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ÍNDICE

 

LA NUEVA INQUISICIÓN

LOS OBISPOS Y LA UNIDAD DE ESPAÑA

SOBRE LA REPUBLICA   

LA «CRISIS» DE UN VIERNES DE DOLORES 

¿QUE ESTA PASANDO EN ABC? 

OTRA VEZ EL GENERAL MENA

   EL DISCURSO DEL TENIENTE GENERAL D. JOSÉ MENA AGUADO 

   EMPEZAMOS UN NUEVO AÑO

   BALANCE PROVISIONAL DE FIN DE AÑO 

SEPTIEMBRE: REANUDAMOS NUESTRO CURSO POLÍTICO

¿ORGULLO GAY?

EL ERROR Y LA DERROTA 

 

LA NUEVA INQUISICIÓN                                                                             arriba

 Artículo editorial de la "Web de Encuentros" 18/09/2006

Las novelas de Pérez Reverte en las que se cuentan las aventuras del capitán Alatriste, recientemente llevadas al cine, han puesto de moda una oscura época de la historia de España, en  la que se pone de manifiesto con gran realismo y crudeza, la enorme falta de sintonía y de proporción, entre el reinado de un monarca mediocre y acomplejado en manos de validos y cortesanos, ambiciosos y faltos de escrúpulos, y las hazañas en Europa y especialmente en Flandes, de los gloriosos tercios españoles. Su lectura hace realidad aquella famosa frase de “Dios que buen vasallo si oviera buen señor”  

En la trama de esas aventuras, aparece con frecuencia, sirviendo a diferentes intereses, la Santa Inquisición, esa controvertida institución, mitad política, mitad religiosa, creada  en principio para  defender los pilares de la fe religiosa en Europa, y que aparece como  vigilante de rigor implacable que todo lo ve y todo lo oye, considerada por unos como  necesaria para aquellos tiempos, mientras que para otros significó un baldón para la imagen y el sentido evangélico de la Iglesia instituida por Cristo. 

Hoy sigue existiendo aunque con otro nombre más actual, la Congregación para la Doctrina de la Fe; y  se ocupa, afortunadamente con otros métodos, de conocer y corregir en su caso, las desviaciones teológicas y los comportamientos pecaminosos de los clérigos de todo el mundo.

 Hoy ya no se quema a nadie en hogueras por motivos religiosos, ni se reprimen con métodos medievales los desvíos heréticos, pero en España sigue existiendo y con fuerza, una nueva inquisición, que se sigue cobrando víctimas, aunque eso sí, sin derramamiento de sangre. 

Es una inquisición sin nombre, sin sede, sin que se conozcan los nombre de los grandes inquisidores, ni los de sus esbirros, ni los de sus delatores o confidentes y menos aún de sus verdugos, pero hoy todo el mundo sabe que es vigilado de cerca, y que si quiere prosperar en cualquiera de las actividades académicas, profesionales, políticas o funcionariales, no basta con demostrar aptitudes, conocimientos, experiencias o habilidades, sino que es preciso cumplir esa ley no escrita, pero implacable, que se exige a todos los ciudadanos que quieran ser algo.  

Es preciso demostrar, o al menos aparentar, un rechazo absoluto a todo lo que significó o pudo significar el régimen anterior. Cualquier desliz u opinión en ese terreno movedizo, que pueda parecer un elogio o una justificación del franquismo, es reo merecedor de condena. Cualquier frase que pueda interpretarse como un reconocimiento de que durante aquellos cuarenta años se hubiera podido hacer alguna cosa bien o que haya podido significar un beneficio para España o para los españoles, es motivo para que esa nueva inquisición caiga sobre él con todo su peso y con todas sus consecuencias. No hay hogueras, ni muertes violentas, pero las víctimas se convierten en muertos civiles arrojados del sistema.   

Cualquier traspié, cualquier indiscreción o paso en falso, le puede costar al incauto el puesto en la lista, la alcaldía o la concejalía, el ascenso, la contratación o el negocio.  

Por eso, salvo rarísimas y meritorias excepciones, los políticos, los magistrados, los fiscales, los militares, los funcionarios de cualquier graduación, artistas, periodistas o escritores incluidos los propietarios de los grandes o pequeños medios de comunicación, tiene que trabajar con red, como los malos equilibristas, o con flotador, como los inexpertos nadadores. 

Y esa red o ese flotador no es otro, que la necesidad de incluir siempre, o al menos de vez en cuando, en sus discursos, sus parlamentos, sus declaraciones, sus entrevistas, sus escritos o sus libros, alguna frase o algún juicio despectivo o despreciativo cuando no claramente insultante sobre el régimen anterior o contra quien fue su Jefe del Estado, “A moro muerto gran lanzada”. E incluso los voceros mas críticos con el Gobierno o con el partido de turno, al que no dudan en vapulear contundentemente, no olvidan nunca introducir, venga o no a cuento, algún juicio adverso o algún epíteto mas o menos insultante. 

Ante las tremendas falsedades y retorcidas interpretaciones de nuestra inmediata historia contemporánea del actual Gobierno socialista hay, y cada vez más, afortunadamente, escritores, investigadores y columnistas que se atreven a denunciar los excesos de los años republicanos y del Frente Popular de los años treinta del siglo pasado con el apoyo de una parte importante de la sociedad española; bien venido sea, pero nadie se atreve al mismo tiempo, a afirmar que todo aquello justificó la reacción de otra parte también muy importante del pueblo español. 

Se dice, se comenta en familia, en comidas o cenas, en tertulias de amigos, en voz baja y con guiños cómplices, pero el miedo a ser tachados de franquistas, de fachas, de defensores aunque sea desde la crítica rigurosa de aquel periodo prohibido, hace que todo el mundo silencie hechos, fechas, avances, aciertos y comportamientos y en lugar de abrir un debate sereno y objetivo sobre aquella época, y que cada palo aguante su vela, prefiere adoptar la postura del avestruz, hundiendo la cabeza en la arena de la indiferencia y de la cobardía moral, o sonreír con mueca de borrego. 

La nueva inquisición vigila, y en cualquier momento puede caer sobre nosotros.

 *       *       * 

LOS OBISPOS Y LA UNIDAD DE ESPAÑA                                                            arriba

 Artículo editorial de la "Web de Encuentros" 07/07/2006

Creemos que hemos sido muchos los españoles, que nos hemos sentido defraudados por el resultado, al menos aparente, con que ha terminado la Asamblea de la Conferencia Episcopal Española. 

En una Asamblea de estas características, donde prima el silencio informativo, y donde todas las intervenciones de los prelados están condicionadas por la cautela y la mesura de puertas para fuera, hay que adivinar las posiciones de cada uno de ellos, o de cada uno de los sectores que agrupan sus diversas sensibilidades,  por pequeñas filtraciones, por medias palabras, por claves sutiles en las que la Iglesia siempre ha sido experta maestra, ya que no en vano cuenta con experiencia de siglos en fina e inteligente diplomacia.    

Poco se ha sabido del resultado de dicha Asamblea, de la que parece saldrá un documento consensuado, ni de las deliberaciones que en ella han tenido lugar y mucho menos, de las distintas posiciones defendidas por los obispos españoles. 

Pero aunque es éste un tema delicado, sobre todo para aquellos que, como nosotros,  nos consideramos miembros de la Iglesia, algunos indicios y algunas declaraciones nos permiten aventurar suposiciones e hipótesis, aún a riesgo de equivocarnos.  

Y como nosotros carecemos de las virtudes que adornan a la Iglesia, lo vamos a expresar de una manera mas ruda pero también mas clara. 

Esperábamos que en esta Asamblea de la Conferencia Episcopal se debatiera el texto, tantas veces aplazado, sobre la unidad de España, considerada por los cardenales Rouco y Cañizares como un bien moral. 

Esperábamos que se debatiera también el futuro de la COPE, y ésta recibiera el apoyo y el amparo necesario para continuar con su línea actual, o por el contrario fuera desautorizada y cesados sus actuales dirigentes y comentaristas.  

