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  Nº 171 - 16 de febrero de 2006

  

   CONTENIDO     

1.        Mentiroso compulsivo, por Enrique de Diego

2.        Cerco y soledad del Partido Popular, por Luis Fernando de la Sota

3.        Negociando la presecesión desde La Moncloa, por Ramón Tamames

4.        ...Y pateamos la Cruz, de Serafín Fanjul

5.        Breves, por Erasmo

 

MENTIROSO COMPULSIVO                                                                            arriba

por Enrique de Diego

publicado en elsemanaldigital

Relativista es la denominación actual de lo que siempre se ha conocido como mentiroso. La diferencia estriba en que el mentiroso sabía que mentía y el relativista postmoderno considera que no existen la verdad ni la mentira y, por ende, se ha abierto la veda. Zapatero es un relativista de tomo y lomo; es decir, un mentiroso compulsivo. Tras dos reuniones, Rajoy lo tildó de "tramposo". En una de ellas llegó a decirle que "eso del Estatuto no le interesa a nadie, es cosa de políticos". Meses antes de que se empeñara personalmente en abrir la barra libre a Artur Mas para sacar del atolladero a la operación antinacional (anticonstitucional se refiere al positivismo jurídico, esto está más allá de la Constitución).

Decía el maestro Jean François Revel que la mentira domina el mundo. Desde luego La Moncloa. La cuestión es que nuestros socialistas se han alejado tanto de la ética judeocristiana que, en ellos, mentir se ha hecho costumbre, mero instrumento de poder. Como todos los mentirosos, Zapatero hilvana frases incomprensibles por su incongruencia. En muy escasas ocasiones es claro. Lo fue en un mitin el 14-11-03 cuando declaró: "Apoyaré la reforma del Estatuto de Cataluña que apruebe el Parlamento de Cataluña". Ninguna interpretación cabe. Se trata de frase de significado unívoco.

Pues el mismo personaje, ante el padre Iñaki Gabilondo, el 26-01-06, después de haber traicionado a sus aliados –ciertamente molestos- de Esquerra, ha afirmado, sin que le temblara la voz ni se le cayera la cara de vergüenza, que "no es cierto que yo dijera que lo que aprobara el Parlamento de Cataluña, sin más, lo voy a ratificar". Esto es tomar a los ciudadanos por menores de edad y a los seguidores socialistas por hooligans sin espíritu crítico, al margen de cómplices de la operación antipatriótica.

Lo grave es que las democracias se degradan por la mentira, que constituye una corrupción moral peor, en sus efectos, que la económica. Zapatero lleva a nuestra democracia desbocada por la senda de la degradación. Ningún compromiso vale, ninguna declaración aguanta entre veinticuatro y cuarenta y ocho horas. Ya dijo Alfredo Pérez Rubalcaba –otro que tal baila, el mendaz portavoz de los gobiernos del GAL- que "los ciudadanos se merecen un Gobierno que no les mienta". Éste no hace otra cosa que mentir. Sin pestañear. Sin sonrojarse. Como lo más normal del mundo. Como una seña de identidad. Donde dije digo, digo Zapatero, sinónimo de mentiroso compulsivo.

Otrosí: parece que ha habido un presunto acuerdo sobre el Estatut. Esto más que una democracia parece una república bananera.

 

CERCO Y SOLEDAD DEL PARTIDO POPULAR                                      arriba

 por Luis Fernando de la Sota

Las dos obsesiones fundamentales del Partido socialista desde que llegó al poder han sido, por un lado, intentar rebobinar  la historia y situarla en el año 1.931, y aunque sea de una manera virtual, dar la vuelta a la guerra civil y hacerse la ilusión de que el  Frente Popular alcanzó el triunfo sobre las tropas nacionales de Franco, y que ahora, ochenta años mas tarde, puede administrar aquella ilusoria victoria. Por otro, borrar cualquier vestigio del periodo político del Partido Popular bajo el mandato de Aznar.

