españoles, sino apenas la mitad. El PP queda excluido de su consideración y de su política y no lo admite a participar en la negociación del «estatut». Compadrea en cambio con moros, venezolanos, cubanos de Fidel y ahora con el nuevo amigo cocalero. Seguramente ZP piensa que las ministras, que para eso las llevó al poder, se preocupan por la felicidad, el bienestar y la salud de sus españolitos; y es que son como madres. Una cuida de que nuestros hijos pasen curso sin estudiar demasiado y no quiere asustarlos con el infierno si estudian Religión; y procura, ella, no sus padres, dirigirlos a los centros en que deben estudiar. Otra ministra quiere dar a cada uno lo suyo, deshace el Archivo nacional de Salamanca y distribuye los papeles empezando por Cataluña, porque allí está quien manda mucho en España, un señor con medio millón de votos que le dice a ZP lo que tiene que hacer. Una tercera ministra encontró la solución a la vivienda, gran problema nacional, proponiendo pisos de 30 metros, algo menores, eso sí, que su despacho ministerial, e ideó un negocio estatal de viviendas vacías; no pasó de las intenciones, pero tuvo mérito como aposentadora familiar. Otra ministra ha dejado sin agua a todo el Levante, cargándose un plan hidrológico aprobado por las Cortes -en esto de «desfacer» son radicales ministros y ministras- y que hubiese sido la solución para las mayores y rentables huertas españolas. Una parte del agua del Ebro se sigue perdiendo en el mar. Tiene razón la ministra: el agua no es de todos los españoles, sino del que la nieve y la llueve, y después del que la conduce por el río. No tiene por qué llegar donde Dios no la envía directamente. Una quinta, ministra por el cupo de género femenino, nos ha traído la Ley del Tabaco, un extraño modelo que ha llenado de dudas a fumadores y no fumadores, unos sin ningún derecho y otros con todos. No importa que el poder público se haya entrometido en la vida privada, sin considerar costumbres y modos que vienen de lejos, perjudicando a empresarios y trabajadores, concretamente a la hostelería, agricultura y empleados del ramo. Todo por nuestro bien común y particular. Esta ministra merece más atención por el ruido que ha levantado en el país y porque nos sigue haciendo hablara todos, distrayéndonos de encuestas que indican cómo cae la credibilidad del Gobierno, sube la preocupación por el futuro de la economía y se manifiesta la pérdida de intención de voto para su partido. Le importan más los miles de vidas que va a salvar a costa de los que pierden la libertad de fumar. Hay una pequeña contradicción en los razonamientos. Cuando plantean los socialistas el aborto, utilizan como argumento que la mujer es libre de utilizar su cuerpo como quiera y eso que no se trata de un cuerpo, sino de dos; ahora no reconocen que cualquier ciudadano, si le place, puede llenarse su cuerpo de humo siempre, eso sí, respetando al próximo no fumador, cosa que no hacen las abortistas con sus fetos vivos. La Ley del Tabaco puede ser popular, pero seguro que no lo es su aplicación. Atropella al personal minoritario; dura y conflictiva, funciona mal. No ha habido información previa, ni tiempo para digerirla. Tiene privilegios en la publicidad: por tres años en circuitos de motos y coches. El que quiera dejar el tabaco tendrá que pagarse el tratamiento. No va a parar aquí la señora ministra. Mirando por nuestra salud, ha afirmado que «necesitamos una norma contra el alcohol similar a la del tabaco». El asunto es más serio. Con sus desvelos por los ciudadanos puede llevar a la ruina a varios sectores de la economía nacional. Si es una ley «similar», ¿hasta dónde pueden llegar las prohibiciones? Es verdad que entre los dos millones trescientos mil jóvenes que hay en España entre 14 y 18 años, medio millón se emborracha al menos una vez al mes y doscientos mil semanalmente. Habrá que ver la fiabilidad de la estadística. Casi todas engañan. En Navarra de cada diez atendidos de intoxicación etílica uno es menor de edad. Las ministras, encabezadas por la más elegante (da gusto verla vestir los Consejos de Ministros) lanza en ristre, cual quijote, henchidas del patriotismo social de ZP, son un poco temibles en sus labores propias... de gobierno. por Santiago Abascal publicado en el semanaldigital 26 de diciembre de 2005. ¡Cómo han cambiado las tornas! Desde aquel asesinato en febrero que nos arrebató a Fernando Buesa. Desde que su sucesor, hoy tercera autoridad del Estado, bramara contra la gélida sensibilidad nacionalista ante aquella multitud de vascos que lloraban el cadáver de