Y teníamos también la esperanza, de que se nos diera información sobre la situación de los asuntos que enfrentan a la Iglesia Española con el actual Gobierno y una firme declaración de intenciones sobre la actitud del Episcopado sobre ellos. 

Nada de esto ha ocurrido. O mejor dicho, no ha trascendido. Porque estamos seguros de que los tres temas se han tratado y posiblemente con especial dureza y vehemencia, pero está claro que no ha habido acuerdo ni unanimidad sobre ellos. 

Las escuetas declaraciones del secretario de comunicación de la Conferencia, son todo un reconocimiento de ello. Los obispos están mas unidos que nunca. Esto solo se dice, cuando hay serias pruebas de lo contrario. 

El debate sobre el texto sobre la unidad de España, amenazaba ya a ser conflictivo. En fecha reciente, diciembre de 2005, cuando un medio de difusión nacional hizo una encuesta entre los obispos españoles, con la siguiente pregunta: ¿Es la unidad de España un bien moral que se debe preservar?, el resultado ya indicaba el desacuerdo.  Hubo cuarenta respuestas afirmativas, y veintinueve excusaron la respuesta.. 

Las afirmativas las encabezan los mismos que vienen haciéndolo desde hace ya tiempo, Rouco y Cañizares, y formando bloque, negándose a contestar, varios obispos que no se quisieron comprometer, y fundamentalmente la totalidad de los obispos catalanes y vascos.      

No pude extrañar la posición de estos últimos.  Los Pastores, representantes de la Iglesia en ambos territorios, no es que se esfuercen en comprender a sus fieles,  o que no quieran  enfrentarse o desautorizar a una parte de los mismos, por aquello de conservar en lo posible a sus ovejas, sino que  es que, desde el siglo pasado, han sido los auténticos guías y dirigentes  de todos los movimientos nacionalistas y secesionistas de sus respectivas regiones. ¿ Como van a querer por lo tanto la unidad de España?. 

Y especialmente en el caso del País Vasco, todos nos acordamos de algo mas. Porque no podemos olvidar su delirante e incomprensible  actitud, desde el punto de vista religioso, del apoyo a actividades y a miembros de la ETA, unido al desprecio hacia las víctimas del terrorismo, en clara  actitud antievangélica. 

Así van las cosas. Porque lo triste de todo esto, es que esas actitudes ni siquiera revierten en beneficio de su particular iglesia, aldeana, sectaria y pequeñita, sino que es todo lo contrario, ya que se da la circunstancia de que precisamente Cataluña y el País Vasco, presentan un implacable descenso de vocaciones y de práctica religiosa. 

Recordemos aquella anécdota aunque en otro contexto, que protagonizó el Padre Llanos, en su exilio del Pozo del Tío Raimundo, cuando le preguntaban en una entrevista por sus buenas relaciones con los miembros y militantes comunistas del barrio, hecho que causaba un cierto escándalo en los círculos católicos de Madrid. A lo que contestaba el controvertido jesuita, que estaba muy contento y satisfecho por ello, ya que eran excelentes. Pero cuando a continuación le preguntaban si a lo largo de su larga convivencia entre ellos, había conseguido alguna conversión o acercamiento a la Iglesia, confesaba entristecido, ...que ninguna. 

Respecto a los otros dos temas, paree que tampoco ha habido consenso, y que nuestra Iglesia sigue dividida, y acomplejada a pesar de los claros gestos y las firmes posiciones del Papa Juan Pablo II y del actual Benedicto XVI, que no han tenido ni tienen ningún empacho en decirles a nuestros gobernantes o representantes, cual es la doctrina católica respecto a los temas de la educación, la familia, el aborto, el matrimonio homosexual o en cuanto a los principios que deben informar una política de gobierno, que sirva no solo a una  parte de los españoles, sino a  todos los españoles,  con el respeto debido a unos valores tradicionales arraigados en nuestra sociedad desde hace muchos siglos.           

En definitiva. Parece que ha primado la necesidad de no romper la unidad del conjunto, o al menos aparentarlo hacia la calle, y difuminar las distintas opiniones y posturas para consensuar un futuro comunicado que  pueda ser aceptado por todos. 

También es posible, que unos hayan cedido en unas cosas, para que otros cediesen en otras. Todo un ejercicio de mesura y de encaje de bolillos, que quiera Dios sirva para algo mas que para dejar descontentos a todos.       

 

 

 

SOBRE LA REPUBLICA                                                                               arriba

El presidente del Gobierno ha hecho unas desafortunadas declaraciones en el Senado sobre la República, que no podían quedar sin contestación por nuestra parte.

No se trata de criticarle sus inclinaciones o emociones republicanas, que es muy posible que sean compartidas por algún un sector importante de españoles,  aunque  resulte paradójico que lo haga un presidente de gobierno de un Estado monárquico.

Lo que resulta inadmisible, es que su modelo de República, sea la II española, la que padecimos en los años treinta del siglo pasado, y que afirme que sea hoy "el modelo del que se siente orgulloso la mayoría del pueblo español". Sobre todo si se tiene en cuenta que la mayoría del pueblo español, incluido el propio Presidente, ha nacido después y no la vivió.

Unas palabras como éstas, solo pueden ser el fruto de una tremenda ignorancia e incultura política e histórica, o lo que es peor, de un burdo y deliberado intento de manipulación de la verdad.

La reproducción de la carta de Pío Moa al Parlamento europeo, nos libera de insistir sobre este tema.            

CARTA ABIERTA AL CONSEJO DE EUROPA

Por Pío Moa

Publicado en "Libertad Digital"

                                              “Contra la "irritante mentira roja", el alzamiento derechista y la guerra no destruyeron la democracia, sino al revés: la destrucción de la democracia por aquellas radicalizadas izquierdas ocasionó la guerra. ”

Han propuesto ustedes hacer del 18 de julio de 2006 día internacional de repulsa al franquismo, erigir monumentos en memoria de sus víctimas y recordar que el Valle de los Caídos fue construido por presos republicanos. Inmediatamente se vienen a la cabeza las frases del gran filósofo español Ortega y Gasset dirigidas a Einstein y otros intelectuales, favorables al Frente Popular español: "Einstein se ha creído con derecho a opinar sobre la guerra civil española y tomar posición ante ella. Ahora bien, Albert Einstein usufructúa una ignorancia radical sobre lo que ha pasado en España ahora, hace siglos y siempre. El espíritu que le lleva a esta insolente intervención es el mismo que desde hace mucho tiempo viene causando el desprestigio universal del hombre intelectual, el cual, a su vez, hace que hoy vaya el mundo a la deriva, falto de pouvoir spirituel".

Me temo que la información que ustedes manejan sobre el 18 de julio proviene del gobierno español, liderado por un autoproclamado "rojo", el señor Zapatero. Se trata básicamente de la propaganda elaborada por la Comintern comunista, reproducida desde los años 60 por historiadores de la misma ideología, como Tuñón de Lara o Gabriel Jackson. Acerca de ella expresaba su indignación otro de los más distinguidos intelectuales liberales españoles del siglo XX, el doctor Gregorio Marañón: "Esa constante mentira comunista es lo más irritante de los rojos. Por no someterme a esa servidumbre estúpida de la credulidad, es por lo que estoy contento de mi actitud". El reconocido historiador británico Paul Johnson ha señalado la guerra de España como uno de los episodios del siglo XX sobre los que más se ha mentido. Creo que ustedes debieran imitar a Ortega y a Marañón, y precaverse contra esa "constante mentira comunista", hoy nuevamente tan en boga.

Según esa propaganda, la guerra de España enfrentó a la democracia y al fascismo. Pero si ustedes prestan atención a los integrantes del Frente Popular y sus aliados, verán cuán imposible es tal pretensión. Ni los anarquistas ni los comunistas ni los socialistas de entonces, en muchos aspectos más radicalizados que los comunistas, tenían nada de demócratas. Tampoco el racista Partido Nacionalista Vasco, ni los republicanos de izquierdas y nacionalistas catalanes, que habían intentado golpes de estado nada más perder las elecciones democráticas del 1933. Y, en fin, como no pueden ignorar ustedes, aquel Frente Popular estuvo dirigido, más que protegido, por Stalin, a quien, supongo, nadie calificará en serio de demócrata.