En su odio revanchista, han dado la consigna a todos sus afiliados por mínimo poder que tengan , de que todo lo que se hizo o se programó en esa época,  absolutamente todo, bueno malo o regular, a todos los niveles y en todos los estamentos políticos, económicos o administrativos del País, sea  derogado, modificado, anulado y en definitiva arrasado y si es posible sembrado de sal, para que no quede de ello ni siquiera remotas huellas.

Y no solo en las acciones de gobierno realizadas por el Partido Popular, sino incluso en aquellos actos administrativos o en aquellas leyes que en su momento contaron con su apoyo cuando estaban en la oposición.

El Plan Hidrológico Nacional, por el que ahora con esta sequía suspiran las regiones mas desfavorecidas por la lluvia. El Pacto por las Libertades, La Ley de Partidos que puso freno a los desmanes etarras con la ilegalización de  Herri Batasuna, a la que están haciendo lo imposible por incorporarla al gobierno vasco, sea como sea. La inoperancia y práctica desaparición del Pacto Antiterrorista, y tantos otros ejemplos, que unidos al desprecio continuado a los populares a los que se margina de toda negociación, negándoles no solo la posibilidad de opinión o de consenso, sino incluso la mas mínima información.

Y como colofón, el actual intento de romper el acuerdo que hizo posible el pacto del Estatuto Valenciano que, con todos sus defectos, era la primera vez que populares y socialistas, se ponían de acuerdo con este Gobierno, anteponiendo a sus intereses partidistas el de su Autonomía. Esto era algo que no podían consentir, y las maniobras para evitarlo, seguramente inducidas por los nacionalistas catalanes que verían con gran satisfacción ese rompimiento, y la posibilidad de que la facción catalanista valenciana, pudiera llegar a formar parte del gobierno regional. La firmeza del P.P. parece que ha conseguido salvar a última hora este intento.

Pero todo esto, es solo la primera fase de la operación. Es decir apretar cada vez mas ese cerco inmisericorde a que ve sometido el Partido Popular con un absoluto desprecio a los nueve millones de españoles que lo votaron, en las últimas elecciones.

Porque la segunda es mas sibilina. Se trata de que se cree en la opinión pública la duda, y mas tarde el convencimiento, de que la actitud de Rajoy, que en los últimos tiempos ha endurecido su mensaje y su actitud, está colocando a su partido en una absoluta y desalentadora soledad y que el ideal sería que se aviniera a secundar y apoyar los planes y acuerdos alcanzados con las facciones nacionalistas para incorporarse, aunque fuera como comparsa, a la función.

Esta especie, no solo es aceptada y propagada por militantes del PSOE y sus correspondientes medios, sino que también se va extendiendo a otros medios teóricamente mas afines a los populares y va haciendo mella en alguno de sus sectores  y lo que es peor, en algunos de sus dirigentes, que verían con buenos ojos un lenguaje menos agresivo y unas posturas mas conciliadoras en su  Presidente, con la excusa de que es preciso “centrar” el Partido Popular, para no dar la impresión de coincidencia o de escoramiento hacia sectores situados mas a la derecha.

Según ellos, una posición conciliadora en el País Vasco, una aceptación de mínimos del Estatuto de Cataluña, una discurso menos duro e intransigente, sería un buen procedimiento para atraer a posibles votantes indecisos e intermedios entre el campo socialista y conservador.

Es comprensible el deseo de cualquier partido político por conseguir votos y alcanzar el poder, pero no al precio que sea.

Ya se sabe que en política nada es blanco ni negro , sino un conjunto de grises  y que no se deben mantener posiciones absolutas e intransigentes, solo por ser de uno, con desprecio y en detrimento de las opiniones de otros, que en definitiva es la actitud del partido socialista, pero hay situaciones, en las que los políticos honrados, que verdad se consideren auténticos servidores del bien común y defensores  de su País, tienen el deber moral, la obligación, de anteponer a su legítimo deseo de alcanzar democráticamente el poder, el defender una serie de valores innegociables como son la unidad de España, la memoria de las victimas del terrorismo, la independencia de la Justicia y la igualdad real en derechos y deberes de todos los españoles vivan donde vivan.

