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ÍNDICE
LA NUEVA INQUISICIÓN
LOS OBISPOS Y LA UNIDAD DE
ESPAÑA
SOBRE LA
REPUBLICA
LA «CRISIS» DE UN
VIERNES DE DOLORES
¿QUE ESTA PASANDO EN ABC?
OTRA VEZ EL GENERAL MENA
EMPEZAMOS UN NUEVO AÑO
¿ORGULLO GAY?
LA NUEVA INQUISICIÓN
arriba
Artículo editorial de
la "Web de Encuentros" 18/09/2006
Las novelas de Pérez Reverte en las que se cuentan las
aventuras del capitán Alatriste, recientemente llevadas al cine, han
puesto de moda una oscura época de la historia de España, en la que se
pone de manifiesto con gran realismo y crudeza, la enorme falta de
sintonía y de proporción, entre el reinado de un monarca mediocre y
acomplejado en manos de validos y cortesanos, ambiciosos y faltos de
escrúpulos, y las hazañas en Europa y especialmente en Flandes, de los
gloriosos tercios españoles. Su lectura hace realidad aquella famosa frase
de “Dios que buen vasallo si oviera buen señor”
En la trama de esas aventuras, aparece con frecuencia,
sirviendo a diferentes intereses, la Santa Inquisición, esa controvertida
institución, mitad política, mitad religiosa, creada en principio para
defender los pilares de la fe religiosa en Europa, y que aparece como
vigilante de rigor implacable que todo lo ve y todo lo oye, considerada
por unos como necesaria para aquellos tiempos, mientras que para otros
significó un baldón para la imagen y el sentido evangélico de la Iglesia
instituida por Cristo.
Hoy sigue existiendo aunque con otro nombre más actual, la
Congregación para la Doctrina de la Fe; y se ocupa, afortunadamente con
otros métodos, de conocer y corregir en su caso, las desviaciones
teológicas y los comportamientos pecaminosos de los clérigos de todo el
mundo.
Hoy ya no se quema a nadie en hogueras por motivos
religiosos, ni se reprimen con métodos medievales los desvíos heréticos,
pero en España sigue existiendo y con fuerza, una nueva inquisición, que
se sigue cobrando víctimas, aunque eso sí, sin derramamiento de sangre.
Es una inquisición sin nombre, sin sede, sin que se conozcan
los nombre de los grandes inquisidores, ni los de sus esbirros, ni los de
sus delatores o confidentes y menos aún de sus verdugos, pero hoy todo el
mundo sabe que es vigilado de cerca, y que si quiere prosperar en
cualquiera de las actividades académicas, profesionales, políticas o
funcionariales, no basta con demostrar aptitudes, conocimientos,
experiencias o habilidades, sino que es preciso cumplir esa ley no
escrita, pero implacable, que se exige a todos los ciudadanos que quieran
ser algo.
Es preciso demostrar, o al menos aparentar, un rechazo
absoluto a todo lo que significó o pudo significar el régimen anterior.
Cualquier desliz u opinión en ese terreno movedizo, que pueda parecer un
elogio o una justificación del franquismo, es reo merecedor de condena.
Cualquier frase que pueda interpretarse como un reconocimiento de que
durante aquellos cuarenta años se hubiera podido hacer alguna cosa bien o
que haya podido significar un beneficio para España o para los españoles,
es motivo para que esa nueva inquisición caiga sobre él con todo su peso y
con todas sus consecuencias. No hay hogueras, ni muertes violentas, pero
las víctimas se convierten en muertos civiles arrojados del sistema.
Cualquier traspié, cualquier indiscreción o paso en falso, le
puede costar al incauto el puesto en la lista, la alcaldía o la
concejalía, el ascenso, la contratación o el negocio.
Por eso, salvo rarísimas y meritorias excepciones, los
políticos, los magistrados, los fiscales, los militares, los funcionarios
de cualquier graduación, artistas, periodistas o escritores incluidos los
propietarios de los grandes o pequeños medios de comunicación, tiene que
trabajar con red, como los malos equilibristas, o con flotador, como los
inexpertos nadadores.