En la guerra de España la democracia no jugó ningún papel, pues la relativa democracia republicana había sido destruida previamente en dos golpes sucesivos. El primero fue el movimiento revolucionario de octubre de 1934, contra un gobierno de derecha plenamente legítimo y respetuoso con la ley. La revolución fue organizada, textualmente como guerra civil, por el PSOE con el fin explícito de imponer un régimen de tipo soviético; y por los nacionalistas catalanes, con fines separatistas. La apoyaron los comunistas, los anarquistas (en parte) y los republicanos de izquierda. El ataque a la legalidad fracasó en dos semanas, pero dejó 1.400 muertos y cuantiosas destrucciones.

El segundo golpe a la democracia fue el proceso revolucionario desatado tras las elecciones de febrero de 1936. Elecciones irregulares por sus violencias y sus fraudes, reconocidos por Azaña, el republicano de izquierda que pasó a gobernar entonces. Las izquierdas, agrupadas en el Frente Popular, ganaron en escaños, aunque empataron en votos, y de inmediato comenzó a imponerse la ley desde la calle, mientras el gobierno destituía ilegítimamente al presidente de la República, Alcalá-Zamora, arrebataba despóticamente escaños parlamentarios a la derecha, depuraba el alto funcionariado, liquidaba la independencia del poder judicial y amparaba unas violencias callejeras que en sólo cinco meses causaron 300 muertos, centenares de incendios de iglesias, centros culturales y políticos de la derecha, periódicos, etc. Las izquierdas respondían con amenazas de muerte, en pleno Parlamento, a los líderes derechistas, el moderado Gil-Robles y el más extremista Calvo Sotelo, cuando éstos pedían al gobierno, simplemente, que cumpliese e hiciese cumplir la ley.

Al negarse a cumplir la ley y anularla activamente por medio de actos consumados, el gobierno del Frente Popular perdió una legitimidad ya dudosa de origen. El arrasamiento de la legalidad democrática por las izquierdas y la total descomposición del estado quedaron de relieve cuando una fuerza mixta de policías y milicianos socialistas secuestró en su casa y asesinó a Calvo Sotelo, después de haber fallado en el intento de hacer lo mismo con Gil-Robles. Aquel crimen colmó el vaso y empujó a la rebelión a una parte del ejército, que venía preparándose para ella ante el cariz de los sucesos, pero era muy renuente a emprenderla, entre otras cosas por la gran probabilidad de ser vencidos. Probabilidad que estuvo a punto de materializarse.

Y, cuando la ley cae por tierra, en todos los países vienen las atrocidades y las venganzas, cometidas en España por los dos bandos. Pero el gran responsable de haber llegado a ese extremo fue el Frente Popular, al cual una propaganda grotesca pretende identificar con la democracia. Contra la "irritante mentira roja", el alzamiento derechista y la guerra no destruyeron la democracia, sino al revés: la destrucción de la democracia por aquellas radicalizadas izquierdas ocasionó la guerra. La cual no fue una pugna entre demócratas y fascistas, sino entre totalitarios de izquierda y autoritarios de derechas: la dictadura de Franco jamás llegó al absolutismo de las comunistas ensayadas en España e impuestas a la mitad de Europa después de 1945.

Cabe recordar, además, las numerosas atrocidades, con torturas y asesinatos, entre unos y otros partidos de izquierda. Y la represión franquista de posguerra no debe oscurecer el hecho de que los jefes del Frente Popular huyeron todos, sin la menor preocupación por el salvamento de miles de seguidores suyos comprometidos en el terror contra las derechas. Estos últimos, culpables de crímenes espeluznantes, fueron juzgados y ejecutados por el franquismo al lado de bastantes inocentes. Pero es un insulto a los inocentes equipararlos a todos bajo el título de "víctimas del franquismo". En cuanto al Valle de los Caídos, también precisan ustedes información más fidedigna. Sólo un pequeño número de los trabajadores en esa obra, alrededor de una décima parte, fueron presos. Y trabajaron en régimen de "redención de penas por el trabajo", a razón de cinco días de pena conmutados por cada uno trabajado. Nada parecido a los campos soviéticos o nazis.

Probablemente el gobierno del "rojo" Zapatero quiera hacerles creer a ustedes que lo aquí expuesto es una interpretación franquista. Para que se hagan una idea al respecto, añadiré a las citas de Ortega y de Marañón, el comentario de uno de los mayores novelistas españoles de la época, el liberal Pérez de Ayala, sobre el Frente Popular: "Cuanto se diga de los desalmados mentecatos que engendraron y luego nutrieron a sus pechos nuestra gran tragedia, todo me parecerá poco. Nunca pude concebir que hubieran sido capaces de tanto crimen, cobardía y bajeza". Marañón observó que "todo es en ellos latrocinio, locura, estupidez". Y las citas podrían alargarse mucho.

Pues bien, estos tres intelectuales, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala, habían sido declarados "padres espirituales de la República", por sus esfuerzos para traer a España una democracia liberal. La misma que fue echada abajo por las violencias revolucionarias. "Mi respeto y mi amor por la verdad me obligan a reconocer que la República española ha sido un fracaso trágico", constató Marañón amargamente. Termino con una cita del propio Azaña, líder de las izquierdas burguesas, sobre la calidad de aquellos republicanos: "política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta".

Nada, pues de versiones franquistas. Ustedes han sido víctimas de la "irritante mentira roja" difundida masivamente por el actual gobierno español, que les ha manipulado para convertirles en portavoces de ella, desacreditando una institución consagrada a la defensa de la democracia y los derechos parlamentarios. Un gobierno que está hundiendo la Constitución española mediante hechos consumados y en connivencia con el terrorismo etarra. No sé qué dirían de él los "padres espirituales de la República", pero no me cuesta mucho imaginarlo.

LA «CRISIS» DE UN VIERNES DE DOLORES                                       arriba

                «Oh Cristo que vas a morir, haz que       

España resucite Contigo»

(De Rafael García Serrano, Semana Santa de 1979) 

            Dentro de la maquinación política e institucional programada por Zapatero para transmutar el ser real e histórico de España, sus mejores agentes siempre fueron Rubalcaba y Alonso, utilizados por bajo de sus posibilidades hasta el viernes de Dolores de 2006. Hasta ese día, y pese a la escasa entidad que representaba Bono, dentro de la «trouppe» zapateril, el manchego representaba un serio obstáculo para ese fin; en consecuencia fue desplazado, (como lo fue dos meses antes, por idéntica causa, Francisco Vázquez), aprovechando oportunísticamente su al parecer renuncia, presentada meses antes. Por tanto, Zapatero «se blinda» con ambos y les entrega los  dos ministerios clave de su Gobierno. Y son Ministerios clave por lo que se verá y  porque durante el mandato de ambos en ellos se va a ventilar la negociación con ETA, tema aún más escabroso que el del Estatuto catalán –visto el menguado «impacto» del «caso Mena»- para las estructuras funcionariales de ambos Departamentos. 

            La habitual estulticia de tantos comentaristas ha venido propalando la especie de que Rubalcaba era la «mente gris» del proceso de transmutación, cuando  en realidad no era  más que un aventajado intérprete de las tesis de Zapatero –como lo fue de Felipe González en las tareas que éste  le  encomendó- cosa plenamente demostrada ahora con su nombramiento como ministro. En aquella falsa atribución han reincidido no pocos estos días y, así, el PNV  ha  llegado a decir  que «se pone al mando quien dirigía la nave en la sombra», equivocada adjudicación de papeles tal vez inspirada en el hecho –en este caso marginal- del más alto grado de Rubalcaba en la secta compartida –según dicen algunos- con Zapatero. Subordinación a Zapatero que no resta «cualidades» al Fouché Rubalcaba convertido por su jefe –al decir del comentarista Camacho- en «la pieza clave del engranaje de una agenda políticamente suicida, agigantado en influencia tras pilotar  la pirueta imposible de maquillar de constitucionalidad el Estatuto catalán, el presidente lo ha situado en el eje de la bisagra más delicada para abordar la fase decisiva del diálogo con los verdugos»; definido también por  el mismo comentarista -con acierto- cuando dice que «es capaz de ponerla (esas sus «cualidades» de intriga)  al servicio de la causa más sectaria  sin que le tiemble un músculo». 