Buesa. Desde que Nicolás Redondo se abrazara a Mayor Oreja para constituir una alternativa seria al nacionalismo. Desde que su actual sucesor fuera uno de sus fieles. ¿Qué habría dicho Javier Rojo hace unos pocos años si alguien hubiese aprobado unos presupuestos en los que se daban ayudas para visitar a los terroristas que mataron a Fernando Buesa? Hoy calla. ¿Qué habrían dicho López o Ares, fieles escuderos de Redondo, si -como portavoces de la ejecutiva redondista- hubieran tenido que valorar unos presupuestos con subvenciones para pagar los viajes a quienes visiten a los asesinos etarras? Hoy apoyan unos presupuestos con la maldita partida y no condicionan su apoyo –como podía ser si les movieran los principios- a la retirada de esa partida indigna. Pero no podemos echarnos las manos a la cabeza. Lo de que el PSE apruebe unos presupuestos infumables al PNV –que le ha aceptado un puñado de míseras enmiendas- es sólo la guinda de la punta del iceberg que nos muestra cómo han cambiado las cosas. El resto de la punta del iceberg –la parte visible- es bien conocida. No podemos cerrar los ojos ante ese PSOE que, en coalición con el PNV y ERC, ha roto el Pacto Antiterrorista, que ha suplicado desde el Congreso de lo Diputados un alto el fuego al "ejército etarra", que ha disminuido las subvenciones a las víctimas del terrorismo, que está dispuesto a entregar esa "gran Nación" a la que, en el discurso navideño, se refería el Rey y en cuya defensa o representación han sido asesinados cientos de españoles. No podemos, en definitiva, ponernos una venda en los ojos ante un PSOE que quiere entregar la Nación española -patraña de fundamentalistas para Zapatero- como carroña, para que la devoren los buitres sin escrúpulos –las elites ávidas de poder- que quieren gobernar a su antojo el País Vasco y Cataluña, aprovechándose del terrorismo e instaurando la censura a los medios de comunicación. Lo de los presos y los presupuestos es grave -desde luego-, sin embargo es sólo como la gota que desborda el vaso. Las preguntas que hoy merece la pena hacerse son terrible y dramáticamente sencillas. ¿Qué parte del iceberg todavía está por ver? ¿Son los principios y los valores, o la corrupción y el interés personal o partidario, lo que hoy mueven a los dirigentes socialistas? Las verdades que podemos intuir son para echarse a temblar. por Antonio Burgos publicado en ABC Miedo me da este miedo. Pánico. Nadie se atreve a decir en público que está de acuerdo con lo que preocupa al general Mena y por lo menos a los diez millones de votantes del PP y a parte de los otros diez millones del PSOE. Me da miedo que la mera lectura pública de la Constitución pueda ser un acto inconstitucional. Como nos estamos jugando a las cartas la propia Carta Magna, hay artículos de la Constitución a los que, por lo visto, aunque estén ahí, les pasa como a la sangre de Ignacio sobre la arena en el lorquiano llanto por Sánchez Mejías: que no quiero verla. Que no quiero ver la sangre de España sobre la arena. Con todo lo que ha pasado, lo que está pasando y lo que presumiblemente va a pasar, el único problema de España, perdón, del Estado Español (no me vayan a meter un paquete), tiene tres estrellas de cuatro puntas, un bastón y una espada cruzados y se llama Mena. Que mandaba la Fuerza Terrestre, y no la Fuerza Extra-terrestre, como hubieran querido algunos. El excelentísimo señor teniente general don José Mena Aguado no es militar. Es de Caballería. Un caballero que se atrevió a decir lo que silencia la España del «come y calla». Esta España que ahora asiste cobardemente callada a su linchamiento. Un caballero más constitucional que las dos columnas del escudo, pero con dos... lanzas de Caballería como para decir acerca de la desintegración de España lo que media nación y parte de la otra media calla, muerta de miedo ante la dictadura de lo políticamente correcto, la tiranía del progresismo radical y el chantaje en sesión continua de los separatistas. A mí me da miedo este miedo. Por eso no me atrevo a decir como aquella madre en el desfile de la jura de bandera de su hijo, y afirmo que el único que va con el paso cambiado es Mena. Estamos en la España de los despropósitos donde los separatistas sí que saben marcar el paso, un, dos, papa y arroz, que no les falte de nada. Y donde citar la Constitución es golpista. Sé que me la estoy jugando. Me llamarán golpista por atreverme a decir que el artículo 8 de la Constitución está ahí, aunque sea como Francisco Alegre: un nombre en los carteles (o en los cuarteles) que nadie quiere mirar. Y sé que el