Y esa red o ese flotador no es otro, que la necesidad de
incluir siempre, o al menos de vez en cuando, en sus discursos, sus
parlamentos, sus declaraciones, sus entrevistas, sus escritos o sus
libros, alguna frase o algún juicio despectivo o despreciativo cuando no
claramente insultante sobre el régimen anterior o contra quien fue su Jefe
del Estado, “A moro muerto gran lanzada”. E incluso los voceros mas
críticos con el Gobierno o con el partido de turno, al que no dudan en
vapulear contundentemente, no olvidan nunca introducir, venga o no a
cuento, algún juicio adverso o algún epíteto mas o menos insultante.
Ante las tremendas falsedades y retorcidas interpretaciones
de nuestra inmediata historia contemporánea del actual Gobierno socialista
hay, y cada vez más, afortunadamente, escritores, investigadores y
columnistas que se atreven a denunciar los excesos de los años
republicanos y del Frente Popular de los años treinta del siglo pasado con
el apoyo de una parte importante de la sociedad española; bien venido sea,
pero nadie se atreve al mismo tiempo, a afirmar que todo aquello justificó
la reacción de otra parte también muy importante del pueblo español.
Se dice, se comenta en familia, en comidas o cenas, en
tertulias de amigos, en voz baja y con guiños cómplices, pero el miedo a
ser tachados de franquistas, de fachas, de defensores aunque sea desde la
crítica rigurosa de aquel periodo prohibido, hace que todo el mundo
silencie hechos, fechas, avances, aciertos y comportamientos y en lugar de
abrir un debate sereno y objetivo sobre aquella época, y que cada palo
aguante su vela, prefiere adoptar la postura del avestruz, hundiendo la
cabeza en la arena de la indiferencia y de la cobardía moral, o sonreír
con mueca de borrego.
La nueva inquisición vigila, y en cualquier momento puede
caer sobre nosotros.
* *
*
LOS OBISPOS Y LA UNIDAD DE ESPAÑA
arriba
Artículo editorial de
la "Web de Encuentros" 07/07/2006
Creemos que hemos sido
muchos los españoles, que nos hemos sentido defraudados por el resultado,
al menos aparente, con que ha terminado la Asamblea de la Conferencia
Episcopal Española.
En una Asamblea de
estas características, donde prima el silencio informativo, y donde todas
las intervenciones de los prelados están condicionadas por la cautela y la
mesura de puertas para fuera, hay que adivinar las posiciones de cada uno
de ellos, o de cada uno de los sectores que agrupan sus diversas
sensibilidades, por pequeñas filtraciones, por medias palabras, por
claves sutiles en las que la Iglesia siempre ha sido experta maestra, ya
que no en vano cuenta con experiencia de siglos en fina e inteligente
diplomacia.
Poco se ha sabido del
resultado de dicha Asamblea, de la que parece saldrá un documento
consensuado, ni de las deliberaciones que en ella han tenido lugar y mucho
menos, de las distintas posiciones defendidas por los obispos españoles.
Pero aunque es éste un
tema delicado, sobre todo para aquellos que, como nosotros, nos
consideramos miembros de la Iglesia, algunos indicios y algunas
declaraciones nos permiten aventurar suposiciones e hipótesis, aún a
riesgo de equivocarnos.
Y como nosotros
carecemos de las virtudes que adornan a la Iglesia, lo vamos a expresar de
una manera mas ruda pero también mas clara.
Esperábamos que en
esta Asamblea de la Conferencia Episcopal se debatiera el texto, tantas
veces aplazado, sobre la unidad de España, considerada por los cardenales
Rouco y Cañizares como un bien moral.
Esperábamos que se
debatiera también el futuro de la COPE, y ésta recibiera el apoyo y el
amparo necesario para continuar con su línea actual, o por el contrario
fuera desautorizada y cesados sus actuales dirigentes y comentaristas.
Y teníamos también la
esperanza, de que se nos diera información sobre la situación de los
asuntos que enfrentan a la Iglesia Española con el actual Gobierno y una
firme declaración de intenciones sobre la actitud del Episcopado sobre
ellos.
Nada de esto ha
ocurrido. O mejor dicho, no ha trascendido. Porque estamos seguros de que
los tres temas se han tratado y posiblemente con especial dureza y
vehemencia, pero está claro que no ha habido acuerdo ni unanimidad sobre
ellos.