Y nos atreveríamos a afirmar que aunque esas posiciones, aparentemente, les pudieran restar algunos votos, les asegurarían otros muchos de los ciudadanos españoles que están deseando encontrar políticos firmes en sus convicciones y honrados en sus actos.

Negociando la presecesión... ... desde La Moncloa            arriba

por R. Tamames

publicado en La Razón

¡Albricias, el presidente del Gobierno lo ha conseguido!», o bien «¡Estupendo, Solbes sacó adelante la financiación como Dios manda!» Las dos exclamaciones anteriores pueden escucharse, de una forma u otra, de los partidarios acérrimos del Gobierno de Zapatero y del Estatuto de Cataluña en su versión monclovizada. Pero la cosa, a poco que se examine, es muy distinta: de hecho, lo que está negociándose es una presecesión, según iremos viendo.

En contra de todas las prédicas del Sr. Solbes, resulta que los nuevos impuestos a transferir a Cataluña se fijan dentro del Estatuto, aunque sea siguiendo «el viejo truco del almendruco» de ir a una disposición adicional. En vez de, como prometió el propio ministro, llevar el tema completo a una nueva versión de la LOFCA, con la presencia de las 17 CC AA y sin discriminaciones. En el sentido que hemos apuntado, no valen los argumentos de que el tratamiento fiscal otorgable a Cataluña se globalizaría después al resto de España. Eso es inconstitucional, porque el Estado es el único ente con potestad tributaria (art. 133. CE); que ha de ejercerse por el Gobierno de la Nación «erga omnes», esto es, respecto de las 17 CC AA, como siempre se hizo hasta ahora. Adicionalmente a lo examinado hasta aquí, la idea que prevalece en­tre los negociadores catalanes es que el Estatuto a conseguir es solamente un comienzo. Y en su actitud crónica del «siempre queremos más», ya están hablando de convertir la poten­cial agencia fiscal consorciada Estado/Cataluña en una única enti­dad catalana; o el blindaje de las inversiones por siete años, transfor­marlo en un principio permanente de lo que sería una auténtica «Constitución de Cataluña», camino de la plena soberanía.

De prosperar el acuerdo Zapatero-Mas, el Gobierno se debilitaría en su papel de coordinador e impulsor del conjunto de la Nación. En descargo de esa perspectiva, se dice que «sola­mente se hace un nuevo reparto de los grandes impuestos, de modo que aún quedaría el 55 por 100 en manos de la Administración General del Estado, y sólo el 45 en las CC AA». Pero, siendo muy discutible esa esti­mación -con la sospechosa particularidad de que sobre los ayuntamientos, que rigen la mayor parte de nuestra vida cotidiana, no se diga ni pío-, lo cierto es que un Estado debilitándose en su ya menguada capaci­dad de inversión, sería una especie de máquina redistribuidora tipo carrusel sin sentido propio.

Desde luego, el Estatuto se llevará al TC para impugnarlo, por sus numerosas aberraciones constitucionales, y dentro de ellas, por los privile­gios fiscales que implicaría en pro de una comunidad concreta. Pero aparte de eso, también cabría recurrirlo ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo, como rompedor del mercado interior único a escala de la UE-25.

Para terminar, con el proyecto de Estatuto lo que se quiere es diferenciar más a Cataluña del resto de España, centrifugar poderes estatales a una comunidad privilegiada, separar la negociación con el Cuatripartito de modo teatral -donde Carod-Rovira juega el papel de «policía malo», y Mas el del «bueno»-, para mayor facilidad del PSOE en sus ataques a los contrarios a tanto dislate. Entre los cuales figuran cientos de miles de catalanes: «¡Menudo negocio vamos a hacer!», me decía en Barcelona la semana pasada un experto en la ma­teria.