José Antonio Alonso pasa por ser persona seria, eficaz, ordenada y un tanto gris, que ha sabido disimular las coordenadas reales de su ideología; pero  esto último solo lo es para quienes no han conocido su papel en la gestación de una Ley importantísima: la «Ley Orgánica de la Defensa Nacional» aprobada hace pocos  meses. Quienes, por el contrario, conocieron los cambios introducidos por él desde el texto del anteproyecto al del proyecto –que desfiguraron en muy grande medida el texto original presentado por  Bono, su gran enemigo- pudieron apreciar  el verdadero pensamiento político  de Alonso, no menos peligroso sobre temas de orden institucional que el de Rubalcaba. Sus criterios en relación con los cambios operados entre una y otra etapa en la gestación de dicha Ley demuestran claramente  el pensamiento de Alonso, nítidamente alineado  con la ideología de Zapatero. (La anécdota de la detención –por la policía bajo su mando- de  aquellos  militantes  del PP, en una manifestación, por supuesto mal trato a  Bono, también lo demuestra). 

Por otro lado, su poco disimulado deseo  de desmilitarizar  a la Guardia Civil (entre otras cosas permitiendo la presencia casi oficial de sus  sindicatos, claramente  no autorizados en las leyes referidas  al personal militar) también  da pistas sobre su verdadero pensamiento. Pues bien, este alto personaje –al que Zapatero le otorga casi ilimitada confianza- va a ser quien dirija la nueva reforma militar, al parecer, curiosamente, aprobada como proyecto de ley en el mismo Consejo de Ministros  del Viernes de Dolores, y que la prensa ha desconocido deslumbrada por los citados cambios ministeriales, y sin embargo tan importante como estos. 

De Alonso dependerá el CNI; de Rubalcaba el control de la información policial y, por ejemplo, las posibles medidas sobre la dispersión de presos etarras, y  de ambos la Guardia Civil; también de ambos no pocas gestiones referentes a las negociaciones con ETA, bajo la batuta de Zapatero. Es fácil deducir todo lo demás al respecto. 

¿Y por qué la destitución de la Ministra de Educación, Maria Jesús San Segundo, horas después de ser aprobaba una LOE inspirada en el programa de Zapatero y que la San Segundo había  sacado  con «fórceps»? Parecen claras dos interpretaciones, distintas entre sí pero coordinables de  cara a  según qué destinatarios: una, que dada la estrecha mayoría parlamentaria con la que se  aprobó, a los ojos de Zapatero la Ley nace sin fuerza y por tanto la  San Segundo fracasó; otra, que ante las pretendidas  negociaciones con el Vaticano –obviamente a través de Vázquez- la ex –Ministra  aparezca como destituida, como un previo «chivo expiatorio» por causa del contenido de la ley  y con posibles modificaciones en ella, naturalmente levísimas, sustentadas en aquel «fracaso» parlamentario de la  Ministra. 

Terminamos: Aún dentro de la maquinación política e institucional programada por Zapatero –frase con la que se abría este comentario- aún dentro de lo muy grave de ese contexto, la «crisis» del Viernes de Dolores de 2006 es una de las más graves y  preocupantes medidas tomadas por  el Presidente  del Gobierno en orden al alcance de su demencial programa para con España; no es un reajuste formulario ante una real  ó supuesta dimisión; es, como se dice  en cierto periódico, «una crisis  a la medida  del  «proceso», y  «Zapatero se blinda con Alonso en Defensa y con Rubalcaba en Interior para hablar con ETA»; de ahí su probable y gravedad extrema. 

A modo  de epílogo.

            Al comentar los cambios, el Sr. Rajoy ha dicho que «no se fía de Rubalcaba... (de Alonso no dice nada, oh ingenuidad) pero a renglón seguido  dice que «mantiene su apoyo»; cabe pensar que se refiere a la lucha antiterrorista, lo cual es verdaderamente  incomprensible si se tiene en cuenta lo que todos han dicho: que Rubalcaba ha sido puesto en Interior precisamente para  las negociaciones con esos terroristas, ¡que clarividencia la de Rajoy!

¿QUE ESTA PASANDO EN ABC?                                                                       arriba

 Artículo editorial de la "Web de Encuentros" 21/01/2006

 

Los entendidos, esos que siempre están al día de lo que pasa en los medios de comunicación, ya nos venían advirtiendo de que tras el cese, o destitución de Ignacio Camacho como Director de ABC, y su sustitución por José Antonio Zarzalejo, que ya lo había sido anteriormente, se vislumbraba una operación de largo alcance. 

Parece ser que Vocento, que ya es la empresa mayoritaria y por lo tanto la que manda en el diario, teóricamente conservador y monárquico, (la familia Luca de Tena ya no es mas que una figura decorativa del mismo), presentó una reestructuración y una nueva línea editorial, mas adecuada a los tiempos actuales, mas cercana a lo políticamente correcto y menos agresiva hacia el gobierno, especialmente en los temas referentes al País vasco y Cataluña que Camacho no quiso asumir y prefirió quedarse como columnista, ocupando el prestigioso espacio que tantos años ocupara Jaime Campmany y haciéndolo, por cierto, con enorme dignidad y brillantez. 

Hasta ahora nada hacía prever ese cambio anunciado, pero desde hace unos días,  con inusitada violencia, irrumpe un nuevo estilo en el periódico. Empieza con una agrio  ataque a la COPE, y con una advertencia a los obispos de que tienen un problema, refiriéndose a la polémica abierta por la denuncia de uno de los redactores de la emisora de que se manipulan, o al menos no se cumplen los mínimos exigibles de rigurosidad en la  empresa, Estudio General de Medios, que es la que facilita los datos de audiencia de cada uno de ellos. 

Hasta ahora solo son conjeturas y acusaciones que deberán probarse en uno u otro sentido, pero ABC carga contra la COPE con extraña virulencia. 

Sigue, a propósito del serial de El MUNDO y las investigaciones de Libertad Digital, sobre la famosa mochila del 11M. que ha soliviantado a la opinión pública y que está haciendo correr ríos de tinta  a favor y en contra de sus tesis, que ponen en solfa la fiabilidad de las actuaciones de la Policía y la Fiscalía, en las horas siguientes al horrible atentado, y en lugar de dar información y tratar el tema con serenidad  y cordura, sale con un editorial arrebatado, digno de El País, desacreditando todos los trabajos realizados por sus colegas,  antes de que el Juez los conozca y depure, y lo mas curioso, haciendo una defensa a ultranza del gobierno socialista, del que dice ganó  democrática y limpiamente las elecciones de hace dos años, sin que nadie pueda dudar de su legitimidad. Actitud que no concuerda con la línea que venía manteniendo hasta ahora en sentido contrario. 

Junto a esto, aprovecha para atacar a Mariano Rajoy y al Partido Popular por prestarse a dar credibilidad a las tesis de El MUNDO, sumándose a la estrategia del partido socialista de acusar a los populares de crispar a la sociedad. 

Pocos días antes había publicado un resumen de trabajos sociológicos que demostraban que el Partido socialista volvería a ganar las elecciones si se repitieran ahora. 

En el editorial del día de hoy, mantiene un cierto equilibrio, y junto con algún reproche al ejecutivo socialista respecto a su actuación el día de reflexión el 10M., sugiere que tal vez la conducta de Rajoy, al que esta vez piropea, se deba a la influencia de su entorno mas duro.   