Las escuetas
declaraciones del secretario de comunicación de la Conferencia, son todo
un reconocimiento de ello. Los obispos están mas unidos que nunca.
Esto solo se dice, cuando hay serias pruebas de lo contrario.
El debate sobre el
texto sobre la unidad de España, amenazaba ya a ser conflictivo. En fecha
reciente, diciembre de 2005, cuando un medio de difusión nacional hizo una
encuesta entre los obispos españoles, con la siguiente pregunta: ¿Es la
unidad de España un bien moral que se debe preservar?, el resultado ya
indicaba el desacuerdo. Hubo cuarenta respuestas afirmativas, y
veintinueve excusaron la respuesta..
Las afirmativas las
encabezan los mismos que vienen haciéndolo desde hace ya tiempo, Rouco y
Cañizares, y formando bloque, negándose a contestar, varios obispos que no
se quisieron comprometer, y fundamentalmente la totalidad de los obispos
catalanes y vascos.
No pude extrañar la
posición de estos últimos. Los Pastores, representantes de la Iglesia en
ambos territorios, no es que se esfuercen en comprender a sus fieles, o
que no quieran enfrentarse o desautorizar a una parte de los mismos, por
aquello de conservar en lo posible a sus ovejas, sino que es que, desde
el siglo pasado, han sido los auténticos guías y dirigentes de todos los
movimientos nacionalistas y secesionistas de sus respectivas regiones. ¿
Como van a querer por lo tanto la unidad de España?.
Y especialmente en el
caso del País Vasco, todos nos acordamos de algo mas. Porque no podemos
olvidar su delirante e incomprensible actitud, desde el punto de vista
religioso, del apoyo a actividades y a miembros de la ETA, unido al
desprecio hacia las víctimas del terrorismo, en clara actitud
antievangélica.
Así van las cosas.
Porque lo triste de todo esto, es que esas actitudes ni siquiera revierten
en beneficio de su particular iglesia, aldeana, sectaria y pequeñita, sino
que es todo lo contrario, ya que se da la circunstancia de que
precisamente Cataluña y el País Vasco, presentan un implacable descenso de
vocaciones y de práctica religiosa.
Recordemos aquella
anécdota aunque en otro contexto, que protagonizó el Padre Llanos, en su
exilio del Pozo del Tío Raimundo, cuando le preguntaban en una entrevista
por sus buenas relaciones con los miembros y militantes comunistas del
barrio, hecho que causaba un cierto escándalo en los círculos católicos de
Madrid. A lo que contestaba el controvertido jesuita, que estaba muy
contento y satisfecho por ello, ya que eran excelentes. Pero cuando a
continuación le preguntaban si a lo largo de su larga convivencia entre
ellos, había conseguido alguna conversión o acercamiento a la Iglesia,
confesaba entristecido, ...que ninguna.
Respecto a los otros dos temas, paree que tampoco ha habido consenso, y
que nuestra Iglesia sigue dividida, y acomplejada a pesar de los claros
gestos y las firmes posiciones del Papa Juan Pablo II y del actual
Benedicto XVI, que no han tenido ni tienen ningún empacho en decirles a
nuestros gobernantes o representantes, cual es la doctrina católica
respecto a los temas de la educación, la familia, el aborto, el matrimonio
homosexual o en cuanto a los principios que deben informar una política de
gobierno, que sirva no solo a una parte de los españoles, sino a todos
los españoles, con el respeto debido a unos valores tradicionales
arraigados en nuestra sociedad desde hace muchos siglos.
En definitiva. Parece
que ha primado la necesidad de no romper la unidad del conjunto, o al
menos aparentarlo hacia la calle, y difuminar las distintas opiniones y
posturas para consensuar un futuro comunicado que pueda ser aceptado por
todos.
También es posible,
que unos hayan cedido en unas cosas, para que otros cediesen en otras.
Todo un ejercicio de mesura y de encaje de bolillos, que quiera Dios sirva
para algo mas que para dejar descontentos a todos.
SOBRE LA
REPUBLICA
arriba
El presidente del Gobierno ha hecho unas desafortunadas declaraciones en
el Senado sobre la República, que no podían quedar sin contestación por
nuestra parte.