A lo ya indicado, se agrega en el proyecto de Estatuto un intervencionismo casi obsceno y orwelliano de la vida económica por parte de la Generalidad. Con una fuerte restric­ción de la solidaridad (con base en las célebres balanzas fiscales), frente al resto de España. Todo para la mayor gloria, no de las clases sociales de más bajos ingresos, sino en pro de las burguesías y oligarquías que representan Maragall y Mas de modo más que evidente; y Carod y Sousa de manera algo más solapada.

En resumen, la cosa es que el presidente del Gobierno está complicando la vida al país hasta límites increíbles. Y su concepto del Estado, va entrando en una fase coloidal. Ante tal situación, y sin perjuicio del referéndum que los catalanes celebrarán sobre el proyecto de estatuto, tal como quede a la postre, creo que seremos muchos los que, además de insistir en la grave responsabilidad del TC, pidamos, ya desde ahora, un referéndum nacional (en la noche del 23 lo hice en el programa televisivo de Germán Yanke en Telemadrid). De ese modo, todos los españoles podríamos opinar en las urnas sobre la particular forma de Zapatero de hacer añicos la Constitución de 1979. Incluso dejando mudo al pro­tagonista del artículo 56.1 de la misma, que es el responsable de moderar unas instituciones que pueden estar comenzando a desmoronarse.

... Y PATEAMOS LA cruz                                                                                arriba

 por Serafín Fanjul

publicado en ABC

Contemplo una imagen publicada en ABC (01.02.06) y me entran ganas de cantar y no precisamente de alegría: en Irak, unos crios vestidos de oscuro aguardan turno para pisar algo parecido a una bandera de Dinamarca pintado en el suelo. Por la leyenda que ostenta sobre el cuerpo uno de los bárbaros presentes, deduzco que son chiíes, pero daría igual si fuesen sunníes. Pisotean la enseña danesa que, casualmente, es... una cruz, como en tantos pabellones «occidentales». De manera automática mi cerebro hace saltar un estribillo («Akalna halib wa-da'asna salib»: «Tomamos leche y pateamos la Cruz») perteneciente a una edificante y aleccionadora cancioncita infantil palestina, una de tantas que circulaban por Tierra Santa al menos en la primera mitad del siglo XX. Y no veo razones para imaginar que con luego se hayan esfumado (Aclaración importante para especialistas sabios y moros metiches: el texto dice «akalna» y no «sharibna» como sería de esperar: Qué le vamos a hacer). Omito la reproducción del obscenísimo poema atribuido a Ibrahim Tuqan en que el dios de los cristianos (que no es Allah sino Iláh) y la Virgen María protagonizan un lance de procacidad incomparable: el poema comienza «Bi-dun wa-humrun fi-1-biyamati/ ya sh-ahr Ayyar, ya shahr an-niyakati». Hay más textos similares en mis libros Literatura popular árabe (págs. 77-78) y La quimera de al-Andalus (pág. 45).

Con estas referencias no estamos jugando a «Tú eres más», sino recordando a los musulmanes que su autoridad moral para darse por ofendidos en materia religiosa es ninguna y no sólo porque quienes participan a lo largo y ancho del mundo de ese estúpido juego de hollar y quemar banderas, aparte de impotencia y necedad mimética, exhiben su deseo expreso de demostrarnos su odio, tan ampliamente documentado a lo largo de la Historia y que tanto han sufrido y sufren los más débiles bajo su poder (las comunidades cristianas y judías), sino porque la intolerancia en términos de rigidez impenetrable y absoluta es la norma generalizada en todos los países de predominio musulmán, incluidos los supuestos moderados, aunque aquí debamos soportar —por mantener nuestros prin­cipios democráticos— que el mismo personaje que nos exige dinero para enseñar el islam en España halle modélica la prohibición de practicar cualquier otra religión en Arabia Saudí.

