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SOBRE “CONSEJOS Y
URGENCIAS”
Cuando tengo que
referirme a la situación por la que está pasando España y dada mi costumbre,
siempre pongo un ejemplo.
Nuestro
país está en situación parecida a la de un barco, que desarbolado, en medio
de una tempestad y con una oficialidad inepta,
que
acaba de abandonar el puente de mando, amenaza hundimiento. Y en la que un
grupo de posibles expertos en navegación, se ofrece a pilotar la nave y
llevarla a buen puerto, aunque eso sí, a costa de esfuerzos y sacrificios
por parte de la tripulación.
Y
alcanzada una mayoritaria confianza, empieza la singladura. Y también
empiezan los primeros problemas con algunos bandazos en el rumbo. Se
aprecian varios errores, alguna descoordinación, e incluso alguna fuerte y
alarmante contradicción inicial en la dirección de la nave. Y de la misma
forma que en los toros o en el fútbol, desde la barrera o la grada, hay
aficionados que intentan dirigir la lidia o el partido, indicando a voces
sus particulares consejos a los diestros o a los entrenadores, también aquí
surgen en el barco voces que no solo dan consejos y exigen cambios de rumbo
y maniobras en uno u otro sentido, mezclando
deseos,
conocimientos y experiencias sino que incluso amenazan ya con pequeños
motines, porque consideran que no se les hace caso.
Unos quieren que el barco
enfile de proa el temporal, otros que es mejor mantenerse un tiempo al pairo
y esperar a que las aguas se calmen un poco. Y hay opiniones para todos los
gustos. Unas con el bienintencionado deseo de ayudar a la gobernabilidad de
la nave, y otras, dando la sensación de que casi prefieren el naufragio,
para luego poder echar la culpa al capitán.
Pero hay otro
curioso sector entre los tripulantes. El de los que, impacientes, apremian
para conseguir con urgencia, aquello que ellos consideran inaplazable. Es
decir, que apenas iniciadas las operaciones para afrontar el temporal, ya
exigen que la cubierta esté limpia y transitable, que se saque brillo a los
cobres y dorados del puente y que el servicio de comedor se esmere en la
comida y en la presentación de las mesas. Y todo eso, cuando apenas se han
comenzado las labores de achique de las ya inundadas bodegas que amenazan
con hundir la embarcación.
Parece
que son los inevitables consejos y urgencias en cualquier acción de
gobierno, de los que en unos casos por la comprensible necesidad de
conseguir solución a sus problemas, en ocasiones dramáticos, y en otros, por
la premura con que quieren satisfacer sus deseos de que todo lo que
a su juicio está mal, se cambie radicalmente, y
de inmediato, según sus particulares opiniones.
Creo
que podemos encontrar en la nuestra actual
situación política algunas similitudes con el
ejemplo anterior.
Nuestro
barco, España, está en situación de naufragio. El gobierno saliente lo ha
dejado casi como a
la Doña Inés
del Tenorio, “imposible para vos y para mi”, y la mayoría de los españoles
hemos dado nuestra confianza-en algunos casos porque no teníamos a otros
mejores en quien hacerlo-a un partido que se ha comprometido a sacarnos del
atolladero en que estamos.
Y
creo que hay que asumir, guste o disguste a unos o a otros que, o
lo hacen ellos, o no lo hace nadie.
Asumido esto, creo que hay
que ir diferenciando y analizando con objetividad y con rigor, sin dejarnos
llevar por filias o fobias, errores y aciertos. Pero sin llegar todavía a
conclusiones o a juicios precipitados. Pienso que si les hemos dado una
confianza es preciso mantenerla un tiempo prudencial, y ya valoraremos en su
momento los resultados de su gestión. Sin exigencias desmesuradas ni
urgencias imposibles de cumplir en tan poco tiempo.
Se
recrean algunos medios a través de editoriales y columnistas, en resaltar a
su juicio defectos y errores ya cometidos por el gobierno, y lo que es peor,
pronosticando, enfáticamente, los que aún todavía no se han cometido. E
internet
arde con comentarios y tremendas descalificaciones a derecha e izquierda.