No se trata de criticarle sus inclinaciones o emociones republicanas, que
es muy posible que sean compartidas por algún un sector importante de
españoles, aunque resulte paradójico que lo haga un presidente de
gobierno de un Estado monárquico.
Lo que resulta inadmisible, es que su modelo de República, sea la II
española, la que padecimos en los años treinta del siglo pasado, y que
afirme que sea hoy "el modelo del que se siente orgulloso la mayoría del
pueblo español". Sobre todo si se tiene en cuenta que la mayoría del
pueblo español,
incluido el propio Presidente,
ha nacido después y no la vivió.
Unas palabras como éstas, solo pueden ser el fruto de una tremenda
ignorancia e incultura política e histórica, o lo que es peor, de un burdo
y deliberado intento de manipulación de la verdad.
La reproducción de la carta de Pío Moa al Parlamento europeo, nos libera
de insistir sobre este tema.
CARTA ABIERTA AL
CONSEJO DE EUROPA
Por
Pío Moa
Publicado
en "Libertad Digital"
Contra
la "irritante mentira roja", el alzamiento derechista y la guerra no
destruyeron la democracia, sino al revés: la destrucción de la democracia
por aquellas radicalizadas izquierdas ocasionó la guerra. 
Han propuesto ustedes hacer del 18 de julio de
2006 día internacional de repulsa al franquismo, erigir monumentos en
memoria de sus víctimas y recordar que el Valle de los Caídos fue
construido por presos republicanos. Inmediatamente se vienen a la cabeza
las frases del gran filósofo español Ortega y Gasset dirigidas a Einstein
y otros intelectuales, favorables al Frente Popular español: "Einstein se
ha creído con derecho a
opinar sobre la guerra civil española y tomar posición ante ella. Ahora
bien, Albert Einstein usufructúa una ignorancia radical sobre lo que ha
pasado en España ahora, hace siglos y siempre. El espíritu que le lleva a
esta insolente intervención es el mismo que desde hace mucho tiempo viene
causando el desprestigio universal del hombre intelectual, el cual, a su
vez, hace que hoy vaya el mundo a la deriva, falto de
pouvoir spirituel".
Me temo que la información que ustedes manejan
sobre el 18 de julio proviene del gobierno español, liderado por un
autoproclamado "rojo", el señor Zapatero. Se trata básicamente de la
propaganda elaborada por la Comintern comunista, reproducida desde los
años 60 por historiadores de la misma ideología, como Tuñón de Lara o
Gabriel Jackson. Acerca de ella expresaba su indignación otro de los más
distinguidos intelectuales liberales españoles del siglo XX, el doctor
Gregorio Marañón: "Esa constante mentira comunista es lo más irritante de
los rojos. Por no someterme a esa servidumbre estúpida de la credulidad,
es por lo que estoy contento de mi actitud". El reconocido historiador
británico Paul Johnson ha señalado la guerra de España como uno de los
episodios del siglo XX sobre los que más se ha mentido. Creo que ustedes
debieran imitar a Ortega y a Marañón, y precaverse contra esa "constante
mentira comunista", hoy nuevamente tan en boga.
Según esa propaganda, la guerra de España
enfrentó a la democracia y al fascismo. Pero si ustedes prestan atención a
los integrantes del Frente Popular y sus aliados, verán cuán imposible es
tal pretensión. Ni los anarquistas ni los comunistas ni los socialistas de
entonces, en muchos aspectos más radicalizados que los comunistas, tenían
nada de demócratas. Tampoco el racista Partido Nacionalista Vasco, ni los
republicanos de izquierdas y nacionalistas catalanes, que habían intentado
golpes de estado nada más perder las elecciones democráticas del 1933. Y,
en fin, como no pueden ignorar ustedes, aquel Frente Popular estuvo
dirigido, más que protegido, por Stalin, a quien, supongo, nadie
calificará en serio de demócrata.
En la guerra de España la democracia no jugó
ningún papel, pues la relativa democracia republicana había sido destruida
previamente en dos golpes sucesivos. El primero fue el movimiento
revolucionario de octubre de 1934, contra un gobierno de derecha
plenamente legítimo y respetuoso con la ley. La revolución fue organizada,
textualmente como guerra civil, por el PSOE con el fin explícito de
imponer un régimen de tipo soviético; y por los nacionalistas catalanes,
con fines separatistas. La apoyaron los comunistas, los anarquistas (en
parte) y los republicanos de izquierda. El ataque a la legalidad fracasó
en dos semanas, pero dejó 1.400 muertos y cuantiosas destrucciones.