Como a la princesa del vero infantil: ¿Que tendrá la princesa? cabría  preguntarse: ¿Que le pasa al ABC? 

Primero  prescindió  de Jiménez Losantos. Luego se marchó Ussía.  Ansón cuenta y no para, de las oscuras entrañas del diario. Y ahora que parecía que se había erigido en defensor de los valores que habitualmente defiende la derecha, resulta que se lanza al ruedo y coincide sospechosamente con las cadenas periodísticas al servicio del gobierno socialista. 

No se sabe si esto obedece a una presión económica de los nuevos amos del cotarro, que no quieren ponerse a mal con los otros dueños políticos de la situación, o a una estrategia que desde ya, se puede catalogar de equivocada, ya que el ABC, aunque se vista de seda, es decir de socialista, es muy probable que no consiga congraciarse con sus naturales enemigos, por mucho que se maquille, y en cambio es seguro, que va a perder una buena parte de su clientela habitual, que no le va perdonar esos cambios de rumbo, ni esos brindis al sol. 

Al sol que más calienta,... claro.          

OTRA VEZ EL GENERAL MENA                                                              arriba

 Artículo editorial de la "Web de Encuentros" 21/01/2006

Pasadas las primeras emociones informativas provocadas por el discurso del Teniente General Mena Aguado, en la Pascua Militar del pasado día 6, parece que ya es tiempo propicio para hacer unas valoraciones, que sirvan para matizar y precisar, lo que hace unos días motivó nuestro anterior editorial. 

El citado discurso, que ha tenido el efecto de agitar con fuerza el ya de por si revuelto ambiente político actual, tiene a nuestro juicio como mas destacados, los siguientes aspectos: 

1º.- De una meticulosa lectura de sus palabras, no hay nada que pueda interpretarse como desvío constitucional, todo lo contrario, ni ataque al sistema, ni siquiera reproche alguno al gobierno de la nación.

Se limita a repetir en voz alta, lo que dice el articulado de la Constitución, y advierte de los posibles conflictos, que la aprobación del Estatuto catalán, tal y como ha sido presentado, puede plantear en las Fuerzas Armadas, cosa fácil de  deducir de su lectura.

Y  todo ello lo expone según dice, como resultado de la opinión que le han expresado, diversos estamentos militares, durante el ejercicio de su cometido como Jefe de la Fuerza Terrestre. Por otro lado, es una opinión que comparten no solo esos estamentos, sino también una buena parte de los ciudadanos españoles. 

2º.- Respecto a este particular, por tanto, consideramos totalmente injustificada y exagerada no solo la polvareda política y mediática que dichas palabras han levantado, sino especialmente, que hayan motivado su destitución y sobre todo su arresto.  

3º.- Otra cosa distinta es la valoración de la oportunidad de sus palabras en una fecha, en la que no solo el ministro del ramo, sino sobre todo el Jefe supremo de las Fuerzas Armadas, el Rey, en otro acto parecido, pronunciaran sendos discursos por el mismo motivo en Madrid, a los que no solo le restaba protagonismo, como así ocurrió, sino que se corría también el riesgo de que apareciera alguna falta de sintonía entre uno y otro. 

Aunque lo consideramos un error político, que creemos puede tener consecuencias, no entramos en el hecho de la destitución del General Mena, porque al igual que su nombramiento es una potestad reservada al Ministro del Ejército, y que si éste ha considerado que el Teniente General ya no tenía su confianza, está en su perfecto derecho a su sustitución, pero no en la forma en que se ha hecho, con arresto y publicidad, ya que una falta leve como la suya, hubiera exigido una discreción de la que otros casos han gozado, y que solo se puede entender como un gesto político de cara a la galería, y muy posiblemente solo para contentar a los grupos nacionalistas y marxistas que amparan y sujetan al Gobierno, y a los que solo el oír nombrar algunos artículos constitucionales, les producen ataques de rabia y pesadillas nocturnas.  

4º.- Las palabras del ilustre militar, han producido innumerables adhesiones publicas y seguramente privadas, y también clamorosos silencios.

Las de buena parte de sus compañeros de armas en situación de retiro, han sido unánimes. En activo y que se sepa, la de un coronel desde Bruselas, en contra, que ha sido arrestado simbólicamente, y que estamos seguros recibirá su compensación en un futuro no muy lejano, a favor, hasta ahora, solo la de un capitán de la Legión, que impetuosamente ha denunciado la situación política actual, avalando las tesis del general Mena, sin nombrarle, de que sí hay preocupación en los cuarteles.  

En los medios de comunicación se ha dado una curiosa situación, de la que tal vez sea un exponente significativo, que se ha repetido en otros, el caso de ABC. En los editoriales se han condenado o al menos se han rechazado por impertinentes e inoportunas las palabras del General, pero en cambio han sido sus columnistas mas destacados, los que han publicado los artículos más  favorables sobre las mismas. 

Corren todavía sobre este hecho, diversas opiniones y distintas versiones sobre lo ocurrido y sobre todo sobre sus auténticas motivaciones. Tal vez no se sepan nunca. Pero lo cierto, es que lo dicho por Mena Aguado, al que expresamos nuestro respeto y apoyo en estos momentos difíciles para él, por haber expresado, con mayor o menor acierto en cuanto al momento y al lugar donde se pronunciaron, cosa que a los que no somos militares nos es difícil distinguir, lo que es el reflejo de una situación real, que nos preocupa extraordinariamente a muchos españoles y que pone de manifiesto el desgobierno y la carrera de despropósitos a que nos está llevando la política de unos políticos socialistas que están dispuestos a cualquier cosa,  con tal de mantenerse en el poder.    

EL DISCURSO DEL TENIENTE GENERAL D. JOSÉ MENA AGUADO                       arriba

 Artículo editorial de la "Web de Encuentros" 06/01/2006

La Festividad de la Pascua Militar de este año 2006 ha tenido un contrapunto excepcional (el discurso del Teniente General D. José Mena Aguado, General-Jefe de la Fuerza Terrestre, pronunciado con motivo de dicha festividad en la sede de la antigua Capitanía General de Andalucía) que ha hecho pasar a un segundo plano los discursos que por igual festividad nacional, pronunciaron en el Palacio Real, el Ministro Bono y su S.M. el Rey. 

Todos conocemos, (al menos parcialmente) las palabras de Mena Aguado que han suscitado el escándalo, razón por la que no vamos hacer trascripción de las que en forma de retazos, y a través de los medios informativos se han conocido; si bien tenemos la esperanza, de conocer en próximos días el discurso en su integridad, a fin  de poderlo analizar con sosiego y rigor, exentos del apremio noticiable. No obstante, vamos a reproducir unas breves notas esenciales (tal vez más interpretativas que literales), que en la prensa escrita del 7 de enero se nos han ofrecido; las tres notas así ofrecidas decían lo siguiente: 

-          “Si el Estatuto sobrepasa el limite constitucional, las FAS defenderían la integridad de España”.

-          “La preocupación por la unidad de España se ha desatado al presentarse el proyecto catalán”.

-          “Debemos alertar de las graves consecuencias en materia de justicia y lengua y en el concepto Nación”. 

Los comentarios de los medios informativos no se han hecho esperar, y  no haciéndonos eco de los ofrecidos por algún periódico fiel al tripartito catalán ni a los del “diario-bandera” del grupo “Prisa”,  (así como los emitidos por partidos tales como ERC, IU y demás colegas), citaremos tan solo el encabezamiento del  ex–monárquico y serio Diario ABC que decía textualmente: “un discurso improcedente”. A ese tenor fueron prácticamente todos los demás. 

Por nuestra parte y por vía de adelanto y de improvisación, (y en espera de los antes expresados como esperanza), nos permitimos las siguientes reflexiones:  

         1.-  Es comúnmente aceptado y establecido, que los militares en activo no deben intervenir en política mientras tengan la citada condición.  Asimismo, y aun sin intervenir, tampoco deben emitir juicios sobre política en forma pública, aunque es obvio que por la propia jerarquización castrense puedan hacerlo internamente hacia los mandos que corresponda mostrándoles sus preocupaciones al respecto. 