general Mena dijo en su discurso algo que nadie ha recordado, que desde sus malas conciencias han silenciado por tierra, mar y aire: «No olvidemos que hemos jurado o prometido guardar y hacer guardar la Constitución. Y para nosotros, los militares, todo juramento o promesa constituye una cuestión de honor.» ¡Qué tío más golpista y más facha! ¿Cuidado que venir a hablar de honor en una nación de perjuros? Por eso no puedo estar más de acuerdo con el silencio ominoso de la mayoría. Bono dijo que iba a hacer una ley por la que todo soldado podrá llegar a general. Ayer la puso en práctica, urgentemente, y en sentido inverso: todo general puede llegar a soldado, con arresto de ocho días en prevención incluido, si se atreve a desafiar la peor dictadura. Que no es la de Castro ni la de Pinochet, sino la dictadura de lo políticamente correcto. Así que bien arrestado y destituido. Ha resultado tan socorrido como lo fue Rusia para Serrano Súñer: Mena es culpable. De hoy a mañana empezaremos a saber que Mena fue el que negoció con la ETA en Perpiñán. Mena, el que no quiso cumplir con Batasuna en el Parlamento Vasco la sentencia del Supremo. Mena, el que ha incumplido el Pacto Antiterrorista y la Ley de Partidos. Mena es la suma de todos los males sin mezcla de bien alguno. Hay que linchar a Mena. ¡Heterosexual el último! Y el vicario general castrense, que tenga mucho cuidadito. Que no se le ocurra recitar el Credo. Porque como se entere el JEMAD de que ha recitado el Credo en un acto castrense, le pide al Papa su excomunión, por atreverse a decir en un Estado Laico que Dios existe. A Mena ya lo han excomulgado por recitar el credo del honor. por Erasmo NO DRAMATICEMOS Se repite que España es el gran contribuidor a la expansión de la UE de 15 a 25 países. Lo es, pero por dejar de ingresar, no por contribuir. Y la lógica se impone ante el descenso del nivel medio de renta y el ascenso nuestro. Rodríguez no se le puede pedir que de más de sí, como dice Rajoy, porque lo tenía difícil. ¿Pero no hubiera conseguido más uno inteligente y tenaz? ¿Y si no hubiera existido el contencioso de la OPA a Endesa? No podrá saberse nunca ¿QUIÉN IMPONE LA LEY EN ESPAÑA? En Galicia van a imponer el gallego en exclusiva en oposiciones. En Cataluña ya no hay colegios concertados en español y la Universidad es casi monolingüe. Los jueces deberán conocer el idioma local. Los juicios a etistas se paralizan por falta de intérpretes. Todo ello en una Nación cuya Constitución dice que todos los ciudadanos tiene el derecho y el deber de conocer la lengua española.... ¿Quién manda aquí? EN EL MISMO TEMA... ...el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha sentenciado que todos los edificios públicos de la Comunidad deben exhibir la bandera española. ¿Qué apostamos a que se lo pasan... por ahí, y nadie mueve un dedo para castigarlo? LA ARCHISABIDA CENSURA FRANQUISTA Es difícil imaginar quién sería el paradigma de la maldad en España, si no hubiera existido Franco. Ahora es la censura, como toque de comparación con lo que pretenden los catalanes. Nadie se acuerda de la Ley de defensa de la República, porque está prohibido descalificar a aquél Régimen, del que derivan todos nuestros males actuales. Fumadores, al PAREDÓN Enrique Mújica protesta, pero todos los súbditos mentales de la corrección política aplauden la Ley antitabaco. Se aduce argumentos de todo tipo, entre los que destaca el número de muertos que se evitará con ella. El señor Alzheimer ganará aún más renombre, pero el número de tumbas no va a reducirse, desde luego. PROGRESAMOS, YA SON 85.000 ANUALES Los infanticidios producidos con el aborto legal en España. Es asombroso el número de infanticidas con los que convivimos naturalmente y con los que intercambiamos opiniones y tomamos decisiones: madres desnaturalizadas, padres huidos e irresponsables, matarifes de bata blanca, políticos satisfechos por el progreso, financieros inversores en clínicas de exterminio, trabajadores atados a puestos de trabajo sangrientos......
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EL
CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades
relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la
formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos
actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los
españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias
y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin
que ello suponga asumir las distintas opiniones. Información: elcorreo@opinion-encuentros.org |
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