El segundo golpe a la democracia fue el proceso
revolucionario desatado tras las elecciones de febrero de 1936. Elecciones
irregulares por sus violencias y sus fraudes, reconocidos por Azaña, el
republicano de izquierda que pasó a gobernar entonces. Las izquierdas,
agrupadas en el Frente Popular, ganaron en escaños, aunque empataron en
votos, y de inmediato comenzó a imponerse la ley desde la calle, mientras
el gobierno destituía ilegítimamente al presidente de la República,
Alcalá-Zamora, arrebataba despóticamente escaños parlamentarios a la
derecha, depuraba el alto funcionariado, liquidaba la independencia del
poder judicial y amparaba unas violencias callejeras que en sólo cinco
meses causaron 300 muertos, centenares de incendios de iglesias, centros
culturales y políticos de la derecha, periódicos, etc. Las izquierdas
respondían con amenazas de muerte, en pleno Parlamento, a los líderes
derechistas, el moderado Gil-Robles y el más extremista Calvo Sotelo,
cuando éstos pedían al gobierno, simplemente, que cumpliese e hiciese
cumplir la ley.
Al negarse a cumplir la ley y anularla
activamente por medio de actos consumados, el gobierno del Frente Popular
perdió una legitimidad ya dudosa de origen. El arrasamiento de la
legalidad democrática por las izquierdas y la total descomposición del
estado quedaron de relieve cuando una fuerza mixta de policías y
milicianos socialistas secuestró en su casa y asesinó a Calvo Sotelo,
después de haber fallado en el intento de hacer lo mismo con Gil-Robles.
Aquel crimen colmó el vaso y empujó a la rebelión a una parte del
ejército, que venía preparándose para ella ante el cariz de los sucesos,
pero era muy renuente a emprenderla, entre otras cosas por la gran
probabilidad de ser vencidos. Probabilidad que estuvo a punto de
materializarse.
Y, cuando la ley cae por tierra, en todos los
países vienen las atrocidades y las venganzas, cometidas en España por los
dos bandos. Pero el gran responsable de haber llegado a ese extremo fue el
Frente Popular, al cual una propaganda grotesca pretende identificar con
la democracia. Contra la "irritante mentira roja", el alzamiento
derechista y la guerra no destruyeron la democracia, sino al revés: la
destrucción de la democracia por aquellas radicalizadas izquierdas
ocasionó la guerra. La cual no fue una pugna entre demócratas y fascistas,
sino entre totalitarios de izquierda y autoritarios de derechas: la
dictadura de Franco jamás llegó al absolutismo de las comunistas ensayadas
en España e impuestas a la mitad de Europa después de 1945.
Cabe recordar, además, las numerosas
atrocidades, con torturas y asesinatos, entre unos y otros partidos de
izquierda. Y la represión franquista de posguerra no debe oscurecer el
hecho de que los jefes del Frente Popular huyeron todos, sin la menor
preocupación por el salvamento de miles de seguidores suyos comprometidos
en el terror contra las derechas. Estos últimos, culpables de crímenes
espeluznantes, fueron juzgados y ejecutados por el franquismo al lado de
bastantes inocentes. Pero es un insulto a los inocentes equipararlos a
todos bajo el título de "víctimas del franquismo". En cuanto al Valle de
los Caídos, también precisan ustedes información más fidedigna. Sólo un
pequeño número de los trabajadores en esa obra, alrededor de una décima
parte, fueron presos. Y trabajaron en régimen de "redención de penas por
el trabajo", a razón de cinco días de pena conmutados por cada uno
trabajado. Nada parecido a los campos soviéticos o nazis.
Probablemente el gobierno del "rojo" Zapatero
quiera hacerles creer a ustedes que lo aquí expuesto es una interpretación
franquista. Para que se hagan una idea al respecto, añadiré a las citas de
Ortega y de Marañón, el comentario de uno de los mayores novelistas
españoles de la época, el liberal Pérez de Ayala, sobre el Frente Popular:
"Cuanto se diga de los desalmados mentecatos que engendraron y luego
nutrieron a sus pechos nuestra gran tragedia, todo me parecerá poco. Nunca
pude concebir que hubieran sido capaces de tanto crimen, cobardía y
bajeza". Marañón observó que "todo es en ellos latrocinio, locura,
estupidez". Y las citas podrían alargarse mucho.