            2.- Lo antes reconocido creemos que debe entenderse bajo tres limitaciones: Una, la de haber agotado el cauce jerárquico sin haber conseguido la sensibilización de éste ante lo apercibido, aunque lo expuesto fuese de suma importancia; Otra,  que lo denunciado  o apercibido por esa vía jerárquica –sin respuesta de esta- fuese de vital importancia o gravedad para la Nación; y una tercera, cual es que lo apercibido o denunciado por esa vía jerárquica interna, coincidiese plena y exactamente con lo establecido en las leyes juradas y fuese de obligado cumplimiento por y para ambas partes. 

Sin tales matizaciones (de no fácil comprensión y aceptación por las fuerzas políticas) el silencio absoluto de los militares ante hechos políticos de importancia trascendente para la Nación (o para el estado del que son parte como institución) quedaría definido como lo hizo un celebre y muy alto político radical francés de principios del siglo XX, cuando lo tituló como “el gran mudo”, lo cual seria igualar a esta gran Institución del Estado a algún Cuerpo de benemérita trayectoria publica como es, por ejemplo, el de bomberos. Es por tanto cosa obvia que para evitar una comparecencia pública de los militares, no parece razonable no escuchar sus razones cuando estas son transmitidas por vía jerárquica interna aplicando a cambio esa peyorativa definición de “gran mudo”. 

3.- En el caso que nos ocupa, es clarísimo que con lo que se contempla de la política generada por el Gobierno –o tolerada complacidamente por éste- se está ante muy probables consecuencias gravísimas para España.  

Ciñéndonos tan solo a algunos de los extremos conocidos del discurso de Mena Aguado, éstos no son sino la expresión del sentir de la mayoría de los ciudadanos españoles y seguramente de la mayoría de los miembros del Ejército, ya que no  son como para dejar tranquilos a los españoles las pretensiones de definir a Cataluña como Nación, con las consecuencias institucionales que ello acarrearía; sus aspiraciones en materia jurídica; su imposición lingüística; la insolidaridad en materia fiscal; etc., todo ello y mucho mas, de nítidas inspiración y trascendencia anticonstitucionales. 

4.- El articulo 8º de la Constitución –que por otra parte fue defendido expresamente por Bono en las Cortes en una sesión solemne en octubre de 2004- no esta pensado para que de forma espontánea y unilateral lo hagan cumplir los militares, si no para que estos lo cumplan bajo las ordenes del Presidente del Gobierno, con la anuencia de su S.M. el Rey como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, y esto –lo creemos sinceramente- fue lo que en el fondo quiso decir el General Mena Aguado. 

5.- Lo terriblemente contradictorio de la situación nacional es que  el propio Presidente del Gobierno, es quien parece acceder a esas pretensiones anticonstitucionales contenidas en el Estatuto Catalán, y tal vez por ello el grave quebranto de la prudencia obligada, o recomendable, para un militar. Debería ser el Presidente quien recordase a los separatistas la existencia de ese artículo 8º –y otros igual de tajantes, aun sin recurrir a éste de las armas- pero ni lo hace ni parece tolerar que otros lo invoquen. 

6.- En cuanto al Rey –cuyas competencias en materia castrense le fueron limitadas en  1983 y lo han sido aun mas en la reciente Ley Orgánica de la Defensa Nacional- son de alabar sus llamamientos solemnes a la Unidad Nacional, pero se echa en falta que simultáneamente no vayan acompañados de prudentes advertencias, sobre que su ruptura no seria tolerada, y esto aun sin citar el repetido artículo 8º; bastarían esas invocaciones a la no tolerancia de lo intolerable para que nadie lo intentase ni otros –como el General Mena Aguado- se creyese obligado a proclamarlo. 

            El discurso que hemos comentado esperamos no signifique ningún tipo de quebranto de la gran familia castrense, ni punto sin retorno de rupturas institucionales.               

EMPEZAMOS UN NUEVO AÑO                                                                 arriba

 Artículo editorial de la "Web de Encuentros" 03/01/2006

En los últimos días, correspondientes al final y principio de año, todos los medios de comunicación han rivalizado por presentarnos balances retrospectivos de los últimos doce meses, con todo lo que ha ocurrido, para bien y para mal, en campos tan variados como la política, la economía, la cultura, la sociedad, e incluso, como no podía ser menos, en el mundillo llamado del corazón. 

Naturalmente, todos pintados de diferentes colores, según su subordinación al poder político y sobre todo económico del que dependan. Los ha habido desde el  color de rosa más o menos intenso de los favorables al Gobierno, hasta un conjunto de grises, tirando a negro, de los que son mas proclives, por unas u otras razones, que de todo hay, a la oposición. 

Pero lo cierto es que a pesar de los esfuerzos de unos y otros por presentar aciertos o  errores, logros o calamidades, el balance en su conjunto ha sido precario, y todos vienen a reconocer que las cosas no han salido bien y que hay datos más que preocupantes para el futuro inmediato. Este diagnóstico ha sido abrumadoramente destacado por la casi totalidad de la prensa extranjera. 

Salvo los datos económicos que, en su conjunto, son favorables. La bolsa se ha mantenido en alza, el paro ha descendido, la afiliación a la Seguridad Social ha aumentado, etc, aunque hay indicios y nubarrones que amenazan con la posibilidad de que la situación pueda deteriorarse. Es un tema que trataremos en otro momento.  

Pero salvo en ese campo, todo lo demás ha sido bastante negativo. Sin querer caer en ningún tipo de catastrofismo, que no es la tónica de nuestro Club, lo cierto es que incluso el Gobierno socialista reconoce, más o menos explícitamente, que hay una tremenda crispación política aunque, naturalmente, se la atribuye al P.P.  

Que el fin de ETA, joya de la corona de Zapatero que quería pasar a la posteridad como el gran pacificador, no solo no avanza, sino que a pesar de toda clase de cesiones y de abandonos, la banda terrorista ni se disuelve, ni deja las armas, ni anuncia una tregua indefinida.  

Que  el Estatuto catalán, otro tema mimado por el Presidente, que con su versión del Estado plurinacional, iba a  resolver el eterno problema de Cataluña, está cada vez más embarrado, sin que aparezca por ningún lado las soluciones mágicas anunciadas con tanto autobombo.  

Que en política exterior, no solo quedamos como paganos en la Unión Europea, perdiendo miles de millones de euros de fondos comunitarios, teniendo en cambio que hacer cuantiosas aportaciones a la caja común para la llegada de los nuevos miembros, sino que incluso, como colofón, hasta Trinidad Jiménez reconoce que la política de acercamiento y de apoyo al régimen del sátrapa cubano, Fidel Castro, “no está dando los frutos que se esperaban”.           

Si a eso le unimos otros frentes abiertos este año, como la toma de la calle por asociaciones y grupos que han sido capaces de convocar y reunir millones de personas que se han manifestado en contra de acciones del Gobierno, la tragedia de las victimas del incendio de Guadalajara, desastrosamente gestionada, mucho peor que la del Prestige, de la que tanto jugo se sacó. 

La irritación de Salamanca por el expolio de su archivo. La “sublevación” de mineros, pescadores y  campesinos, por los precios del petróleo, y la larvada pero peligrosa explosión que puede estallar entre las regiones levantinas por la sequía que, naturalmente, no es achacable al Gobierno, pero que ha puesto al descubierto la precipitada y vengativa retirada y archivo del Plan Hidrológico Nacional diseñado por el Partido Popular, solo porque era de “los otros”, sin que hasta ahora se haya visto la solución alternativa tantas veces proclamada por la ministra de la cosa.      