Por cierto, que tal vez el que los ataques más furibundos, provengan
precisamente de los sectores más radicales de esa derecha y de esa
izquierda, sea un buen síntoma de que los principios de la
gestión no sean tan malos como aseguran, ni los
resultados tan caóticos como auguran…
Hay cosas que se están pidiendo, que no sé si por
desconocimiento o por mala fe, no las puede, o no las debe hacer un
gobierno, por mucha mayoría que tenga. En unos casos porque para ello sería
necesario reformar la Constitución,
y eso, afortunadamente,
lleva un tiempo y unos porcentajes de consenso
elevados. Para los que quisieran que las cosas no fueran así y se hicieran
rápidamente, ya, habría que recordarles que si así no fueran, ya habría
hecho el partido socialista durante sus mandatos, una serie de cosas,
totalmente contrarias a los deseos de los que ahora piden esas urgencias.
Eso
en unos casos. En otros, porque siempre que se acomete una obra hay que
contar con la resistencia de los materiales. Y posiblemente, si todas las
cosas se acometen a la vez, exista el riesgo de promover- en la delicada
situación en que nos encontramos- una contestación social que puede dar al
traste con otras decisiones más prioritarias y
urgentes.
Yo
coincido en que ahora lo principal y más
importante,
es cerrar la hemorragia del paro e ir, aunque sea lentamente, creando empleo
y aliviando la dramática situación de los millones de españoles que lo
sufren. Sorprende, que para muchos críticos esto no sea así.
¡Pues
claro que hay una serie de cosas que hay que abordar y que cambiar en
España! Algunas de auténtica gravedad. Ignorarlo sería ceguera,
irresponsabilidad o lo que es peor, manifiesta insensibilidad moral, o
política. Especialmente algunos, cuyas consecuencias son irreversibles, como
el del aborto, que hoy también destacamos en este número, pero en la
mayoría, son temas y medidas que aunque muy importantes, habrá que ir
poco
a poco abordando y desarrollando para la necesaria regeneración que España
necesita. Creo que la herencia recibida de muchos años de mal gobierno, no
se arregla en tres escasas semanas.
Habrá
que avanzar con decisión y firmeza. Pero tanteando el terreno con prudencia
y estudiando con rigor posibilidades. Equilibrando necesidad y viabilidad.
Sin agobios ni urgencias.
Como en el viejo dicho: Sin prisas pero sin
pausas. Si se tienen las ideas claras, que se gobierne con resolución,
reivindicando incluso el derecho a equivocarse, y sin hacer demasiado caso a
consejos y apresuramientos por muy bienintencionados que puedan ser.
Si al cabo de un tiempo el barco
consigue llegar a buen puerto, para lo que va a tener que contar con no
pocos apoyos y sacrificios, entusiastas o interesados,
y se van cumpliendo propósitos y promesas, creo
que sería de justicia el alegrarnos y no regatear elogios. Si por el
contrario no es así, por clara impericia, o por haber dilapidado o
traicionado la confianza otorgada, será el momento de juzgar con rigor
conductas y exigir responsabilidades. Pero no antes.
L. Fernando de
la Sota.
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Ciclo «Encuentros en El Pardo»
Programa para el
primer trimestre de 2012:
Jueves
26 de enero de 2012
"La
tenora y la gaita"
Ponente:
Manuel Parra Celaya.
Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación.
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Jueves
23
de
febrero de 2012
"La
poesía en las trincheras. 1936-1939"
Ponente:
Juan Van-Halen.
Escritor,
periodista y académico
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Jueves
22
de
marzo
de 2012
"La
pequeña empresa en la actual situación económica"
Ponente:
Gonzalo Fernández
Suárez de Deza.
Abogado.
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Como de
costumbre, las tertulias tendrán lugar en
el restaurante
La Montaña
de
El Pardo
(Paseo
de la Guardia Real s/n, en los jardines
de entrada a El Pardo),
comenzando a las 20,00h.
Se informa a los
socios que la Junta General Ordinaria del Club tendrá lugar el
Miércoles 7 de Marzo
a las 19,30 horas, en el domicilio social del
Club.
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