Pues bien, estos tres intelectuales, Ortega,
Marañón y Pérez de Ayala, habían sido declarados "padres espirituales de
la República", por sus esfuerzos para traer a España una democracia
liberal. La misma que fue echada abajo por las violencias revolucionarias.
"Mi respeto y mi amor por la verdad me obligan a reconocer que la
República española ha sido un fracaso trágico", constató Marañón
amargamente. Termino con una cita del propio Azaña, líder de las
izquierdas burguesas,
sobre la calidad de aquellos
republicanos: "política tabernaria, incompetente, de
amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta".
Nada, pues de versiones franquistas. Ustedes han sido víctimas de la
"irritante mentira roja" difundida masivamente por el actual gobierno
español, que les ha manipulado para convertirles en portavoces de ella,
desacreditando una institución consagrada a la defensa de la democracia y
los derechos parlamentarios. Un gobierno que está hundiendo la
Constitución española mediante hechos consumados y en connivencia con el
terrorismo etarra. No sé qué dirían de él los "padres espirituales de la
República", pero no me cuesta mucho imaginarlo.
LA «CRISIS» DE UN
VIERNES DE DOLORES
arriba
«Oh Cristo que vas a morir, haz que
España resucite
Contigo»
(De Rafael García Serrano, Semana Santa de
1979)
Dentro de la maquinación
política e institucional programada por Zapatero para transmutar el ser
real e histórico de España, sus mejores agentes siempre fueron Rubalcaba y
Alonso, utilizados por bajo de sus posibilidades hasta el viernes de
Dolores de 2006. Hasta ese día, y pese a la escasa entidad que
representaba Bono, dentro de la «trouppe» zapateril, el manchego
representaba un serio obstáculo para ese fin; en consecuencia fue
desplazado, (como lo fue dos meses antes, por idéntica causa, Francisco
Vázquez), aprovechando oportunísticamente su al parecer renuncia,
presentada meses antes. Por tanto, Zapatero «se blinda» con ambos y les
entrega los dos ministerios clave de su Gobierno. Y son Ministerios clave
por lo que se verá y porque durante el mandato de ambos en ellos se va a
ventilar la negociación con ETA, tema aún más escabroso que el del
Estatuto catalán –visto el menguado «impacto» del «caso Mena»- para las
estructuras funcionariales de ambos Departamentos.
La habitual estulticia de tantos comentaristas ha
venido propalando la especie de que Rubalcaba era la «mente gris»
del proceso de transmutación, cuando en realidad no era más que un
aventajado intérprete de las tesis de Zapatero –como lo fue de Felipe
González en las tareas que éste le encomendó- cosa plenamente demostrada
ahora con su nombramiento como ministro. En aquella falsa atribución han
reincidido no pocos estos días y, así, el PNV ha llegado a decir que
«se pone al mando quien dirigía la nave en la sombra», equivocada
adjudicación de papeles tal vez inspirada en el hecho –en este caso
marginal- del más alto grado de Rubalcaba en la secta compartida –según
dicen algunos- con Zapatero. Subordinación a Zapatero que no resta
«cualidades» al Fouché Rubalcaba convertido por su jefe –al decir del
comentarista Camacho- en «la pieza clave del engranaje de una agenda
políticamente suicida, agigantado en influencia tras pilotar la pirueta
imposible de maquillar de constitucionalidad el Estatuto catalán, el
presidente lo ha situado en el eje de la bisagra más delicada para abordar
la fase decisiva del diálogo con los verdugos»; definido también por
el mismo comentarista -con acierto- cuando dice que «es capaz de
ponerla (esas sus «cualidades» de intriga) al servicio de la causa
más sectaria sin que le tiemble un músculo».