Todo esto, y otras muchas cosas que harían este artículo interminable, suponen un balance sombrío de la gestión del Gobierno, que está haciendo perder su estereotipada  sonrisa a Rodríguez Zapatero, porque le está flaqueando el aplomo del primer año, en el que se sentía prepotente, ya que las encuestas están revelando de una manera  constante, no ya que la diferencia  de votos o de confianza sea de un número u otro,  que eso es siempre aleatorio, y más falseable, sino que la tendencia, que es lo importante,  es tozuda y ya sienten el aliento del Partido Popular en el cogote  

 

 

BALANCE PROVISIONAL DE FIN DE AÑO                                                           arriba

 Artículo editorial de la "Web de Encuentros" 20/12/2005

Los cazadores y los pescadores, gozan de la mala fama de aumentar el tamaño de sus piezas cobradas y de convertir, sus casi siempre modestas jornadas cinegéticas, fluviales o marítimas en auténticas hazañas deportivas. 

Pero a pesar de sus exageraciones y de sus inocentes mentiras, no tienen ni comparación con las burdas e increíbles declaraciones de los políticos, estén o no en los gobiernos, que son capaces de falsear la realidad hasta extremos de estupefacción, tanto en guerra como en paz. 

Son perfectamente conocidos los casos de gobiernos que anunciaban ganar batalla tras batalla y anunciar la victoria total contra el enemigo, cuando éste ya les rodeaba y estaban prácticamente con un pié en el estribo del avión que, en su huída, les llevaba al exilio.   

Y sin llegar a esos extremos, pero igualmente ridículo, es ese espectáculo que montan los líderes de los partidos, tras cada noche electoral, en la que parece que todos han ganado los comicios, y presentan sonrientes y aparentemente eufóricos, lo que no es más que un exiguo resultado.    

Pero en esto, como en todo,  hay grados y categorías. Una cosa es maquillar, adecentar o  adornar un poco las cosas, para que resulten más creíbles, y para que los ciudadanos puedan digerirlas con mayor facilidad y otra suponer que somos tontos. 

Y esto es lo que está haciendo con los españoles el gobierno de Rodríguez.  

Raro es el día que  aprovechando cualquier declaración del propio presidente o de cualquiera de sus ministros o portavoces, no lanza algún insulto a nuestra inteligencia, además de pretender engañarnos con afirmaciones rotundas y falsas promesas. 

Las al menos ocho soluciones para la reforma del Estatuto catalán, y alcanzar la cuadratura del círculo de ceñirse a la Constitución y respetarla por un lado y satisfacer a sus insaciables socios del tripartito catalán por otro, a quienes prometió solemnemente respetar en Madrid, lo que saliera de su Parlamento, no aparecen por ningún sitio. 

La irresistible demanda social de los matrimonios homosexuales que amenazaban con colapsar ayuntamientos y juzgados, se está quedando en nada. 

La regeneración democrática que habían prometido, ha tenido un magnífico exponente en el trágico suceso del incendio forestal de Guadalajara, donde el clamor popular de la zona por conseguir una información veraz y una exigencia de responsabilidades, no ha recibido mas que el desdén oficial, una comisión de investigación trucada, y una sola dimisión, rápida y sustanciosamente recompensada.             

La enfatizada declaración, pieza angular de la filosofía del nuevo gobierno, del diálogo, el talante y el consenso, se ha hecho pedazos con la aprobación de la nueva Ley de Educación, a contrapelo de la opinión de casi dos millones de manifestantes en contra, y a cuyos representantes ha engañado con promesas no cumplidas. 

La obsesión antiamericana, aumentada por el desprecio de la Administración Bush, que no ha perdonado los desplantes de Rodríguez, y la errática política exterior de nuestro Gobierno, que casi siempre está en el momento equivocado y en el sitio equivocado, así como el empeño de rodearse de las peores compañías posibles tanto en Hispanoamérica como en África, ha puesto a nuestro país, en una situación tercermundista y cada vez menos respetada.     

Y como guinda, y para rematar el pastel, lo de los fondos europeos. 

La dura y difícil negociación comunitaria, en la que todos los gobiernos han utilizado sus mejores armas y han dedicado lo mejor de sus esfuerzos, por parte española  solo se ha querido cubrir el expediente y arrimarse a nuestros hipotéticos amigos franceses y alemanes, en una clara demostración de falta de experiencia negociadora, de firmeza y de capacidad de liderazgo. 

Hemos sido los grandes perdedores. Lo han dicho los gobiernos, la prensa internacional, los representantes de la Oposición y los expertos económicos. 

Pero todo es igual. Para nuestro gobierno y sus portavoces, este es un país idílico, donde todo funciona perfectamente, sus ciudadanos son felices, los logros socialistas están unánimemente reconocidos, salvo por los cuatro recalcitrantes del Partido Popular, anclado en la ultraderecha y, por fin, España se ha convertido en un país de progreso, justo y solidario. 

Y, como los cazadores y pescadores, nos intentan presentar sus raquíticos trofeos como si fueran piezas de antología, en una manipulación burda e indecente. 

Pero algo está cambiando. Las sonrisas, ya resultan en muchas ocasiones muecas forzadas. Las comparecencias oficiales, hasta hace poco distendidas, son ahora tensas y agresivas. Y los cantos naif a un mundo sereno y apacible, se han convertido en unos discursos repletos de insultos y descalificaciones.     

Los nervios están a flor de piel, porque las encuestas cada vez les son menos favorables, y empieza a cundir la sorpresa y el desánimo, al comprobar que sin haber llegado al ecuador de la legislatura, los españoles no están, como esperaban, admirados y agradecidos a su gestión.  

Han reaccionado con mal estilo, reabriendo los viejos temas del Prestige, del Irak y del 11M, pero  ya están empezando a percibir que son temas pasados y aburridos para muchos españoles y, en el seno socialista, se va abriendo una grieta y un deseo manifiesto de cambio de rumbo… o de cambio de personas. 

 

SEPTIEMBRE: REANUDAMOS NUESTRO CURSO  POLÍTICO                              arriba

 Artículo editorial de la "Web de Encuentros" 08/09/2005

Se terminan las vacaciones, y se inicia de alguna manera el curso político. Y la verdad es que está la semana tan repleta de temas, que no sabemos por donde empezar. Pero destacaremos solo los tres que parecen más importantes. 

Podríamos empezar por las tonterías del ministro del Interior Sr. Alonso, afirmando que España está mas preparada que EEUU. para afrontar una catástrofe como la de Nueva Orleáns, viniendo de quien tuvo paralizada media España por una nevada, y que un incendio en Guadalajara se llevó la vida de 11 retenes por descoordinación. Y seguir porque la aportación de España a paliar la catástrofe,  ha sido ridícula y mezquina, con lo que no parece que vaya a servir  para recomponer las relaciones bilaterales, ni que puedan llenar de entusiasmo a las autoridades estadounidenses que hoy recibirán a Zapatero en la ONU. Pero vayamos a los tres temas que deseamos destacar que, por su mayor envergadura y trascendencia política, destacan sobre los demás. 

El primero sería la Conferencia de presidentes de Comunidades autónomas que, en principio, podría ser un buen foro para tratar asuntos de interés comunitario y nacional y ser el principio de la necesaria reforma del Senado que tiene sus funciones muy limitadas. 

Pero esa reunión debe reglamentarse, conocer su alcance, recibir información clara y suficiente sobre los temas a tratar, quien puede convocarla, etc., y saber exactamente cual puede ser su carácter vinculante, cuando, hoy por hoy, no hay norma jurídica que la ampare. 

La del sábado pasado ha sido un artificio del Gobierno para imponer su proyecto de financiación de la sanidad que, aunque sea aprobado por quien en definitiva tiene poder para ello, es decir por el Consejo de política fiscal y financiera, sin duda será aceptado por todas las comunidades  con mayor o  menor alegría o frustración; pero aceptado, porque como decía Esperanza Aguirre a la salida del  Senado, “a caballo regalado....” 

Pero todos saben que la conferencia ha sido un fracaso y un agravio permanente. Desde la inicial ausencia de la bandera de España en el estrado, pasando porque la documentación les llegó a los asistentes casi al final de la reunión, hasta la inaudita descortesía de hacer esperar a los reyes durante dos horas para la comida programada. 