Cuando nosotros nos hemos desprendido de la intolerancia que por acá campeó en otros tiempos, la solución buena, que es el respeto y hasta la cordialidad entre todas las gentes, por desgracia topa con la incapacidad global de los musulmanes para la autocrítica y la aceptación de que la reciprocidad es un criterio básico en las relaciones humanas. Por otro lado, es difícil que aprecien y admitan el respeto a la libertad de expresión ajena quienes en sus países desconocen con qué se come tal plato. Harán muy mal los gobiernos europeos si ceden un solo milímetro ante chantajes e imposiciones (¡Somalia exige la «entrega a los musulmanes de los dibujantes!») y esperemos que esto despeje su tibieza y cobardía ante un asunto tan grave como es la posesión de armas nucleares por parte de Irán que, por cierto, azuza la bronca más que nadie, por aquello de los pescadores en ríos revueltos.

 BREVES                                                                                                               arriba

 por Erasmo

PITIÉ POUR LE PAUVRE petit PAROT

Cumpliendo con la estrategia de rendición preventiva de nuestro presidente, el Fiscal general del Estado ha diseñado la medida de acumulación de penas a los terroristas, para que puedan beneficiarse de la reducción de las mismas de forma efectiva. Así, Parot podrá salir dentro de tres años y Pakito por esas mismas fechas. Asesinar sale barato, cuando las víctimas piden perdón por molestar.

Seguro que el boicot al cava queda compensado por el mayor consumo de él en las cárceles y zulos

RODRÍGUEZ, CON ERDOGAN

El Presidente del gobierno ¿español? se une al de Turquía para condenar las caricaturas a Mahoma en periódicos daneses, en un artículo en el “Herald Tribune”.

No encuentran oportuno condenar incendios a embajadas, amenazas a todo el mundo y homicidios diversos. Con ello revelan claramente lo que nuestro presidente entiende por Alianza de las civilizaciones. ¡Lo que nos espera!

UNA BLANCADA MÁS

El Secretario del PSOE critica la oposición de Rajoy preguntándose por qué le molesta que la Eta lleve dos años sin matar. Se atribuye así el éxito de esa parálisis parcial, como algo conseguido por la política de apaciguamiento del Gobierno.

¿Por qué no rematan la faena concediendo la independencia y metiendo en la cárcel a las víctimas provocadoras? Así se acabarían incluso los últimos petardos ¡Qué poca imaginación!

LUZ VERDE PARA LA OPA

Como se esperaba, el gobierno socialista da luz verde Gas Natural para que la mayor empresa energética de España quede en manos catalanas. Y para que engorde Iberdrola.

Sólo queda por ver si el mayor valor conseguido por Endesa hace admisible en precio de Gas Natural

CHÁVEZ AMENAZA AL IMPERIALISMO

Proponiendo cerrar las exportaciones de petróleo a USA.

Habrá diseñado una forma de control del mercado internacional de petróleo. O planeará un mayor beneficio de otros productores, a costa de Venezuela

¿Quién sabe lo que puede urdir una mente tan preclara?

LOS DANESES, DE PIÉ

Cuando todo el mundo occidental balbucea excusas, el primer ministro danés se mantiene en su puesto de que es un asunto privado.

Se dice que, poco después de la deserción de Iraq, cuando visitó a ZP dijo a sus íntimos que no había imaginado hasta qué extremo era cierto lo que le habían dicho de éste.

Hay que callar.

 

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EL CLUB DE OPINIÓN ENCUENTROS, a través de sus actividades relacionadas con la cultura y el pensamiento, aspira a contribuir a la formación de una corriente regeneradora de España acorde con los tiempos actuales. Siendo un Club con vocación de "encuentro" de los españoles, admite en las páginas de sus publicaciones, en sus tertulias y conferencias, los juicios de cuantos se encuentran en esa línea, sin que ello suponga asumir las distintas opiniones.

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