José Antonio Alonso pasa
por ser persona seria, eficaz, ordenada y un tanto gris, que ha sabido
disimular las coordenadas reales de su ideología;
pero esto último solo lo es para quienes no han conocido su
papel en la gestación de una Ley importantísima: la «Ley
Orgánica de la Defensa Nacional» aprobada hace pocos meses. Quienes,
por el contrario, conocieron los cambios introducidos por él desde el
texto del anteproyecto al del proyecto –que desfiguraron en muy grande
medida el texto original presentado por Bono, su gran enemigo- pudieron
apreciar el verdadero pensamiento político de Alonso, no menos peligroso
sobre temas de orden institucional que el de Rubalcaba. Sus criterios en
relación con los cambios operados entre una y otra etapa en la gestación
de dicha Ley demuestran claramente el pensamiento de Alonso, nítidamente
alineado con la ideología de Zapatero. (La anécdota de la detención –por
la policía bajo su mando- de aquellos militantes del PP, en una
manifestación, por supuesto mal trato a Bono, también lo demuestra).
Por otro lado, su poco
disimulado deseo de desmilitarizar a la Guardia Civil (entre otras cosas
permitiendo la presencia casi oficial de sus sindicatos, claramente no
autorizados en las leyes referidas al personal militar) también da
pistas sobre su verdadero pensamiento. Pues bien, este alto personaje –al
que Zapatero le otorga casi ilimitada confianza- va a ser quien dirija la
nueva reforma militar, al parecer, curiosamente, aprobada como proyecto de
ley en el mismo Consejo de Ministros del Viernes de Dolores, y que la
prensa ha desconocido deslumbrada por los citados cambios ministeriales, y
sin embargo tan importante como estos.
De Alonso dependerá el
CNI; de Rubalcaba el control de la información policial y, por ejemplo,
las posibles medidas sobre la dispersión de presos etarras, y de ambos la
Guardia Civil; también de ambos no pocas gestiones referentes a las
negociaciones con ETA, bajo la batuta de Zapatero. Es fácil deducir todo
lo demás al respecto.
¿Y por qué la destitución
de la Ministra de Educación, Maria Jesús San Segundo, horas después de ser
aprobaba una LOE inspirada en el programa de Zapatero y que la San Segundo
había sacado con «fórceps»? Parecen claras dos interpretaciones,
distintas entre sí pero coordinables de cara a según qué destinatarios:
una, que dada la estrecha mayoría parlamentaria con la que se aprobó, a
los ojos de Zapatero la Ley nace sin fuerza y por tanto la San Segundo
fracasó; otra, que ante las pretendidas negociaciones con el Vaticano
–obviamente a través de Vázquez- la ex –Ministra aparezca como
destituida, como un previo «chivo expiatorio» por causa del contenido de
la ley y con posibles modificaciones en ella, naturalmente levísimas,
sustentadas en aquel «fracaso» parlamentario de la Ministra.
Terminamos: Aún dentro de
la maquinación política e institucional programada por Zapatero –frase con
la que se abría este comentario- aún dentro de lo muy grave de ese
contexto, la «crisis» del Viernes de Dolores de 2006 es una de las más
graves y preocupantes medidas tomadas por el Presidente del Gobierno en
orden al alcance de su demencial programa para con España; no es un
reajuste formulario ante una real ó supuesta dimisión; es, como se dice
en cierto periódico, «una crisis a la medida del «proceso», y
«Zapatero se blinda con Alonso en Defensa y con Rubalcaba en Interior para
hablar con ETA»; de ahí su probable y gravedad extrema.
A modo de epílogo.
Al comentar
los cambios, el Sr. Rajoy ha dicho que «no se fía de Rubalcaba... (de
Alonso no dice nada, oh ingenuidad) pero a renglón seguido dice que
«mantiene su apoyo»; cabe pensar que se refiere a la lucha
antiterrorista, lo cual es verdaderamente incomprensible si se tiene en
cuenta lo que todos han dicho: que Rubalcaba ha sido puesto en Interior
precisamente para las negociaciones con esos terroristas, ¡que
clarividencia la de Rajoy!
¿QUE ESTA PASANDO EN ABC?
arriba
Artículo editorial de
la "Web de Encuentros" 21/01/2006
Los entendidos, esos que siempre están al día de lo que pasa
en los medios de comunicación, ya nos venían advirtiendo de que tras el
cese, o destitución de Ignacio Camacho como Director de ABC, y su
sustitución por José Antonio Zarzalejo, que ya lo había sido
anteriormente, se vislumbraba una operación de largo alcance.