El segundo, el de la OPA hostil de Gas Natural, teledirigida por La Caixa de Barcelona contra Endesa, que merece un estudio aparte que esperamos poder ofrecer dentro de unos pocos días, pero del que ahora solo diremos que es, naturalmente, una operación financiera entre dos o mas empresas para acaparar la practica totalidad del sector energético nacional, y aumentar su poder y beneficio; pero también una maniobra muy clara del gobierno, para proporcionar al tripartito catalán un poder político inmenso, pagar con ello la ayuda que necesita para mantenerse en el poder, tal vez la contrapartida para limitar el famoso estatuto, y de paso decapitar a otro de los hombres que el PP puso al frente de una empresa nacionalizada como es Pizarro.     

Gas natural, junto con Repsol, y la ayuda inesperada de Iberdrola por un lado, y Endesa y Caja Madrid por otro, van a protagonizar un fascinante combate en un cuadrilátero en el que se sabe que el árbitro está comprado de antemano. 

El tercero y tal vez el mas preocupante, es el seguimiento de los movimientos que va realizando el Gobierno de Zapatero, con la inestimable ayuda del fiscal general del Estado Conde Pumpido, el partido socialista del país vasco, Pachi López, algún misterioso tapado que hace de enlace, el PNV, Batasuna y en definitiva ETA, que están cocinando algún acuerdo para conseguir una tregua mas definitiva, (diecisiete meses sin matar decía hoy el Fiscal General en la apertura del año judicial) a cambio de...¿acercamiento de presos?, ¿derogación de la Ley de Partidos?, ¿reconocimiento legal de Batasuna?, ¿retirada paulatina e las fuerzas de seguridad nacionales del país vasco?  

Todo este juego de ajedrez con el que el presidente del gobierno quiere pasar a la historia como el pacificador, a costa de lo que sea, puede traer consigo una campaña parecida a la de la retirada de las tropas de Irak, que seduzca a una buena parte de los españoles. Por encima de todo la paz. No más muertos, no más atentados, Aunque nos cueste pagar un elevado precio por ello. Y es muy posible que esa idea se imponga a otras que, aunque adviertan de la trampa y de lo que vendrá después, serán tachadas de catastrofistas y de agoreras.   

¿ORGULLO GAY?                                                                                       arriba

 Artículo editorial de la "Web de Encuentros" 17/07/2005

En estos días ha coincidido la manifestación promovida por el Foro de la Familia, asistida y bendecida por la Iglesia contra la Ley que autoriza el matrimonio entre homosexuales y la posible adopción de niños por los mismos, la aprobación en el Parlamento de la referida Ley y, por último, el desfile-manifestación por Madrid, del llamado “orgullo gay”. Es un tema pues de rabiosa actualidad y que ha hecho correr ríos de tinta, a favor y en contra y se han presentado ante la opinión pública, toda clase de opiniones de expertos, políticos, columnistas etc... Y naturalmente las voces especialmente interesadas de la Iglesia y de los mismos homosexuales. 

Modestamente, creemos que también  nosotros tenemos el derecho y la obligación de dar  nuestra opinión al respecto sobre tan controvertido tema, sin que en ningún caso nos propongamos pontificar sobre algo que lleva siglos debatiéndose a todos los niveles, y sin que los médicos, los biólogos, los antropólogos o los moralistas y sociólogos se hayan puesto de acuerdo hasta ahora. 

Digamos en primer lugar que, para nosotros, los homosexuales con tendencia masculina o femenina, resultado de un nacimiento y posterior desarrollo que genéticamente les hace diferentes, como personas, tienen y merecen, todo nuestro respeto, toda nuestra consideración y nuestro reconocimiento a que sean tratados por la sociedad, por la Iglesia y por las leyes, en igualdad de derechos y deberes que los heterosexuales.  Acabando así, con la discriminación, la humillación y la persecución y el agravio que por su condición han sufrido y sufren todavía en muchos países, y en muchas capas de la sociedad, y que  es algo que debe avergonzarnos y que no solo debemos tratar de evitar, sino incluso de intentar recompensar de alguna forma el daño ya hecho. 

Dicho esto, es preciso hacer algunas consideraciones. 

Nada tenemos que objetar a que desde las instancias de la Justicia, se instrumenten canales y fórmulas que permitan la regularización y legalización de esas uniones de homosexuales, fruto de una tendencia y de unos afectos que para los heterosexuales resultan, todavía en muchos casos, difíciles de entender, pero que ya están siendo contemplados socialmente con una cada vez mayor aceptación y naturalidad. 

Y que se haga, incluso, aunque estas uniones legales se beneficien de unos derechos jurídicos, en orden a herencias, subvenciones, beneficios fiscales, trasmisiones, etc., aún a sabiendas de que podrían dar lugar a agravios comparativos a otras parejas de diferente signo que también convivan, como pueden ser padres e hijos, hermanos, parientes etc. 

Esta regularización jurídica debió hacerla en su día el Partido Popular sin denominarla matrimonio, como tenía previsto, pese a la oposición que recibió del partido socialista; hubiera sido un gran avance en la solución de este tema, y no habríamos llegado a la actual situación. O tal vez no,  porque este asunto con muchas facetas a cual mas complicadas, se ha politizado desmesurada e interesadamente por algunos grupos de homosexuales, y aprovechada electoralmente por la izquierda.     

En cualquier caso, esta situación, planteada como decimos, hubiera sido una buena salida que debiera haber contentado a unos y a otros si no estuviera por medio el interés político, de una izquierda que lo que de verdad le importa,  no es buscar una solución digna para el colectivo homosexual, sino cargarse los fundamentos de la sociedad tradicional, con raíces cristianas, que tiene como buque insignia el matrimonio hombre mujer, y la familia como el resultado del mismo. 

No bastaba con el divorcio normal, ahora se autoriza uno “exprés”, a los tres meses y sin condiciones ni causas. El aborto, cada vez mas extendido y permisivo, las campañas de utilización de preservativos y anticonceptivos “del día después” incluso para mujeres casi niñas, era preciso colocar la guinda en el pastel y autorizar la unión de homosexuales con el mismo nombre que los de los heterosexuales, y los mismos derechos efectos de adopción. Es decir destruir de raíz el sentido de la familia y anteponer los supuestos derechos de los padres, a los inalienables de los niños. 

Creemos que se equivocan los homosexuales con la celebración del día del orgullo gay. Lo que pudiera se una celebración perfectamente justificada desde su punto de vista, del reconocimiento de unos derechos, que cada vez mas les debieran acercar a la sociedad, que como decíamos antes, cada vez se hace mas cercana a su situación, con ese montaje de carnaval desenfrenado, de plumas y disfraces, de desnudos y de antiestéticas carátulas de rimel y pinturas, desprestigian a un colectivo que en su mayor parte, estudia, trabaja, se afana y destaca en el mundo del arte, del espectáculo, de los medios de comunicación y que tiene representantes serios y destacados en todas las ramas profesionales. 

En cuanto a la posición de la Iglesia, que también ha tenido comportamientos en este tema, poco ejemplares en lo evangélico, y ha tenido conocidas faltas de caridad con ese sector humano, en la actualidad no es posible reprocharles su actitud.  

Desde el punto de vista moral, que es el suyo, advierte de que la homosexualidad es una inclinación desviada, aunque digna de todo respeto. Que no se opone a las uniones de hecho de los mismos, aunque les hace las mismas advertencias que a los célibes, sacerdotes o solteros, y a los miembros de una pareja heterosexual, en el sentido de que es reprobable el mantenimiento de relaciones sexuales, que en su caso, además,  tendría  el agravante de ir contra la propia naturaleza. 

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En relación con este tema de la adopción de niños por parejas de homosexuales, resulta muy interesante el estudio que sobre el desarrollo infantil en parejas del mismo sexo, edita HAZTEOIR con colaboración del Foro español de la Familia, al que se puede acceder a través de http://www.hazteoir.org

 

EL ERROR Y LA DERROTA