Parece ser que Vocento, que ya es la empresa mayoritaria y
por lo tanto la que manda en el diario, teóricamente conservador y
monárquico, (la familia Luca de Tena ya no es mas que una figura
decorativa del mismo), presentó una reestructuración y una nueva línea
editorial, mas adecuada a los tiempos actuales, mas cercana a lo
políticamente correcto y menos agresiva hacia el gobierno, especialmente
en los temas referentes al País vasco y Cataluña que Camacho no quiso
asumir y prefirió quedarse como columnista, ocupando el prestigioso
espacio que tantos años ocupara Jaime Campmany y haciéndolo, por cierto,
con enorme dignidad y brillantez.
Hasta ahora nada hacía prever ese cambio anunciado, pero
desde hace unos días, con inusitada violencia, irrumpe un nuevo estilo en
el periódico. Empieza con una agrio ataque a la COPE, y con una
advertencia a los obispos de que tienen un problema, refiriéndose a la
polémica abierta por la denuncia de uno de los redactores de la emisora de
que se manipulan, o al menos no se cumplen los mínimos exigibles de
rigurosidad en la empresa, Estudio General de Medios, que es la que
facilita los datos de audiencia de cada uno de ellos.
Hasta ahora solo son conjeturas y acusaciones que deberán
probarse en uno u otro sentido, pero ABC carga contra la COPE con extraña
virulencia.
Sigue, a propósito del serial de El MUNDO y las
investigaciones de Libertad Digital, sobre la famosa mochila del 11M. que
ha soliviantado a la opinión pública y que está haciendo correr ríos de
tinta a favor y en contra de sus tesis, que ponen en solfa la fiabilidad
de las actuaciones de la Policía y la Fiscalía, en las horas siguientes al
horrible atentado, y en lugar de dar información y tratar el tema con
serenidad y cordura, sale con un editorial arrebatado, digno de El País,
desacreditando todos los trabajos realizados por sus colegas, antes de
que el Juez los conozca y depure, y lo mas curioso, haciendo una defensa a
ultranza del gobierno socialista, del que dice ganó democrática y
limpiamente las elecciones de hace dos años, sin que nadie pueda dudar de
su legitimidad. Actitud que no concuerda con la línea que venía
manteniendo hasta ahora en sentido contrario.
Junto a esto, aprovecha para atacar a Mariano Rajoy y al
Partido Popular por prestarse a dar credibilidad a las tesis de El MUNDO,
sumándose a la estrategia del partido socialista de acusar a los populares
de crispar a la sociedad.
Pocos días antes había publicado un resumen de trabajos
sociológicos que demostraban que el Partido socialista volvería a ganar
las elecciones si se repitieran ahora.
En el editorial del día de hoy, mantiene un cierto
equilibrio, y junto con algún reproche al ejecutivo socialista respecto a
su actuación el día de reflexión el 10M., sugiere que tal vez la conducta
de Rajoy, al que esta vez piropea, se deba a la influencia de su entorno
mas duro.
Como a la princesa del vero infantil: ¿Que tendrá la
princesa? cabría preguntarse: ¿Que le pasa al ABC?
Primero prescindió de Jiménez Losantos. Luego se marchó
Ussía. Ansón cuenta y no para, de las oscuras entrañas del diario. Y
ahora que parecía que se había erigido en defensor de los valores que
habitualmente defiende la derecha, resulta que se lanza al ruedo y
coincide sospechosamente con las cadenas periodísticas al servicio del
gobierno socialista.
No se sabe si esto obedece a una presión económica de los
nuevos amos del cotarro, que no quieren ponerse a mal con los otros dueños
políticos de la situación, o a una estrategia que desde ya, se puede
catalogar de equivocada, ya que el ABC, aunque se vista de seda, es decir
de socialista, es muy probable que no consiga congraciarse con sus
naturales enemigos, por mucho que se maquille, y en cambio es seguro, que
va a perder una buena parte de su clientela habitual, que no le va
perdonar esos cambios de rumbo, ni esos brindis al sol.
Al sol que más calienta,... claro.
OTRA VEZ EL GENERAL MENA
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